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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

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Dinámicas de grupo

Disposición del espacio para formación

Ya había hablado en otras entradas sobre aspectos a la hora de realizar formación. Incluso compartí mi receta para mi sesión ideal (sin pontificar, solo cuento cómo yo me organizo), y por supuesto mi fijación por trabajar en círculo (y porque le doy tanta importancia).

 

Cuando voy a dar formación de lo primero que voy a preguntar es cómo es el espacio. Casi me interesa más esto que los materiales que voy a tener (gasto poco, bueno post it muchos) o cómo va a ser el grupo (mejor no ir con ideas preconcebidas). Pero saber que vamos a poder estar a gusto en el espacio es muy importante, y parte de poder trabajar cómodamente es tener la posibilidad de “mover” el grupo.

Como anécdota, contaré que para realizar una vez un certificado de profesionalidad pregunté a quien me contrataba si podrían desatornillarse unas mesas fijas para dejar un hueco diáfano al final del aula que me asignaban. Por suerte, mi colega Cris, impartía otro certificado en la misma aula de tarde y preguntó lo mismoY tras la cara de sorpresa inicial nos las quitaron (gracias David)

 

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Aquí la susodicha aula en el espacio que dejaron las mesas quitadas, y antes de llenar las paredes de murales y color.

 

Tampoco es mucho lo que creo que debe ser la disposición del espacio para formación, de hecho lo resumo en cuatro puntos:

 

  • Las personas en un grupo de formación deben sentarse juntas y de forma tal que puedan mirarse a la cara (círculo de nuevo…)

 

  • Todas deben estar en condiciones de ver al formador/a sin tener que adoptar una posición incómoda.

 

  • La disposición del espacio debe permitir cambiar la composición de los grupos, de tres o cuatro a pares, etc. y poder situarse en diferentes puntos del mismo.

 

  • Cuando hagamos subgrupos, deben estar lo bastante separados como para que no interfieran unos con otros.

 

Y al resto, ¿cómo os gusta el espacio para dar formación? ;O

Cohesión grupal

Como animadores/as de grupo, siempre hablamos de “hacer grupo” de “fomentar la cohesión” pero en muchas ocasiones ahí se queda, en algo que hay que hacer, pero no pensamos en cómo hacerlo.

Así que aquí os dejo unos datos sobre cohesión grupal.

 

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Los objetivos

Los objetivos del grupo son un elemento clave para la interacción y la cohesión del mismo. Cuando coinciden los objetivos personales con los oficiales del grupo, el grado de cohesión es mayor. Por el contrario, objetivos diferentes, no explicitados, mezclados, ambiguos o indefinidos, e incluso impuestos desde fuera o presionados por algún subgrupo, deshacen la cohesión del grupo.

Cuando hay conflicto de objetivos, las relaciones se deterioran. Por eso hay que definir muy claramente los objetivos (en primer lugar, el animador debe tenerlos claros) para no favorecer la dispersión y el desconcierto.

Los objetivos tienen que responder a intereses reales y a las necesidades. El grupo ha de sentirlos como interesantes y necesarios. Cada miembro del grupo los conocerá y los asumirá. Así, todos los aceptarán, los harán suyos. Para evitar frustraciones, han de ser objetivos realizables, evaluables por todos y cada uno de los miembros del grupo.

 

Las tensiones

Las inevitables tensiones generadas dentro del grupo, no deben poner nunca nervioso al animador ni al propio grupo.

Es una fase necesaria para su maduración. Hay que ir aprendiendo a enfrentarse a ellas. Incluso ciertas tensiones que parecen crear malestar y mal clima, son paso obligado para conocerse, crecer en armonía, en capacidad de trabajar juntos, de entrenarse en el respeto, en el sentido democrático… Hay tensiones que tienen el efecto de terapia de grupo. En cualquier grupo, por pacífico que parezca, suele haber momentos de tensión, provocados por la emotividad y el sentimiento, que son pequeñas chispas capaces de prender un gran fuego.

Las tensiones siempre hay que resolverlas, aunque duela. Ciertas tensiones pueden ser abortadas directamente por el grupo, pueden dejarse latentes, como dormidas, pueden negarse por miedo a explosiones más fuertes e incontroladas o por razones de imagen hacia afuera. Todo esto provocará siempre falta de cohesión y no lograr los objetivos propuestos.

Causas y tipos de tensiones:

  • Ansiedades: vivir en la inseguridad, sufrir miedo, desconfianza, agresividad. Provoca climas de superficialidad, risas, inhibición, huida, silencios y cierto “sometimiento”.
  • Luchas latentes: por la independencia frente a la autoridad del monitor o del líder; frente a los subgrupos; frente a ciertos estilos y discriminaciones en la relación y el trato.
  • Oposición al líder: rivalidades personales, luchas por el poder, por no someterse a jefes demasiado duros o demasiado blandos, o incluso considerados incapaces.
  • Frustraciones: por no lograr los objetivos, por el método de trabajo, por las relaciones, la organización, las normas…

 

Factores de cohesión

La cohesión es la tendencia a mantenerse juntos y de acuerdo, fruto de un conjunto de fuerzas de efecto gratificante que induce a los miembros del grupo a permanecer juntos y a resistir contra las fuerzas desintegradoras.

Los factores de cohesión pueden ser:

  • EXTRÍNSECOS (exteriores al grupo)
    • Controles sociales, opinión pública…
    • La valoración y aplauso exteriores potencian el sentido de pertenencia al grupo y el nivel de satisfacción.
    • La incomprensión y ataques del exterior unen a los grupos y a sus miembros ante un enemigo común.
    • La dependencia del grupo respecto a otra entidad más amplia.
    • La igualdad en las posiciones sociales de que gozan sus miembros.

 

  • INTRÍNSECOS (interiores al grupo)
    • Fracasos, éxitos y problemas compartidos.
    • Interés y entusiasmo por cierto objetivo común.
    • La fuerza atractiva de la acción colectiva.
    • El “espíritu de equipo”, expresado por el sentimiento del “nosotros” y expresado en gestos simbólicos tangibles (cantos, ritos, ceremonias y sistemas figurativos comunes).
    • Sentimiento de simpatía entre los miembros del grupo.
    • Satisfacción de ciertos anhelos personales que exigen la presencia de los demás: prestigio, reconocimiento, aceptación…
    • Lugar de fácil comunicación interpersonal.
    • Distribución de formas de actuar teniendo en cuenta gustos, aptitudes y posibilidades.
    • Capacidad organizativa del grupo y organizadora del líder.
    • El logro de una empresa común, suma de los esfuerzos personales.

 

También hay factores de disgregación, como son todos aquellos fenómenos que perturban momentáneamente la actuación del grupo. Al final estimulan la cohesión, aunque a primera vista no lo parezcan, pues lo obligan a centrarse y reflexionar. O se superan las crisis o no hay maduración.

Las manifestaciones principales de disgregación son las agresiones interpersonales, los abandonos esporádicos o la desorganización general. Y sus causas son múltiples: clima afectivo, relación con el animador, relación con objetivos, métodos, normas, entorno…

Ventana de Johari

La Ventana de Johari es una herramienta muy útil para el análisis de uno mismo. Lo podemos aplicar con nuestra familia, amistades, compañeros de trabajo o de aficiones, etc.

Nos ayuda a comprender la manera en la que procesamos la información y cómo varía la percepción que tenemos de nosotros mismos y de los demás. Para sacarle todo el valor posible, conviene estar receptivo a los comentarios que los demás nos hagan al respecto.

 

ÁREA PÚBLICA

Lo que yo conozco y los demás conocen

ÁREA CIEGA

Lo que los demás conocen y yo no

ÁREA OCULTA

Lo que yo conozco y los demás no

ÁREA DESCONOCIDA

Lo que ni los demás ni yo conocemos

 

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Primero vamos a ver que significan cada una de las áreas:

Área pública

Contiene toda la información de nosotros mismos que conocemos tanto nosotros mismos como nuestro entorno. En esta área no existe nada de nosotros que no sepan los demás y se caracteriza por un intercambio de información continúo y sin barreras, entre el yo y los demás.

El área libre aumenta de tamaño en la medida que crece el nivel de confianza entre la persona y su entorno, y también en la medida en que se incrementa la cantidad de información que fluye entre nosotros y los demás, especialmente si se trata de informaciones de carácter íntimo y personal. Cuanto más grande sea el área libre, más productivas, beneficiosas y efectivas serán nuestras relaciones interpersonales. El objetivo de toda relación debe ser siempre incrementar al máximo el área libre. Así conseguiremos reducir las otras áreas.

 

Área ciega

Aquí se encuentra toda la información sobre nuestro yo que nosotros ignoramos pero que los demás si conocen. Constituye una desventaja interpersonal para el yo, ya que, gestiona y maneja menos información sobre sí mismo que los demás (nuestra manera de comportarnos, nuestra forma de hablar, el estilo de relacionarnos, etc.), por lo que se le hace casi imposible comprender los comportamientos, las decisiones o las actitudes de los otros respecto a él mismo.

 

Área oculta

Aquí debes recoger toda la información que uno mismo sabe respecto de sí, pero que es desconocida por el entorno, porque solemos ocultarlo. Puede que ocultemos esta información por miedo a que el resto nos haga daño, nos juzgue negativamente o nos rechace si conociera nuestros verdaderos sentimientos, percepciones y opiniones. También puede ocurrir que quisiéramos manejar maquiavélicamente nuestro entorno, y nos resulte útil esconder cierta información para así dominarlo y dirigirlo a nuestro antojo.

Esto se conoce como fachada, es una protección que desempeña una función defensiva para el yo, por lo que tiene una función vital. La pregunta que debes plantearte es qué cantidad de defensa consciente se puede tolerar antes de que la comunicación se inhiba y comiencen a deteriorarse las relaciones interpersonales.

 

Área desconocida

El área desconocida o inconsciente representa aquellos factores de nuestra personalidad de los que no somos conscientes y que tampoco son conocidos por las personas de nuestro entorno. Incluye cosas como acontecimientos de nuestro pasado, circunstancias de nuestra primera infancia, capacidades y competencias aún por descubrir, sueños y deseos olvidados, etc.

Según la teoría, el objetivo es que en la persona predomine el cuadrante libre o «abierto» ya que esto es sinónimo de que funciona de manera más armónica y sana, pues se muestra tal cual es, se conoce a sí misma y no vive con miedo a que los demás la conozcan.

 

Ahora vamos a ver cómo utilizarla para conocernos ;O)

 

Fase 1

Escoge de la lista entre 6 características que tú consideres que son las que mejor te representan, tanto positivas como negativas.

Pregunta a un grupo de personas las 6 características que según ellos son las que mejor te definen.

 

Fase 2

  • Clasifica como “públicos” aquellas características que tú has identificado y, por lo menos, otra persona también.
  • Establece como “ciegos” las que otros hayan señalado pero tú no.
  • Pon como “ocultos” las características que tú has enumerado pero que los demás no han reconocido en ti.
  • El resto de las características situalas en el “área desconocida”.

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