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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Tercer Sector

Dinamización de equipos aplicando distancia de seguridad

Vuelve a haber formación, y yo vuelvo a impartirla. Que ganas ya.

Colaboro con la Asamblea Local de Cruz Roja Gijón con esta acción formativa, que se divide en dos partes:

Aquí puedes verla.

  • Curso presencial el jueves 30 de julio.

 

“La distancia tiene que ser física, no social”

 

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En qué ando ahora: Riquirraque – Emaús Asturias

En mayo del año pasado os contaba que volvía a ser animanómada, y dejaba el trabajo estable que tenía para volver a la carretera. Y en diciembre, en mi habitual resumen del año, comentaba que se estaba gestando un nuevo proyecto…

Y se gestó:

 

Logo conjunto

 

Aunque en redes sociales, ya lo había dicho, no había tenido tiempo de contarlo como es debido en el blog.

Siempre me he considerado emprendedor, ahora lo soy de pleno. Os cuento.

Emaús Asturias es una entidad sin ánimo de lucro que nace en 2019 aglutinando a profesionales que llevaban trabajando para Grupo Emaus Fundación Social más de 15 años y en el que nos hemos sumado otros profesionales sociales de reconocida andadura en el ámbito asociativo en el territorio asturiano.

Desde ella queremos poner en marcha acciones y programas que ayuden a paliar esta situación de las personas más vulnerables.

Para ello trabajamos en distintas líneas:

  • La defensa de un medioambiente digno y saludable que favorezca un reparto justo y equitativo de los recursos naturales.
  • Promover, apoyar y fomentar todo tipo de programas para la inclusión sociolaboral de personas en riesgo de exclusión
  • Promoción de recursos laborales en el marco de la economía social y solidaria

Nuestra misión es trabajar la inclusión de las personas preferentemente en situación de vulnerabilidad desde un marco socioeducativo y normalizado, promoviendo entornos compensadores que permitan a las personas adquirir competencias y actitudes para el desarrollo de las diferentes funciones y roles sociales.

 

Una muestra de esa meta, es que la entidad promueve una Empresa de Inserción Social, Riquirraque – Emaús, cuya actividad principal es la recogida domiciliaria de enseres y su posterior venta como artículos de 2ª vida.

Esto permite la contratación de personas con dificultades de acceso para el empleo normalizado con las que se trabajan itinerarios en base a sus necesidades y que al término de ellos, les permita encontrar trabajo fuera de la empresa con un mayor nivel de empleabilidad.

Si queréis donar ropa, muebles u otros objetos que puedan se puedan REUTILIZAR, podéis llamar a nuestro Teléfono de Recogidas: 984 836 624, para que os demos cita y pasemos a recogerlo.

También os invito a visitar nuestras tiendas:

 

Pues en esto ando ahora. Y aunque mi responsabilidad se centra en el ámbito de la formación y la puesta en marcha de proyectos, como promotor, al igual que las otras personas socias que nos hemos metido en esto, lo mismo nos veréis en oficina, que cogiendo un camión, pasando por ordenar el almacén, impartir formación… y lo que se tercie.

 

Tenemos muchas ganas de mejorar, crecer y poner en marcha muchos proyectos, pero eso ya lo iremos contando poco a poco. Yo personalmente estoy con un motivación al 100 % con este nuevo proyecto.

Cualquier duda, pregunta o sugerencia, me decís. Salud ;O)

Animanómada y cambio… adiós 2019

Como el año pasado por estar fechas, publico mi balance profesional de 2019. y si lo tengo que resumir en una palabra es… animanómada (lo que siempre he sido, soy y seré)

 

Comencé el año continuando como Animador Sociocultural del Programa de Acogida e Integración a Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional de Cruz Roja Asturiasy aunque es uno de los trabajos con los que más he disfrutado, de cara al verano opté por dejarlo y buscar nuevos frentes…

 

Así que me he pasado el período estival como monitor / coordinador en las Colonias de Infancia VeraGIM de Mar De Niebla. Dos meses fantásticos currando en un proyecto puro de educación en el tiempo libre.

 

Como siempre, animanómada ya os dije, antes de dejar mi empleo, durante y después he tenido varias colaboraciones:

 

La comunicación está claro que forma parte de mi vida profesional, y este 2019 ha habido mucha, colaborando con Habla Gijón en:

 

 

Siempre hay tiempo para echar una mano de forma voluntaria, y este año he colaborado en “casa” osea en Mar De Niebla, con las siguientes acciones:

 

 

  • Charla Habilidades de comunicación para participantes del Programa de Acompañamiento al Empleo.
  • Sesión risoterapia para el Joven Ocúpate.
  • Sesión de Tuppergame.

 

También he seguido colaborando con la Bolsa de Formación (BdF) del Consejo de la Juventud de España y la gente estupenda que la conforma.

 

  • Curso de oratoria y portavocía para AFS Intercultura.
  • Seminario de Gestión de la Participación en el ámbito socioeducativo en los Encuentros Internacionales de la Juventud de Cabueñes.
  • Facilitación de los Grupos de Trabajo.

 

 

¿Y para el año que viene? Pues estoy arrancando un nuevo proyecto, del que creo que tiene tanta importancia, que bien merece un entrada solo para él ;O)

 

En la parte personal ha habido muchos viajes, fiestas, remembers y risas, todas dignas de recuerdo y de privacidad…

 

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¡ ¡ ¡ FELIZ 2020 ! ! !

Aprendizaje asociativo

No os esperéis una entrada con recetas mágicas que solucionen cualquier problema, o grandes lecciones basadas en teorías y con citas académicas… Tan solo opiniones de este animador.

Llevo desde los 17 años vinculado de una u otra manera a alguna asociación. Y quienes estamos metidos en el mundo asociativo sabemos que esto nos reporta muchas preocupaciones, horas dedicadas de más y enfrentarnos a grandes barreras. Aún así compensa (al menos a mi) y nos reporta grandes aprendizajes.

El otro día hablando con mi hermano (quien por cierto lleva en este mundo mucho más que yo) le comentaba las dos grandes lecciones que yo me he quedado de todos estos años.

Como me ha parecido un buen tema, me he decido a publicarlas en esta entrada.

 

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Proyectos que no salen todo lo bien que quieras, financiaciones que se retrasan o se caen, gestiones deficientes, personas que no aportan o que se van, acuerdos que no se dan, colaboraciones que no llegan, falta de respuesta por parte de la administración…

Seguro que algunas estas situaciones o similares os suenan. Bien, yo he pasado por ellas, y por alguna más de una vez. Y aunque en el momento no les veía el lado positivo, a lo largo de los años, os cuento lo que me he llevado.

 

1ª –  Todo tiene solución (aunque en ese momento no la conozcas)

El disgusto en el momento, la mala noticia que nos llega (muchas veces en carta certificada…) nos bloquea y provoca que empecemos a girar sobre nosotros mismos. Esto hace que pensemos que ya no hay ninguna manera de arreglarlo, que todo se va a la mierda y… todo en negativo.

Vale, que las situaciones pueden ser complicadas, pero seguimos con vida ¿no?, pues podemos seguir hacia delante. En mi vida personal también aplico que la muerte es lo único es irreversible, pues en lo asociativo más.

 

Segunda lección derivada de la primera…

 

2ª – Siempre alguien sabe / conoce / puede más que nosotros mismo (busquemos ayuda)

Es nuestro problema, nuestro proyecto o entidad, y quienes estamos es quienes tenemos que arreglarlo, pero hay mundo más allá de la puerta de “nuestra casa” y además siempre llevamos a gala el trabajo en red, las sinergias, la colaboración…

Si vemos que no llegamos, alguien habrá que pueda orientarnos. Ninguno estamos inventando la pólvora, así que podemos aprovechar la experiencia de otras personas o entidades que hayan pasado por situaciones similares.

 

No se si servirán de mucha ayuda a quien me lea, pero a mi, tenerlas presentes, me ha ahorrado quebraderos de cabeza ;O)

 

“El primer paso no te lleva adonde quieres ir pero te saca de donde estás”

Hasta luego verano 2019

Hacía tiempo que no me tocaba trabajar directamente con infancia, casi tanto como trabajar unas colonias o campamento de verano. Este año me he quitado esas dos espinitas.

Desde que el pasado mayo decidiera dejar mi trabajo, mi verano tornó en volver al ocio y al tiempo libre, y volver a la que ha sido “casa” durante mucho tiempo, Mar De Niebla, y ahora, como hijo emancipado, vuelvo a pasar algunos días de vez en cuando.

En esta ocasión he vuelto al área de programas educativos, con infancia, y en concreto a las Colonias de verano “VeraGIM” para niños y niñas de entre 3 y 14 años.

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No hay verano, sin guerra de agua…

¿El centro de interés? Una escuela de talentos, para que cada participante pudiera descubrir el suyo. Podría contaros las maravillosas actividades que hemos hecho, las salidas y visitas, la cantidad de colaboraciones que han venido a sumar calidad a estas colonias…

Pero quiero resumir.

Lo más importante de estas colonias, lo puedo decir en frases cortas:

  • “Lo importante es el proceso educativo, adaptad la programación al grupo”

 

  • “Tratar de generar experiencias positivas y momentos felices que los niños y las niñas puedan recordar”

 

  • Hemos tenido material más que suficiente.

 

  • Se han respetado los ratios participante – monitor/a.

 

  • Ha habido monitorado y coordinación.

 

Como profesional y ferviente creyente de lo que hago, con esos pocos datos, ya ha sido uno de los mejores espacios para trabajar con infancia en los que haya participado.

Y aquí os dejo una foto de los y las culpables de haber estado tan contento, el pedazo de equipo educativo del VeraGIM (falta alguna persona que estaba de merecidas vacaciones)

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Gran parte del equipo de monitorado del VeraGIM 2019

 

Ahora toca dar algunas formaciones sueltas y descansar, que “mi vuelta al cole” (allá para octubre) se presenta muy interesante, ya iré contando ;O)

Va a ser que no he parado… 2018

Como viene siendo tradición, hago mi balance profesional de 2018. Y aunque no empecé el año como se preveía, no he parado.

En el del año pasado, os contaba que el proyecto en el que estaba de mediador comunitario con Emaús tenía continuidad, aunque arrancaba el año en “paraciones” (paro + vacaciones) la idea era volver al proyecto. Pero no pudo ser. La continuidad resultó que iba a tardar, que saldría a licitación no sabíamos bien cuando… y al final se lo llevó otra entidad. Así que mis “paraciones” se convirtieron en estar desempleado durante los dos primeros meses del año, que me vinieron de lujo para descansar, sobre todo para lo que resultaría ser el resto del año.

 

En marzo comencé como Animador Sociocultural del Programa de Acogida e Integración a Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional de Cruz Roja AsturiasEmpleo en el que termino el año y sigo el que viene, sin (por el momento) ningún parón.

 

A los pocos días de comenzar en este nuevo empleo, me ofrecieron volver a Mar De Niebla como Técnico – Formador de Aprendizaje Servicio (ApS) durante 3 meses, donde trabaje con un grupo de jóvenes para formarles en educación el tiempo libre, un lujo.

 

Por supuesto a lo largo del año, no me he parado aquí, y es que no me puedo resistir a una actividad o proyecto que me guste, por lo que he tenido varias colaboraciones:

 

 

Y como siempre, hay que aportar un granito de arena, porque todo suma, de manera voluntaria me he ido a:

 

 

También he seguido colaborando con la Bolsa de Formación (BdF) del Consejo de la Juventud de España, y con la gente tan estupenda que la compone. Este año desarrollando una faciltiación y un curso, y como el pasado disfrutando de las personas que estamos ahí metidas.

 

El año laboral ha sido bueno, sin duda. Y el personal también: Budapest, Bratislava, Londres, cervezas, cenas, rutas… pero eso para mí se queda ;O)

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Para el año que viene, pues quiero un “no parar”

 

¡¡¡ Feliz 2019 !!!

Errores comunes en los procesos participativos

Os comparto un extracto de un manual muy interesante que me he leído (os dejo la referencia abajo), sobre los errores que podemos cometer en los procesos participativos.

Los procesos participativos no son un fin en sí, deben ser utilizados en coherencia con los objetivos de desarrollo que se persiguen.

 

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Foto: Pixabay

 

A continuación listamos algunos de los errores más comunes que pueden reducir su impacto positivo:

Improvisación: se falla en planificar el proceso y en explicarlo a la gente, y se “queda corto”; los métodos deben ser seleccionados en función de un objetivo claro

Superficialidad: se recolectan pocos datos, sin cruzar los métodos para profundizar y “triangular” las fuentes

Premura: se corre hacia las conclusiones, omitiendo de profundizar aspectos poco claros e inexplicados

Exclusión: se omite de integrar al proceso ciertos miembros de la comunidad, generalmente los más marginados

Imposición: se abandona la actitud facilitadora en algún momento del proceso y se imponen ideas, dejando de escuchar y aprender

Manipulación: el proceso participativo se lleva a cabo sólo para satisfacer las necesidades de los técnicos o de algunos líderes que manipulan el proceso para confortar “sus” propuestas

Falta de compromiso: se crea confusión si el proceso participativo no resulta de un compromiso inicial claro con la gente: objetivos, resultados esperados, devolución de los productos a la comunidad

Decepción: un proceso participativo despierta expectativas de la gente; si no se le da el seguimiento esperado, se habrá otra vez “extraído” información sin devolver nada, y la credibilidad del método mismo quedará afectada en la comunidad.

 

A continuación proponemos una lista de preguntas de referencia para saber cómo vamos en el proceso, que seguramente nos ayuden a prevenir los errores mencionados:

1. ¿Habrá otra forma mejor y más confiable de hacer lo que hacemos?

2. ¿La información que producimos es realmente útil y responde a los objetivos?

3. ¿La gente está participando lo suficiente? ¿Podríamos involucrar más gente?

4. ¿Tenemos bastantes puntos de vista diferentes sobre el problema?

5. ¿Estamos “triangulando” con varios métodos y fuentes antes de llegar a conclusiones?

6. ¿Nos estamos adaptando en la marcha, y aprendiendo cosas nuevas?

7. ¿Estamos usando todas las posibilidades de herramientas participativas?

8. ¿Estamos dedicando bastante tiempo a la gente?

9. ¿Estamos produciendo información en forma útil y comprensible para la gente?

10. ¿Hay sesgos en los resultados? ¿Es por la selección de participantes, o por el equipo facilitador?

11. ¿Estamos haciendo una evaluación del ejercicio con la gente?

12. ¿La gente está clara sobre el seguimiento a dar al ejercicio?

 

Fuente: 80 herramientas para el desarrollo participativo: diagnóstico, planificación monitoreo y evaluación. Frans Geilfus. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). 2002

La importancia de un programa de voluntariado

Un programa de voluntariado es herramienta por la que se canaliza la acción desde una entidad.

Y subrayo canalizar, ya que debemos darle forma a la manera en que las personas participan en nuestras entidades, definiendo sus competencias, espacios, responsabilidades. No todo vale.

 

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Yo defiendo el voluntariado como espacio de participación, y creo que hay que cuidarlo. Por eso veo tan importante, además de necesario por ley, tener un plan de voluntariado que recoja lo necesario para el desarrollo de su acción.

Aunque hay buena intención a la hora de colaborar, no podemos dejar que “el buenismo” sea la hoja de ruta del voluntariado. Tienen que saber a qué deben atenerse, qué derechos tienen, qué obligaciones… por ello, mejor dejarlo todo por escrito.

 

Características de un programa de voluntariado:

Social. Debe ir encaminado a mejorar la sociedad.

Transformador: Pretende transformar la realidad de manera activa

Organizado. Se estructura mediante una serie actividades y procesos con una asignación planificada de recursos materiales y humanos.

Voluntario. Se desarrolla por personas físicas (bajo entidades de voluntariado), sin ánimo de lucro y sin que tengan su causa en una obligación personal o deber jurídico y sea asumida voluntariamente.

 

Los programas de voluntariado se elaboran desde las entidades de voluntariado. Estas tienen obligación de elaborarlos con el siguiente contenido mínimo (Art. 7 Ley del voluntariado)

Los puntos mínimos que debe recoger son los siguientes:

  1. Denominación.
  2. Identificación del responsable del programa.
  3. Fines y objetivos que se proponga.
  4. Descripción de las actividades que comprenda.
  5. Ámbito territorial que abarque.
  6. Duración prevista para su ejecución.
  7. Número de voluntarios necesarios, el perfil adecuado para los cometidos que vayan a desarrollar y la cualificación o formación exigible.
  8. Criterios para determinar el perfil de las personas destinatarias del programa.
  9. Medios y recursos precisos para llevarlo a cabo.
  10. Mecanismos de control, seguimiento y evaluación.

 

 

 

Acompañamos desde lo que somos

Hoy os comparto este fragmento de un libro sobre la figura del animador/a en temas de voluntariado. Aunque para mí ese “acompañamiento” podemos aplicarlo a cualquier persona que la que trabajemos.

Y es que si trabajamos con / para personas, ¿habría otra manera de acompañar?

 

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ANIMAR al voluntariado tiene mucho de nosotros mismos, animar no es sólo “hacer” (llevar a cabo las acciones) y “saber hacer” (emplear nuestras capacidades y conocimientos), es también y fundamentalmente “ser”, poner a disposición nuestras dimensiones física, intelectual, emocional, trascendental.

Como personas somos un “todo”, lo que sentimos tiene que ver con lo que pensamos y en cómo actuamos, y eso nos hace sentir de una determinada manera; nuestra dimensión más profunda nos lleva a buscar sin saber qué, y un día sabemos que lo hemos encontrado. El ser humano es así de maravillosamente complejo, por eso cuando trabajamos con personas, hemos de ser conscientes que trabajamos con ese complejo “todo”, muchas veces desintegrado y desencajado, como podemos estarlo nosotros y nosotras mismas.

Animar acompañando, tiene que ver fundamentalmente con poner de nosotros y de nosotras mismas, estando abiertos al crecimiento en la relación con la persona voluntaria. Animar acompañando requiere comprometernos en esa relación, con nuestro tiempo, asumiendo responsabilidades, pero lo más importante, poniéndole corazón, poniéndole Amor (Para situarnos en este tema: Erich Fromm: El arte de amar. Paidos, Barcelona, 2000)

 


NO HAY nada más auténtico, y revolucionario que lo que nace del Amor. Estar en disposición de amar implica reconocernos y aceptarnos frágiles, sólo así podremos colocarnos a la altura del otro y acompañarle en el camino de la acción voluntaria.


 

Un camino en el que la propia persona también está en juego; no sólo son importantes los objetivos del proyecto o de la organización, sino que las propias metas personales, la apuesta por creer cada día que el mundo puede ser mejor y más justo son asuntos fundamentales. Creer esto, en la sociedad en que vivimos, implica mucho valor y merece mucho respeto porque no es nada fácil.

Así pues, nuestro papel como animadores y animadoras, nos lleva a plantearnos que la persona voluntaria forma parte de este proyecto de metas comunes, con sus debilidades y sus fortalezas, y que yo animador o animadora me hago acompañante, si soy capaz de asumir mi propia realidad igualmente de luces y sombras; sólo así podemos entre todos construir un proyecto juntos. Esto es un reto para toda nuestra vida.

 

FuenteEl acompañamiento en la acción. Figura del animador. Jully Rodríguez. Colección a Fuego lento. Plataforma para la promoción del voluntariado de España.

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