El barrio: Espacio de intervención

Para mi, uno de los mejores espacios de intervención es el barrio. Después de todo yo soy «de barrio», en concreto de La Calzada (si de ese en el que bajamos a Gijón, no al centro)

La Calzada ha sido el barrio obrero por excelencia de la ciudad. En el vivían, viven, muchos de los que fueron trabajadores de los astilleros y del metal. Un barrio dinámico reivindicativo, con sentimiento de pertenencia y fuerte movimiento asociativo.

Pero más allá de mi barrio, al que por supuesto estoy orgulloso de pertenecer y vivir, os voy hablar de por qué creo que es un espacio idóneo de intervención. 

20180225_165856
Mi barrio, por supuesto. La Calzada

 

Para que no solo se quede como una apreciación mía, me he leído un par de documentos*, que me permitan redactar este artículo.

Primero, vamos a acercarnos a la imagen de un barrio (podría describir La Calzada casi en totalidad):

Están habitados por una población de un perfil socioeconómico concreto (asociado a las clases muy bajas, bajas o bajas-medias de la sociedad, es decir, a las de menor poder adquisitivo, menores niveles formativos y menos relacionadas con los grupos de decisión e influencia).

Presentan unos bajos niveles de inversión pública (en ocasiones con significativos déficit históricos) y muy reducidos niveles de nueva inversión privada (en especial, para actividades económicas de alta competitividad).

Su origen tiene mucho que ver con determinados procesos de crecimiento económico y desarrollo de actividades (desde los barrios surgidos en torno a una fábrica hasta los del “desarrollismo” del tercer cuarto del siglo XX).

Morfológicamente, son heterogéneos (grandes polígonos de vivienda plurifamiliar resultado de importantes operaciones de promoción pública o privada, collage de fincas plurifamiliares de promoción individual fruto de la sustitución y densificación de tejidos residenciales populares preexistentes, sectores de autoconstrucción, etc.).

Sus parques de viviendas sufren deterioro (motivado tanto por los propios materiales de construcción como por las dificultades económicas de los ocupantes).

En muchas ocasiones presentan significativos déficit urbanísticos (urbanización y redes de abastecimiento de mala calidad, falta o localización periférica y no estructurante de equipamientos y espacios verdes, etc.).

Están estigmatizados por la reveladora presencia de población emigrada extranjera recién llegada y de bajo poder adquisitivo, y de elevados índices de población en situación o riesgo de exclusión social.

En relación con su dinámica comunitaria, en muchas ocasiones, ha estado protagonizada por movimientos vecinales reivindicativos de servicios y equipamientos urbanos (en algunas ocasiones)

 

Con los visto hasta aquí, los barrios nos resultan útiles para intervenir porque:

  • Es asequible. El número de personas con las que trabajamos se reduce
  • Los problemas susceptibles de solución son compartidos por la mayoría de la población de la zona
  • La comunicación es mucho más fluida.
  • Sentimiento de barrio. Los diversos sectores de población que componen el barrio condicionan un tipo de proyecto u otro en función de su distribución y necesidades.
  • La intervención se puede adecuar mejor a la realidad cotidiana de la población a la que se dirige.
  • Es más fácil provocar y canalizar la Participación, despertar el sentido de pertenencia y favorecer el compromiso de la ciudadanía.

 

Es por estos motivos por lo que resulta más útil y fácil abordar determinados temas y establecer proyectos de intervención en el ámbito de barrio que en el conjunto de la población.

 

*Bibliografía:

  • Hagamos de nuestro barrio un lugar habitable Manual de intervención comunitaria en barrios. Josep Buades Fuster y Carlos Giménez Romero
  • Intervención integral en barrios: conceptos, instrumentos y elementos de mejora. David Mongil Juárez

Intercambio de vasos

«Cuando la gente hable, escucha completamente. La mayoría de la gente nunca escucha»

Ernest Hemingway

 

Para favorecer esa escucha completa que nos dice Hemingway, os dejo esta dinámica.

 

Intercambio de vasos

vasos

Objetivos

  • Fomentar la empatía

 

Materiales

  • Vasos de plástico

 

Desarrollo

Se inicia la actividad con un diálogo sobre lo que entendemos por respetar a los y las demás. Para ello, se pide al grupo que comenten las siguientes afirmaciones y añadan otras:

Respetamos a los y las demás cuando….

  • Llamamos a las personas por su nombre.
  • Escuchamos sin interrumpir.
  • Sabemos guardar un secreto.
  • Valoramos la forma de ser de cada uno.
  • etc.

Quien dinamiza invita al grupo a comprobar cómo se vive este valor en el mismo.

Primero indica que se coloquen de pie formando un círculo; después dará a cada uno cinco vasos de plástico.

Entonces se explica que deben entregar esos cinco vasos, siguiendo unas reglas, a las personas que muestran un mayor respeto hacia los demás. No se trata de una votación, sino de una toma de conciencia sobre quiénes actúan habitualmente respetando a las demás.

Conviene dejar un tiempo para que cada quien piense a quien va a entregar sus vasos, y por qué.

Las normas de intercambio son:

  • Ha de hacerse en silencio absoluto.
  • Nadie puede pedir que le den algún vaso.
  • Hay que repartir los cinco vasos.
  • Se pueden entregar más de un vaso a la misma persona (incluso todos).

 

Evaluación

Terminado el intercambio, se da paso a un diálogo sobre la experiencia vivida.

Algunas cuestiones que pueden ayudar son:

  • ¿Cómo te has sentido al recibir vasos?
  • ¿Te ha costado decidir a quién se los dabas?
  • ¿Por quién te has decidido y por qué?
  • ¿Cómo podemos ayudarnos para respetarnos más?

Metodología de intervención con grupos

La mayoría de grupos que se potencian desde una entidad, acción formativa o proyecto de trabajo comunitario, comienzan siendo grupos  donde la dirección inicial es por parte de una figura profesional para posteriormente y, cuando el grupo esté preparado, funcionar sin la dirección de ningún profesional, esto es, a regirse y funcionar como grupos autogestionados.

Al menos yo creo que debería ser así. Y trato de aplicarlo con cada uno de los grupos en los que tengo el grupo de trabajar. Sobre todo porque tengo grabado «a fuego» en mi mente que el proyecto / curso / proceso / acción son medios para logar un fin, no el fin en si mismos.

También siento que la mayor importancia en «lo social» no está en el QUÉ hacemos sino en CÓMO lo hacemos. Por eso os quiero hablar de la metodología de trabajo con grupos.

 

20180216_170533

 

Metodológicamente se diferencian cuatro fases:

1″ FASE: Creación del grupo

La iniciativa puede provenir del profesional de la intervención social o bien de algunos futuros miembros del grupo. Esta primera fase consiste básicamente en actividades de difusión e información de la creación del grupo.

 

2ª FASE: Primeros contactos con el grupo

Esta segunda fase tiene como objetivo fundamental el crear un adecuado clima grupal así como fijar los objetivos y aspectos prácticos concretos para el grupo.

En esta fase el profesional o el persona generadora inicialmente del grupo, deben adoptar un rol activo para iniciar progresivamente el proceso de consolidación del grupo. Los miembros del grupo deben conocerse entre sí, conocer de manera más directa qué es el grupo y cuál va a ser la metodología de las sesiones, elaborar objetivos, normas, concretar actividades, decidir el número de miembros que van a tener, cuáles van a ser las condiciones de ingreso, dónde y cuándo van a reunirse,… Durante esta fase se ha de procurar que progresivamente el grupo tome la iniciativa, delegando funciones en algunos miembros del grupo.

En esta fase una persona del grupo o, de manera rotativa varias, debe recibir formación sobre aquellos aspectos específicos del grupo sobre metodología y dinámicas grupales que sirvan de base a la preparación y moderación de las sesiones de trabajo.

 

3ª FASE: Acompañamiento profesional

Una vez consolidado y establecidos los aspectos formales, en esta fase el grupo debe entrenarse en la práctica de la metodología de intervención con grupos. Uno de los aspectos básicos del entrenamiento son las referidas a técnicas apropiadas de comunicación. Durante esta fase el profesional estará presente en el grupo, intentando no dirigir sino ejercer funciones de acompañamiento y apoyo y así, preparará las sesiones con la persona del grupo designada o que corresponda y será esta quien coordine la sesión, interviniendo el profesional sólo cuando sea necesario, por ejemplo haciendo indicaciones para que personalice más, que no hablen de personas ausentes, que hable de lo que siente, que hable un poco más o bien que dé tiempo para hablar a los otros.

 

4ª FASE: Observación en el grupo

En esta fase, el papel del profesional queda relegado al de observador pasivo del grupo siendo importante que el profesional permanezca en la misma sala del grupo, pero que no se siente con él en círculo, sino que se sitúe fuera del grupo. El objetivo fundamental es que el grupo lleve a cabo la sesión sin la participación del profesional aunque al finalizar la sesión éste pueda hacer algún comentario sobre lo observado.

 

5ª FASE: Autodirección o fase externa

En esta fase el grupo debe tener ya la suficiente autonomía para poder funcionar por sí solo por lo que las reuniones deben realizarse sin la presencia del profesional. Sin embargo, en estas sesiones previas a la autonomía total el profesional puede reunirse con la coordinación del grupo si lo considera conveniente para ayudarle a realizar una evaluación.

 

A modo de resumen:

metodologiagrupos

 

Tras estas fases el grupo funciona ya como grupo, teniendo el apoyo del profesional, cuando el grupo lo necesite, ante alguna situación de crisis o conflicto o ante algún cambio importante que ocurra en el grupo. La duración de cada fase no tiene porqué ser fija, ya que depende del tipo de grupo y de las características de sus miembros.

De una manera general se propone como duración total del acompañamiento profesional el período comprendido entre seis meses y un año, aunque son fechas aproximadas que dependen, entre otros, de la frecuencia de las reuniones, de las características del grupo y de la participación de los y las integrantes. De todas formas, es importante acordar con las personas del grupo cuánto tiempo va a durar el acompañamiento profesional.