Encuesta para TASOC y TISOC / TSIS / TIS titulados sobre empleablidad y trabajo en el sector de @Apaisocan

Desde APAISOCAN la Asociación profesional de TASOC y TISOC de Cantabria van a realizar un estudio que ponga de manifiesto nuestra situación de empleabilidad real, con el fin de promocionar nuestra profesión e incidir en los verdaderos problemas que tenemos para encontrar empleo en nuestro sector. Es una encuesta para personas tituladas, no para Estudiantes del ciclo, aunque si para aquellos que ya teniendo un titulo están estudiando otra cosa.
Puedes acceder a la encuesta en el siguiente enlacehttp://encuenstaanimacionintegracion.blogspot.com.es 

Un animador/a que puede boicotear un grupo

No hay única persona responsable de la buena o mala marcha del grupo. Aunque el/la animador/a, es una pieza clave para el correcto desarrollo del mismo. Cuanto hagan por capacitarse es poco, y un elemento clave para ello es la auto crítica.

Imagen de Zdeněk Tobiáš en Pixabay

Por ello puede darse que el animador o la animadora, pueda convertirse en un elemento negativo en el desarrollo del grupo.

Para «ilustrarlo», os dejo el decálogo del saboteador, de J.M. FERNÁNDEZ MARTOS, fruto de su gran experiencia de grupos:

1. Busque un chivo expiatorio y, una vez encontrado, móntelo a la jineta sin vacilación. En caso de apuro bien puede servirle la situación general, el gobierno de turno o la sociedad capitalista.

2. Haga gala de no estar en posesión de la respuesta. Eso le eximirá automáticamente de tener que dar respuesta alguna.

3. Si alguien propone una solución, haga ver que lo mismo valdría la contraria. Eso llevará al grupo a buscar un término medio y, entre tanto, no dar un paso. Caso de que esto no dé resultado hay que recurrir a desvirtuar las prisas.

4. Si es usted psicólogo, puede defender que el grupo tiene una necesidad compulsiva y malsana de certeza. Si su vena es existencialista, puede sugerir que la única postura de auténtico crecimiento y madurez es la búsqueda. En casos graves se puede optar por decir otro tipo de cosas serias, interpretativas y difíciles de entender.

5. Muéstrese un poco azorado o, quizá, sólo asombrado, cuando alguien suscite un problema que usted quiere bloquear. Que se note bien que no es el momento oportuno para hablar de eso, o incluso que se palpe que resulta de mal gusto. Si los demás insisten, recurra a decir que difícilmente se puede abordar ese problema sin antes haber tratado a fondo otro en el que éste tiene serias implicaciones. En el fondo la tesis sugerida es la siguiente: “no se puede tratar ningún problema sin antes haber solucionado todos los demás que existen”

6. Subraye con firme trazo como las personas que han estado desde el principio preocupadas por ese problema lo han estado por razones personales. Si no puede hacer esto sin sentirse violento, le dará resultado preguntar al que propone el problema algo así como: “¿qué significa todo esto para ti?”. Si se pone a responder a esa pregunta no va a tener tiempo para más.

7. Intente demostrar que cualquier cuestión, hasta la más mínima, tiene infinitos aspectos que han de ser tenidos en cuenta a poco que uno quiera ser objetivo. Una de las mejores coberturas de la propia indecisión es esta de la objetividad. Otra, que la sustituye bien, es la de la peligrosidad. A poco que se fuerce, podrá descubrir peligros en cualquiera de las propuestas de solución de los demás miembros del grupo.

8. Si fracasan todas las sugerencias dadas hasta ahora, sugiera que conviene consultar a un experto ajeno al grupo. Elija a uno muy ocupado, naturalmente.

9. Siempre se puede recurrir a hablar de los objetivos generales en los que todos coinciden, pero que milagrosamente siempre dan que hablar. De ellos nunca se desprenden acciones concretas para esta situación real.

10. Como último recurso, agradezco mucho que haya suscitado el problema. Ha servido para remover tantas cosas… Ha sido al menos un gran estímulo intelectual. Puede incluso proponer que le condecoren.

"El animador/a tiene que desaparecer…"

Con esta frase es con lo poco que me he quedado del ciclo formativo que me acredita como Animador Sociocultural.
Y sin ánimo de asustar o de escandalizar, estoy totalmente de acuerdo con ella. Ahora para entenderlo os explico el contexto…
Un animador o una animadora, son meros facilitadores, instrumentos para lograr cambios, pueden implicarse, dar formas y desarrollar proyectos, verlos crecer, pero lo ideal, es que en algún momento ese animador/a desaparezca, bien porque el cambio u objetivo se ha logrado, o porque ya ha aportado todo lo que podía, dando paso a que el colectivo al que se dirigía se gestione por su cuenta, o dejando el hueco para un nuevo profesional que aporte nuevas ideas al trabajo desarrollado…. ¿hasta que punto se cumple esto? ¿Hay personas que prefieren mantener su empleo, que hacer lo mejor para el mismo? Ahí lo dejo…
En mi caso (bueno en mi vida, a parte del blog jeje) siempre he dicho que no me gustaría tener el mismo trabajo para toda mi vida profesional, me apasionan los cambios, enfrentarme a nuevos retos laborales, involucrarme en nuevos proyectos, creo que es la gracia de nuestra profesión, poder hacer un montón de cosas similares en diferentes ámbitos… vamos para mí sería terrible ser funcionario (aunque respeto a quien haya decidido desarrollar su carrera por esa vía) en un mismo puesto de por vida.
¿Y por qué esta reflexión? Bueno porque siempre entre contratos, me entra el cague de «y si no encuentro nada…» «inestabilidad» «incertidumbre»… pero luego siempre acabo encontrando algo nuevo que hacer (remunerado o no) que me reafirmar mi idea de que no voy a encontrar un trabajo estable, pero si un montón de nuevas experiencias y cosas qué hacer…
Así que después de compartirla aquí, voy a ver si encuentro algo que hacer 😛