Esa peña ¿van con “l@s mal@s”?

Debe ser por el autoconfinamiento, el que la vida sea casa – curro (a veces incluso curro en casa) – casa y mucha videoconferencia, que se me vienen  preguntas absurdas a la cabeza. Más de las habituales… Y como me parece una pena que solo las comparta con mis gatos, aquí las dejo. Puede que tenga suerte y hasta alguien me responda… ¿Quién sabe? Ahí voy…

 

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Museo Madame Tussauds. Londres 2017

 

La gente racista, homófoba, machista, clasista, que se niega que las personas tengan derechos, violenta, que escupe odio, chunga… “mala” (por resumir de manera simplona), vamos “joyitas” de persona, cuando ven películas…

…¿apoyaban que Scar matara a Mufasa?

¿querían que Peyton finalmente meciese la cuna?

¿deseaban que los nazis pillaran a la familia Trapp?

¿iban a favor de las máquinas en Matrix?

¿Querían que el Alien ganase a Ripley?

¿Se alegraban de que lo que Bill y el escuadrón Víbora letal le hicieron a “La Novia”?…

 

En resumen, cuando ven una película, esa peña, ¿van con “l@s mal@s”? (duda seria)

No des la chapa

En mi particular cruzada con el mundo, en la que pienso que invertir educación es la base para cambiarlo a largo plazo y mejorar la comunicación ayudaría a prevenir muchos problemas a corto plazo… Os traigo una sugerencia.

Si has trabajado con personas, en algún momento puede que te hayan dicho “no me des la chapa” (o similar palabra utilizada en tu zona “murga” “charleta” “vara”…) puede también que hayas dado una charla o hecho una presentación, y en vez de decírtelo, lo hayan pensado. 

Soy un firme defensor de una charla puede hacerse amena y dinámica. Es mi primer pensamiento cuando tengo que preparar alguna. Cómo contar “esto” sin que sea pesado…

 

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En este tiempo que llevamos de comunicados, informes, videoconferencias, declaraciones y demás que muchas veces he pensado tanto “No des la chapa” que me apetecía proponer alguna alternativa.

Os voy a contar lo que me funciona a mi:

Haz partícipe a la otra parte. Las personas comprendemos mejor aquello en lo que participamos y le prestamos más atención.

Piensa en las palabras claves o ideas fuerza. Qué quieres contar, y cuánto necesitas decir para eso. El resto es paja.

Ten en cuenta dónde estás. El grupo, la historia, el lugar, el contexto importan.

Utiliza nombres propios. Da cercanía y además siempre lo digo. Es más educado que un “eh tú”

Da ejemplos. Fotos o vídeos (no presentaciones laaaaaaaaargas para leer), cuenta anécdotas que tengas sobre lo que estás contando, usa símiles, metáforas…

Humor. Con respeto y si te sale natural una broma ayuda mucho.

Usa tus palabras. Habrá momentos que se debe utilizar tecnicismos, pero las personas no hablamos en modo “ensayo” o “artículo científico”

 

Por supuesto esto solo tiene el rigor de que a mi me ha funcionado. Tú prueba lo que se adapte a ti, pero…

NO DES LA CHAPA ;O)

 

De la responsabilidad compartida

Un texto que uso en ocasiones en las formaciones para reflexionar sobre la responsabilidad compartida.

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Y no solo en el equipo de trabajo, si no en el grupo del que formamos parte, en la familia, en la comunidad, en la vida.

Hay cuatro individuos que se llaman:
“Todos”, “Cualquiera”, “Alguien”, “Nadie”.
Había un importante trabajo que hacer.

Se le pidió a “Todos”, que lo hicieran,
“Todos”, estaba seguro de que “Alguien” lo haría,

“Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero….
“Nadie” llegó a hacerlo.
“Alguien” se enojó cuando se dio cuenta de ello.

Porque era el trabajo de “Todos”;
“Todos” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo,
Pero no lo hizo.

Al final, “Todos” culpo a “Alguien”,
Cuando “Nadie” hizo lo que
“Cualquiera” podría haber hecho.

Lo leemos otra vez y ¿reflexionamos?