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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Opinión

Nunca he pedido el voto, pero esta vez…

Todo el mundo con la temporada final de Juego de Tronos en la boca (eso que no la sigo y me entero) y yo más preocupado del juego de sillas de los próximos comicios.

 

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¡A votar!

 

Llevamos ya semanas con una precampaña de todos los partidos brutal. No hay día que no salga alguna “perla” del político/a de turno ultra compartida por miles de medios. Y miedo me da. A parte de cabrearme por vivir en el época del titular (donde poca gente lee más allá del mismo) y las noticias falsas, que denota la falta de espíritu crítico que tenemos, lo que siento es pena y miedo.

¿Por qué? pues por lo retrógrado que se escucha estos días, a la gente de la política y a la gente de la calle. Mete miedo de verdad. Y lo siento, no todas las opiniones son válidas. Cualquiera que atente contra los derechos adquiridos, es deleznable.

Puedo discutir sobre diferentes enfoques y modelos de economía, de servicios sociales, de leyes de educación. Pero sobre. ¿violencia de género?, ¿sexualidad?, ¿inmigración?, ¿aborto?, pues no me parece que haya nada que hablar, son derechos, y yo eso no lo discuto. ¿No los quieres utilizar?, no jodas con (o contra) ellos. 

Si has aguantado hasta aquí, pensando que vas a encontrar a quien votar, siento decirte que no, porque ni yo mismo lo tengo claro, y es que si me pongo a pensar, me apetece irme como “el pobre Miguel, que hace mucho tiempo que no sale”. Pero tengo claro que si que voy a votar. Y aunque nunca he pedido el voto (ni en mi breve militancia en un partido político), esta vez di que lo pido, que al menos vayas, porque la resaca que nos puede durar 4 años es de las malas.

 

Por cierto, yo ya he solicitado que me excluyan del envío de propaganda electoral. Si a ti también te da la vara que te envíen un montón de papel y te parece que es malgastar recursos, puedes solicitar que te excluyan aquí.
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Un año sabiendo que todo el mundo sonríe en el mismo idioma

Como indico en mi página de presentación, trabajo como animador sociocultural en el Programa de Acogida e Integración a Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional de Cruz Roja Española en Asturias.

Y justo hoy, uno de marzo, hace un año que comencé en este trabajo.

Una de las cosas que me ha reportado este empleo es romper la barrera de por fin tener un contrato de más de 365 días seguidos (primera vez en mi vida, aunque la vez que más he estado en desempleo han sido dos meses, nunca había pasado ese umbral), lo que me lleva a pensar que vaya jodido está el sector. Aunque no quiero centrarme en eso.

El objetivo de esta entrada es contar que me llevo de este año de aprendizaje y trabajo.

 

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Lo primero, la necesidad de romper los mitos sobre las personas solicitantes de asilo / refugiadas, las migraciones, etc. Mucho antes de comenzar en este trabajo ya había publicado una entrada sobre ello, pero ahora veo que tiene que ser una labora continua.

Conocer un montón de personas diferentes que vienen de realidades opuestas a la mía. Y es tan sano conocer.

Escuchar, mucho. La gente quiere hablar.

Descubrir algunos países que ni sabía que existían (yo pensaba que de geografía iba bien, pero siempre se puede aprender más…)

Confirmar lo que dice una imagen muy compartida en las redes (que en parte titula la entrada) y yo sospechaba desde hace tiempo “todo el mundo sonríe en el mismo idioma”. Yo chapurreo inglés con más cara que idea, pero en muchas ocasiones no me ha servido para hablar con personas que utilizan otros idiomas menos extendidos, ahora eso si, con una sonrisa y mucha mímica se hacen milagros.

Redescubrir mi tierrina, porque me he hecho bastantes kilómetros enseñando su nuevo hogar a las personas con las que trabajo. Aplicable también a la oferta cultural.

Educar desde la cotidianidad, explicando cómo ir en transporte público, como hacerse con entradas para un museo, qué es un hórreo, usos y costumbres de la ciudad.

Ver a personas pasándoselo bien y disfrutando. Mi padrino, fue refugiado de la guerra civil española, y siempre cuenta con felicidad como cuando estaba en Francia, un hombre lo sacó de la nave donde dormían y le llevó al teatro a ver una comedia (algo no habitual). Para él fue de lo mejor de su estancia allí (además de reencontrarse con su madre. Pero para saber más tendrás que leerlo). Todavía a día de hoy, a sus 89 años, cuando le cuento dónde hemos ido o qué hemos visto, pone esa cara feliz y me cuenta esa anécdota. Pensar que ayudo a dar un poco de ese “buen rollo” me encanta.

 

No sé cuanto me queda en este trabajo, pero el tiempo que sea, espero seguir sacando todo esto que he aprendido y más ;O)

Cabe mencionar que iba celebrar este “primer año seguido” de trabajo, viajando, haciendo un puentazo y tomando cerveza. Pero una infección de garganta ha transformado mi celebración en no salir de la cama, flipar un poco con la fiebre y tomar caldos….

“Es que la gente pasa”

“Es que la gente pasa”, “Nunca viene nadie”, “¿Dónde está la gente?”

 

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Seguro que alguna vez has dicho una de esas frases cuando una actividad que habías preparado con ánimo y esmero, queda deslucida porque aparece poca gente, o te quedas tú únicamente en la sala. Y no creo que sea negativo si las dices, lo erróneo es solo quedarse en eso y no tratar de averiguar el por qué.

 

Puede ser que (hablando en plata) les pareciera una mierda. O siendo más técnico no les motivara nada.

La mayoría de las teorías sobre la motivación contemplan el concepto de necesidad. Se entiende por necesidad la discrepancia existente entre la situación real y la deseada, susceptible de ser eliminada o reducida por medio de la aplicación de intervenciones apropiadas (Pennington, 1990).

La motivación aquel estado o disposición del individuo que lo inclina a cierto comportamiento o a la consecución de determinadas metas (Jiménez, 1994).

Para mi, la motivación es lo que causa el movimiento, vamos lo que hace que las personas quieran ir a tus actividades. Porque colega, podemos ser cracks, pero si la gente no quiere, no van a ir.

 

Lo que si podemos hacer es facilitar que se de esa motivación. Y para ello debemos conocer que factores la frenan:

  • Poco o nulo vínculo con las personas que quieres que vaya.
  • Lejanía del lugar de la actividad.
  • Horarios incompatibles.
  • Pocas facilidades para participar.
  • Experiencias previas negativas.
  • Difusión por el canal erróneo.

 

Así que intentemos salvar esos factores que pueden funcionar como excusas para no ir a una actividad.

Cuando ofreces soluciones a las excusas… no quedan objeciones.

Creo que debemos esforzarnos siempre por facilitar que las personas puedan venir a nuestras actividades, y no pensar que siempre es culpa “del resto”, debemos evaluar nuestro quehacer siempre con intención de mejorar.

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