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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Opinión

Del uso de espacios públicos

Hoy quiero hablar de algo que en “lo social” nos da bastantes quebraderos de cabeza, aunque (en mi opinión) no debiera ser así. No es otra cosa que “los espacios”.

A la hora de desarrollar cualquier actividad, llega el momento de una de las grandes preguntas: “¿Y dónde lo hacemos?”

Parece algo trivial, pero en la acción comunitaria tiene importancia dónde están. Como los proyectos, las actividades, las metodologías, los espacios no son neutrales.

 
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“El Llar” Un Centro Social montado en el antiguo matadero municipal (Pola Siero)
 

Puede que prefiramos escoger dónde sea más cómodo, donde vaya a venir más gente, dónde se vea más, donde nos dejen, donde podamos… En este punto yo lo tengo claro, siempre que se pueda, escogeré un espacio público.

¿Por qué?…

Al utilizar diferentes espacios públicos, damos una mayor difusión a nuestra actividad, evitamos concentrarla en un único punto, y así diversificamos la oferta de la zona, no solo favoreciendo a la de siempre.

Podemos dar más utilizad a muchos espacios que están siendo monopolizados por una sola categoría de personas. Esto genera conflicto, división; además de contribuir a crear guetos.

Aprovechamiento de los bienes públicos. Muchos espacios que se crearon para un uso determinado, que hoy en día podría reconvertirse. Como los centros educativos. Algunos tienen un uso muy limitado, pero han surgido nuevas necesidades y no hay recursos para construir otros espacios” (incluso si los hubiera habría que plantearse antes la posibilidad de una reconversión o reutilización de los existentes). Pues usemos lo que ya hay, y diversifiquemos usos.

 

Para todo esto que os comento, es evidente que necesitamos espacios públicos, principalmente municipales (piensa en local…), descentralizados en el territorio para que la población pueda (podamos)  acceder más fácilmente a ellos y usarlos.

Y esto, que puede parecer una pijada, me parece algo tan transversal al trabajo en “lo social”, comunitario, político…

Aunque soy defensor de lo público también podemos utilizar locales privados, pero si hay algo que es de todas las personas… mejor ;O)    
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De mi educación informal

Haces ya unos meses compartía en RRSS  la foto del sello de mis bisabuelo, con motivo del día de la Justicia social, ya que él nunca tuvo la oportunidad de aprender a leer y escribir, y lo utilizaba para firmar. Una injusticia, como otras tantas que existen. Quizá por haber sabido de ellos desde mi tierna infancia, siempre me ha movido luchar contra ellas.

Con esa idea de cómo había aprendido sobre las injusticias, me llevaba rondando la idea por la cabeza escribir sobre el aprendizaje informal que he recibido. Aunque la idea la tenía, y había cuatro ideas para empezar, esta llevaba meses en borradores.

Las ganas volvieron con varios comentarios que recibí en la entrada Nada bueno viene después del “pero”, y no porque crea que deba justificarme de las opiniones que emito, pero si que me apetecía hablar de que conocimiento adquirido de manera formal marca mi manera de entender el mundo, igual que en otras ocasiones he hablado de mi educación formal o no formal. Luego decidí escribir de otras cosas, que en ese momento me llamaron más la atención, y volví a dejar esta entrada en “el tintero”.

Lo que me ha decidido a escribirla de una vez, es ver las divertidas discusiones que mi hermano mantiene por RRSS. Él, al igual yo, es bastante activo (y activista) en la red. En su caso además, lo utiliza como herramienta de comunicación para su trabajo como concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Gijón. Claro, las críticas llueven por todas partes. Que está genial debatir, pero hablar sin saber…. es tan absurdo. El otro día hasta cuestionaban lo que había trabajado o no… pero bueno, no es mi idea hablaros de la vida y obra de mi hermano (aunque podéis leer aquí una entrevista que le hice)

 

 

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Observando y aprendiendo por el mundo. Estocolmo (2016)

 

La idea de esta entrada es contar, parte del aprendizaje informal que he adquirido en los 32 inviernos que llevo en este mundo, y que me han influido en mi manera de entenderlo.

Basta de parrafada introductoria, y al lío:

 

Obrero

Soy obrero, y con trayectoria (tataranieto, bisnieto, nieto, primo, hermano e hijo de obreros y obreras). He crecido en una familia que ha pasado por la mina, las carpinterías, los astilleros, el comercio o la hostelería. He visto las largas huelgas y las agitadas manifestaciones en las que participaba mi padre en Naval Gijón, la inestabilidad laboral, las cábalas de llegar a final de mes, cómo a mi madre su negocio se le iba a pique… Puede que yo no vaya a una fábrica ni use funda para trabajar, pero…

 

Libertad

Mi tío abuelo fue un niño refugiado de la guerra civil española, y mi bisabuelo paterno vivió 7 años en una cueva ya que era perseguido por su vinculación sindical. Nunca he entendido, ni entenderé que la libertad de nadie quede a expensas de los intereses de otra persona, sean de mi familia o no. Quizá por eso la libertad (o la falta de ella) me preocupa.

 

Educación y Salud Pública 

He asistido durante 13 años a un colegio concertado y luego tuve la posibilidad de formarme en la enseñanza pública. No hay color. Empezando por el hecho de que de cómo se accede a las plazas, hasta el puñetero “carácter propio”. Puede que mi experiencia personal no fuera muy positiva en la concertada y por eso ensalzo la pública, además de salir ateo convencido.

Hasta mis 13 años tuve una salud de mierda. Sinusitis, neumonía, rotura de huesos, parálisis facial, una infección que casi la palmo… y estoy vivo siempre estando atendido por la sanidad pública.

Pero si hay “cosas buenas” en los centros privados o concertados (sean de enseñanza o de salud), ¿no deberíamos querer que eso estuviera en lo público? Lo público es para toda la ciudadanía.

 

Aceptar la diversidad

No sé si vivir en un barrio como La Calzada, o simplemente vivir atento a mi alrededor me ha hecho acostumbrarme y respetar la pluralidad que existe en el mundo. He visto gente adicta, extranjera, con más dinero, con menos, gente desahuciada antes de que fuera el pan de cada día, he sabido de robos, palizas y jaleos desde bien pequeño. Y no es que viva en el Bronx (aunque me cuenta de que antes de que yo naciera el barrio bien merecía ese mote) ni normalice esas situaciones, es algo tan sencillo como que “en todas las casas cuecen habas…” Así que pocas cosas veo “raras” porque entiendo que la normalidad es bastante relativa

 

Disfrutar del trabajo

Mi abuelo era carpintero, y mi padre trabajaba en un astillero. Dos empleos bastante duros y en ocasiones, no muy bien pagados. Pero los dos siempre fueron felices a ellos y los disfrutaban. Hacer, construir, crear. Yo estoy en un sector muy distinto, y en ocasiones tengo quejas de mi empleos, pero cuando estoy currando, disfruto.

 

Pasar rato en la calle

Aunque iba a un colegio concertado y en el centro, siempre volvía a mi barrio y desde siempre había un rato de “parque” de pequeño o ya “calle” de más mayor. Y empiezas a relacionarte con la gente que quieres porque te apetece, y te vas creando tu grupo, o grupos (echando la vista atrás, he bailado por varios) Y de ahí he sacado el darle un valor increíble a la amistad. A esa gente que “fuera de casa” lo es todo.

 

El gusto por aprender

Puede ser porque mi abuelo era muy didáctico (recuerdo que me explicó el movimiento de traslación con un vaso de leche, un verano en León), o que por mi trabajo me he relacionado con muchas personas; que unido a mi gran curiosidad, siempre me hace preguntar, porque quiero saber y entender las cosas. Pero disfruto de aprender. Siempre digo que quiero ser una mancha negra (que es la mezcla de todos los colores) porque quiero llenarme de un montón de conocimiento.

 

Y podría seguir contándoos más, que 32 años dan para mucho, pero creo que estos 6 aprendizajes llegan para ilustrar que me he llevado de esa educación no planificada y fortuita que es la informal.

Lo que viene siendo “escuela de la vida” ;O)

¿Cómo ser educador/a social y no morir en el intento?

Hoy 2 de octubre, es el Día Internacional de la Educación Social, y como en años anteriores participo en su celebración en el Carnaval de blogs organizado por el Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Cataluña.

 

La premisa de este año, la que da título a esta entrada: “¿Cómo ser educador/a social y no morir en el intento?”. Nos puedes describir un error que hayas cometido en tu vida laboral y profesional. ¿Por qué crees que fue un error? ¿Cómo deberías haber actuado? ¿Qué habéis aprendido?

Pues bien, aquí va mi aportación ;O)

 

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Vamos a comenzar por el error que creo haber cometido: No haber acabado la carrera. Os aclaro, sigo estudiando Educación Social, por la UNED.

Mi andadura comenzó al acabar el TASOC, yo quería estudiar algo más, y la carrera de educación social, siempre me había resultado atractiva. en Asturias tienes solo dos opciones para realizarla: La Facultad Padre Ossó es un centro universitario privado adscrito a la Universidad de Oviedo, y la UNED.

Para mi estudiar una carrera suponía (y supone) un esfuerzo económico, con lo que la opción “privada” estaba más que descartada, y la educación a distancia me daba cierto reparo. Así que traté de hacer presencial otra carrera, Trabajo Social. Me concedieron la beca, y allí me fui. Abandoné ese primer año. No era lo mío.

En el siguiente curso, opté por la opción de a distancia, que aunque no me entusiasmaba, era la que me podía permitir. Siempre cogiendo de pocas en pocas asignaturas, variando sobre el trabajo que tenía para ver cuantas podía pagar. De hecho aunque la primera vez que me he matriculado fue el curso 2008/09, diez años después solo he realizado 5 matrículas, ya que no todos los cursos he podido matricularme.

Al factor económico se ha sumado tener la suerte, en base a esfuerzo y curro, de haber estado siempre trabajando como animador en diferentes proyectos (mejor o peor pagado). Algo que me ha ido retrasando en mis avances con la carrera.

Para nada quiero echar balones fuera, ya que la decisión de estudiar más o menos es mía, pero si quería contaros esto, ya que es la base de lo que considero mi error. ¿Por qué? Pues que te acomodas. Y cada año se hace más pesado estudiar, que no aprender. Y hacerlo compatible. Además que en mi familia siempre hemos priorizado trabajar (la mala costumbre de pagar facturas y comer) y yo soy un apasionado de mi trabajo.

 

¿Por qué lo considero un error? Pues porque con los años de trabajo en “lo social” vas aprendiendo, conociendo y estudiando (aunque me resulte pesado) y a veces piensa “joer si lo hubiera quitado ya de delante”, “ahora podría estar haciendo esto o lo otro”, “esa oferta de empleo está bien pero no tengo la carrera, claro”

Pero bueno, como soy un tipo tremendamente positivo, y defensor de que cada quien llega a su tiempo, estoy convencido de que seguir curtiéndome trabajando en lo social, y estudiando lo que pueda, cuando acabe le carrera tendré un bagaje interesante y puede que eso me haga mejor Educador Social. 

 

Cabe mencionar que no considero un error “no haber acabado la carrera” o “no ir a la universidad” de hecho creo que no todo el mundo debe ir, pero si me parecía hablaros de esta percepción que tengo mía de “error”, ya que no hay mejor manera de crecer como profesional sin cuestionarse.

¡Feliz día de la Educación Social!

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