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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Tercer Sector

Va a ser que no he parado… 2018

Como viene siendo tradición, hago mi balance profesional de 2018. Y aunque no empecé el año como se preveía, no he parado.

En el del año pasado, os contaba que el proyecto en el que estaba de mediador comunitario con Emaús tenía continuidad, aunque arrancaba el año en “paraciones” (paro + vacaciones) la idea era volver al proyecto. Pero no pudo ser. La continuidad resultó que iba a tardar, que saldría a licitación no sabíamos bien cuando… y al final se lo llevó otra entidad. Así que mis “paraciones” se convirtieron en estar desempleado durante los dos primeros meses del año, que me vinieron de lujo para descansar, sobre todo para lo que resultaría ser el resto del año.

 

En marzo comencé como Animador Sociocultural del Programa de Acogida e Integración a Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional de Cruz Roja AsturiasEmpleo en el que termino el año y sigo el que viene, sin (por el momento) ningún parón.

 

A los pocos días de comenzar en este nuevo empleo, me ofrecieron volver a Mar De Niebla como Técnico – Formador de Aprendizaje Servicio (ApS) durante 3 meses, donde trabaje con un grupo de jóvenes para formarles en educación el tiempo libre, un lujo.

 

Por supuesto a lo largo del año, no me he parado aquí, y es que no me puedo resistir a una actividad o proyecto que me guste, por lo que he tenido varias colaboraciones:

 

 

Y como siempre, hay que aportar un granito de arena, porque todo suma, de manera voluntaria me he ido a:

 

 

También he seguido colaborando con la Bolsa de Formación (BdF) del Consejo de la Juventud de España, y con la gente tan estupenda que la compone. Este año desarrollando una faciltiación y un curso, y como el pasado disfrutando de las personas que estamos ahí metidas.

 

El año laboral ha sido bueno, sin duda. Y el personal también: Budapest, Bratislava, Londres, cervezas, cenas, rutas… pero eso para mí se queda ;O)

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Para el año que viene, pues quiero un “no parar”

 

¡¡¡ Feliz 2019 !!!

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Errores comunes en los procesos participativos

Os comparto un extracto de un manual muy interesante que me he leído (os dejo la referencia abajo), sobre los errores que podemos cometer en los procesos participativos.

Los procesos participativos no son un fin en sí, deben ser utilizados en coherencia con los objetivos de desarrollo que se persiguen.

 

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Foto: Pixabay

 

A continuación listamos algunos de los errores más comunes que pueden reducir su impacto positivo:

Improvisación: se falla en planificar el proceso y en explicarlo a la gente, y se “queda corto”; los métodos deben ser seleccionados en función de un objetivo claro

Superficialidad: se recolectan pocos datos, sin cruzar los métodos para profundizar y “triangular” las fuentes

Premura: se corre hacia las conclusiones, omitiendo de profundizar aspectos poco claros e inexplicados

Exclusión: se omite de integrar al proceso ciertos miembros de la comunidad, generalmente los más marginados

Imposición: se abandona la actitud facilitadora en algún momento del proceso y se imponen ideas, dejando de escuchar y aprender

Manipulación: el proceso participativo se lleva a cabo sólo para satisfacer las necesidades de los técnicos o de algunos líderes que manipulan el proceso para confortar “sus” propuestas

Falta de compromiso: se crea confusión si el proceso participativo no resulta de un compromiso inicial claro con la gente: objetivos, resultados esperados, devolución de los productos a la comunidad

Decepción: un proceso participativo despierta expectativas de la gente; si no se le da el seguimiento esperado, se habrá otra vez “extraído” información sin devolver nada, y la credibilidad del método mismo quedará afectada en la comunidad.

 

A continuación proponemos una lista de preguntas de referencia para saber cómo vamos en el proceso, que seguramente nos ayuden a prevenir los errores mencionados:

1. ¿Habrá otra forma mejor y más confiable de hacer lo que hacemos?

2. ¿La información que producimos es realmente útil y responde a los objetivos?

3. ¿La gente está participando lo suficiente? ¿Podríamos involucrar más gente?

4. ¿Tenemos bastantes puntos de vista diferentes sobre el problema?

5. ¿Estamos “triangulando” con varios métodos y fuentes antes de llegar a conclusiones?

6. ¿Nos estamos adaptando en la marcha, y aprendiendo cosas nuevas?

7. ¿Estamos usando todas las posibilidades de herramientas participativas?

8. ¿Estamos dedicando bastante tiempo a la gente?

9. ¿Estamos produciendo información en forma útil y comprensible para la gente?

10. ¿Hay sesgos en los resultados? ¿Es por la selección de participantes, o por el equipo facilitador?

11. ¿Estamos haciendo una evaluación del ejercicio con la gente?

12. ¿La gente está clara sobre el seguimiento a dar al ejercicio?

 

Fuente: 80 herramientas para el desarrollo participativo: diagnóstico, planificación monitoreo y evaluación. Frans Geilfus. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). 2002

La importancia de un programa de voluntariado

Un programa de voluntariado es herramienta por la que se canaliza la acción desde una entidad.

Y subrayo canalizar, ya que debemos darle forma a la manera en que las personas participan en nuestras entidades, definiendo sus competencias, espacios, responsabilidades. No todo vale.

 

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Yo defiendo el voluntariado como espacio de participación, y creo que hay que cuidarlo. Por eso veo tan importante, además de necesario por ley, tener un plan de voluntariado que recoja lo necesario para el desarrollo de su acción.

Aunque hay buena intención a la hora de colaborar, no podemos dejar que “el buenismo” sea la hoja de ruta del voluntariado. Tienen que saber a qué deben atenerse, qué derechos tienen, qué obligaciones… por ello, mejor dejarlo todo por escrito.

 

Características de un programa de voluntariado:

Social. Debe ir encaminado a mejorar la sociedad.

Transformador: Pretende transformar la realidad de manera activa

Organizado. Se estructura mediante una serie actividades y procesos con una asignación planificada de recursos materiales y humanos.

Voluntario. Se desarrolla por personas físicas (bajo entidades de voluntariado), sin ánimo de lucro y sin que tengan su causa en una obligación personal o deber jurídico y sea asumida voluntariamente.

 

Los programas de voluntariado se elaboran desde las entidades de voluntariado. Estas tienen obligación de elaborarlos con el siguiente contenido mínimo (Art. 7 Ley del voluntariado)

Los puntos mínimos que debe recoger son los siguientes:

  1. Denominación.
  2. Identificación del responsable del programa.
  3. Fines y objetivos que se proponga.
  4. Descripción de las actividades que comprenda.
  5. Ámbito territorial que abarque.
  6. Duración prevista para su ejecución.
  7. Número de voluntarios necesarios, el perfil adecuado para los cometidos que vayan a desarrollar y la cualificación o formación exigible.
  8. Criterios para determinar el perfil de las personas destinatarias del programa.
  9. Medios y recursos precisos para llevarlo a cabo.
  10. Mecanismos de control, seguimiento y evaluación.

 

 

 

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