“Es que la gente pasa”, “Nunca viene nadie”, “¿Dónde está la gente?”

 

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Seguro que alguna vez has dicho una de esas frases cuando una actividad que habías preparado con ánimo y esmero, queda deslucida porque aparece poca gente, o te quedas tú únicamente en la sala. Y no creo que sea negativo si las dices, lo erróneo es solo quedarse en eso y no tratar de averiguar el por qué.

 

Puede ser que (hablando en plata) les pareciera una mierda. O siendo más técnico no les motivara nada.

La mayoría de las teorías sobre la motivación contemplan el concepto de necesidad. Se entiende por necesidad la discrepancia existente entre la situación real y la deseada, susceptible de ser eliminada o reducida por medio de la aplicación de intervenciones apropiadas (Pennington, 1990).

La motivación aquel estado o disposición del individuo que lo inclina a cierto comportamiento o a la consecución de determinadas metas (Jiménez, 1994).

Para mi, la motivación es lo que causa el movimiento, vamos lo que hace que las personas quieran ir a tus actividades. Porque colega, podemos ser cracks, pero si la gente no quiere, no van a ir.

 

Lo que si podemos hacer es facilitar que se de esa motivación. Y para ello debemos conocer que factores la frenan:

  • Poco o nulo vínculo con las personas que quieres que vaya.
  • Lejanía del lugar de la actividad.
  • Horarios incompatibles.
  • Pocas facilidades para participar.
  • Experiencias previas negativas.
  • Difusión por el canal erróneo.

 

Así que intentemos salvar esos factores que pueden funcionar como excusas para no ir a una actividad.

Cuando ofreces soluciones a las excusas… no quedan objeciones.

Creo que debemos esforzarnos siempre por facilitar que las personas puedan venir a nuestras actividades, y no pensar que siempre es culpa “del resto”, debemos evaluar nuestro quehacer siempre con intención de mejorar.

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