Las 3 «R» para la comunicación empática

En el mundo del yo y del «para ya», vamos a poner en práctica la comunicación empática, que falta nos hace…

Esta dinámica nos da una estrategia asertiva para el control de diversas emociones tales como ira, ansiedad, celos, tristeza… al permitir manifestar y y tratar de comunicar positivamente nuestros sentimientos, empatizando con los del resto de personas.

Materiales:

  • Papel
  • Bolígrafos

r

Imagen de JL G en Pixabay 

Regla de las 3 «R»

Para poder desarrollar esta dinámica, debemos conocer las 3 «R» con las que vamos a trabajar:

  • Resentimiento: supone un modo de expresar un enfado u ofensa hacia otras personas.
  • Requerimiento: tras un resentimiento, existe un requerimiento o deseo hacia la otra persona. lo que desea realmente que hagan aquellas personas hacia las que siente un resentimiento
  • Reconocimiento: intentar ver los aspectos positivos de la actuación de la otra persona y apreciar las razones de su comportamiento.

Desarrollo:

Quien dinamiza pide al grupo que doblen cuatro veces un folio con el fin de formar 4 columnas y da las siguientes instrucciones:

Indica en la primera columna una lista de los nombres de 10 personas con las que estés más en contacto diariamente (familia, pareja, amistades, profes, personas del trabajo, etc.)

En la segunda columna, escribe 1 o 2 enunciados que expresen un resentimiento hacia tres de las personas señaladas en la columna anterior. Puedes utilizar expresiones del tipo: «Estoy resentida con Pedro porque no me ha pasado los apuntes. Estoy resentida con mi amigo Lucía porque no me hace caso, etc.”

Explicaremos que el resentimiento supone un modo de expresar un enfado u ofensa hacia otras personas. Es importante que sepan escribir ese resentimiento sin caer en la ofensa personal o el insulto. Señalará que, tras un resentimiento, existe un deseo o requerimiento hacia la otra persona.

 A continuación, en la tercera columna, deben escribir lo que desea realmente que hagan aquellas personas hacia las que siente un resentimiento. Tienen que procurar decirlo de manera clara y concisa como por ejemplo: «Estoy resentido con mi amiga Lucía, porque no me hace caso y requiero que me escuche pues he discutido con mis padres.»

La cuarta columna corresponde al reconocimiento. El resentimiento y el requerimiento anterior pueden resultar más significativos para la persona hacia quien los diriges si intentas ver los aspectos positivos de su actuación y apreciar las razones de su comportamiento. Así pues, podemos encontrar expresiones de reconocimiento: Reconozco que tiene mucho que estudiar y no puede atenderme como antes etc.

El ejemplo completo sería: Estoy resentido con mi amiga Lucía, porque no me hace caso y requiero que me escuche pues he discutido con mis padres, pero reconozco que tiene mucho que estudiar y no puede atenderme como antes.

A continuación en una puesta en común se pide a los y las participantes que lean en voz alta algunos ejemplos, comprueben su capacidad para expresar de modo claro y conciso sus sentimientos.

Algunas preguntas para la evaluación:

  • ¿Os ha gustado la actividad?
  • ¿Habéis sido capaces de expresar realmente de forma adecuada vuestros resentimientos?
  • ¿Os ha resultado difícil la actividad?
  • ¿Qué dificultades habéis encontrado?

Evaluación «ex ante»

Antes de comenzar un proyecto, debemos analizar la realidad en la que vamos a intervenir, vale. Pero, ¿qué hacemos con la información obtenida?

Pues ni más ni menos que otra evaluación para evaluar la viabilidad del proyecto que queremos iniciar.

La evaluación «ex ante», también denominada “de pre-decisión”, “de factibilidad” o de “pertinencia” facilita tomar la decisión de si debe implementar o no el proyecto e implica evaluar la idea de proyecto (destinatarias, definición del problema o necesidad, actividades, tareas, recursos…), considerando tanto el contexto externo como el interno.

Es en este momento, donde deberemos tomar la decisión definitiva de elaborar el proyecto y ponerlo en marcha, asegurándonos de que contamos con las condiciones, internas y externas, necesarias para impulsarlo.

concept-g3e51bd455_640

Imagen de Pexels en Pixabay 

Para evaluar la idea de proyecto, también conviene chequear al menos cuatro aspectos:

  • La pertinencia de la idea de proyecto, es decir, la adecuación de las soluciones que se proponen a la realidad que se pretende modificar.
  • Su viabilidad, es decir la existencia de condiciones (políticas, sociales, técnicas, económicas…) favorables para el desarrollo de la idea de proyecto.
  • Su coherencia con la identidad de la entidad, garantizando que existe un alineamiento de la idea de proyecto con la misión y valores de la organización, así como con su visión y orientaciones estratégicas.
  • Su factibilidad, es decir la capacidad técnica y económica de la entidad para llevar a cabo el proyecto, considerando, en términos de calidad y cantidad, los recursos humanos, materiales y económicos de los que dispone o podría disponer.

La evaluación «ex ante», además de proveernos de elementos de juicio para decidir la puesta en marcha del proyecto, representa un “insumo” para las fases posteriores de diseño y ejecución del proyecto.

En cualquier caso, la valoración de estos aspectos (pertinencia, viabilidad, factibilidad, coherencia…) se retomará con mayor profundidad una vez diseñado el proyecto (evaluación del diseño y análisis de viabilidad y sostenibilidad). De lo que se trata es de contar con bases suficientes para tomar la decisión de realizar el esfuerzo que requiere su diseño.

Fuente: Guía para la gestión de proyectos sociales. Equipo del Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia.

En la web del Observatorio – http://www.3sbizkaia.net – es posible acceder tanto a este documento como al resto de publicaciones del Observatorio, y descargarlas gratuitamente.

¿Dónde te gustaría que estuviera  el colectivo profesional de los educadores y las educadoras sociales dentro de 25 años?

El 2 de octubre se celebra el Día Internacional de la Educación Social. Con motivo de esta fecha señalada, ya desde hace año participo en el Carnaval de blogs organizado por el Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Cataluña. 

Este es un año especial. Se celebran los 30 años de la creación de los estudios universitarios en educación social. Fue en agosto de 1991. El mes de septiembre siguiente, en 1992, se inició el primer curso de la Diplomatura de Educación Social.

Por ello la premisa de este año especial, busca reflexionar y mirar al futuro…

 


CarnavalBlogs21_Cast_Fbk

 

Tengo que reconocer que la pregunta de este año me hace ilusión. Nos permite hablar de futuro, de utopía, deseos, sueños… o al menos eso es lo que me evoca a mí. Me parece que responder a esta pregunta es como una especie de carta a los Reyes Magos. Y como hacía de pequeño (a recomendación de mi madre) voy a pedir lo que más ilusión me haría y lo otro que venga sea «sorpresa».

En 25 años, espero que el colectivo profesional de educadores y educadoras sociales…. 

 

… fuera conocido …

Que se sepa que hace la figura de un/a educador/a social. El ámbito de actuación, las funciones. Me gustaría que la gente no dijes «ah eso es como trabajo social» o «¿eso es una carrera?». Vaya por delante que no creo en la «parcelitis», ni en vetar a ninguna figura profesional, de hecho creo en equipos multidisciplinares pero si quiero que se conozca lo que es la educación social.

Así que enseñemos lo que es, lo que supone, divulguemos sobre la educación social ;O)

 

… y además, reconocido.

Lo primero debe ser que conozcan la profesión y el colectivo, pero esto debe ir de la mano de reconocer la importancia de una figura educativa. En mi opinión, el poco valor que se le da a la educación en general, y a la social en particular, me parece un grave error. Todo lo que se eduque «hoy» ayuda a prevenir el «mañana», todo se educa. Si no (nos) ponemos en valor…

Reivindiquemos el valor de la educación (social), no solo en nuestro trabajo. De discurso, de coherencia, en lo cotidiano.

 

… tenga presencia.

Que se implemente en un montón de ámbitos. Parece natural que con el apellido de «social» en el nombre, el tercer sector, el de «lo social» sea el espacio natural de esta figura profesional. Y puede que sea así, pero para mi «lo social» es un poquito más amplio, lo abarca todo. No solo ese espacio asociativo o los servicios sociales de la administración.

Siempre que haya personas, comunidades, espacios de encuentro, aulas o despachos… en cualquier lugar se puede incluir la figura de la educación social: Departamentos de recursos humanos o comunidades empresariales bien podrían incorporarla.

Innovemos, creemos proyectos y espacios dónde se vea la educación social.

 

… que sea práctico.

Es verdad que yo peco de preferir la intervención, más que lo académico. Y por supuesto debe haber personas que estudien, teoricen y dibujen sobre educación social. Pero para que se me cumplan mis otros 3 deseos (conocimiento, reconocimiento e implantación) hay «que hacer» que el colectivo sea práctico, útil, pertinente, eficiente y eficaz (vamos ser «los objetivos» de un proyecto jajajaja)

El movimiento se demuestra andando y la educación social… educando.

 

Y poco más pediría en mi «carta»

 

Voy a anotarme en la agenda, revisar esta entrada el 30 de septiembre de 2046, a ver si cumplen mis peticiones ;O)

 


 

Desde el 27 de septiembre al 2 de octubre que dura este Carnaval de Blogs, podrás encontrar varios artículos para que puedas leer las reflexiones de otros compañeros y compañeras:

  • Búscalos a través de la etiqueta #DiaES o de las redes sociales del CEESC.