Frustraciones de un animador en pandemia

Vaya por delante que no es una queja, si no una declaración de pensamientos, inquietudes y experiencias.

Hace muchos años que tengo el lujo de trabajar “de lo mío”, de animador. Desde hace 4 meses, además cuento con mi hermano como compañero de viaje en nuestro Taller, un proyecto de vida y curro que nos hace muy felices. Una suerte poder currar en los que nos gusta, sabemos y queremos hacer.

Nos va bien, vamos tirando, pese a la situación actual. No podemos hacer todo lo que quisiéramos ni como nos gustaría. Pero nos adaptamos y seguimos adelante.

Hemos sido capaces de reorientar con buenos resultados muchas de nuestras actividades formativas o incluso de ocio a formato online. Y no solo son buenos resultados por hacerlas y que haya, si no también por la calidad y satisfacción de la gente que ha participado en ellas.

Aunque en esta pandemia nos queda resistir y aguantar, siendo conscientes de que nos gusta hacer lo que hacemos, a mi se me pasan por la cabeza varias ideas que me frustran. Se que no puedo hacer mucho por cambiarlas, porque como decimos en Asturias “ye lo que hay”, pero os las comparto aquí, que escribir es terapéutico ;O)

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4 frustraciones que me ha traído esta pandemia

Distancia con las personas

Ya comentaba en otra entrada que me horroriza el concepto “distancia social. La distancia debe ser física (1,5 o 2 metros) pero NUNCA social. Ya bastante divididas estábamos las personas como para fomentarlo más. Creo que está siendo duro tantos meses con “el bicho” rondando, y los que quedan. Pero veo a la gente cada más polarizada, radical y agresiva (esperemos que no lleguen a violenta).

Ahora hay una (o cien) vacunas a la vista. Nos las pondremos, pero pasará tiempo hasta que el COVID deje ser el término que usamos a diario. Y otra cosa… ¿habrá vacunas para todo el mundo? Estamos preocupados de que este virus afecte al “primer mundo” ¿el resto? ¿Cuántas personas quedarán atrás?

Exceso de videoconferencias

Me encantan, son muy útiles, pero estoy hasta más arriba de la nariz roja que llevo de que todo pase por videoconferencias… Sobre todo cuando en mi trabajo el contacto, la cercanía, el tú a tú, el grupo es tan importante… vale que la tecnología ayuda, pero no suple el presencial. Ni de broma.

Además creo, nos ha quedado un regusto del confinamiento de primavera de “hacer por hacer” (aplausos, pan, repostería en general…) y generamos un montón de eventos y momentos que claro, por seguridad, deben hacerse online. Creo que hacer los que se deben adaptados si, pero no generemos de más, por favor.

No comprendo el subtexto

Tengo buen ojo para observar el comportamiento grupal. Se cuando funciona una dinámica, cómo está yendo una intervención. Y ahora vía online, no soy capaz de comprender el subtexto. No “leo bien a las personas”, voy muy a ciegas en el trabajo como creo nunca he ido. Y aunque las valoraciones me demuestran que gusta mi trabajo y mi manera de llevarlo, no soy capaz de percibirlo hasta que me lo dicen. Supongo que es la novedad de hacer las cosas sin estar de cuerpo presente o mi rechazo eterno a hacer cosas online que me revuelve por dentro al tener que hacerlas.

Brecha digital

Si ya la había antes… ¿os imagináis el tamaño que debe tener ahora? Me da miedo pensarlo. Mucha gente no tiene conocimiento o medios para acceder a los recursos digitales, y esta situación nos ha abocado a vivir en un mundo 3.0 con realidades de revolución industrial.

En fin… hasta aquí el desahogo de mis frustraciones. Más bien frustración, en singular. Escribiendo la entrada, me he dado cuenta de que solo tengo una, ya que todas las que he dicho me llevan a lo mismo:

Echo de menos lo presencial, y me no me gusta desarrollar mi trabajo de manera online. Pero como decía arriba “ye lo que hay”

Seguiremos peleando, no queda otra ;O)

Como siempre: lo urgente no deja sitio para lo importante

Imagino que como toda persona que está viviendo esta pandemia le damos miles de vueltas a todo. Llevo días pensando en una viñeta de Mafalda que decía “Como siempre: lo urgente no deja sitio para lo importante” y como otras muchas viñetas de Quino, sigue vigente.

Aunque esta puede aplicarse al nivel de vida pre COVID, dónde todo era para antes de ayer… creo que también sirve para el contexto actual.

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Lo URGENTE está claro, es lidiar con este puto virus que nos está desgraciando, pero hay una retahíla de realidades que existían antes de la pandemia, y que siguen… lo IMPORTANTE: La gente se sigue muriendo de miles de cosas más, la sanidad pública. Otra que no llega al mes (no a finales, al mes). Personas viviendo en la calle, situaciones de violencia (de género, acoso escolar, xenofobia…) y otras tantas necesidades que llevábamos tiempo tratando de resolver.

Vaya por delante que tengo claro que resolver lo urgente es prioritario (aunque no tenga ni idea de cómo), pero sin dejar atrás lo importante.

De cine y animación sociocultural

Me encanta el cine. Todo. Puedo ver de lo más comercial a lo más rebuscado. Una “pastelada” romántica, la comedia más absurda, de “tiros” como dice mi tío, un dramón, la peli indie que no conozca nadie, dibujos o animación… me vale todo.

 

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Imagen de 15299 en Pixabay

 

No quiere decir que me gusten todas las películas que veo, pero si les doy una oportunidad. Creo que es cultura, y crea poso en la audiencia. En mi desde luego. De hecho, muchas veces uso referencias a películas en mi labor profesional. En mis sesiones de risoterapia, hago un ejercicio con bandas sonoras de cine (Pretty woman, Dos hombres y un destino, Cinema Paradiso o Blade entre otras… suenan ese ejercicio)

Con ese amor por el séptimo arte, y que estoy de puente, me he decido a escribir esta friki entrada. Si esperas una entrada sobre películas recomendadas para trabajar o relacionadas con ASC, no es esta.

Esta entrada va de mi manera de ver el mundo y entender la animación sociocultural (algunos de sus aspectos) a través de frases de películas, y mi interpretación.

Así que empezamos en 3, 2, 1… ¡Acción!

 

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“¡Ésta no es una lámpara común! En una ocasión cambió el curso de la vida de un joven, quien igual que esta lámpara, era mucho más de lo que aparecía ser: Un diamante en bruto” (Aladdin)

Me remonto a mi infancia y mi película favorita de niño. Cuando curramos con personas, cuántos “diamantes en bruto” nos encontramos. Y es que nuestra labor no es que sean diamantes, si no acompañar en ese proceso de que las personas o grupos desarrollen su potencial. El proceso no el fin es lo que importa

 

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“¿De qué vamos a hablar? De la vida, supervivencia, amor, muerte, sexo, matrimonio, rebelión, todo lo que quieran.” (Rebelión en las aulas)

Una joya de película. De como hay que innovar en los métodos educativos (y la peli de 1967… nada que añadir). De la educación como algo integral no segmentado. 

 

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“Antes de cambiar el mundo, tienes que aceptar que tú también formas parte de él.” (Soñadores)

Es necesario asumir que somos parte del problema y de la solución. Que podemos cambiar desde dónde estamos, no “a distancia” que debemos incidir en nuestra realidad, la que conocemos y de la que formamos parte.

 

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“Un hombre ve de forma diferente las cosas en distintos momentos de su vida.” (Big Fish)

Recomiendo también el libro homónimo en que se basa la película y que es algo distinto. Pero de esta frase saco la importancia del contexto, y del bagaje de cada persona. Cada momento vital, y la “mochila” que traemos, nos da una perspectiva diferente.

 

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“Intenta pensar siempre como piensan los que te rodeen, con esa base todo es posible” (El Padrino)

Quién iba a pensar que una película sobre la mafia me haría pensar en la empatía como clave para comunicar, para buscar puntos en común y desde ahí trabajar con las personas. Pues si

 

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“-Chuckie: ah, hola.

-Skylar: hola.

-Chuckie: ¿Qué tal, chicas?

-Skylar: ¿Vienes a menudo?

-Chuckie: ¿A este lugar? sí, a veces, ya sabéis… bueno, de vez en cuando. estudiáis aquí?

-Skylar: Sí.

-Chuckie: Ya lo sé, he ido a alguna clase con vosotras.

-Skylar: ¿Sí? ¿A cuál?

-Chuckie: Historia.

-Skylar: Es posible.

-Chuckie: Sí, seguro que nos hemos visto. es probable que no os acordéis de mí. bueno, me gusta este sitio. aunque venga aquí no significa que sea un genio, pero reconozco que soy muy listo.

-Clark: Hola.

-Chuckie: Hola, tío. ¿Qué tal, cómo te va?

-Clark: Muy bien, ¿y a tí? Perdona, ¿a qué clase les has dicho que ibas?

-Chuckie y Skylar: Historia.

-Clark: Ah, vaya, ¿historia a secas? Debía tratarse de historia general, ¿eh?

-Chuckie: Sí, claro, general. Deberías apuntarte, está bien. Es una clase divertida.

-Clark: ¿Y a tí te gustó?

-Chuckie: Sí. bueno, la encontré un poco, ya sabes, elemental.

-Clark: De eso no hay duda. Yo aún recuerdo esa clase, la daban justo entre el descanso y la comida, ¿no?

-Skylar: Clark, ¿por qué no te vas y nos dejas en paz?

-Clark: Nena, no te agobies.

-Skylar: ¿Por qué no te largas de una vez?

-Clark: Sólo me divierto con mi nuevo amigo, nada más.

-Chuckie: ¿Estás buscando problemas?

-Clark: No, no, no, no. no quiero problemas. Tan sólo esperaba que me pudieras dar tu opinión sobre la evolución en la economía de mercado de las colonias del sur. Yo opino que antes de la Guerra de la Independencia, los modelos económicos, especialmente en las colonias del sur, se caracterizaban en su mayor parte por seguir…

-Chuckie: Aclaremos una cosa…

-Will: Eso es sólo una opinión. Supongo que eres un estudiante de primer curso y que acabas de leer a algún historiador marxista, a Pete Garrison, probablemente. y estarás convencido hasta que el mes que viene leas a James Lemon, y entonces que las economías de Virginia y Pensilvania se basaban en contratos y ya eran capitalistas en 1740. hasta que el año que viene aparezcas por aquí vomitando a Gordon Wood, hablando sin parar de la utopía prerevolucionaria y los efectos en la economía de las movilizaciones militares.

-Clark: Pues en eso te equivocas, porque Wood subestima drásticamente el impacto de la sociedad…

-Will: Wood subestima drásticamente el impacto de las desigualdades sociales basadas en la riqueza, especialmente la riqueza heredada. eso lo has sacado de Dickers, el condado de Essex, página noventa y ocho, verdad? yo también lo he leído. ¿Ibas a plagiar el libro entero o tienes ideas propias acerca de este asunto? ¿vas en ese plan? entras en un bar y sueltas de memoria un párrafo haciendo creer a todo el mundo que es de cosecha propia? ¿Te montas esa historia para impresionar a unas chicas y avergonzar a mi amigo? lo más triste de todo es que dentro de cincuenta años empezarás a pensar por ti mismo y te darás cuenta de que sólo hay dos verdades en la vida: una, que los pedantes sobran, y dos, que has tirado cien mil pavos en una puta educación que te hubiera costado un par de dólares por los retrasos en la biblioteca pública.

-Clark: Sí, pero yo tendré un título, y tú servirás patatas fritas a mis hijos cuando paremos a comer, antes de ir a esquiar.

-Will: Es posible, pero yo seré una persona de verdad. y si eso te supone algún problema, podemos salir a la calle y solucionarlo.

-Clark: No, que va, ningún problema, tranquilo.

-Will: ¿Seguro?

-Clark: Sí

-Will: Bien

(El indomable Will Hunting)

Bueno aquí va un diálogo entero, pero necesario (contexto). Esta película nos la puso en clase un profesor de matemáticas, que por suerte veía la educación más allá de su materia. Y es una maravilla. No sé si me gusta más porque la peli es un chaval de barrio, porque habla de aprendizaje más allá de los títulos o porque pone en su sitio a un imbécil. Muchas veces curramos con personas en las que intentamos que adquieran conocimientos y habilidades que les sirvan para su vida, pero luego entre profesionales nos la medimos con la titulación, la “parcelitis”. Predicamos con el haz lo que yo te diga no lo que yo haga? Creo que no debiéramos…

 

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– ¿Cómo consiguieron que te quedaras?

– Me dieron chocolate y me llamaron “la luz”

(Mentes peligrosas)

Otra de una figura educativa que rompe con lo tradicional (se me ve el plumero) y trabaja para conseguir objetivos. Y por qué la pongo. Al intervenir con personas a veces damos algo de “luz” a sus situaciones. Y para nada comparto tener complejo de mesías, pero si creo que no sabemos lo importante que puede llegar a ser nuestro trabajo en la vida de la gente. Con el paso de los años me he reencontrado con antiguas personas que pasaron por mis formaciones, proyectos o actividades y recuerdan una chorrada que les dije y sirvió para algo. Yo con esto… feliz.

 

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“Ve a otra ronda cuando crees que no puedes. Eso es lo que marca la diferencia en la vida” (Rocky)

No rendirse nunca. La animación no es algo de un día, es de currar, de procesos lentos, de seguir tratando de transformar la realidad. Por eso hay que seguir, una ronda (o mil) más.

 

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“- Sí, por eso hoy en día no existen movimientos juveniles. La gente tiene la sensación de que todo se ha hecho antes. Otros lo intentaron y fracasaron, ¿por qué razón íbamos a conseguirlo nosotros?

– Sí pero, en todas las revoluciones algo está muy claro. Aunque en ese momento no se consiguiera nada, lo importante es que perduraron las mejores ideas. Se puede aplicar lo mismo a las revoluciones personales. Lo que acaba saliendo bien, lo que perdura en ti siempre, te hace más fuerte.

– ¿Qué te parece? ¿Cuántas personas ahí abajo crees que piensan en una revolución?

– En este momento no muchas, a las once menos cuarto están viendo la tele.”

(Los edukadores)

“Si eso ya está hecho…” “Para qué sirve…” “No van a hacer caso…” “la juventud de hoy…” Tantas veces habremos escuchado esto. Pero si que vale, si que hay ganas de cambiar. Y la juventud de ahora si hace cosas, aunque no las veas (quizás porque no somos jóvenes…)

 

Y por hoy, aquí lo dejo. En 34 años ha habido muchas películas de las que saco inspiración.

Volveré otro día a contároslas ;O