Sexting: ¿Qué es?

Sexting (contracción de sex y texting) es un anglicismo de nuevo cuño para referirse al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles

Las primeras referencias al sexting datan de 2005 en la revista Sunday Telegraph, y desde entonces se ha constatado su existencia en diversos lugares del mundo, con mayor incidencia inicial en los países anglosajones. Comenzó haciendo referencia al envío de SMS de naturaleza sexual, pero con la extensión de las capacidades multimedia de los dispositivos móviles, han aumentado los envíos de fotografías y vídeos, a los cuales se les sigue aplicando el mismo término, aunque texting se refiera originalmente en inglés al envío de mensajes de texto. Es una práctica común entre jóvenes, y cada vez más entre adolescentes.


Hablando en plata, las fotos en plan «como me gusto» y posados varios que tienes los y las adolescentes en sus álbumes de las distintas redes sociales.
Los riesgos para el y la adolescente cuya imagen es difundida son diversos y suelen aparecer interrelacionados: aparte de la evidente amenaza a su privacidad, el menor puede sufrir riesgos psicológicos y ciberbullying, e incluso grooming (si se ve implicado un adulto) o sextorsión (si existe chantaje).
Para un mayor conocimiento y su prevención, INTECO (Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación y Pantallas Amigas publican la Guía sobre adolescencia y sexting: qué es y cómo prevenirlo. En ella, adultos y menores podrán encontrar consejos y recomendaciones para minimizar los efectos negativos que puede tener el sexting. Además, la guía proporciona pautas de actuación en caso de incidencia y facilita una serie de enlaces de interés, donde el lector podrá encontrar información adicional sobre el fenómeno.


Más información: http://www.sexting.es

Suma y sigue

Hace un año exactamente desde que se hizo esta foto, 6 de Marzo de 2010, con mis recién cumplidos 24 años. 
Ya ha pasado un año, y aquí estamos otra vez, de cumpleaños, celebrando el haber nacido y el seguir aquí. 
Ha sido un año largo e intenso, cargado de un montó de momentos, historias, fotos, cafés, risas y cigarros. Pasándolo rodeados de personas importantes, de esas de las que cuentan: familia y amigos.
Hoy habrá que hacer otra foto, para estrenar el cuarto de siglo.

Redes Sociales y autoestima

[…] Un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Cornell concluye que Facebook y redes sociales similares ayudan a mejorar la autoestima del individuo. En ello influye que la mayor parte de usuarios ofrece su mejor cara a los demás en la Web 2.0.

Según los autores del informe, la imagen que de sí mismo proyecta el individuo en Facebook, Twitter y compañía no es necesariamente falaz, pero sí extremadamente positiva. Gracias a ello, el usuario mantiene en buena forma su autoestima, que recibe también un espaldarazo cuando otras personas responden con comentarios y con clics al botón “me gusta” a sus publicaciones en las redes sociales. […]

Pues no sé yo… vuelta otra vez con mi escepticismo de la sobrevaloración de las TIC, y hoy en concreto de las redes sociales.
A mi me parecen una herramienta útil y divertida de comunicación, tanto en lo personal como en lo profesional, pero de ahí a que mantenga en buena forma el autoestima de la persona usuaria lo veo un poco complicado. Unas palabras o «me gusta» a tus publicaciones son un feedback enriquecedor por el hecho de intercambiar ideas o conversaciones con otra persona; pero no por ello son un refuerzo a la imagen del usuario o usuaria. Todos los días puede alegrarte que una persona que atiende una ventanilla te explique bien los trámites pertinentes, o el conductor/a del autobús te salude; y de momento ni  las personas coherente y amables son refuerzos del auto estima.
Lo que si comparto con el artículo, es que la imagen que se ofrece en los perfiles públicos es totalmente positiva, incluso en algunos casos idílica. A todo el mundo le gusta gustar, y si ofreces fruta podre, nadie la comprará.
Si unas palabras en la red a la opinión de alguien, o un «me gusta» virtual sube el autoestima; ¿por qué no salimos más a la calle a decirnoslo a la cara y a «gustarnos» unos a otros?