El espejo (Dinámica de ed. emocional)

La  educación emocional es un modelo educativo orientado a ayudar a las personas a mejorar el conocimiento de sus emociones, a desarrollar la conciencia emocional, a mejorar la capacidad de controlar las emociones, para afrontar mejor los retos que se le plantean en su vida cotidiana.

Así que os traigo una dinámica de educación emocional.

El Espejo

espejo

Objetivo: 

  • Desarrollar, identificar y compartir las emociones.

Desarrollo

Comenzamos presentando las emociones a trabajar (preparamos un listado anteriormente). Para ello podemos usar una definición sencilla. Por ejemplo cuando estamos enfadados, empezaremos diciendo las cosas que nos pasa cuando nos sentimos enfadados.

Todo el grupo lo expresa junto a nivel corporal,  cómo nos ponemos cada uno cuando, estamos sintiendo eso. Animamos a todas las personas a que hagan ellos también las expresiones faciales y corporales de la emoción.

  • Ejemplos: cuando nos empujan y nos caemos al suelo jugando con amigos, discutes con un amigo que no te devuelve los cromos que le prestaste, una discusión con tu pareja, un revés laboral, etc. (para todas las edades)

Conforme vamos hablando les preguntamos si se han sentido así alguna vez. Les dejamos espacio para que cuenten situaciones en las que ellos hayan sentido las distintas emociones (miedo, ansiedad, estrés, tristeza, enfado y preocupación).

Mientras que un persona cuenta esa emoción, todos los demás la representamos.

Es muy revelador ver como cuando hablamos de una emoción ver como la representan las demás personas. 

Puedo ordenarle al espejo que revele muchas cosas —respondió ella— y a algunos puedo mostrarles lo que desean ver. Pero el Espejo muestra también cosas que no se le piden y éstas son a menudo más extrañas y más provechosas que aquellas que deseamos ver. Lo que verás, si dejas en libertad al Espejo, no puedo decirlo.

El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien

El principio de educabilidad

La importancia o presencia de la persona educadora radica en su capacidad para transmitir a otras.

Nuestro papel es provocar y dirigir la actividad del educando teniendo en cuenta su proceso de maduración. Recurriremos a diversas estrategias para posibilitar dicho aprendizaje pero el que debe hacer el esfuerzo de aprender es el educando.

Necesitamos la ayuda de otra persona para descubrir las facetas de nuestra existencia.

IMG_20170502_224841_processed

La actividad de toda persona educadora debe:

  • Mover a la acción (genere aprendizaje)
  • Ayudar al educando a desarrollar todas sus capacidades
  • Potenciar el desarrollo de la personalidad de cada individuo.
  • Procurar una adecuación y adaptación del sujeto al proceso de aprendizaje.
  • Provocar el proceso educativo
  • Dirigir y regular la actividad del educando.

Esto se sustenta en el principio de educabilidad, capacidad que posee toda persona para influir en otra.

Todas las personas poseen está cualidad por el mero hecho de ser humanas. La capacidad de aprender o educabilidad, plasticidad, conlleva la capacidad de recibir esas influencias por lo que debe existir algo o alguien que las transmita. Las circunstancias personales, contextuales, temporales de cada educando son las que condicionan la incidencia educativa de un agente, de una acción.

Todo sujeto, grupo, entorno o recursos que rodean a cada persona están influyendo en su desarrollo y gracias a ello logramos satisfacer las distintas necesidades que se nos planteas. Necesitamos que nos enseñen cuáles son los modelos de nuestra cultura, rasgos y pautas a partir de los cuales podremos interactuar. Sin esa ayuda no hablaríamos de progreso, de humanización.