
A la mierda la autoestima, dadme lucha de clases (Jean-Philippe Kindler) es un ensayo político y cultural que critica frontalmente el discurso individualista de la “autoayuda”, el coaching motivacional y la obsesión contemporánea con la autoestima como solución a todos los problemas. El libro sostiene que muchas angustias personales no son fallos psicológicos individuales, sino consecuencias materiales de un sistema económico desigual: precariedad laboral, falta de vivienda, explotación, racismo, machismo y clasismo.
El tema central es claro: no necesitamos más frases motivacionales ni terapias despolitizadas, sino conciencia de clase, organización colectiva y conflicto social para transformar las condiciones que generan malestar. El autor mezcla análisis político, crítica cultural, experiencias personales y referencias a movimientos sociales (principalmente en Alemania, de donde es originario) para desmontar la idea de que “si no te va bien es porque no te esfuerzas lo suficiente”.
En tono combativo, irónico y provocador, el libro busca hacer reflexionar a quien lo lee, especialmente a la gente joven precarizada, y devolverle una lectura política a emociones como la ansiedad, la frustración o la baja autoestima. En vez de “trabaja en ti mismo”, propone: entiende el sistema, organízate con otros y pelea por cambiarlo.

A través de los diferentes capítulos donde habla de repolitizar, nos habla de una gran cantidad de temas.
Algunos temas de los que habla
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Contra la dictadura de la autoestima. Plantea el problema: cómo el capitalismo ha convertido la autoestima en una mercancía y en un mecanismo de control social.
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La industria de la autoayuda. Crítica al coaching, la psicología neoliberal y los gurús motivacionales que responsabilizan al individuo de su miseria.
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Precariedad y sufrimiento social. Relación entre condiciones materiales (trabajos precarios, alquileres imposibles, deudas) y malestar emocional.
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Meritocracia y culpa. Cómo el mito del “si quieres, puedes” produce vergüenza, autoexplotación y frustración política.
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Clase, identidad y desigualdad. Análisis de cómo clase social, género y origen entre otras (interseccionalidad) condicionan las oportunidades reales de vida.
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Capitalismo emocional: Cómo el sistema se apropia de nuestras emociones y las convierte en productos y discursos de consumo.
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Organización y conciencia de clase. Defensa de la acción colectiva frente al individualismo.
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La lucha como propuesta política: sindicalismo, movimientos sociales y politización del malestar.
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De la autoestima a la dignidad colectiva. Cierre del argumento: no se trata de querernos más dentro del sistema, sino de cambiar el sistema para vivir con dignidad.
En resumen, es un libro breve, directo y muy accesible (además de aportar un montón de referencias), pensado para hacer reflexión. Destaca por su tono directo, la conexión entre vida cotidiana / estructura económica y su crítica al discurso neoliberal del bienestar.