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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Opinión

Nada bueno viene después del “pero”

Ya os aviso que esta entrada va en la línea de ¿Normal?

 

“Si yo quería ir contigo, pero…”

“Vale, que la chica no tuvo la culpa, pero…”

“Me encantaría, pero…”

“Es genial, nos gusta, pero…”

“Yo no soy racista, pero…”

“Creo en la igualdad, pero…”

 

Pero… Nada bueno viene después de él.

Lo que suele venir detrás suele esconder una excusa, queja o justificación. Y suele negar lo que va antes de ella.

 

pero

 

Este año, he escuchado o leído tantos “pero” en la prensa, hacia las mujeres y personas refugiadas sobre todo; que aunque tengo muy buen humor, ya me toca la polla tanto “pero” retrógrado.

¿En serio tenemos que seguir luchando por causas tan obvias? ¿Qué hacemos mal para que haya tantas personas cabronas? En mi humilde opinión creo que es que trabajamos mal la comprensión. Aportando datos, medibles y comprobables, seguimos encontrándonos personas que defienden sus ideas pese a contar con información que las refute. Por encima de todo.

En serio que no me cabe en la cabeza (y mira que calzo un tarro importante)

Así que voy a vomitar lo que se me pasa cuando leo esos “pero”

Franco fue un dictador, un cabrón y un cáncer de 40 años para el país, y tiene un sombra alargada para la cantidad de personas que siguen en fosas. El retraso sociocultural, la educación por el miedo, la prohibición como norma. ¿En serio alguien puede defender esto? Rancios, fachas…

Si un grupo de personas te rodea y temes por tu vida, harás o te dejarás lo que sea por supervivencia, y será una violación. Punto.

El “efecto llamada” debe referirse a la cantidad de borregos y borregas que repiten titulares alarmistas xenófobos ¿no? Habláis de las personas inmigrantes como si fueran una horda. Si preferís que se mueran antes que dejar que traten de vivir aquí, la muerte os la merecéis vosotros/as.

 

En general cuando leo comentarios machistas, xenófobos, discriminatorios, etc. me da puto asco (hablo, así…) compartir especie con esa gente. Se me olvidaba toda la educación que he podido reunir en mis 32 años, y toda la metodología y técnicas que he adquirido en mi vida profesional. Solo quiero que desaparezcáis del mundo (siento no empatizar, pero bueno como vosotros/as)

 

Por supuesto esto no es políticamente correcto, pero… ;O)

 

 

 

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¿Normal?

La idea de escribir esta entrada viene de una conversación vía whatsapp con mi hermano, sobre una frase que leímos: “para gente normal”.

No es que nos dediquemos a divagar sobre temas trascendentales (que a veces, también), hicimos un par de comentarios sobre ello, pero a mi me supo a poco y me apetecía escribir sobre ello. Sobre todo porque es un término que se utiliza muy a menudo. Y del que en muchas ocasiones no coincido con su uso.

Antes de de divagar (que es lo que voy hacer aquí, acompañado de un café) os dejo la definición según la RAE

nromal

 

La denotación no me supone ningún problema, pero la connotación que suele darse si, y mucho.

Se asume “lo normal” o “normalidad” como lo verdadero, lo correcto y en ocasiones lo único admisible. Y esto es lo que más me jode.

 

Un par de preguntas con respuestas muy fáciles:

-¿Cómo hostias podemos dar por sentado que nuestra normalidad es la de otra persona?

-De ninguna manera.

-¿Acaso conocemos las realidades de todas?

-No, ni de broma

 

Y es que son muchas y muy distintas las visiones de “lo normal” que hay en el mundo, las mismas que personas lo habitamos. Os voy a contar algunas de las cosas que eran o son “normales” para algunas de las personas con las que me ido encontrando por el mundo (a nivel profesional o personal):

Normal…

Tirar la basura al suelo, porque en su casa lo recogía “la chacha”

No hablar porque nadie le preguntaba por ser mujer y analfabeta

Calentar ollas de agua, ya que salía más barato que poner la caldera

El sexo desde temprana edad, ya que su padre era proxeneta

No utilizar papel higiénico

Jugar con pelotas de las que lanzan los antidisturbios en las manifestaciones

Vivir en la calle antes que seguir sufriendo abusos en su casa

Dormir con la puerta del domicilio abierta, para no sentirse encerrado

 

Que normal todo ¿no? Puede que para alguien si, para otras personas no. Dejemos de tratar de encajar a los y las demás en nuestra normalidad.

 

 

“Lo Normal es una ilusión. Lo que es normal para la araña es el caos para la mosca.”

Morticia en La familia Addams

La vara de medir

No es el nombre de una técnica para trabajar con grupos, ni nada de lo que suelo compartir de manera habitual. Es una reflexión sobre lo que leo, escucho o veo por ahí.

Y la idea de esta entrada me llevaba rondando por la cabeza ya unos meses, pero o encontré cosas más interesantes que contar, o no tenía tiempo para pensar y escribir. Ahora después de una merecida quincena de descanso, parece que me he animado a ello.

Todo el mundo tiene su opinión y debería poder expresarla (¡Viva!), yo lo hago con frecuencia, y me parece sano. Pero hay algunas que me chirrían. Y es porque no entiendo cuál es la medida o “vara de medir”

 

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Vara de medir hecha por abuelo “Tinín, el carpintero”

 

Os pongo unos ejemplos:

Un montón de audiencia del programa los “Gipsy Kings”, pero una xenofobia más que palpable sobre el pueblo gitano. Para leer más sobre ello os recomiendo leer a @femitana (mujer, feminista y gitana) y su brutal hilo respecto a este tema y que comparto del todo.

Que malos han sido los dictadores, mira Hitler lo que hizo al pueblo Judío, pero no me toquéis a Franco del Valle de los Caídos (fue un cabrón pero… ¿nuestro cabrón no se toca?)

Hay que defender derechos y libertades, pero cuestionamos lo que “no nos toca de cerca” (entrecomillo, ya que creo que la sociedad es la misma para todas las personas y todo nos pilla “al lado”) como temas LGTB, feminismo, discapacidad, religión.

No dejemos morir a esas personas en el mediterráneo, pero que no vengan a quitarnos el trabajo y a vivir de ayudas. Aquí tenemos varios discursos: “Nosotros fuimos antes inmigrante” “Peros es que antes para los de aquí”. Son personas y huyen de morir, punto.

Situación política. Todos roban, todo es lo mismo, no sirve de nada. Parece que la única ideología política es quejarse por defecto. Es verdad que yo no me identifico con ningún partido político al 100 %, y creo que el fallo es seguirlos ciegamente (ME DA IGUAL EL COLOR, lleven gaviota, rosa, coleta, naranja azulado, rayas verdes o lo que sea). Pero aplaudo y condeno acciones, no un sistema entero. Además a quienes ponemos ahí son reflejo de la comunidad que construimos entre todas las personas. Y lo dicho vivimos en “y tú más” .

 

Cómo veis según quien lea estos ejemplos, pensará una cosa u otra (respetable) pero medirá sus opiniones con una “vara de medir” totalmente personalizada, con la que unas verán 10 cm y otras 8,3 m.

Sobre esto, os comparto un extracto de un artículo de  Marcello Truzzi, profesor de sociología en la Eastern Michigan University y ex-miembro del Comité para la Investigación Escéptica, en un artículo en la revista Zetetic Scholar:

Truzzi afirmó acerca de los llamados “pseudoescépticos” que tienen más tendencia a negar que a dudar, a desprestigiar más que a investigar; usan una doble vara de medir en sus análisis críticos; emiten juicios sin una completa investigación; usan ataques ad hominem al referirse peyorativamente a los que proponen determinadas disciplinas; no presentan suficientes pruebas en sus refutaciones y, al censurar, asumen que en ningún caso les corresponde el peso de la prueba; contra-argumentan basándose en lo que parece más razonable o plausible en vez de en la evidencia empírica; e insinúan que el que una evidencia sea poco convincente es suficiente para descartarla por completo.

 

Por ello debemos fomentar la actitud y el pensamiento crítico y ajustar las “varas de medir” en términos objetivos.

 

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