Alegrías de un animador (todavía en pandemia)

Igual que unos meses os contaba lo que me frustraba como animador en esta pandemia, hoy vengo a contaros lo que me alegra.

Es cierto que seguimos en una situación muy complicada, el puto bicho sigue rondando, los números (al menos a mí) meten miedo, arrastramos cansancio o desazón de todo lo que llevamos vivido (“fatiga pandémica” he leído por ahí que lo llaman. Vamos, que estamos hasta el mismísimo culo) y aunque la vacunación avanza, se nos está haciendo largo.

Desde “El Tallerseguimos trabajando en lo que nos gusta y cómo nos gusta. A un ritmo lento pero seguro y leal a nuestros valores. 

Supongo que este “seguir currando” y haciendo es lo que hace que ahora me centre en las alegrías de animador (todavía en pandemia)

 

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Va volviendo la presencialidad

Ya comenzamos a hacer actividades presenciales, vuelvo a ver a personas “mascarilla a mascarilla” a interactuar in situ; y esto es una alegría tanto para mi como profesional, como para las personas que vienen a las actividades. Hay ganas de hacer cosas

Seguridad

Algo positivo de esta pandemia es que nos ha hecho mirar con lupa todo lo que se venía haciendo y revisar espacios, ratios, documentación, requisitos, etc. Vale es un poco “no hay mal que por bien no venga” pero me gustan las cosas bien hechas y este sector de “lo social” no vale solo el “buenismo”, debemos ser profesionales.

Reconocimiento del ocio y tiempo libre educativo

Es un derecho (y conquista histórica) pero no se le da la importancia que tiene. Este último año que se ha visto reducido parece que se comienza a valorar. Aún queda, pero “nos han echado de menos” sigamos sensibilizando…

 

No percibo más novedades, pero a mi estos tres aspectos ya me dan alegría, empeño en seguir trabajando, motivación a mejorar y una excusa para escribir una entrada positiva, que falta hace.

He de decir estos tres aspectos los noto porque, entre otros quehaceres, he comenzado a trabajar con un grupo estupendo de 14 personas jóvenes en un Aprendizaje Servicio, y claro tener un grupo, motivado, en presencial, con tiempo; pues me pone por las nubes ;O)

 

Hasta que pasa.

Siempre me ha chirriado cuando alguien utiliza como argumento el “nunca pasa nada…” (también me revienta el “esto siempre se hizo así” pero de eso no vengo hablar, aunque os recomiendo leer este artículo) y es que no es una garantía que nunca que haya pasado y es necesario preveer que no pase, NUNCA.

Por centrar bola. Estas últimas semanas he leído varias noticias, relacionadas con el ámbito del tiempo libre educativo, que hacen que me revuelva:

  • La primera, la sentencia de la directora y una monitora de un Granja Escuela dónde falleció un menor en 2017.
  • La segunda, un condenado por delitos sexuales que ejerce como monitor dónde hay menores, donde además la asociación que lo sabía había decidido no apartarlo ya que no se quedaba solo con los y las menores (¿perdona?). Al final de la mañana se publicó otra noticia en la que decían que ya lo habían apartado.

 

En estas noticias muestran tantas irregularidades que meten miedo y mala hostia. No voy a entrar a valorarlo desde el punto de vista legal (del que tengo idea justita) que para eso están las leyes y RD que lo regulan (Certificado de Delitos de Naturaleza Sexual / Actividades juveniles de aire libre en el Principado de Asturias / Responsabilidad civil y penal del Monitor/a de tiempo libre)

 

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Imagen de congerdesign en Pixabay

 

Si que voy a valorarlo como profesional del ámbito.

Ya son bastantes años ejerciendo de monitor, coordinador, animador… y que ocurran cosas así me da puto asco. Somos muchas personas que luchamos por hacer nuestra labor de la mejor manera posible, con coherencia, con ganas y velando por la seguridad de las personas (con quienes trabajamos y la nuestra propia) y es que eso tenemos que tener en cuenta: TRABAJAMOS CON PERSONAS, no con ladrillos. Por lo que si nos “rompe” alguien, cuesta mucho más que un ladrillo.

Con ambas noticias siento indignación: No cumplir ratios, medidas de seguridad, como no estaba cerca de menores o solo con ellos y ellas… pero vamos a ver, ¿en que puta cabeza cabe? Para mi en una que no piensa realmente en las personas a las que se dirige  su acción o actividad. Uno de los casos era una empresa que gestionaba un equipamiento y en otro una asociación que utilizaba un espacio municipal. Dos actividades de manera distinta pero que han desarrollado su actividad de manera irregular.

Uno de los casos acabó de la peor manera posible, con un menor muerto. El otro, pues el tipo venía con una condena ya y por ahí sigue. Por lo que voy a lo que más me indigna de todo esto: ¿Quién consiente que esto pase?

¿Esta entidad va a seguir desarrollando su actividad sin más?, ¿Quién hostias dentro de la asociación valoró / autorizó que mientas no estuviese solo con menores podría estar? Es genial que se le haya apartado pero en serio no vamos a evaluar POR QUÉ HA PASADO ESTO y cómo prevenir que vuelva a ocurrir. Quizás haya que tener bien repasado el ideario de la entidad (si es que lo hay)

 

Es muy frustrante pensar en estas situaciones e incluso escribir sobre ellas, porque me cabreo y se me agolpan las palabras, las ideas y los insultos.

La idea de esta entrada es que reflexionemos sobre las cosas que damos por hecho o que nos parecen “pijadas” o excesivas porque “nunca pasa nada” y la triste realidad es que ocurren cosas y no podemos solo pensar en ellas “hasta que pasa”

 

De los buenos modales virtuales

Modal

nombre masculino plural(modales) Conjunto de expresiones, gestos, movimientos, actitudes, etc., que una persona utiliza para comportase en público y con las demás personas, especialmente según ciertas reglas sociales comúnmente admitidas.

Definiciones de Oxford Languages

Tengo que reconocer que quizás esta entrada nace de que me inculcaron (y mucho)  el tema de los modales. Vamos educación y respeto. Quizás por eso las faltas de ello no me gustan. Puede que me lo tome hasta mal (muy inculcado)

Creo que en “el mundo real” el físico, aunque hay excepciones, se lleva bien; en “el mundo online”, nos faltan buenos modales virtuales. Me parecen necesarios, sobre todo en esta época que no está tocando vivir, donde muchas relación se hace por videoconferencias, correos, mensajes, audios…

 

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Imagen de MorningbirdPhoto en Pixabay 

 

Como soy defensor de que “no debe haber queja sin propuesta”, os dejo mis ideas de cómo hacerlo mejor (y alguna queja seguro, se va a colar)

 

Paquete básico de buenos modales virtuales

  • Hola, por favor, perdona, gracias, hasta luego… Lo más simple. Saluda, agradece y ten en cuenta que estas dirigiéndote a otra persona (o más de una) No escatimes a la hora de comunicarte, ya nos nos cobran 25 pesetas por sms.

 

  • Puntualidad. Si la videollamada o chat grupal es a una hora “llega” un rato antes para comenzar cuando estaba previsto. En “el mundo real” ya me repateaba, pero ahora… ya si teletrabajas…. estás en casa. Ah,  y termina a la hora indicada. El tiempo no es oro, ES VIDA.

 

  • Se sobreentiende… NADA. Ya “en persona” puede haber malentendidos a la hora de comunicarnos, cuánto más podemos equivocarnos a través del vídeo o de mensajes y correos. Asegúrate de hacerte entender, de que te han entendido, de qué lo has entendido… no lo des por hecho. Evitará muchas aclaraciones innecesarias en el futuro.

 

  • Paciencia, que “nadie nació aprendido”. Esta frase es muy utilizada, pero se nos olvida demasiado. Hay muchas personas que se han visto atropelladas por la pandemia teniendo que saltar a ciegas y comenzar a utilizar medios y herramientas que antes no lo hacían. La brecha digital es más evidente que nunca. Haz pedagogía, ayuda y explica con paciencia. Ya si añades buen humor, la hostia.

 

  • Interacción. Esto puede sonarte del cole: “la comunicación es un proceso que consiste en la transmisión e intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor…” Si estamos participando en una conversación, charla, encuentro, taller… debe haber comunicación. Esto implica que en algún momento se interaccione bien sea hablando, asintiendo, mandando un mensaje, una muestra de que “al otro lado” sigue habiendo vida. He estado en videollamadas dónde me he sentido muy incómodo al sentirme “hablándole a la pared” o a una pantalla llena de cámaras apagadas y videos silenciados. Y se hace duro.

 

  • Hay momentos, para todo. Y hay que respetarlos. Mi madre, de guaje, me prohibía hacer llamadas más allá de las 22:00 h, porque a esas horas “de noche” eran para estar en casa, descansando. Porque ahora llevemos dispositivos que nos permiten mantener “conexión 7/24” no significa que debamos utilizarla. Si no es tiempo de trabajo, no tengo porque mirar / contestar a un email o llamada, por ejemplo. Aplicable también a lo personal, vivimos en la inmediatez (que estresa que flipas). Contestar hay que contestar, pero no al instante.

 

Especial “modales enviando CV”

Esto daría para daría para una entrada a parte, pero en resumen:

  • Todo lo anterior
  • Escribe en el correo (es la nueva carta de presentación)
  • No reenvíes el mismo correo cien veces, y si lo haces borra la información
  • Revisa a ver si hay respuesta de vez en cuando. Si abres un canal de comunicación… úsalo

 

Esto es una opinión totalmente subjetiva, y seguramente yo deba revisarme mis propios modales, adquirir nuevos… pero eso es la vida, aprender y desaprender

y tú ¿recomiendas algún “modal virtual” más? ;O)