La educación permanente (life long learning) se origina en el complejo de necesidades formativas que surgen en la sociedad del conocimiento, y adquiere el nivel de estrategia formativa como resultado de factores de desarrollo social. El conocimiento técnico crece de forma acelerada, y en consecuencia, el saber como se convierte en fuente de riqueza de las personas y las organizaciones. 
La formación advierte que la transformación social no siempre tiene en cuenta el diseño humano. El problema es la ignorancia y la solución la formación permanente. 
Aún considerando todos los fenómenos, un análisis factorial identificaría dos variables independientes a modo de estrategias activas que, actuando como causas, son la explicación más plausible de la necesidad de cambio y educación permanente. Estas fuerzas transversales que actúan de forma decisiva sobre el tejido social y las ciudades, son las siguientes: 
• Liberación de las acciones en el mercado. 
• Desarrollo sistemático de la tecnología de la información y la comunicación. 
Los formadores hemos de reconocer el sistema dinámico y complejo en el que las organizaciones y las personas se mueven para idear planes y programas de formación que puedan satisfacer las necesidades y demandas de naturaleza educativa. Los pedagogos hemos de reconocer al menos los siguientes hechos: 
a) Los nuevos modelos productivos, basados en una utilización intensiva de las tecnologías avanzadas de la información y en unos nuevos modelos de organización de las empresas productoras. La estructura económica moderna tradicional está dejando paso a otra en la cual se redimensiona a la baja el sector industrial en beneficio de un creciente sector terciario. La introducción de las nuevas tecnologías está produciendo cambios fundamentales; el educador social tendrá que actualizar el personal de las organizaciones desarrollando las habilidades necesarias para el uso correcto de las nuevas tecnologías, y ha de considerar la advertencia de que son los sectores propios de los servicios los que cobran un elevado interés por el aprendizaje. 
b) La naturaleza de los procesos de producción y servicios. La estrategia de educación permanente tiene que responder a los desafíos de tipo productivo y económico que han afectado a las personas implicadas en esos procesos de producción de bienes y servicios. Existe una conciencia generalizada acerca de la necesidad de encontrar nuevas bases sobre las que concebir el desarrollo de las carreras profesionales y los itinerarios laborales. 
El desafío de la información es correlativo con el de la incertidumbre acerca de hacia donde orientar los itinerarios de aprendizaje. Un denominador común es la necesidad de la formación ética para conducir el progreso hacia una sociedad justa y libre. 
c) La naturaleza y sentido del aprendizaje a lo largo de la vida. Según el Informe Delors la estrategia de la educación permanente ha de responder a las consecuencias de las nuevas tecnologías que afectan tanto a las actividades ligadas a la producción y al trabajo como a las relacionadas con la educación y formación. Las competencias desarrolladas por la escuela y por otras instituciones formativas están siendo replanteadas en todos los países; la aparición de nuevos conceptos como el aprendizaje a lo largo de la vida es la manifestación de la búsqueda de nuevas orientaciones. d) Consecuencias sociales que derivan de lo anterior. Todos estos cambios están produciendo importantes consecuencias sociales ambivalentes. Por una parte, el desarrollo y la utilización masiva de las tecnologías avanzadas de la información tiende a permitir una vida personal y social más rica, por otra, lleva en sí misma el germen de la exclusión social y de la creación de nuevas desigualdades. La introducción de las tecnologías de la información y la comunicación no constituyen una historia de éxito asegurado. La evolución del proceso de la sociedad de la información ha planteado graves demandas relativas a la capacidad de adaptación de las personas afectadas. Además, el riesgo de exclusión como resultado de una insuficiente cualificación, de competencias o de habilidades no puede subestimarse.
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