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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Opinión

La empatía mal entendida

Si nos quedamos con la definición de “andar por casa” la empatía es la capacidad de “ponerse en lugar de otra persona”, si vamos a por una definición más académica, la RAE dice:

empatia

Creo que es un concepto sencillo de entender, pero muy complejo a la hora de llevar a la práctica. De hecho hay muchas personas que lo interpretan mal. Haciendo el chascarrillo fácil podría decir que quien lo entiende mal son esas personas que se “te cuelan” en la línea de cajas o en la parada del autobus… Pero no, esas personas solo son jetas.

En quien pienso cuando escribo esto, es en todas las personas que estos días están cuestionando como debe sentirse una mujer que ha sido violada por 5 cabrones malnacidos.

¿Quién hostias es nadie para cuestionar cómo debe sentir o qué debe hacer?

Y aunque lo más jodido es que ese tema haya salido en un juicio, y se permita, me flipa aún más la oleada de gente en las redes que también lo cuestiona…juzga sin haberlo vivido, sin haberlo sentido, pero lo más grave prejuzgan.

Y esos prejuicios no vienen de ahora, los tenemos arraigados desde hace mucho.

Un ejemplo que he podido vivir por mi mismo es ver los debates que se generan cuando he utilizado la dinámica “la mujer y el puente”.

En ese ejercicio en resumen, se cuenta la historia de una mujer adúltera que quiere volver a casa para que no la pille su marido, busca varias opciones de salir airosa… pero al final un loco la mata (si queréis leerla entera pinchad en el enlace)

El debate comienza pidiendo a los grupos que de los 6 personajes que salen en la historia valoren del de mayor a menor la responsabilidad que tienen sobre la muerte de la mujer. La mayor parte de las personas, dicen que la máxima responsable de su muerte es… la mujer. Increíble, una víctima nunca es culpable de lo que le ha ocurrido, pero…

Eso es un prejuico (machista) que está tan arraigado que hace ver más culpable a la mujer (por adúltera, por fresca, por puta…) que al autor material del asesinato. Luego claro, el machismo lo vamos superando.

En el caso que estamos viviendo estos días, es más de lo mismo, y no es una dinámica. Hay un juicio a 5 violadores y cuestionamos a la mujer que ha sido violada, cómo tiene que sentirse o qué debe hacer. Asqueroso…

Por eso creo que hemos malentendido la empatía. No es que las demás personas deban ponerse en nuestro lugar, según nuestro juicio, sino comprender como se sientas las demás personas según ellas mimas.

“O sea, yo me estoy ahogando y tú me estás describiendo el agua”

Mejor Imposible

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De la magia y la Animación Sociocultural

Esta entrada es una mezcla de originalidad, reflexión y frikismo. Con esa mezcla puede salir una genialidad o una bazofia. Ya me diréis ;O)

Por cierto si esperas una entrada en la que aprender a hacer trucos, da la vuelta, si te intriga, sigue leyendo…

 

Desde bien guaje (niño) me han llamado la atención los magos. Los de todo tipo. Los que salían haciendo trucos por la tele como Tamariz, Antonhy Blake o Pepe Carroll, o los personajes fantásticos como Presto o el Amo del Calabozo (Dragones y mazmorras) o Merlín El Encantador… y como tierno infante, me hubiera encantado ser un mago, bueno y poder volar (era ambicioso), pero…

La vida fue por otro camino y acabé siendo animador sociocultural, que bien parece estar totalmente alejado de la figura del mago (amén de animadores/as que sepan hacer trucos), aunque yo personalmente creo lo contrario. Lxs animadorxs hacemos magia.

mago

Cuando decimos “mago” estamos reproduciendo una palabra que pronunciaban los griegos tal y cual (magw / mágo) hace más de 2500 años. Lo difícil es precisar qué entendían los griegos por magia.

Si nos centramos en el contexto en que nos viene dado este lexema y en el que más lo usamos, el de los Reyes Magos (magoi apo anatolwn / mágoi apó anatolón = magos de oriente, dice la Biblia), los magos eran más bien sabios que estudiaban la realidad para dominarla.

No me considero sabio ni pretendo dominar la realidad, pero si que como animador debo leerme muchos libros sobre metodología, intervención social, desarrollo comunitario…y tengo que tener recursos, no pociones y hechizos, más bien materiales y dinámicas); para poder transformar la realidad.

Entre nuestros poderes animadores también podrían estar el de la improvisatium (montar una actividad con 4 folios y un rotulador), dominar el espacio-tiempo (haciendo miles de horas en lugares diferentes), el control mental (o dinamización de la infancia jajaja), la alquimia (estirar el sueldo más de un mes como si fuera oro líquido…), etc.

Así que bien podemos decir que hacemos magia.

Eso me lleva a pensar que como buenos magos o magas, deberíamos tener un código, unas reglas. Así que he recordado una saga de libros de fantasía épica que leí hace años, La Espada de la Verdad, en donde los magos (solo hombres, las mujeres iban por libre) debían regirse según unas normas.

Haciendo una búsqueda de todas las reglas que habían salido en los libros (bendito google), me ha sorprendido de lo bien que podrían encajar con nuestra profesión.

Os las comento:

 

Las reglas del mago

Primera regla: La gente es estúpida, la gente creerá cualquier cosa que quieren que sea verdad o que temen que lo sea.

Debemos de romper mitos, evitar que la sociedad se aliene, ayudarla a vencer miedos y prejucios….fomentar la actitud crítica.

 

Segunda Regla: El mayor daño puede ser resultado de las mejores intenciones.

El “buenintencionismo” puede provocar grandes desastres. Las actuaciones deben responder a la realidad, planificando qué hacer y previendo consecuencias.

 

Tercera Regla: La pasión gobierna a la razón.

Trabajamos con personas, y en ocasiones con personas en situaciones complicadas. Los nervios están a flor de piel. Debemos saber que la gente puede reaccionar por pasión más que razón, y gestionarlo.

 

Cuarta Regla: Hay magia en el perdón, magia que sirve para sanar. En el perdón que ofreces y más aún en el perdón que recibes.

Reconocer los fallos, indultar(nos) cuando algo no haya salido bien, buscar soluciones y planificar para que no ocurra de nuevo.

 

Quinta Regla: Preocúpate por lo que la gente hace, no solo por lo que dice, porque los hechos traicionaran a las mentiras.

Poco más que añadir… “Hechos son amores y no buenas razones”

 

Sexta Regla: La única soberanía que puedes permitir que te gobierne es la de la razón.

Trabajamos por y para personas, colectivos… debemos mantener la razón, involucrarnos, pero con la mente clara.

 

Séptima Regla: La vida está en el futuro, no en el pasado.

Del pasado debemos aprender, pero no quedarnos en él. Después de todo transformar la realidad es ir hacia delante, hacia el futuro.

 

Octava Regla: ¡Merece la victoria!

Está claro, merece la victoria, el trabajo que tengas y todo lo que venga. Tenemos que sudarlo y ganárnoslo.

 

¿Qué os ha parecido? ¿alguna regla que añadir?

Que conste que toda esta paranoia se me ha venido a la cabeza por una colega que me dijo que si hacía magia para encajar todos mis trabajos. Y en mi caótica mente, salió esto jajaja

Cosas a mejorar en la ASC

Siempre hablo de las bondades de la animación sociocultural, pero también tenemos cosas que debemos mejorar.

Aquí os dejo algunas que se me han ocurrido, sobre todo por haberlas vivido, y la posible solución en mi opinión.

cosasamejorarenasc

A mejorar…

Hacer, hacer, hacer…

Había una anuncio que decía “La potencia sin control… no sirve de nada” y esto puede darse facilmente. Muchas veces caemos en el “hacer más” y “mantener esto y aquello” y “hacer, hacer, hacer…” pero sin ningún tipo de relflexión u objetivo que cumplir.

Solución posible: Remitirnos al ideario, al proyecto. Sentarnos y reflexionar qué estamos haciendo y cómo queremos continuar.

 

Inmadurez de las personas

Para trabar en animación sociocultural debes ser maduro (acorde a tu edad y tu vida) pero es que cómo vamos a ser capaces de asumir la gran responsabilidad de trabajar con personas cuando no tenemos amueblada la cabeza.

Solución posible: Ir ganando poco a poco y acorde a las capacidades de las personas (hay gente de 19 años más madura que algunas personas de 50). Hacer autocrítica si de verdad nos vemos o no inmaduros en algún aspecto.

 

Desconexión entre los objetivos del proyecto y la realidad en la que se desarrollan

Esto puede darse bien porque hemos arrancado con “hacer, hacer, hacer…” que os comentaba, y no sabemos por donde vamos; o porque hace mucho que no evaluamos, y aunque los objetivos eran correctos en la formulación del proyecto hace “x” tiempo, ahora ya no lo son y no nos hemos adaptado.

Solución posible: Evaluar de manera fecuente para poder adaptarnos a la realidad. Hacer estudios reales del contexto en el que nos estamos moviendo… Escuchar al personal técnico, al voluntariado, al colectivo de intervención, etc.

 

Improvisación

Vaya por delante de que soy un gran defensor de la improvisación, pero como capacidad de reaccionar ante imprevistos puntuales. Pero no que la improvisación sea nuestro día a día. El trabajo que hacemos desde la ASC nace como respuesta a una necesidad o necesidades concretas, y la intervención debe ser planificada acorde, no podemos decir “hacemos cuatro cosas y ya…” igual da que tengamos un montón de experiencia, que tengamos clarísimo que hacer en nuestra cabeza o que vayamos pillados de tiempo.

Solución posible: Tener tiempo para planificar, nos lo deben (debemos) dar. Debemos integrar en nuestra rutina que una actividad no es solo su desarrollo “in situ” si no la parte de planificación y la de evaluación.

 

Organigrama de funcionamiento rígido y burocratizado

Si para pedir una sala hay que hablar, de habitual, con más de tres personas vamos mal. Es cierto que tien que haber un organigrama, un protocolo y unos procesos para todo el funcionamiento, pero todo ello debe estar a nuestro servicio, para hacer mejor nuestro trabajo, no al revés y vivir para cubrir solicitudes y echar más tiempo en las tareas que lograrán nuestra intervención que la intervención en si misma.

Solución posible: Debemos tratar de hacer que el organigrama de funcionamiento sea ágil, probar diferentes fórmulas, tratar de reducir procesos, hacerlo sencillo. Si no está en nuestra mano, buscar el espacio o la persona con quien debatirlo y tratar de cambiarlo.

 

Falta de cohesión en el equipo

Es el colmo, pero lo de “en casa del herrero, cuchillo de palo” puede ocurrinos. Estamos a a veces tan volcados en lo que debemos hacer y en cohesionar los grupos en los que trabajamos, que no miramos para nosotrxs mismxs.

Solución posible: No hay nada mejor que predicar con el ejemplo y cuidar las relaciones en el equipo. Debe haber espacios que lo faciliten y por supuesto “momentos de café”

 

¿Se os ocurre alguna más? seguro que si, debemos mejorar día a día. Esa es la clave ;O)

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