La perrera municipal impulsa un programa para pasear a los animales que viven en jaulas, a la espera de que se tramite su adopción. La Asocación a la que pertenezco, organizó un grupo de gente joven para participar en el programa propuesto por la Asociación Amigos del perro, y desarrollado en la perrera municipal.



Laviana vive desde hace meses en la perrera municipal de Poago y, de no ser por Roland Entsie, se habría olvidado de caminar. El voluntario de la asociación gijonesa juvenil Mar de Niebla se apuntó al programa para dar paseos a los canes del albergue porque quería darles la oportunidad de abandonar sus jaulas. «Ha sido una experiencia genial, inolvidable», aseguró el joven hace una semana, tras participar en la actividad, organizada por la asociación de Amigos del Perro y abierta a todos los ciudadanos interesados en donar parte de su tiempo y cariño a unos animales que raramente ven más allá de lo que hay entre las cuatro paredes de las habitaciones en las que ven pasar los días.

Uno de los voluntarios del albergue, con los chavales de Mar De Niebla (Djibril, Keita y Mamadou), y algunos de los perros

«Las perreras son como una cárcel. Hay comida y atención veterinaria, pero los animales pasan la gran mayoría del tiempo en sus jaulas y solamente tienen la oportunidad de pasear cuando vienen voluntarios», explica Alejandra Mier, coordinadora de Amigos del Perro para los albergues de Gijón. Por este motivo, invita a todos los gijoneses a participar de 10.00 a 17.00 y de 10:00 a 14:00 horas en el programa de paseos. «No sólo se trata de pasear, también de acariciar a los que están más asustados, cepillarlos e incluso bañarlos, sobre todo durante la época veraniega», añade la responsable del centro.


Este tipo de cuidados son fundamentales de cara a una futura adopción del animal. Así, se familiarizan con el trato humano y se sociabilizan con otros perros en espacios abiertos. Incluso muchos aprenden a caminar con correa, algo completamente necesario si finalmente encuentran un dueño. «Todos estos animales están buscando un hogar, por eso es muy positivo para ellos incrementar sus posibilidades de ser aceptados en una casa», argumenta Mier.

Con esta intención, los responsables de la perrera invitaron hace varios días a los jóvenes de Mar de Niebla, una asociación juvenil que lucha contra las desigualdades sociales. Los chicos se lo pasaron en grande y prometieron repetir en más ocasiones, conmovidos por el agradecimiento que mostraron los perros. «Es una actividad gratuita y sana, una buena alternativa de ocio y pensamos organizarnos para poder subir con frecuencia», comentó Pablo García, monitor del colectivo. De esta forma, pretenden conceder a los perros una especie de tercer grado que les haga más cómoda la vida hasta que finalmente salgan a la calle para empezar una vida de verdad, junto a una familia y lejos del recinto al que llegaron tras ser abandonados.




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