Hoy he asistido a la charla “Salud mental y sexualidad” enmarcada dentro de las Jornadas de salud mental y mujer, organizada por la Asociación de mujeres progresistas “Sara Suárez Solís” y Asociacion de mujeres Re-cuerdas.
La charla corrió a cargo de Sibille Tonnissen Hoppe (terapeuta ocupacional del SESPA), que explico desde su experiencia en la sanidad pública, de la importancia de tratar la sexualidad en las personas con enfermedad mental o discapacidad.
Como resumen de la charla, y creo que puede ser de más intereses, es hablar dentro de los derechos humanos, de los derechos sexuales y reproductivos:
Los derechos sexuales y reproductivos se pueden resumir en una frase: Toda persona tiene derecho a decidir con quién, cuando y cómo tiene, o no hijos y relaciones sexuales. Son los derechos que garantizan la libre decisión sobre la manera de vivir el propio cuerpo en las esferas sexual y reproductiva.
Los derechos sexuales: incluye el derecho humano de la mujer a tener control respecto de su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva y a decidir libre y responsablemente sin verse sometida a coerción, discriminación o violencia.
Supone unas relaciones sexuales igualitarias entre mujeres y hombres, que garanticen el pleno respeto a la integridad de la persona y el consentimiento mutuo, asumiendo de forma compartida las responsabilidades y consecuencias de su comportamiento sexual.
Los derechos reproductivos: son ciertos derechos humanos ya reconocidos en tratados y documentos internacionales y otros todavía no reconocidos, entre ellos: El derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de hijos y a disponer de la información, la educación y los medios para ello; el derecho alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva y el derecho a adoptar decisiones sobre la reproducción sin sufrir discriminación, coerción y violación.
 
Como derechos contemplados y escritos están, pero ¿en qué medida se cumplen?
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