Pasado mañana (dinámica)

Os comparto esta dinámica que utilizo cuando imparto planificación de proyectos. Tras realizar el “análisis de la realidad” o “estudio diagnóstico”, toca proyectar a futuro cómo queremos intervenir sobre las necesidades que hemos detectado.

Con este ejercicio, pretendemos obtener soluciones creativas de un problema. Siempre la explico diciendo qué haremos en ese “pasado mañana” como una porción de tiempo indeterminada, en el futuro, dónde “todo es ideal” (oye, por soñar)

Dado que la publico en medio del Estado de Alarma que estamos viviendo, quizás os pueda resultar útil para hacer una reflexión personal que dónde queréis estar o qué queréis hacer “pasado mañana”

 

pasadomañana
Imagen de jairojehuel en Pixabay 

 

Objetivo

  • Apoyar a un grupo a organizarse, ordenar y planificar su trabajo a la hora de ejecutar actividades concretas.

Materiales

  • Hoja y lápiz para cada participante
  • Pizarra.

 

Desarrollo

Requiere bastante tiempo y puede aplicarse en varias sesiones.

Cada participante responde por escrito a una pregunta preparada de antemano, sobre el tema que queramos proyectar al “pasado mañana”.

Algunos ejemplos:

    • ¿Cómo dar respuesta a “x” necesidad?
    • ¿Dónde nos gustaría situar a nuestra entidad a 5 años?
    • ¿Qué hacer antes “y” situación?

Se forman grupos y se escogen portavoces, para que pongan en común las respuestas y hagan un modelo ideal. Este modelo sería detallado.

Se reúnen las personas elegidas como portavoces, donde cada una presenta su modelo ideal escrito en la pizarra. Quien dinamiza, debe ir anotando todo lo que hay en común y aspectos que puedan faltar.

En base a la discusión de cada modelo, se puede elegir uno por ser el que reúna la mayor
cantidad de cualidades o por ser factible de llevar cabo.

Centrándose en el modelo elegido se entra a detallar las necesidades más urgentes a resolver y tareas que se pueden hacer.

Luego se elabora un plan de como podría irse cumpliendo otras tareas para alcanzar el modelo ideal (acciones, controles, evaluaciones, responsables…), luego se precisan esas
acciones.

Con un plan elemental se entran a precisar las acciones inmediatas con la siguiente guía (que seguro que os sonará de planificación y proyectos):

  • ¿Qué se va ha hacer?
  • ¿Para qué?
  • ¿Cómo?
  • ¿Quiénes?
  • ¿Con qué medios?
  • ¿Cuándo?
  • ¿Dónde?
  • ¿Plazos?

 

Espero que os sea útil. Y a ver dónde estamos “pasado mañana” ;O)

Disposición del espacio para formación

Ya había hablado en otras entradas sobre aspectos a la hora de realizar formación. Incluso compartí mi receta para mi sesión ideal (sin pontificar, solo cuento cómo yo me organizo), y por supuesto mi fijación por trabajar en círculo (y porque le doy tanta importancia).

 

Cuando voy a dar formación de lo primero que voy a preguntar es cómo es el espacio. Casi me interesa más esto que los materiales que voy a tener (gasto poco, bueno post it muchos) o cómo va a ser el grupo (mejor no ir con ideas preconcebidas). Pero saber que vamos a poder estar a gusto en el espacio es muy importante, y parte de poder trabajar cómodamente es tener la posibilidad de “mover” el grupo.

Como anécdota, contaré que para realizar una vez un certificado de profesionalidad pregunté a quien me contrataba si podrían desatornillarse unas mesas fijas para dejar un hueco diáfano al final del aula que me asignaban. Por suerte, mi colega Cris, impartía otro certificado en la misma aula de tarde y preguntó lo mismoY tras la cara de sorpresa inicial nos las quitaron (gracias David)

 

20151111_112525
Aquí la susodicha aula en el espacio que dejaron las mesas quitadas, y antes de llenar las paredes de murales y color.

 

Tampoco es mucho lo que creo que debe ser la disposición del espacio para formación, de hecho lo resumo en cuatro puntos:

 

  • Las personas en un grupo de formación deben sentarse juntas y de forma tal que puedan mirarse a la cara (círculo de nuevo…)

 

  • Todas deben estar en condiciones de ver al formador/a sin tener que adoptar una posición incómoda.

 

  • La disposición del espacio debe permitir cambiar la composición de los grupos, de tres o cuatro a pares, etc. y poder situarse en diferentes puntos del mismo.

 

  • Cuando hagamos subgrupos, deben estar lo bastante separados como para que no interfieran unos con otros.

 

Y al resto, ¿cómo os gusta el espacio para dar formación? ;O

Cohesión grupal

Como animadores/as de grupo, siempre hablamos de “hacer grupo” de “fomentar la cohesión” pero en muchas ocasiones ahí se queda, en algo que hay que hacer, pero no pensamos en cómo hacerlo.

Así que aquí os dejo unos datos sobre cohesión grupal.

 

20200118_111507

 

Los objetivos

Los objetivos del grupo son un elemento clave para la interacción y la cohesión del mismo. Cuando coinciden los objetivos personales con los oficiales del grupo, el grado de cohesión es mayor. Por el contrario, objetivos diferentes, no explicitados, mezclados, ambiguos o indefinidos, e incluso impuestos desde fuera o presionados por algún subgrupo, deshacen la cohesión del grupo.

Cuando hay conflicto de objetivos, las relaciones se deterioran. Por eso hay que definir muy claramente los objetivos (en primer lugar, el animador debe tenerlos claros) para no favorecer la dispersión y el desconcierto.

Los objetivos tienen que responder a intereses reales y a las necesidades. El grupo ha de sentirlos como interesantes y necesarios. Cada miembro del grupo los conocerá y los asumirá. Así, todos los aceptarán, los harán suyos. Para evitar frustraciones, han de ser objetivos realizables, evaluables por todos y cada uno de los miembros del grupo.

 

Las tensiones

Las inevitables tensiones generadas dentro del grupo, no deben poner nunca nervioso al animador ni al propio grupo.

Es una fase necesaria para su maduración. Hay que ir aprendiendo a enfrentarse a ellas. Incluso ciertas tensiones que parecen crear malestar y mal clima, son paso obligado para conocerse, crecer en armonía, en capacidad de trabajar juntos, de entrenarse en el respeto, en el sentido democrático… Hay tensiones que tienen el efecto de terapia de grupo. En cualquier grupo, por pacífico que parezca, suele haber momentos de tensión, provocados por la emotividad y el sentimiento, que son pequeñas chispas capaces de prender un gran fuego.

Las tensiones siempre hay que resolverlas, aunque duela. Ciertas tensiones pueden ser abortadas directamente por el grupo, pueden dejarse latentes, como dormidas, pueden negarse por miedo a explosiones más fuertes e incontroladas o por razones de imagen hacia afuera. Todo esto provocará siempre falta de cohesión y no lograr los objetivos propuestos.

Causas y tipos de tensiones:

  • Ansiedades: vivir en la inseguridad, sufrir miedo, desconfianza, agresividad. Provoca climas de superficialidad, risas, inhibición, huida, silencios y cierto “sometimiento”.
  • Luchas latentes: por la independencia frente a la autoridad del monitor o del líder; frente a los subgrupos; frente a ciertos estilos y discriminaciones en la relación y el trato.
  • Oposición al líder: rivalidades personales, luchas por el poder, por no someterse a jefes demasiado duros o demasiado blandos, o incluso considerados incapaces.
  • Frustraciones: por no lograr los objetivos, por el método de trabajo, por las relaciones, la organización, las normas…

 

Factores de cohesión

La cohesión es la tendencia a mantenerse juntos y de acuerdo, fruto de un conjunto de fuerzas de efecto gratificante que induce a los miembros del grupo a permanecer juntos y a resistir contra las fuerzas desintegradoras.

Los factores de cohesión pueden ser:

  • EXTRÍNSECOS (exteriores al grupo)
    • Controles sociales, opinión pública…
    • La valoración y aplauso exteriores potencian el sentido de pertenencia al grupo y el nivel de satisfacción.
    • La incomprensión y ataques del exterior unen a los grupos y a sus miembros ante un enemigo común.
    • La dependencia del grupo respecto a otra entidad más amplia.
    • La igualdad en las posiciones sociales de que gozan sus miembros.

 

  • INTRÍNSECOS (interiores al grupo)
    • Fracasos, éxitos y problemas compartidos.
    • Interés y entusiasmo por cierto objetivo común.
    • La fuerza atractiva de la acción colectiva.
    • El “espíritu de equipo”, expresado por el sentimiento del “nosotros” y expresado en gestos simbólicos tangibles (cantos, ritos, ceremonias y sistemas figurativos comunes).
    • Sentimiento de simpatía entre los miembros del grupo.
    • Satisfacción de ciertos anhelos personales que exigen la presencia de los demás: prestigio, reconocimiento, aceptación…
    • Lugar de fácil comunicación interpersonal.
    • Distribución de formas de actuar teniendo en cuenta gustos, aptitudes y posibilidades.
    • Capacidad organizativa del grupo y organizadora del líder.
    • El logro de una empresa común, suma de los esfuerzos personales.

 

También hay factores de disgregación, como son todos aquellos fenómenos que perturban momentáneamente la actuación del grupo. Al final estimulan la cohesión, aunque a primera vista no lo parezcan, pues lo obligan a centrarse y reflexionar. O se superan las crisis o no hay maduración.

Las manifestaciones principales de disgregación son las agresiones interpersonales, los abandonos esporádicos o la desorganización general. Y sus causas son múltiples: clima afectivo, relación con el animador, relación con objetivos, métodos, normas, entorno…