Animación del voluntariado, ¿de qué hablamos?

Soy curioso por naturaleza y trato de ser lo más profesional posible. Por lo que siempre busco información para leer sobre el trabajo que realizo, con la intención de ampliar conocimientos y mejorar.

Así que como mi actual empleo, tiene que ver directamente con el voluntariado, llevo meses recopilado «cosas para leer» . Y entre ellas me he encontrado el siguiente libro:

Acompañamiento a la acción. La figura del animador o animadora de voluntariado. Jully Rodríguez Rodríguez. Editado por la Plataforma para la Promoción del Voluntariado de España.

Si os interesa leerlo, podéis encontrarlo en el siguiente enlace.

La verdad que coincido bastante con el autor, y como me ha gustado mucho su libro, además de dejaros donde podéis descargarlo, os copio lo que para mi es la parte fundamental del mismo ;O)

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Animación del voluntariado

¿Dónde nos situamos?

La animación del voluntariado, tal y como la entiendo, está situada en la animación como «medio» que utilizamos para vincular la realidad social y las metas de nuestra acción voluntaria con las metas de nuestras organizaciones: trabajar por una sociedad justa e integradora en una sociedad excluyente y marginadora.

Pero más allá de las técnicas, la animación del voluntariado introduce una nueva clave: la relacional, la del acompañamiento. El cambio en los espacios sociales participativos (grupos de base, asociacionismo, sindicalismo…); la dificultad de encontrar en los mismos aquellos aspectos que nos ayuden a ir construyendo nuestros referentes y horizontes vitales, nuestra identidad personal, colectiva, ciudadana; la realidad del contexto social que da prioridad al «tener» sobre el «ser», hacen necesario introducir esta clave.

Este es el marco desde el que voy a plantear la animación del voluntariado, teniendo en cuenta que los desajustes vitales no son sólo de las personas que viven la marginación, la pobreza y la exclusión, sino de todos y todas las que vivimos la carencia de espacios de sentido.

Para muchas personas, hoy el voluntariado no es un compromiso para «cambiar el mundo», sino una búsqueda de sentido vital. Si no atendemos a esta realidad, la acción voluntaria implicará un esfuerzo vacío de contenido transformador.

Acompañamiento desde lo que somos

Animar al voluntariado tiene mucho de nosotros mismos, animar no es sólo «hacer» (llevar a cabo las acciones) y «saber hacer» (emplear nuestras capacidades y conocimientos), es también y fundamentalmente «ser», poner a disposición nuestras dimensiones física, intelectual, emocional, trascendental.

Como personas somos un «todo», lo que sentimos tiene que ver con lo que pensamos y en cómo actuamos, y eso nos hace sentir de una determinada manera; nuestra dimensión más profunda nos lleva a buscar sin saber qué, y un día sabemos que lo hemos encontrado. El ser humano es así de maravillosamente complejo, por eso cuando trabajamos con personas, hemos de ser conscientes que trabajamos con ese complejo «todo», muchas veces desintegrado y desencajado, como podemos estarlo nosotros y nosotras mismas.

Animar acompañando, tiene que ver fundamentalmente con poner de nosotros y de nosotras mismas, estando abiertos al crecimiento en la relación con la persona voluntaria. Animar acompañando requiere comprometernos en esa relación, con nuestro tiempo, asumiendo responsabilidades, pero lo más importante, poniéndole corazón, poniéndole Amor.

Un camino en el que la propia persona también está en juego; no sólo son importantes los objetivos del proyecto o de la organización, sino que las propias metas personales, la apuesta por creer cada día que el mundo puede ser mejor y más justo son asuntos fundamentales. Creer esto, en la sociedad en que vivimos, implica mucho valor y merece mucho respeto porque no es nada fácil.

Así pues, nuestro papel como animadores y animadoras, nos lleva a plantearnos que la persona voluntaria forma parte de este proyecto de metas comunes, con sus debilidades y sus fortalezas, y que yo animador o animadora me hago acompañante, si soy capaz de asumir mi propia realidad igualmente de luces y sombras; sólo así podemos entre todos construir un proyecto juntos. Esto es un reto para toda nuestra vida.

Yo no me dejo acompañar.

No hay acompañamiento si no hay quien se deje acompañar. Y es que hay quien no quiere, no puede o no sabe. Dejarse acompañar también supone una actitud, un descubrimiento de quien se sabe necesitado de apoyo y demandante del mismo.

No nos bastamos solos, y en esto del voluntariado hay también muchos y muchas que no tienen disposición, no quieren o no llegan a comprender que no basta con llegar y salir corriendo.

En el voluntariado hay quien se refugia en la satisfacción de su conciencia y no ve más allá. Con estas personas, quien acompaña tiene el reto de ayudar a «descubrir lo evidente» y a trascender de lo que ve pero no mira.

Para Freire, «… una de las tareas más importantes de la práctica educativo- crítica es propiciar las condiciones para que los educandos, en sus relaciones entre sí y de todos con el profesor o profesora, puedan ensayar la experiencia profunda de asumirse. Asumirse como ser social e histórico, como ser pensante, comunicante, transformador, creador, realizador de sueños, capaz de sentir rabia porque es capaz de amar…»

El animador o animadora que acompaña también ha de propiciar las condiciones, tal como dice Freire.

Hay personas voluntarias que no quieren ir más allá; con estas personas el acompañante debe dejar una puerta abierta, y debe aceptar que esta es una realidad más, no «darse golpes contra la pared» frustrándose porque no consigue ser acompañante.

Mis otros curros

Siempre digo, que tengo el lujo de poder dedicarme a lo que me gusta (si, de mayor quiero ser animador) y la verdad que desde que acabé el ciclo no he parado (casi nunca) de trabajar. He cobrado el paro, pero nunca he llegado a sellar la tarjeta de desempleo (osea que nunca he estado más de 3 meses desempleado)

Como decía, todo un lujo. Pero antes de trabajar como animador, ya había currado en otras cosas, porque en mi familia (obrera de toda la vida, y siempre preocupada por el tema del empleo) te apuntas en el «Paro» desde los 16. 

Obviamente trabajos puntuales (chollos) y de verano, que poco tenían que ver con la animación sociocultural, pero creo que todos ellos me han aportado (dinero no mucho) como persona y como profesional.

Y es que Cristina, un colega animadora y amiga, siempre comenta lo bien que viene un «curro de mierda» de esos donde no se te valora, echas horas, te controlan las horas, tu jefe/a es pésimo, y la actividad que realizas te aporta bien poco. Y es que aprendes sobre responsabilidad, horarios, contratos (o su ausencia), papeleo, a saber que tipo de jefe no quieres en tu vida, a tratar con la gente… Aprender eso, es un curso acelerado de «trabajo».

En mi caso he tenido variedad de experiencias negativas: jefes que no han querido pagar, contratos que eran mentira, jefa que nos espiaba para ver si trabajábamos, coordinadoras que con 40º de fiebre te ven para trabajar por falta de plantilla, sueldos pactados que a la hora de la verdad son menores, malas contestaciones… pero de todas ellas he aprendido, y muchas de esas situaciones han sido puntuales, no eran el «día a día».

Como desde que tengo el blog he ido contando mis andanzas profesionales, me ha parecido bueno, recordar la «otra parte» de mi vida laboral, y dedicarles una entrada.

Así que comenzamos con 16 años (mi primer contrato me lo firmó mi padre) hacía arriba, he trabajado de…

  • Repartidor de publicidad para un club de descuentos (13 céntimos de € la carta)
  • Ñapas como pintor. Una semana para cubrir unas pintadas en las paredes de un colegio.
  • Pipa (mozo de carga y montaje de escenarios) en un Festival de rock
  • Utillero de un club de baloncesto (Viajar con el equipo bien, pero no he recogido tanta ropa sudada de mi vida)
  • Comercial de pólizas dentales (19 años jajaja y ahí con mi cara… a vender)
  • Repartidor de flyers y pegando carteles para conciertos (maravilloso mundo de las ETT)
  • Encuestador para una clínica dental y para una academia de idiomas.
  • Kioskero. Uno de los más divertidos y en el que estuve casi 2 años (y eso que entraba los sábados a las 6 AM jeje)
  • Vigilante de la Hoguera de San Juan. (ahí «dormí» con ella para que nadie la destrozara la noche antes)
  • Asistente de atracciones en Port Aventura. Pensé que después de hacer ASC podría hacer algo allí, pero no. Y aunque me fui con contrato para la temporada volví antes de 3 meses.

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  • Megafonía móvil (con mi coche) y speaker para la campaña electoral de las municipales y autonómicas de 2007.

Desde 2005, tuve experiencias como monitor, haciendo alguna actividad o taller, pero esas ya nos las meto en este apartado de «mis otros curros»

Es una pena que casi no tenga documentos gráficos que ilustren este «curriculum», salvo la foto que os pongo, pero de aquella no había smartphones, yo tardé en tener cámara digital… así que me quedan mis recuerdos (que muchos me han devuelto otros momentos a la cabeza según iba escribiendo)

¿Y vosotrxs os acordáis de vuestros «otros» trabajos, de los primeros? ¿Os han aportado algo al actual? Ya me diréis.

La Educación Social como garante de los derechos de la ciudadanía

El 2 de octubre es el día internacional de la Educación Social. Por ello el Colegio de educadoras y educadores sociales de Catalunya  (CEESC) nos invita al  Carnaval de blogs. La idea de este Carnaval, es que todxs publiquemos en nuestros blogs, con motivo del día de la ES, una entrada enfocada a un tema concreto y publicarla todxs a la vez el martes día 4 de Octubre (vaís a tener mucho para leer jeje)

Lo primero es lo primero… Muchas gracias al Colegio de educadoras y educadores sociales de Catalunya, por haberme invitado a participar.

Al tema: 

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Escribir una leyenda

Desde pequeño, mi hermano mayor me enseño (y yo aprendí) que que todo lo que no se entiende debe cuestionarse, investigarse y revisarse a fondo con el fin de una correcta comprensión. Y para ello siempre me remitió a buscar al diccionario.

Pues haciendo gala de ese aprendizaje fraternal, para comenzar el artículo de hoy, vuelvo a recurrir al diccionario (virtual en este caso) para fundamentar de lo que voy  a hablar luego, que no me considero experto, y no quisiera meter la pata.

Así que para poder comenzar, quiero dejaros las definiciones de los conceptos que vamos (bueno, voy) a tratar: «Educación Social», «Derechos» y «Ciudadanía». 

<Pincha sobre la que quieras leer para verla en grande>

Las definiciones de ciudadanía y derechos están sacadas del diccionario de la RAE; la de educación social de la página EDUSO.

Me he permitido «subrayar» en amarillo lo que me parece la unión entre estos 3 términos, y es que aunque son diferentes, creo que se retroalimentan los unos de los otros:

CIUDADANÍA: Es un derecho y el buen comportamiento de la ciudadanía…

¿Cómo saber que es nuestro derecho y el correcto compartiendo en comunidad? No puede ser de otra manera que gracias a los aportes que la Educación Social debe hacer desde su ámbito de intervención

DERECHO: Lo justo, lo legitimo,algo que  la autoridad establece nuestro favor…

Algo que desde la Educación Social se debe explicar, promover y fomentar en la ciudadanía o ¿no?

EDUCACIÓN SOCIAL: Derecho de la ciudadanía. Promoción cultural y social…

Poco más que añadir…

Por supuesto que la Educación Social es garante de los derechos de la ciudadanía. Los derechos son denominados así, por no son hechos, por eso debemos seguir promoviéndolos para intentar que si lo sean.

¿Cómo hacer esto? educando y formando a la ciudadanía. Es ella (nosotrxs) quienes debemos luchar por ellos. Protestar, reivindicar y velar por que se cumplan. Y para ello debemos ser conscientes, la consciencia llega por la educación, las experiencias, la metodología, y una manera idónea es la que la educación social nos ofrece.

#DiaES

#CEESC20anys 

#Edusoday2016

#Thefinestjobintheworld