El triple filtro

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.
Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:
¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen.

Yo lo llamo el examen del triple filtro.
¿Triple filtro?
Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.
El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y…
Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.
Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
No, por el contrario…
Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad.
¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

No, la verdad es que no.

Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?

Día Internacional del Pueblo Gitano

Hoy, 8 de Abril, es el Día Internacional del Pueblo Gitano, desde que el mismo día de 1971, en Londres, se instituyó la bandera y el himno (Gelem gelem) de la comunidad.


Para hacer un pequeño homenaje a este eterno pueblo nómada, vamos a dar un poco de información sobre su origen.

Se les llama gitanosromaníes, romzíngaros o pueblo gitano a una comunidad o etnia de origen indio, que data de los Reinos medios de la India, con rasgos culturales comunes aunque con enormes diferencias entre sus subgrupos. Asentados principalmente en Europa, siendo la mayor minoría étnica del viejo continente, aunque están presentes también en menor proporción, en el resto del mundo.

Orígenes

La palabra «gitano» procede de «egiptano», porque en el siglo XV se pensaba que los gitanos procedían de Egipto. Cuando penetraron en Europa, muchos grupos de gitanos se presentaban a sí mismos como «nobles egipcianos»; así, en 1425, dos romaníes pidieron un salvoconducto al rey Juan II de Aragón, en el cual se hacían llamar «condes del Egipto Menor». La palabra «calé» parece proceder del indostaní «kâlâ», que significa «negro».

Sin embargo, continúa siendo un desafío polémico para la antropología, la historia y la sociología a la hora de explicar sus orígenes, su evolución en el tiempo y sus estrategias de supervivencia en sociedades dentro de las cuales siempre son minoritarios.

La opinión más extendida afirma, a partir de análisis genéticos y lingüísticos y a la vista de los documentos conservados, que proceden del Punjab, en cualquier caso de alguna zona comprendida entre India y Pakistán. Los datos lingüísticos apuntan a que los antepasados de los gitanos vivieron en el noroeste de la India, antes de migrar al Occidente pasando por la costa sur del mar Caspio. Se desconoce si con anterioridad habían migrado de otro lugar aún más remoto. También se ignoran las causas exactas de su migración hacia el oeste, que se produjo en torno al siglo XI. Tras una estancia al norte de Persia, se desplazaron nuevamente hasta Asia Menor, donde se asentaron durante el siglo XIV. La inestabilidad política provocó el primer éxodo fielmente documentado hacia el oeste y el sur: una rama del pueblo gitano se internó en la Europa Central y otra descendió hasta el norte de África. La entrada de los gitanos en Europa se documenta a partir de los primeros años del siglo XV. A fines de ese siglo, la ruta del sur y la del norte ya se habrían unido en algún punto del sur de Europa (en Francia o España).

Orígenes legendarios

La procedencia de los gitanos ha sido objeto de todo tipo de fantasías. Han sido considerados descendientes de Caín, o relacionados con la estirpe de Cam. Algunas tradiciones los han identificado con magos caldeos de Siria, o con una tribu de Israel extraviada en el Egipto faraónico. Una antigua leyenda balcánica los hace forjadores (o ladrones) de los clavos de Cristo, motivo por el cual habrían sido condenados a errar por el mundo, si bien no hay ninguna prueba que sitúe a los gitanos en Oriente Medio en esa época.

La llegada de los gitanos a España

En España se cree que llegaron hacia 1415, dispersándose y viajando después por todo el país. Las relaciones entre la población local y los gitanos fueron en general buenas durante el siglo XV. Sin embargo, a partir de 1469, con la llegada al trono de los Reyes Católicos, la situación cambió radicalmente, presumiblemente a causa de la búsqueda de la homogeneidad cultural en España, lo cual era la característica propia de la unión de las dinastías hispánicas. Las autoridades dieron a los gitanos un plazo de dos meses para que tomaran un domicilio fijo, adoptaran un oficio y abandonasen su forma de vestir y sus costumbres, so pena de expulsión o esclavitud. Se buscaba la unificación de los súbditos en toda la Península, siendo el ideal al alcanzar la centralización del poder político, la existencia de una única religión, una única lengua, una única cultura y, por consiguiente, una única manera de ser. De tal manera, Las Cortes de Castilla de 1594 emitieron un mandato tendiente a separar a los «gitanos de las gitanas, a fin de obtener la extinción de la raza». Vaticinando la política de las prácticas de esterilización que seguirían otros monarcas europeos de la Edad Moderna.
En 1633, una pragmática negó a los gitanos el carácter de nación y prohibió incluso el uso del término gitano en el reino.

Como muestra de la cultura gitana, os recomiendo leer el libro de cuentos populares gitanos, del que ya hablé anteriormente en este blog.

Un poco de poesía

Ideario

Me da vértigo el punto muerto 

y la marcha atrás, 

vivir en los atascos, 

los frenos automáticos y el olor a gasoil. 


Me angustia el cruce de miradas 

la doble dirección de las palabras 

y el obsceno guiñar de los semáforos. 


Me da pena la vida, los cambios de sentido, 

las señales de stop y los pasos perdidos. 


Me agobian las medianas, 

las frases que están hechas, 

los que nunca saludan y los malos profetas. 


Me fatigan los dioses bajados del Olimpo 

a conquistar la Tierra 

y los necios de espíritu. 


Me entristecen quienes me venden clines 

en los pasos de cebra, 

los que enferman de cáncer 

y los que sólo son simples marionetas. 


Me aplasta la hermosura 

de los cuerpos perfectos, 

las sirenas que ululan en las noches de fiesta, 

los códigos de barras, 

el baile de etiquetas. 


Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, 

el paso obligatorio, las tardes de domingo 

y hasta la línea recta. 

Me enervan los que no tienen dudas 

y aquellos que se aferran 

a sus ideales sobre los de cualquiera. 


Me cansa tanto tráfico 

y tanto sinsentido, 

parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Ideario (Francisco M. Ortega Palomares)

Este poema fue usado como introducción de la canción «Standby» de Extremoduro.