• Respetar las diferencias y opiniones de cada uno, sin reírse de nadie ni comentar por lo bajo. 
  • Proceder con buena educación agradecer atenciones, ponderar aciertos ajenos, reconocer errores propios. 
  • Aceptarse todos y querer a cada uno como es, con sus defectos y cualidades. Todos tenemos algo bueno y a todos nos unen muchas cosas comunes. 
  • Olvidarse en la reunión de las famas, los prejuicios y los “sambenitos” anteriores. Todos merecemos confianza. 
  • Animar y arropar a todos, y más aún a los que encuentran alguna dificultad en expresarse. Pero no coaccionarles. 
  • Saber escucharse. Cuando alguien habla, pensar en lo que dice, y no en como se le puede contradecir. 
  • Evitar la violencia verbal. No acaparar la conversación, ni hablar a gritos, no en tono mandón, ni todos a la vez, ni en corrillo. 
  • Colaborar en la alegría común. No desanimarse ni ser pesimistas, si no van muy bien las cosas del, darse siempre nuevos ánimos. 
  • Ser discretos y prudentes dentro y fuera del grupo. No arrear ni pisar la intimidad de nadie. No hablar mal de los ausentes. 
  • Pensar que la verdad está muy repartida entre todos. Estar más dispuestos en aprender qu en enseñar. No hacerse el listo. Considerar que es más importante que es más importante la bondad y la sencillez que el saber.

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