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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

“Animando” una reunión

Como animadores/as trabajamos con grupos, y muchas veces nos tocará llevar a cabo reuniones.

 

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Aquí os dejo las funciones que tendremos “animando” reuniones:

  • Concretar el objetivo del trabajo del grupo
  • Facilitar los intercambios de pareceres (por medio de preguntas, sugerencias…)
  • Dar a los diferentes puntos de vista una misma oportunidad de ser considerados y examinados por el grupo
  • Mantener el orden durante el debate
  • Conceder con equidad la palabra a los diversos miembros del grupo
  • Reconducir al tema de debate a quienes se desvían de él
  • Aclarar el sentido de las diversas intervenciones, cuando éstas se prestan a confusión
  • Hacer de vez en cuando un balance (resumiendo) de lo que se ha dicho o hecho
    Tratar de preservar al grupo de todo exceso de emotividad
  • Elaborar la síntesis de la reunión

 

Una pregunta que puede surgir en nuestra cabeza… ¿Podemos expresar nuestras propias opiniones?

Yo personalmente, si queremos fomentar la autonomía del grupo, digo que no.

Estamos para facilitar el que las demás personas expresen sus opiniones, no para dar el las nuestras. Si en un momento dado consideramos oportuno expresar su opinión, deberemos hacerlo con prudencia a fin de no “liar” al grupo.

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Del uso de espacios públicos

Hoy quiero hablar de algo que en “lo social” nos da bastantes quebraderos de cabeza, aunque (en mi opinión) no debiera ser así. No es otra cosa que “los espacios”.

A la hora de desarrollar cualquier actividad, llega el momento de una de las grandes preguntas: “¿Y dónde lo hacemos?”

Parece algo trivial, pero en la acción comunitaria tiene importancia dónde están. Como los proyectos, las actividades, las metodologías, los espacios no son neutrales.

 
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“El Llar” Un Centro Social montado en el antiguo matadero municipal (Pola Siero)
 

Puede que prefiramos escoger dónde sea más cómodo, donde vaya a venir más gente, dónde se vea más, donde nos dejen, donde podamos… En este punto yo lo tengo claro, siempre que se pueda, escogeré un espacio público.

¿Por qué?…

Al utilizar diferentes espacios públicos, damos una mayor difusión a nuestra actividad, evitamos concentrarla en un único punto, y así diversificamos la oferta de la zona, no solo favoreciendo a la de siempre.

Podemos dar más utilizad a muchos espacios que están siendo monopolizados por una sola categoría de personas. Esto genera conflicto, división; además de contribuir a crear guetos.

Aprovechamiento de los bienes públicos. Muchos espacios que se crearon para un uso determinado, que hoy en día podría reconvertirse. Como los centros educativos. Algunos tienen un uso muy limitado, pero han surgido nuevas necesidades y no hay recursos para construir otros espacios” (incluso si los hubiera habría que plantearse antes la posibilidad de una reconversión o reutilización de los existentes). Pues usemos lo que ya hay, y diversifiquemos usos.

 

Para todo esto que os comento, es evidente que necesitamos espacios públicos, principalmente municipales (piensa en local…), descentralizados en el territorio para que la población pueda (podamos)  acceder más fácilmente a ellos y usarlos.

Y esto, que puede parecer una pijada, me parece algo tan transversal al trabajo en “lo social”, comunitario, político…

Aunque soy defensor de lo público también podemos utilizar locales privados, pero si hay algo que es de todas las personas… mejor ;O)    

Errores comunes en los procesos participativos

Os comparto un extracto de un manual muy interesante que me he leído (os dejo la referencia abajo), sobre los errores que podemos cometer en los procesos participativos.

Los procesos participativos no son un fin en sí, deben ser utilizados en coherencia con los objetivos de desarrollo que se persiguen.

 

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Foto: Pixabay

 

A continuación listamos algunos de los errores más comunes que pueden reducir su impacto positivo:

Improvisación: se falla en planificar el proceso y en explicarlo a la gente, y se “queda corto”; los métodos deben ser seleccionados en función de un objetivo claro

Superficialidad: se recolectan pocos datos, sin cruzar los métodos para profundizar y “triangular” las fuentes

Premura: se corre hacia las conclusiones, omitiendo de profundizar aspectos poco claros e inexplicados

Exclusión: se omite de integrar al proceso ciertos miembros de la comunidad, generalmente los más marginados

Imposición: se abandona la actitud facilitadora en algún momento del proceso y se imponen ideas, dejando de escuchar y aprender

Manipulación: el proceso participativo se lleva a cabo sólo para satisfacer las necesidades de los técnicos o de algunos líderes que manipulan el proceso para confortar “sus” propuestas

Falta de compromiso: se crea confusión si el proceso participativo no resulta de un compromiso inicial claro con la gente: objetivos, resultados esperados, devolución de los productos a la comunidad

Decepción: un proceso participativo despierta expectativas de la gente; si no se le da el seguimiento esperado, se habrá otra vez “extraído” información sin devolver nada, y la credibilidad del método mismo quedará afectada en la comunidad.

 

A continuación proponemos una lista de preguntas de referencia para saber cómo vamos en el proceso, que seguramente nos ayuden a prevenir los errores mencionados:

1. ¿Habrá otra forma mejor y más confiable de hacer lo que hacemos?

2. ¿La información que producimos es realmente útil y responde a los objetivos?

3. ¿La gente está participando lo suficiente? ¿Podríamos involucrar más gente?

4. ¿Tenemos bastantes puntos de vista diferentes sobre el problema?

5. ¿Estamos “triangulando” con varios métodos y fuentes antes de llegar a conclusiones?

6. ¿Nos estamos adaptando en la marcha, y aprendiendo cosas nuevas?

7. ¿Estamos usando todas las posibilidades de herramientas participativas?

8. ¿Estamos dedicando bastante tiempo a la gente?

9. ¿Estamos produciendo información en forma útil y comprensible para la gente?

10. ¿Hay sesgos en los resultados? ¿Es por la selección de participantes, o por el equipo facilitador?

11. ¿Estamos haciendo una evaluación del ejercicio con la gente?

12. ¿La gente está clara sobre el seguimiento a dar al ejercicio?

 

Fuente: 80 herramientas para el desarrollo participativo: diagnóstico, planificación monitoreo y evaluación. Frans Geilfus. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). 2002

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