Punto final y nueva aventura

Aquí estamos, con el barrio que nos vió nacer a la espalda, comenzando «el mes» y un nuevo ciclo. Desde hoy ni Monchu ni yo pertenecemos ya a Riquirraque – Emaús – y Emaús Asturias

 

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Después de estos meses en el que nos llevamos mucho aprendizaje, toca decir adiós. Y por supuesto GRACIAS a nuestras, hasta ahora, socias, Iris y Soledad. Os deseamos que encontréis en adelante las mismas facilidades, que nosotros hemos encontrado en vosotras para llevar a cabo esta transición. También al resto de personal actual por haber compartido este tiempo (Javier, Thais, Gloria, Merce, Jesús, Conxy, Claudio, Carlos Enrique, Toni, Begoña, Miguel y Juanfer) y a toda persona que nos haya acompañado estos meses.

Hemos decidido embarcarnos en un proyecto centrado en nuestro bagaje y experiencias, vinculado a lo nuestro, la animación sociocultural. Dentro de poco tendréis más noticias

“Y no sé si nací para correr, pero quizás sí que nací para apostar” decía Bunbury en una canción, así que una vez ajustada la gorra y puesta la nariz roja… ¡Vamos a por ello! 

La Animación Sociocultural ante la cultura

Las circunstancias sociales que han hecho aparecer la ASC han sido precisamente circunstancias culturales:

  • la economía industrial (el capitalismo empobrece a muchos),
  • ciertos cambios culturales (ambiente demasiado materialista)
  • y una invasión de los media que provoca el silencio del hombre en la era justamente de la comunicación y de la informática.

 

En tal caso la ASC aparece en una encrucijada de caminos en que se encuentra la cultura actual. Ante una sociedad disgregada y vacilante, se siente la necesidad de una articulación más armoniosa, promoviendo una cultura creciente que establezca comunicación entre la creación cultural y el público.

 

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Imagen de Nino Carè en Pixabay

 

Esta interesante función la asume la ASC, que traduce las aspiraciones de la población a una mayor autonomía cultural de las personas y a una mayor igualdad cultural entre ellas, estableciendo un espacio cultural que las haga posibles. Quiere introducir una cultura viva, es decir -según indica de Castro (1987, p.21)- una cultura que sea abierta, comunitaria, arriesgada, desinteresada, comprometida, pluralista y promotora del llamado pensamiento divergente.

Tradicionalmente ha imperado la concepción bancaria de la educación, según la cual el educando era como una olla en la cual el educador va vertiendo sus depósitos; el educando es pasivo y se lo adapta a la sociedad existente. Es una concepción mecanicista de la educación en que el educando es manipulado en contra de sus intereses.

Esta educación bancaria deshumaniza a las personas, y por esto las mismas, al ser conscientes de este proceso, reaccionan y otorgan al sujeto un papel activo no sólo en la participación en la cultura, sino también en la creación de la misma, en el seno de la propia comunidad. El pueblo es visto como agente creador de su propia cultura y desarrollando sus propios valores. Para impulsar este proceso existe cabalmente la ASC.

 

FuenteProgramas de animación sociocultural. Sarrate Capdevila, María Luisa. UNED

Esas actividades complementarias

El otro día leía una noticia sobre las medidas que la Consejería de Educación de Asturias pretende para el próximo curso.

El resumen: no habrá extraescolares (al menos durante el primer trimestre) ni actividades complementarias realizadas fuera de los centros. Excursiones, visitas a museos y otros equipamientos, salidas varias y actividades similares quedan por el momento suspendidas.

 

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Vaya por delante que entiendo que en el contexto actual, lo principal es la seguridad y salud, y que habrá personas con más conocimiento y experiencia para tomar esta decisión.

Pero, esas actividades complementarias son necesarias, y mucho. Por el ámbito en el que desarrollan, muchas entran dentro del ámbito del tiempo libre educativo.

 

Lo esencial en la educación del tiempo libre es que se buscan una serie de valores humanos, que no son desarrollados por otro tipo de ofertas sociales:

  • La posibilidad de expresión y creación cultural.
  • La posibilidad de lo lúdico y lo festivo.
  • La posibilidad de vinculación con la cultura popular y la comunidad social inmediata.
  • La posibilidad de una convivencia con otras personas.
  • La posibilidad de autoconocimiento, de las propias limitaciones y contradicciones y a la vez de las propias posibilidades.
  • La posibilidad de generar un estilo de vida distinto del propuesto por la sociedad y particularmente a través del tiempo libre.
  • La posibilidad de efectuar un análisis crítico de la posición de uno ante sí mismo, las demás personas y las cosas.
  • La posibilidad de contraer un compromiso social, político y humanista (Pedró, F. 1984).

 

En definitiva, «esas actividades complementarias» permiten reencontrar las posibilidades humanas a través del tiempo libre como ocasión propicia para hacerlo.

Debemos considerar el tiempo libre no como un lugar espacio-temporal que exige el desarrollo de unas actividades, sino, sencillamente, como marco, una ocasión que permite una recuperación de lo humano.

 

Por eso, aunque tengamos que tener cuidado con los contagios, no debemos perder de vista lo que nos aportan «esas actividades complementarias»