Esta entrada es una mezcla de originalidad, reflexión y frikismo. Con esa mezcla puede salir una genialidad o una bazofia. Ya me diréis ;O)

Por cierto si esperas una entrada en la que aprender a hacer trucos, da la vuelta, si te intriga, sigue leyendo…

 

Desde bien guaje (niño) me han llamado la atención los magos. Los de todo tipo. Los que salían haciendo trucos por la tele como Tamariz, Antonhy Blake o Pepe Carroll, o los personajes fantásticos como Presto o el Amo del Calabozo (Dragones y mazmorras) o Merlín El Encantador… y como tierno infante, me hubiera encantado ser un mago, bueno y poder volar (era ambicioso), pero…

La vida fue por otro camino y acabé siendo animador sociocultural, que bien parece estar totalmente alejado de la figura del mago (amén de animadores/as que sepan hacer trucos), aunque yo personalmente creo lo contrario. Lxs animadorxs hacemos magia.

mago

Cuando decimos “mago” estamos reproduciendo una palabra que pronunciaban los griegos tal y cual (magw / mágo) hace más de 2500 años. Lo difícil es precisar qué entendían los griegos por magia.

Si nos centramos en el contexto en que nos viene dado este lexema y en el que más lo usamos, el de los Reyes Magos (magoi apo anatolwn / mágoi apó anatolón = magos de oriente, dice la Biblia), los magos eran más bien sabios que estudiaban la realidad para dominarla.

No me considero sabio ni pretendo dominar la realidad, pero si que como animador debo leerme muchos libros sobre metodología, intervención social, desarrollo comunitario…y tengo que tener recursos, no pociones y hechizos, más bien materiales y dinámicas); para poder transformar la realidad.

Entre nuestros poderes animadores también podrían estar el de la improvisatium (montar una actividad con 4 folios y un rotulador), dominar el espacio-tiempo (haciendo miles de horas en lugares diferentes), el control mental (o dinamización de la infancia jajaja), la alquimia (estirar el sueldo más de un mes como si fuera oro líquido…), etc.

Así que bien podemos decir que hacemos magia.

Eso me lleva a pensar que como buenos magos o magas, deberíamos tener un código, unas reglas. Así que he recordado una saga de libros de fantasía épica que leí hace años, La Espada de la Verdad, en donde los magos (solo hombres, las mujeres iban por libre) debían regirse según unas normas.

Haciendo una búsqueda de todas las reglas que habían salido en los libros (bendito google), me ha sorprendido de lo bien que podrían encajar con nuestra profesión.

Os las comento:

 

Las reglas del mago

Primera regla: La gente es estúpida, la gente creerá cualquier cosa que quieren que sea verdad o que temen que lo sea.

Debemos de romper mitos, evitar que la sociedad se aliene, ayudarla a vencer miedos y prejucios….fomentar la actitud crítica.

 

Segunda Regla: El mayor daño puede ser resultado de las mejores intenciones.

El “buenintencionismo” puede provocar grandes desastres. Las actuaciones deben responder a la realidad, planificando qué hacer y previendo consecuencias.

 

Tercera Regla: La pasión gobierna a la razón.

Trabajamos con personas, y en ocasiones con personas en situaciones complicadas. Los nervios están a flor de piel. Debemos saber que la gente puede reaccionar por pasión más que razón, y gestionarlo.

 

Cuarta Regla: Hay magia en el perdón, magia que sirve para sanar. En el perdón que ofreces y más aún en el perdón que recibes.

Reconocer los fallos, indultar(nos) cuando algo no haya salido bien, buscar soluciones y planificar para que no ocurra de nuevo.

 

Quinta Regla: Preocúpate por lo que la gente hace, no solo por lo que dice, porque los hechos traicionaran a las mentiras.

Poco más que añadir… “Hechos son amores y no buenas razones”

 

Sexta Regla: La única soberanía que puedes permitir que te gobierne es la de la razón.

Trabajamos por y para personas, colectivos… debemos mantener la razón, involucrarnos, pero con la mente clara.

 

Séptima Regla: La vida está en el futuro, no en el pasado.

Del pasado debemos aprender, pero no quedarnos en él. Después de todo transformar la realidad es ir hacia delante, hacia el futuro.

 

Octava Regla: ¡Merece la victoria!

Está claro, merece la victoria, el trabajo que tengas y todo lo que venga. Tenemos que sudarlo y ganárnoslo.

 

¿Qué os ha parecido? ¿alguna regla que añadir?

Que conste que toda esta paranoia se me ha venido a la cabeza por una colega que me dijo que si hacía magia para encajar todos mis trabajos. Y en mi caótica mente, salió esto jajaja

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