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El caso Pablo

"La gente de esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"

Tengo un/a participante que…

… hace esto o aquello, o cada vez que hacemos una dinámica dice/hace… 

 

Seguro que en algún momento, si trabajas con grupos, has mentado esa frase en alguna conversación con otra persona del mundillo. Y es que quienes trabajamos en “lo social” cuando hablamos de nuestro trabajo, hacemos muchas veces la “terapia” de contarnos anécdotas.

Cada persona es un mundo y cada grupo un universo. Y de la que trabajamos en esos mundos o universos, seguro que nos ha tocado algún perfil “exigente” con en el que tenemos que esforzarnos más.

 

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Mundos y universos…

 

Aquí os dejo siete perfiles que solemos encontrarnos en los grupos, con algunas indicaciones que creo nos pueden servir para cuando volvamos a decir…

 

Tengo un/a participante que…

 

… que no habla

Este perfil de participante es el que menos llama la atención entre los y las “exigentes”. Generalmente permanece en segundo plano, participa poco, frecuentemente es olvidado por el grupo y a veces también por quien dinamiza.

Como el problema de la timidez en parte la inhibición para comunicarse, para otras personas es difícil reconocer sus dificultades y potencialidades. Por ello quienes dinamizamos debemos estimularle e incluirle al trabajo directa pero cuidadosamente; a través de una conversación personal podrá descubrir algunos de sus puntos fuertes.

 

… que no calla

No tiene problemas para ser expresarse; su problema de comunicación es que no logra escuchar y tampoco le interesa mucho lo que el resto dice. Como esta persona no presta atención al tema que se trata, tiene la tendencia a cambiar los temas frecuentemente con el fin de obtener reconocimiento del grupo. En este caso, el grupo que no logre controlarlo, deberá contar con la ayuda de quien dinamiza.

No deberemos interrumpir bruscamente a el/la “que no calla”, pero podremos limitarlo haciendo un resumen de lo que éste ha expuesto para mostrarle que ha sido escuchado y entendido. Al mismo tiempo, deberemos recordar las reglas de la comunicación, como por ejemplo: limitación del tiempo para cada aporte, una lista para ordenar la discusión o la propuesta de visualizar los aportes.

 

… que lo sabe todo

Este participante es también una especie de “que no calla”, pero tiene además el deseo de manipular al grupo en cierta dirección y comprobar su propia opinión como la única válida. Intenta sabotear cualquier discusión incipiente a través de la oferta de una solución “perfecta” que defiende con vehemencia, usando a menudo un lenguaje complicado.

Ante el “que lo sabe todo” el resto del grupo se siente intimidado e ignorado reaccionando agresivamente o bien retrayéndose. Quien dinamiza tendrá que darle confirmación, pero sobre todo dejar claro que existen reglas.

Lo más importante es hacerle saber que se ha entendido su argumentación pero que también existen otros puntos de vista relevantes. No deberemos aceptar decisiones precipitadas antes de que haya sido discutido un mayor número de argumentos.

 

… que salta por todo

Se caracteriza por discutir con respecto al contenido del trabajo y por criticar los argumentos, métodos y personas.

Existen dos tipos:

  • “Hipersensible” que le gusta atacar a los otros pero no soporta ninguna crítica.
  • “Insensible” que se irrita rápidamente, pero en poco tiempo se olvida de todo y no le importa la reacción de los otros.

Es importante no dejarse provocar, ni entrar en una discusión conflictiva. Frente a las agresiones deberemos mantener la  calma. Es importante por ejemplo, admitir deficiencias, mostrar interés y apertura, pero también hay que defender al resto de participantes y recordar al “que salta por todo” que existen reglas de comunicación.

 

… que solo sabe quejarse

Tiene un talento para encontrar los lados sombríos de cualquier asunto. Intenta comprobar que algo no sirve o no funciona antes de que haya sido probado. La combinación del perfil “que solo sabe quejarse” con el “que lo sabe todo” da como resultado un perfil “sarcástico”, que se muestra arrogante y superior al resto.

Su ironía y la tendencia a ridiculizar todo provocan el rechazo del resto.  Tenemos que recibir y confirmar el aporte negativo, considerar la crítica pero evitar que ésta sea demasiado general. En este caso, debemos solicitar que se concretice y pedir propuestas positivas.

 

… que está muy motivado/a

Es el tipo de participante que muchas veces quisiéramos tener. Trabaja con dedicación sin exponerse demasiado y está abierto a cosas nuevas. Por otra parte, el resto de  participantes con una actitud menos positiva pueden etiquetarlo como “servil” o “pelota” si lo destacamos demasiado.

Debemos evitar que este participante adquiera un rol especial en el grupo, para no provocar a los demás, pero podrá asignarle ciertas funciones, como por ejemplo: integrarlo para la solución de conflictos grupales.

 

… que va de gracioso/a

Este tipo de participante busca cómo llamar la atención, no a través de sus contribuciones al tema, sino por medio de juegos, chistes y payasadas. Sin embargo, esto puede tener un efecto positivo, por ejemplo, en las pausas o en las celebraciones en donde puede contribuir a crear un clima alegre.

A veces durante el trabajo, una observación graciosa y acertada puede aliviar una situación tensa. La situación se vuelve problemática cuando los chistes contienen agresiones contra el trabajo, el tema, otras persona participantes, etc.

Debemos reconocer los aspectos positivos que este participante puede tener en el grupo en la medida adecuada para orientar al grupo hacia el trabajo.

 

Y podríamos relatar muchos más, seguro, casi tantos como personas. Sigamos aprendiendo ;O)

De los discursos de odio

Cansado estoy de ver cada vez más discursos de odio en la prensa, en redes sociales, en la calle… Existen muchas situaciones de rechazo hacia todo lo que se considera diferente y que ponen en peligro la convivencia.

Ese rechazo puede dar lugar en muchas ocasiones a conductas extremas de violencia y agresividad hacia las personas que por el hecho de ser uno u otro son tomadas como ciudadanía de “segunda categoría”.

La población asume, en muchas ocasiones, esos valores que ve en la sociedad que les rodea y se convierten en agresores de otras personas con diferentes características a ellos.

 

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¿Y por qué cala este discurso de odio?

Se me ocurren varias ideas:

  • Necesidad de integración en el grupo de referencia: se posee una mayor seguridad si se comparte con un grupo actitudes y conductas diferenciándose así de otros.
  • Defensa de la propia identidad, clasismo: se intenta clasificar la sociedad mediante categorías simples diferenciando a unos grupos y otros de forma categórica.
  • Búsqueda de experiencias de poder y protagonismo social siguiendo el modelo de las conductas violentas que otros han realizado y han sido mostradas en los medios de comunicación.

 

Ya que todavía estamos con el subidón del año nuevo, ¿qué tal si nos cogemos como propósito luchar contra este odio?

Estructura de los grupos

Esta estructura es el entramado y la configuración más o menos permanente que adquiere el grupo al construirse y desarrollar sus funciones y ha sido definida como el total de regularidades pautadas en un sistema que permanece sin cambiar; estas regularidades pautadas constituyen aquellas características que señalan dentro del grupo lo que se debe hacer, cuando, quien tiene que hacerlo y como, y son relativamente independiente de los individuos que componen el grupo, así como estables.

 

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Se suele admitir que conforman esta estructura grupal elementos tales como los estatus, los roles, el liderazgo, las normas y la estructura de comunicación y de poder, siendo el núcleo los sistemas de roles y estatus, de modo que la estructura grupal va a venir determinada sobre todo por los roles y las posiciones de sus miembros.

La estructura de un grupo es el modelo o patrón de relaciones interpersonales que le es propio y posee los perfiles distintivos siguientes:

  • Por elementales que sean, todos los grupos poseen una estructura.
  • Una vez consolidada, esta no cambia fácilmente.
  • Tiene como función principal el incrementar la fluidez de la interacción y, por ende, la comunicación y la eficacia de los grupos.

 

Los estatus y los roles

Si consideramos la posición de un miembro dado en un grupo como su lugar en el sistema, esta posición cuanta con un papel (rol) asociado que consiste en síntesis en la conducta esperada de quien lo ocupa, siendo el status la valoración que los demás miembros conceden a la posición.

De este modo, la posición de cada miembro en el grupo conlleva a una valoración o prestigio que denominamos estatus, siendo el rol el conjunto de conductas asociadas a una posición dentro de un grupo y ambos conceptos facilitan la interacción de los miembros y sustentan el grupo. En efecto: desempeñar un rol supone conducirse y comportarse según unas pautas determinadas establecidas socialmente y esto, evidentemente, nos permite establecer relaciones con los demás de forma relativamente predecible y coherente; esas pautas y ese rol poseen una valoración, una imagen social atribuible a cada persona que conforma el estatus, y ambos nos dan un puesto en la vida.

Ahora bien, cuando nos referimos a una persona normalmente la aludimos desde su rol principal y en base a su estatus general y el mismo se autoevalúa y percibe en base a este estatus y rol claves.

 

El estatus y sus características

El estatus es el valor de una persona tal como se le estima por parte de un grupo o clase de personas o de otra forma es el prestigio, la categoría, la admiración con que somos vistos o evaluados por los demás, y como tal, no depende de lo que uno es o cree ser o de lo que hace sino de lo que los demás piensan que uno es; en suma podemos decir que el estatus individual depende siempre de cómo los otros lo perciben y lo evalúan.

 

Áreas fundamentales de estatus

  • El reparto de tareas entre los miembros conllevara una distinta valoración de los sujetos que las realizan; pero además de ellos también se valora en la tarea la competencia en su desempeño y el grado de compromiso del sujeto con ella
  • Respecto al poder, el estatus se le otorga a un miembro en virtud de su influencia en el proceso de toma de decisiones.
  • Por último, en el área socio afectivo la atribución de estatus se correlaciona con el hecho de que las atracciones y rechazos afectivos en el grupo siguen pautas que permiten la jerarquización de los miembros, merced al número de elecciones positivas recibidas de los demás miembros.

 

Criterios para asignar el estatus

  • La riqueza suele considerarse un criterio universal de estatus, pero hay que atender también al origen de las riquezas, ya que el dinero mal adquirido o adquirido recientemente no proporciona tanto estatus.
  • La utilidad funcional alude a que se suele valorar a una persona por lo que hace en sociedad en virtud de lo que se piensa que vale la pena hacer.
  • El grado de instrucciones esta en relación con el impacto y el poder del conocimiento y de la experiencia y es un claro símbolo de estatus.
  • El tipo de religión y el grado en que se profesa es un determinante de estatus sobre todo en las sociedades en las que tan solo esta bien vista o se tolera una religión.
  • Las características biológicas son criterios de pero a la hora de atribuir estatus en muchas sociedades y grupos de modo que, las mas de las veces, por desgracia, la edad, el sexo y la raza, pesan específicamente como indicadores de prestigio.

 

Manifestaciones y consecuencias de la asignación de estatus

Existen pues, pautas conductuales generales en virtud del estatus pero siempre adobadas y aderezadas con el estilo personal; así vemos como las personas de mas estatus tienen mas oportunidades de ejercer influencias y a la postre, son realmente mas influyentes que los que poseen menos estatus; el estatus también influye en la percepción interpersonal de modo que los de más estatus tienden a ser evaluados mejor pero el estatus también influye en la propia evaluación y autoestima de modo que las personas de más estatus suelen tener mas autoestima.

Los roles y sus características

Un rol es un conjunto de derechos, obligaciones y normas de conducta aprobadas para los individuos que están en una posición. Como nos indica Brown la diferenciación y asignación de roles es algo fundamental en los grupos pues implica una división de las tareas entre los miembros, lo cual facilita la consecución de metas y objetivos; contribuye a ordenar la propia existencia del grupo al estar unidos al sistema de normas; y en última instancia, forman parte de la autodefinición de los individuos en el grupo. Los distintos roles se adquieren por aprendizaje social, en este sentido son expectativas aprendidas que además suelen ser reciprocas dado que a medida que nos familiarizamos con nuestros roles, también lo hacemos con los de los demás.

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