Algo que me reventaba cuando era adolescente o joven, era ver a personas adultas opinar sobre “lo que debíamos hacer”, “cómo nos debíamos comportar”, “qué era mejor” o “qué era lo normal” (esta última ya me encendía de más)

 

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“La juventud es el presente pero también cambiará el futuro”

 

Profesionalmente muchas veces he estado (y sigo) en contacto con personas jóvenes. He ido creciendo, ya no entro dentro del colectivo de juventud y siempre he procurado no volverme una de esas personas que pontifica a quienes vienen por detrás sobre cómo han de hacer.

Por supuesto que hay opiniones que no comparto o aspectos que no entiendo de la juventud actual, normal, no soy joven. Es más, no soy joven en esta época. La manera de expresarse, los espacios de relación, los derechos, el modelo de ocio y un sin fin de cosas más han cambiado de cuando podía hacerme el carné joven.

Y aunque no comparta o entienda, si respeto. 

La juventud es una época de búsqueda de identidad, de experimentar, de equivocarse, de tener emociones exaltadas, de dejar de conocer solo lo que te muestra tú familia y comenzar a conocer por tu cuenta. Es la época de los “tú qué sabrás”, “solo me entienden mis colegas” y las cosas son “la puta hostia” o “una puta mierda”. Y si vemos cosas absurdas o incomprensibles, es que ya nos pilla de lejos. Pero no hay que dramatizar, es su momento vital para ser joven, no el tuyo (nuestro).

Me ha apetecido escribir esta entrada ya que en esta época donde escuchamos tanto discurso de odio (ya hablé de ello), donde se debate la propiedad de las personas y la posibilidad de que las familias ejerzan un veto educativo; es importante que escuchemos a la juventud. 

Estos días ando impartiendo formación con un par de proyectos por diferentes centros educativos de mi ciudad.

En las sesiones que imparto en 1º de bachiller, en algunos ejercicios les pido temas para debatir y trabajar comunicación… ¿Sabéis de qué quieren hablar?

Cito textualmente las propuestas de la última semana: del “pin parental”, feminismo, tauromaquia, inmigración, legalización de la marihuana, aborto, prostitución, “los deberes”, dieta vegetariana, independencia de Cataluña y violencia de género.

Tienen sus opiniones (más o menos documentadas), tienen influencias (en positivo y en negativo), pero lo que tengo muy claro, y es el resumen de esta entrada es:

Tiene voz, son jóvenes, no imbéciles.

 

¿Y si escuchamos lo que tienen que decir?