Bachillerato de excelencia

«El éxito profesional ya no se vincula únicamente al éxito académico» Robert T. Kiyosaki
Un artículo que reflexiona sobre la educación diferenciada, elitista, una «nueva idea» propuesta por el gobierno de la Comunidad de Madrid. Frente a esta idea, y por camporar, os recomiendo leer también, la entrevista realizada a Ángel Mato, catedrático de Geografía e Historia del IES Calderón de la Barca (Gijón, Asturias) dónde habla de como las escuelas de la República querían formar ciudadanos.

CLARA SÁNCHEZ 10/04/2011
De vez en cuando en el panorama educativo aparece alguna brillante idea, alguna iniciativa, que nos pone los pelos de punta. Generalmente está dirigida a salvar a los más listos de la tontería de los demás. Existen centros con eso que llaman «educación diferenciada», que quiere decir que han vuelto a la vieja práctica de los chicos con los chicos y las chicas con las chicas bajo el pretexto de que nosotras maduramos antes física e intelectualmente que ellos y excusas por el estilo. El caso es volver a separar en las aulas lo que en la sociedad no tiene más remedio que convivir, porque se trata de que las oportunidades y las dificultades de la vida, que son muchas, no se distribuyan según el sexo.
Por no encajar no hay que dar por perdido a nadie, porque podemos excluir a un genio
Y ahora el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha tenido otra brillante idea: crear un instituto de Educación Secundaria con Bachillerato de excelencia. Los mejores alumnos y los mejores profesores al servicio de una avanzadilla de élite. Un grupo de escogidos que nos saquen de las brumas de la mediocridad. Pero una pregunta: ¿quiénes son los mejores? Y los mejores ¿en qué y para qué? La adolescencia es una línea muy frágil de crecimiento, de acopio de sensaciones, de aprendizaje de la vida combinada con el aprendizaje de la escuela. Quien ayer era disciplinado y sacaba buenas notas hoy deja de hacerlo, el que ayer era un bala sufre una transformación, no se sabe por qué, y empieza a interesarse por las matemáticas o la literatura.
¿Es el mejor el que se adapta sin fisuras al sistema educativo? Y lo más importante, ¿podemos confiar en que nuestro sistema educativo seleccione a los mejores? Es un sistema rígido al que hay que adaptarse en lugar de adaptarse él a las cualidades particulares del alumno. Y por no encajar en el sistema no hay que dar por perdido a nadie, porque podemos estar excluyendo a un genio o simplemente restándole calidad de vida en el futuro a alguien. Tampoco se entiende por qué los mejores profesores tienen que estar reservados para unos pocos. ¿Los demás no tienen derecho a tener buenos profesores? ¿Se les condena a la medianía? Y a los profesores, ¿con qué criterio se les seleccionará? ¿Cuál será la guía para descubrir la magia que convierte a un profesor en alguien fundamental en la vida de un adolescente?
La opinión que la calidad de la enseñanza le merece a la presidenta de nuestra Comunidad se refleja en sus palabras cuando critica a quienes no están de acuerdo con dar un trato exclusivo a alumnos sobresalientes que no tienen medios para estudiar Bachiller «fuera o en colegios de élite». O sea, que quien estudie en un instituto normal sin salir de nuestra Comunidad lo lleva claro.
A todos nos marca la larga, larguísima época en que uno sale por la mañana de casa con la mochila llena de libros y regresa por la tarde después de haber vivido toda una vida. Los compañeros, los profesores, las matemáticas, la lengua, el recreo, los exámenes, el complicado acoplamiento social con los otros y el acoplamiento mental con quienes tratan de enseñarte cosas necesarias, que tendrían que interesarte, pero que, por alguna extraña razón, se quedan muchas veces revoloteando en el mundo de la tarima sin lograr ni siquiera rozarte.
¿Pueden más los pájaros en la cabeza o las explicaciones del profesor, la atención o el dulce no pensar en nada y dejar vagar la mirada por el planeta? La clase es un planeta en pequeño donde prácticamente se concentran todos los ejemplares humanos y las emociones que nos vamos a encontrar más adelante cuando nos sueltan por el mundo. A algunos ese ansiado momento de la libertad se les hace demasiado lejano y abandonan la escuela, la educación, como el chico del relato autobiográfico de Thomas Bernhard, El sótano, que deja los estudios para trabajar de aprendiz en una tienda: «A los otros hombres los encontré en la dirección opuesta, al no ir ya al odiado instituto, sino al aprendizaje que me salvaría». Sentirse excluido es más fácil de lo que parece, y excluirse a veces es una poderosa tentación y en este momento es cuando la mano del docente, del maestro, es decisiva, y aquí es donde demuestra si es excelente. Porque por muy echado a perder que esté ese infeliz adolescente escurridizo, huraño u hostil, que nos trae de cabeza, dentro de él se esconde su propia oportunidad, y solo hay que ayudarle a encontrarla.

Y no deja de ser curioso que del desaguisado escolar hayan salido tan buenos escritores. Pío Baroja, por ejemplo, confiesa en Juventud, egolatría: «Como estudiante, yo he sido siempre medianillo, más bien tirando a malo que a otra cosa. No tenía gran afición a estudiar, verdad que no comprendía bien lo que estudiaba».

Visto en: El País

Soy ciego y quiero que mi voto sea libre y secreto

Lo que es os dejo aquí, es una petición online publicada en http://www.actuable.es, para que la firméis y proponer al gobierno, que las personas como, Juanjo, el chaval que ha organizado esta petición, y otras muchas personas, tengan el mismo derecho que tenemos los demás a la hora de ejercer el voto. Que sea libre y secreto.

ACTUALIZACIÓN (30/03/2011): El Congreso de los Diputados ha decidido implantar solamente una “experiencia piloto” del voto accesible en las próximas elecciones municipales en algunos colegios electorales que todavía no han sido concretados. Es inaceptable, ya se han hecho suficientes pruebas: es el momento de conseguir una respuesta más contundente y decirle al Gobierno que las personas ciegas también tenemos derecho al voto secreto. Te pido que hagas un último esfuerzo y compartas la acción con todos tus contactos. Cuantos más seamos, más posibilidades de éxito tendrá nuestra reclamación.
Mi nombre es Juan José Montiel Pérez, soy desarrollador de software, tengo 26 años y vivo en Madrid. Hasta aquí podría ser un español más, sin embargo no tengo acceso a los mismos derechos que la Constitución garantiza para todos. Mi problema es que no puedo votar en las próximas elecciones municipales de forma secreta y autónoma porque soy ciego.
La solución es utilizar un sistema de voto accesible que ya se usó en las elecciones generales y cuya implantación estudia el Gobierno estos días. Esta es mi oportunidad y la de miles de personas como yo: si ejercemos la presión suficiente, podemos provocar que el próximo 22 de mayo yo pueda votar en igualdad de condiciones.

Por eso te pido que me ayudes a acabar con esta discriminación. Firma esta petición ahora y consigamos que yo y todas las personas ciegas tengamos los mismos derechos que tienes tú, en éstas y en futuras elecciones municipales.
Hasta las pasadas elecciones generales de 2008 las personas con discapacidad visual no podíamos ejercer nuestro derecho al voto de forma independiente y secreta. Fue entonces cuando dimos un paso más en el camino hacia la igualdad. El Gobierno por fin desarrolló un procedimiento que permitió votar a 1.623 personas sin depender de nadie. Sin embargo quedaron excluidas de esta regulación las elecciones municipales a la espera de comprobar su eficacia.
Pero la realidad es que el voto accesible mediante sobres en braille demostró ser efectivo y económicamente viable. Sin embargo las personas ciegas nos encontramos ante el mismo problema de nuevo. Y todo a pesar de que el Gobierno ya tiene en sus manos la solución. Me pregunto por qué yo no puedo votar en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía.
Esta es una lucha contra la discriminación. Yo he decidido dar un paso adelante, pero necesito el apoyo de miles de personas como tú para conseguir que el próximo 22 de mayo el voto secreto sea una realidad para mí.
Más información:

Visto en Actuable (enlace a la petición en Actuable, firma la petición ahí)

Modelo educativo finlandés: las claves de su éxito

Finlandia es el país de la OCDE que ha obtenido mejores resultados en el estudio PISA y el primer lugar, en competencia lectora de sus estudiantes, en todas las pruebas comparativas internacionales realizadas en los últimos catorce años. 

Que allí sea una cuestión nacional no es una declaración retórica. Se trata de planificación, presupuestos y profesionalidad. Y el efecto combinado de instituciones, escuela y familia. Ya no hay excusa: sabemos dónde mirar. Finlandia es hoy el modelo. Y hay que verlo sin prejuicios. Por ejemplo, los niños finlandeses aprenden a leer a los 7 años, que es cuando entran en el sistema escolar, pero todos los filmes que ven son en versión original con subtítulos, incluso los dibujos animados.

Muchas son las investigaciones, estudios y valoraciones que a raíz de los nuevos datos que van arrojando los estudios comparativos internacionales en torno a la educación (PISA, Eurydice) han intentado interpretar el porqué de las diferencias entre los países participantes. Por ejemplo, aquí preocupa las diferencias entre los resultados obtenidos en el Estado español, globalmente considerado, y los obtenidos en Finlandia, situados claramente por encima.

Lo cierto es que más allá de un amplio abanico de razones y análisis, destacaría por encima de todas ellas las tres siguientes:

Primera. La sociedad finlandesa destaca por su alto nivel de cohesión social y sus altos índices de igualdad social y equidad.
Esta dimensión no registra los mismos índices en nuestra realidad más cercana, lo cual exige de nuestra escuela y a sus profesionales un esfuerzo comparablemente mucho más significativo y complejo en cuanto al trabajo en el aula. En este punto será clave para nuestro futuro entender la educación (y no sólo la enseñanza) como un reto socialmente compartido en el que se movilicen e impliquen todos los ámbitos de nuestra sociedad. En este sentido, el filósofo J. A. Marina nos recuerda un proverbio africano: «Para educar a un niño hace falta la tribu entera».

Segunda. En Finlandia hay una decidida vocación sociopolítica inversora en educación.

 Inversión de recursos económicos directos (en el 2001 un 5,8% de su PIB en educación, por el 4,9% de España) e indirectos a partir de programas no específicamente dirigidos al sistema educativo, pero cuyo aporte resulta fundamental: políticas de atención a la infancia, de apoyo a la familia, implicación de los medios de comunicación en educación… Nos queda aquí todavía un largo recorrido que hacer en el contexto de las políticas de inversión en educación, teniendo también muy en cuenta que no se trata sólo de gastar más en educación (que también) sino de gastar mejor.

Tercera. La piedra angular del éxito finlandés: los profesores.
Aseguran diversos expertos en el tema, como el doctor Melgarejo, que la buena formación de los profesores finlandeses es lo que cierra el círculo a la tribu educadora de Marina. Para dar clases se exige titulación universitaria de carácter superior. Por ejemplo, ser un maestro de primaria requiere seis años de carrera en la universidad. Las universidades que ofrecen titulaciones de magisterio en Finlandia sólo pueden aceptar al 15% de los alumnos que solicitan matricularse cada año, generando una gran selección. Dato muy significativo correlacionado con el prestigio y reconocimiento social de la profesión, así como de las instituciones superiores que responden a esta demanda de formación. Seguro que los resultados finlandeses en los estudios internacionales citados al principio tienen que ver, y mucho, con todo ello.

Los objetivos de la educación en Finlandia persiguen principalmente lograr una educación de excelencia, con una alta cohesión social. Los finlandeses juzgan esencial la equidad de los ciudadanos en el acceso a la sociedad del bienestar y el derecho a su libertad individual en un clima de responsabilidad. El sistema educativo debe ser eficiente, y no sólo eficaz, reflejando estos valores. El dominio de la lengua es uno de los elementos esenciales de la cohesión social y, al mismo tiempo, garantiza su supervivencia como cultura. Desde esta perspectiva, el esfuerzo en educación es una prioridad nacional.

Coordinación de tres grandes estructuras
La adquisición de una alta competencia lectora tiene que contemplar el trabajo coordinado y sostenido en el tiempo de tres grandes estructuras que se complementan en el proceso.

Estas estructuras son: la familia, la escuela y las estructuras socioculturales de apoyo educativo. En el caso finlandés, las tres estructuras se coordinan y se potencian realizando en cadena una parte del trabajo educativo.

La familia es el primero de estos ámbitos. Domina en Finlandia el valor luterano de la responsabilidad y disciplina sobre la propia vida. La familia finlandesa se considera la primera responsable de la educación de sus hijos. En los hogares finlandeses, los niños observan como padres y madres son ávidos lectores de periódicos y libros, y acuden con ellos a las bibliotecas con frecuencia. Por otra parte existen mecanismos del Estado que garantizan la compatibilidad laboral y la vida familiar, especialmente para las mujeres. Las ayudas a la infancia y a la familia permiten que sólo el 4% de los niños finlandeses vivan en situación de pobreza (12% en España).

El segundo ámbito es el de las instituciones sociales o culturales no escolares. En Finlandia destaca la gran red de bibliotecas y sus dotaciones. Son muy accesibles a todos los ciudadanos, se encuentran conectadas entre sí y con profesionales preparadísimos. Además, por su tradición luterana, Finlandia refuerza el valor de la propia responsabilidad sobre los creyentes y promueve la necesidad de la lectura personal de la Biblia. Por otra parte, la televisión y el cine ofrecen siempre toda su programación en la lengua original. Los niños deben aprender a leer rápidamente los subtítulos para entender los programas (películas incluso dibujos animados).

Finalmente, el tercer ámbito educativo es la escuela. Los niños finlandeses entran en sistema escolar a los siete años y no aprenden a leer hasta entonces. La escuela finlandesa de educación primaria y secundaria es generalmente una escuela pública muy descentralizada. Se imparten proporcionalmente menos horas de lengua que en España. La disciplina es alta. La atención a la diversidad se efectúa atendiendo a los diversos intereses con el trabajo de dos profesores por aula. En todos los centros hay una comida gratuita al día para todos los alumnos. Todos estos ámbitos son muy parecidos en todos los países nórdicos, pero muy diferentes a los de España.

PERO LO QUE REALMENTE diferencia a Finlandia del resto de los países de la OCDE, especialmente de los nórdicos, es su extraordinario proceso de selección y formación de los docentes. Para acceder a la licenciatura de profesor de primaria, los aspirantes deben sufrir dos procesos previos de selección. El primer proceso se lleva a cabo en una unidad de evaluación centralizada (Universidad de Jyväskylä), uno de cuyos criterios es que el expediente del candidato debe superar el 9 de media en sus estudios de bachillerato. Una segunda selección se hace en las facultades de Educación. Entre otros aspectos se evalúa la competencia lectora y escrita de los aspirantes, la capacidad de empatía y comunicación de los mismos, habilidades artísticas, musicales y de alta competencia matemática. Menos de un 9% de los aspirantes puede acceder a la formación como profesor de Educación Primaria en las facultades de Educación. Tras 6.400 horas de formación-estudio (en España son 2.000 actualmente y 1.500 hasta hace pocos años), los estudiantes deben redactar una tesina obligatoria como proyecto final de investigación. El profesor de secundaria se forma en las facultades de su especialización (matemáticas, literatura, etcétera). Una vez finalizada esta especialización debe también superar diversas pruebas de acceso para entrar en la facultad de Educación (capacidad de empatizar, de explicar, etcétera). Una vez superada esta prueba, el futuro profesor de secundaria debe seguir estudios pedagógicos de más de 1.400 horas-estudio (en España son entre 100 y 130 horas). Una vez ya formados, los docentes son seleccionados en las escuelas por los directores de éstas. Dichos directores son a su vez seleccionados por el Consejo Municipal. Los directores de las escuelas de primaria sitúan en los primeros cursos aquellos profesores más competentes de todo el claustro. Si un municipio cierra su escuela, los profesores deben volver a buscar trabajo por sí mismos en otra localidad.

Finlandia es el único país de la OCDE con este sistema tan exigente para la función docente. Las razones por las que se tomaron dichas medidas en la década de 1970 son históricas y políticas.

Finlandia es un país que aspira al liderazgo mundial en innovación. Diversos gobiernos han considerado que su supervivencia social, cultural y económica en un mundo globalizado depende de planificar una sociedad del conocimiento. En este diseño, la escuela es esencial como cuna y plataforma para cumplir este objetivo.
 

  • JORDI RIERA I ROMANÍ, profesor de Pedagogía (URL), pres. del Col·legi de Pedagogs de Catalunya
  • J. MELGAREJO DRAPER, director del colegio Claret de Barcelona y doctor en Pedagogía (Universitat Ramon Llull). Tesis doctoral sobre el modelo educativo finlandés
Visto en: www.stecyl.es