Acabando el año. Currando «A mi maneeeraaaa…»

A punto de terminar el año laboral (aunque trabajo el mismo día 31) vamos a cerrar el segundo ejercicio completo como El Taller Animación Sociocultural, y vamos camino de cumplir los tres años desde arrancamos en agosto de 2020.

Los últimos años, antes de montar algo por mi cuenta, en estos días hacía un resumen de todo lo que había trabajado. Diferentes proyectos y múltiples contratos como muestra de la experiencia profesional que iba adquiriendo (y la inestabilidad de este sector).

Hoy por hoy me sería complicado hacer un resumen, ya que sigo involucrado en diferentes proyectos, de hecho, cuando la gente me pregunta por mi experiencia como autónomo o siendo «mi propio jefe» suelo contar que sigo haciendo lo mismo que antes, con la diferencia de no tener un proyecto principal, y que ahora en vez de nueve pagadores en un año, lo facturo.

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No voy a romantizar el hecho de ser autónomo (o emprendedor) ya que si el sector de la ASC es inestable como saltar de piedra en piedra en un río, añadiendo la variable autoempleo, es saltar esas piedras en zancos. Económicamente puede ser la etapa en que gano menos, aunque mas estable; pero, tengo libertad horaria y de METODOLOGÍA, y eso, a mi y en este momento de mi vida y circunstancias, me compensa.

Entendiendo metodología como definición de CÓMO hacemos lo QUÉ hacemos, mi resumen de este año, bueno de los últimos dos años y medio, mezclando maneras de proceder y aprendizajes, sería el siguiente:

  • No soy un profesional de «ir a lo seguro» la única vez que tome una decisión laboral más cómoda, ignorando mi forma de ser y actuar, fue una mierda… así que sin ser cabra loca, pero soy de «jugármela»
  • Animador es lo que me define y marca mi manera (metodología) de trabajar.
  • El Taller ASC, es una herramienta para desarrollar mi acción (animación sociocultural) y sostenerme (autoempleo)
  • El precio no es negociable. Si se puede adaptar, si quieres pagar menos, menos actividades o prestaciones tendrás.
  • La gente trabaja mejor cuando está «a gusto» (con el trato, con el sueldo, con los y las compis… ya que tenemos que trabajar, joder, que sea cómodo)
  • Trabajar lo justo y necesario (esto puede varias según el día o el proyecto, de 4 a 10 horas), pero es trabajar.
  • Si no sabes, paga una persona profesional que sepa (diseño gráfico, asesoría, loquesea…)
  • Cobra cuando el trabajo está realizado (esto decía mi abuelo…) que luego da pereza.
  • En aspectos legales, vete por el libro. Viene escrito y así tienes a que atenerte.
  • Si puede facilitar las cosas a las demás personas, hazlo.
  • Sumar, hacer red. Ver la posibilidad de aunar esfuerzos. «La competencia» está en tu cabeza. Hay hueco para todo.

Y seguramente algún aprendizaje o principio metodológico propio se me queda en el tintero, pero hay que seguir en la brecha, quedan pocos días del año y toca seguir currando, como diría Raphael (versionando el «My way» de Sinatra) A mi maneeeraaa…

De extra os dejo la canción, que es un temazo ;O)

Personas adultas y Participación infantil

Una de las principales claves para participar es que los niños y niñas conozcan que tienen derecho a participar (hay que INFORMAR), por lo que es importante promover acciones de sensibilización para que se conozca la Convención sobre los Derechos del Niño. 

 

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A participar se aprende, es un proceso de educación, que en la mayoría de los casos será dinamizado por personas adultas. Por eso me ha apetecido  escribir esta entrada, para dejar unas líneas que debemos tener en cuenta si queremos fomentar la Participación infantil.

El papel de las personas adultas en la participación infantil exige la aceptación de las capacidades de la infancia. y el respeto a sus opiniones, para lo cual es necesario:

  • Escuchar, crear espacios de consulta y diálogo.
  • Saber empatizar..
  • Respetar las dinámicas y procesos de cada grupo.
  • Vencer la desconfianza generacional.
  • Aprender que los niños y las niñas también pueden enseñar a las personas adultas.
  • Reforzar positivamente 
  • Servir como modelo de conducta: el monitorado debe tener una actuación coherente con los objetivos que se plantea conseguir con el grupo.

 

Hay veces que somos tan profesionales y adultos, que se nos olvida ;O)

Oferta económica más ventajosa II

Hace algo más de cuatro años escribía la entrada «Oferta económica más ventajosa». En ella me quejaba (y sigo manteniendo la queja) y divagaba sobre lo poco que se respetaba a los y las profesionales (pensando en el ámbito social, pero realmente valdría para cualquiera…) debido al criterio, que da título a estas entradas, «Oferta económica más ventajosa» y suele aplicarse en la contratación pública.

Han pasado los años y mi situación ha cambiado, ahora la empresa es mía, y me toca presentar propuestas y presupuestos y ¿sabéis qué? sigo pensando lo mismo que cuando publiqué la otra entrada: «si pagas con cacahuetes, solo puedes aspirar a contratar monos»

 

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Imagen de Sandeep Handa en Pixabay 

 

En la página web de El Taller ASC, indicamos que la empresa nace con la VISIÓN de ser referentes en el ámbito de la Animación Sociocultural impulsando el desarrollo de proyectos y actividades que dignifiquen el sector tanto en lo que tiene que ver con el empleo, como en el desarrollo de la acción.

Supongo que por convicción, que la empresa «sea mía» es algo circunstancial (una herramienta más para hacer lo que llevo haciendo años). Es un proyecto de autoempleo, sigo siendo un currante que se busca la vida (luchando por le mes) con esa manía tan rara de comer y pagar facturas que, cuando puede, contrata a profesionales para sacar adelante las actividades y proyectos. Por eso me sigue rechinando ese criterio para seleccionar propuestas. Rechinando es muy fino, me jode realmente.

Y es que me jode porque asumir y aceptar ese criterio favorece a precarizar el empleo. Es imposible pagar bien (mínimo por convenio, que el de ASC y ocio educativo tampoco es para echar cohetes…) a las personas que contratas y llevarte algo por la gestión (aquí remarco que no concibo quedarme parte del sueldo de las personas empleadas. Quien lo curra lo tiene que cobrar y quien gestiona, debe llevarse una parte, pero no más que quien lo trabaja)

Como me jode, y no comulgo con ello, esto me ha llevado a no llevar muchos contratos públicos, ya que la bajada de precio es la opción más fácil para poder ganarlos. A algunos, de hecho, siendo el presupuesto máximo insuficiente para su desarrollo, ni he presentado propuesta.

Esto no lo cuento como pataleta, es una realidad, y un poco de queja. ¿Triste? Si, pero cada quien escoge como procede. Yo asumo que lo que El Taller pueda crecer no se va a hacer a costa de las personas que contrate o por ofrecer servicios a precios irrisorios. No quiero tener una empresa con con 1.000 personas personas con jornadas de «horas sueltas» para arañar unos euros para mi de cada una.

Como no me gusta la queja sin propuesta, o escribir una entrada solo para soltar la mala hostia, quiero terminarla con mi declaración de intenciones como propietario de una empresa de servicios:

  • Pagar a los y las profesionales que contrate y a mi mismo de la mejor manera posible, por lo que presento ofertas que cubran el sueldo acorde al desempeño que se realice.
  • Ya que hay que trabajar, que la gente esté(mos) cómoda y contenta.
  • No rebajar el precio para llevarme un proyecto.

Cabe mencionar, que desde agosto 2020 que arrancamos con El Taller, esta es la política que seguimos, así que doy fe de que se puede trabajar así ;O)