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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

Cambiando el sombrero

Será el mono de dar formación y hacer dinámicas o que me satura tanta información que tengo que pasarla por varios filtros.

Así que me hecho a mi mismo la dinámica de 6 sombreros para pensar.

 

¿El tema? La situación actual… Coronavirus, confinamiento, desescalada, a dónde vamos…

Blanco

Sombrero Blanco: Perspectiva objetiva – Información y hechos. 

Datos confusos. Desescalada estructurada. Puedo ver a mi familia e ir a una terraza a cualquier hora, pero no salir cuando quiera. Puedo trabajar. Mantener la distancia.

 

Rojo

Sombrero Rojo: Intuición – Emoción y sentimientos.

Quiero salir, quiero abrazar, tocar, estar cerca. Siento también que debo ser responsable y no ayudar a que la cosa se joda. Inquietud por cómo vamos a vivir con esto. Cariño de mis seres queridos.

 

Negro

Sombrero Negro: Voz de juicio – Análisis crítico. 

Hagamos lo mejor que podamos por el bien de todo el mundo. Es una situación jodida, pero nadie nos ha preparado para esto. Debemos tener paciencia para continuar con nuestras vidas, en la mejor situación posible.

 

Amarillo

Sombrero Amarillo: Lógica positiva – Beneficios y ventajas. 

Tiempo para pensar, y para hacer las cosas bien. Reflexionar sobre nuestro modelo de vida, de consumo de sociedad. Oportunidades de mejorar.

 

Verde

Sombrero Verde: Creatividad – Alternativas y propuestas. 

Ocasión para reinventarse, para buscar nuevas maneras de vivir. Mejorar la calidad de vida y del trabajo.

 

Azul

Sombrero Azul: Visión global – Director de orquesta. 

Incluir todo lo que pienso con todos los filtros de cada sombrero. Integrar las opciones con las emociones, los datos con las oportunidades y sobre todo mantener la coherencia.

 

El ejercicio es una forma de practicar empatía. Cada persona piensa de manera diferente (quien se centra en datos, otras en emociones, en ver lo positivo, en buscar soluciones…).

 

Quizás debamos ponerlo un poco en práctica. Al final te quedarás con el sombrero que más te guste, pero no es malo probar otros ;O)

¿Y del ocio y tiempo libre qué?

¿Podré llevar a mi hijo este verano al campamento? es el titular de una noticia que publica hoy el diario El País, que me han pasado en el grupo de whatsapp del Nodo Ibérico de la Red Iberoamericana de Animación Sociocultural del que formo parte.

La noticia (recomendable leer) habla sobre empresas que se verán afectadas por al incertidumbre de cara a la campaña de verano (colonias, campamentos, actividades al aire libre…) Y entiendo su preocupación. Formo parte de una entidad que promueve una Empresa de Inserción Social y que desarrolla proyectos comunitarios, y también nos preocupa nuestra supervivencia.

Pero creo que en el contexto actual regalo de este puto virus (si, es una mierda) nos ha regalado, hemos visto que podemos vivir sin un patrón de consumo como el que teníamos, lo que abre un nuevo panorama hacia esa “nueva normalidad”  de la que habla el gobierno. Esto incluye obviamente también al sector del ocio y tiempo libre educativo.

 

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Agosto 2019: Actividad de TL al aire libre

 

¿Ocio o negocio?

No veo mal que sea una actividad profesional y remunerada. Pero no a toda costa.

Que es un sector del que muchas empresas de servicios han hecho su negocio sin tener en cuenta los criterios culturales, sociales y educativos que marcan el ámbito de la educación en el tiempo libre, es algo que ya se habla desde hace tiempo. En este punto, os recomiendo leer el artículo de Victor Ventosa El auge de las actividades de tiempo libre: ¿ocio o negocio? que compartí hace 9 años.

 

¿Y hacia dónde vamos?

Más allá de si este verano se podrán hacer actividades de ocio y tiempo libre creo que debemos pensar CÓMO queremos que sean (siempre repito en mis formaciones de TL que no es tan importan “qué” si no “cómo”, ya es manía)

La educación en el tiempo libre del futuro, debe ceñirse a su pasado. Al menos a sus orígenes metodológicos y principios. En la entrada Qué es y qué no es Educación en el Tiempo Libre expongo lo que creo que debería ser la manera de desarrollarla (por cierto, en estos días está siendo muy comentada por un grupo de futuros monitores y monitoras os recomiendo leer los comentarios al final de la misma)

Al final de la misma lanzo una pregunta, que ahora mismo contesto. NO, no es educación en el tiempo libre todo lo que reluce.

Aprovechemos que nos toca reinventar cómo poder desarrollar nuestra acción para hacerlo bien. Intencionalidad educativa, gestión, adaptabilidad, que sea acorde a las necesidades sociales, y no solo a las de ahora, a las de cada momento.

Tenemos trabajo que hacer. Mucho.

Supongo que darles vueltas es deformación profesional y personal. Pero es que soy un friki de lo mío ;O)

 

* Ahhh y si al final se pueden desarrollar actividades de tiempo libre, a la hora de escoger un campamento aquí te dejo unos criterios para escoger hechos por mi. No porque tenga la verdad absoluta, pero si experiencia en el ámbito como monitor – animador.

El tiempo no es oro, es vida

Bendito confinamiento y la de tiempo que nos da para pensar.

Ya he superado los efectos secundarios que os contaba hace semanas, pero aún así sigo dándolo mucho al tarro.

Hoy se acaba un mes raro, un mes que nunca me había planteado vivir. Confinado en casa sin tener contacto en persona con nadie, salvo las breves salidas a comprar para mi y mis tíos.

 

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Imagen de nile en Pixabay 

 

Haciendo memoria, creo que nunca he estado tantos días en casa desde mi infancia (y tampoco lo creo), lo más parecido, cuando estuve ingresado en el hospital con 9 años por una infección, y aunque fue complicada, no fueron más de tres semanas. Ahora voy por seis (ufff, parece que pica)

En general lo llevo bastante bien. No me cuesta estar en mi casa, estoy cómodo, tengo para vivir, “no me falta de na” como se suele decir. He esquivado bastante bien la bala de pensar ser tremendamente productivo. No he sentido la necesidad de ni de prepararme para las olimpiadas, hacer tik tok, ni exponerme en redes (no más de lo habitual). Que quien lo haya hecho genial, pero conmigo no va.

Tampoco es que me haya pasado la vida en el sofá. He hecho cosillas del curro, hablado con muchas gente, leído algunos libros, visto muchas películas y series, jugado a la play, caminado por el pasillo, contado un cuento en directo, hecho birrallamadas, colocado, limpiado, hasta estudiado. Y algunas más.

He disfrutado mucho de tener tiempo libre, de ese que te queda cuando has acabado con las obligaciones. De cocinar con calma o despertar sin tener que ir a…

Es verdad que disfruto mucho de mi trabajo, de ser animador y estar en contacto con otras personas, y que lo vivo tanto que forma parte de mi. Quien me siga por el blog o redes pensará que me agobiaría tener tan poca actividad, pero para nada. No concibo vivir sin andar metido en algún proyecto, pero cuando toca. No ahora.

Me ha dado tiempo también de pensar mucho, en el pasado, el ahora y en el futuro… Y esto me ha llevado a pensar en las últimas formaciones que impartí en los primeros días de marzo con Habla Gijón a varios grupos de 3º de ESO a los que les hice la dinámica de “Subasta de valores” para que reflexionaran sobre su escala personal. Cuando ponía de ejemplo mi escala, siempre les decía que la salud era primordial, muchos y muchas estaban de acuerdo.

Supongo que a día de hoy en “esa subasta” el lote de salud estaría a la alza más todavía. Puede que también el tiempo para uno mismo y seguro que las personas. Creo que esta pandemia ha puesto a muchas personas a recalibrar esa escala. El otro día veía un directo en instagram de la actriz Ana Milán que decía que en estos días nadie echaba de menos el Mercedes. Ojalá que no se vuelvan a echar de menos cosas.

También ha habido días de “hasta la polla” pero por el simple hecho de “no poder hacer más”. Por no poder viajar, tomarme unas cañas hablando de chorradas con los colegas (de tú a tú, cerca, no por videollamada), ir hacer una ruta, ver una peli en el cine, ir a comer o a cenar por ahí, “hacer algo más”

 

En fin, divagar es algo que también hago mucho cuando me confino ;O

 

Por ir terminando, la entrada y el mes solo me queda decir que disfrutemos del tiempo que tenemos (confinados o no), que nos suelen decir que es oro, y una mierda, el tiempo es vida.

 

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