Errores en la gestión de proyectos

Toda persona tiene experiencia en programar, ya que desde que nos levantamos por la mañana nos hacemos un esquema mental de lo que tenemos que hacer durante el día.

Programar significa etimológicamente la acción de escribir por adelantado (deriva de “prographo”, anunciar por escrito). Será un proceso en el que tras analizar una realidad inicial que se expresa en un diagnóstico o análisis de la realidad y definir una situación deseable a la que queremos llegar, vamos definiendo de un modo organizado los pasos a dar para llegar a esa nueva realidad.

Se trata de un proceso de graduación de la utopía, de marcar pequeños avances para lograr la utopía.

Que programemos no nos libra de cometer errores, para eso están las evaluaciones, para identificarlos y prevenir que vuelvan a ocurrir.

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Imagen de Mediamodifier en Pixabay 

Me apetece compartiros algunas “cagadas” (o errores) que suelen pasar en en la gestión de proyectos, para que podamos reflexionar sobre ello. Y sobre todo tratemos de no volver a cometerlos.

Los que se me ocurren…

  • Los objetivos se encuentran mal definidos, suelen ser abstractos y difícilmente cuantificables.
  • Los proyectos no se encuentran relacionados con objetivos generales o a largo plazo.
  • El diseño del proyecto se lleva a cabo con poca (o ninguna) participación operativa.
  • No se encuentran fijados los criterios de evaluación.
  • Los presupuestos no se calculan adecuadamente ni se refieren a las actividades programadas.
  • No se les da consideración debida a las soluciones alternativas.
  • Las actividades programadas no responden a los objetivos del proyecto
  • La programación y los procedimientos de ejecución tienen muy poca flexibilidad.
  • No se entiende claramente el ambiente externo al proyecto o no se toma debidamente en cuenta.
  • Los proyectos tienden a durar demasiado, son interminables.
  • Planificación carente de precisión, con objetivos múltiples que no aparecen claramente relacionados con las actividades del proyecto
  • Proyectos que no se ejecutan exitosamente y el alcance de la responsabilidad del equipo a cargo no está claramente definida.
  • No existe una base objetiva para comparar la planificación con lo ejecutado.

Para mi no son errores graves, de hecho me parece hasta natural cometerlos, por falta de experiencia, de tiempo o de dedicación. Además creo que “cagarla” es necesario para aprender. Y por supuesto remarca mi obsesión por evaluar todo para mejorar.

¿Te ha pasado? ¿Cómo has hecho para no volver a cometerlo? ¿Se te ocurre alguno más? ;O)

Alegrías de un animador (todavía en pandemia)

Igual que unos meses os contaba lo que me frustraba como animador en esta pandemia, hoy vengo a contaros lo que me alegra.

Es cierto que seguimos en una situación muy complicada, el puto bicho sigue rondando, los números (al menos a mí) meten miedo, arrastramos cansancio o desazón de todo lo que llevamos vivido (“fatiga pandémica” he leído por ahí que lo llaman. Vamos, que estamos hasta el mismísimo culo) y aunque la vacunación avanza, se nos está haciendo largo.

Desde “El Tallerseguimos trabajando en lo que nos gusta y cómo nos gusta. A un ritmo lento pero seguro y leal a nuestros valores. 

Supongo que este “seguir currando” y haciendo es lo que hace que ahora me centre en las alegrías de animador (todavía en pandemia)

 

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Va volviendo la presencialidad

Ya comenzamos a hacer actividades presenciales, vuelvo a ver a personas “mascarilla a mascarilla” a interactuar in situ; y esto es una alegría tanto para mi como profesional, como para las personas que vienen a las actividades. Hay ganas de hacer cosas

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Algo positivo de esta pandemia es que nos ha hecho mirar con lupa todo lo que se venía haciendo y revisar espacios, ratios, documentación, requisitos, etc. Vale es un poco “no hay mal que por bien no venga” pero me gustan las cosas bien hechas y este sector de “lo social” no vale solo el “buenismo”, debemos ser profesionales.

Reconocimiento del ocio y tiempo libre educativo

Es un derecho (y conquista histórica) pero no se le da la importancia que tiene. Este último año que se ha visto reducido parece que se comienza a valorar. Aún queda, pero “nos han echado de menos” sigamos sensibilizando…

 

No percibo más novedades, pero a mi estos tres aspectos ya me dan alegría, empeño en seguir trabajando, motivación a mejorar y una excusa para escribir una entrada positiva, que falta hace.

He de decir estos tres aspectos los noto porque, entre otros quehaceres, he comenzado a trabajar con un grupo estupendo de 14 personas jóvenes en un Aprendizaje Servicio, y claro tener un grupo, motivado, en presencial, con tiempo; pues me pone por las nubes ;O)

 

Hasta que pasa.

Siempre me ha chirriado cuando alguien utiliza como argumento el “nunca pasa nada…” (también me revienta el “esto siempre se hizo así” pero de eso no vengo hablar, aunque os recomiendo leer este artículo) y es que no es una garantía que nunca que haya pasado y es necesario preveer que no pase, NUNCA.

Por centrar bola. Estas últimas semanas he leído varias noticias, relacionadas con el ámbito del tiempo libre educativo, que hacen que me revuelva:

  • La primera, la sentencia de la directora y una monitora de un Granja Escuela dónde falleció un menor en 2017.
  • La segunda, un condenado por delitos sexuales que ejerce como monitor dónde hay menores, donde además la asociación que lo sabía había decidido no apartarlo ya que no se quedaba solo con los y las menores (¿perdona?). Al final de la mañana se publicó otra noticia en la que decían que ya lo habían apartado.

 

En estas noticias muestran tantas irregularidades que meten miedo y mala hostia. No voy a entrar a valorarlo desde el punto de vista legal (del que tengo idea justita) que para eso están las leyes y RD que lo regulan (Certificado de Delitos de Naturaleza Sexual / Actividades juveniles de aire libre en el Principado de Asturias / Responsabilidad civil y penal del Monitor/a de tiempo libre)

 

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Imagen de congerdesign en Pixabay

 

Si que voy a valorarlo como profesional del ámbito.

Ya son bastantes años ejerciendo de monitor, coordinador, animador… y que ocurran cosas así me da puto asco. Somos muchas personas que luchamos por hacer nuestra labor de la mejor manera posible, con coherencia, con ganas y velando por la seguridad de las personas (con quienes trabajamos y la nuestra propia) y es que eso tenemos que tener en cuenta: TRABAJAMOS CON PERSONAS, no con ladrillos. Por lo que si nos “rompe” alguien, cuesta mucho más que un ladrillo.

Con ambas noticias siento indignación: No cumplir ratios, medidas de seguridad, como no estaba cerca de menores o solo con ellos y ellas… pero vamos a ver, ¿en que puta cabeza cabe? Para mi en una que no piensa realmente en las personas a las que se dirige  su acción o actividad. Uno de los casos era una empresa que gestionaba un equipamiento y en otro una asociación que utilizaba un espacio municipal. Dos actividades de manera distinta pero que han desarrollado su actividad de manera irregular.

Uno de los casos acabó de la peor manera posible, con un menor muerto. El otro, pues el tipo venía con una condena ya y por ahí sigue. Por lo que voy a lo que más me indigna de todo esto: ¿Quién consiente que esto pase?

¿Esta entidad va a seguir desarrollando su actividad sin más?, ¿Quién hostias dentro de la asociación valoró / autorizó que mientas no estuviese solo con menores podría estar? Es genial que se le haya apartado pero en serio no vamos a evaluar POR QUÉ HA PASADO ESTO y cómo prevenir que vuelva a ocurrir. Quizás haya que tener bien repasado el ideario de la entidad (si es que lo hay)

 

Es muy frustrante pensar en estas situaciones e incluso escribir sobre ellas, porque me cabreo y se me agolpan las palabras, las ideas y los insultos.

La idea de esta entrada es que reflexionemos sobre las cosas que damos por hecho o que nos parecen “pijadas” o excesivas porque “nunca pasa nada” y la triste realidad es que ocurren cosas y no podemos solo pensar en ellas “hasta que pasa”