Hace tiempo que tuve que preparar esta sesión para un curso de formación, y la verdad que me costó bastante hacerme con bibliografía para documentarme, pero después de rebuscar por la red, pude componer este texto.

Así que aquí lo cuelgo para quien le interese 😉

La historia de la formación en el tiempo libre durante el siglo XX en España tiene dos épocas diferenciadas entre sí.

La primera comprendería el periodo anterior a 1976, que coincide en su mayoría con el gobierno del régimen franquista. En este periodo nace la formación en el tiempo libre cuando, a partir de las experiencias de los variados agentes que realizaban educación en el tiempo libre, comienza a elaborarse un discurso teórico y los primeros materiales didácticos sobre técnicas al aire libre (campismo, cabuyería, orientación, etc.), técnicas artísticas y de animación así como recursos en general. Estos planteamientos teóricos proceden de ideas pedagógicas generales concretadas en el tiempo libre, ciertos modelos educativo como el escultismo, la catequesis o las actividades extraescolares y también sistemas de autoformación y reciclaje propuestos desde entidades como los scouts, los movimientos de Acción Católica (hasta 1944 generales, después se especializan) o las Escuelas de instructores de los movimientos juveniles del estado, encabezados por el Frente de Juventudes. Durante este periodo la Iglesia y el estado se encargan de promocionar el tiempo libre, que se dirige a la infancia y la juventud con actividades relacionadas con el aire libre y el escultismo, cuyo ejemplo representativo son los campamentos de verano que se comienzan a generalizar a partir de la década de 1950.
Pero el nacimiento de la formación en el tiempo libre, tal y como la conocemos hoy, se atribuye al Secretariado General de Colonias de Cáritas, creado en 1957, cuando en 1960 imparte el primer curso de monitor de tiempo libre en España.
En 1975 con la llegada de la democracia se normalizan las actividades de tiempo libre, se amplían más allá del aire libre y se regulan legalmente. De esta manera en 1976 se promulga la Orden Ministerial de 25 de noviembre por la que se aprueban las escuelas al aire libre, punto de partida de la formación en el tiempo libre y en la animación sociocultural en España. Un ejemplo de la importancia que adquieren las escuelas de tiempo libre es la creación en 1978 de una de las grandes estructuras de la formación en el tiempo libre de carácter católico en España, la FEETLC, la Federación Española de Escuelas de Tiempo Libre Cristianas, que posteriormente se convertirá en la Federación Didania.
Durante este periodo se produce una serie de cambios que van a influir en la formación en el tiempo libre:
  • A partir de la década de 1980 se asiste a la descentralización administrativa y al traspaso de competencias a las comunidades autónomas en materia de la normativa de formación en el tiempo libre, por lo que los educadores de tiempo libre comienzan a tener una formación específica.
  • A la Iglesia y el estado se suman otros agentes e instituciones que se encargan también de hacer actividades de tiempo libre: asociaciones, empresas, fundaciones, instituciones educativas y otras más.
  • Se diversifican las actividades de tiempo libre (centros de tiempo libre, actividades extraescolares, asociaciones juveniles) y sus destinatarios (marginados o discapacitados,…)
  • La administración pública comienza a interesarse por el tiempo libre con la organización y gestión de actividades, con la construcción de equipamientos, con la concesión de subvenciones a entidades y la creación de escuelas oficiales de tiempo libre.

Evolución y actualidad


Con el paso del tiempo la animación sociocultural ha ido evolucionando hacia formas propias y específicas de entender y desarrollar la práctica socioeducativa. Previamente, ha sido necesario superar  una época en la que la indefinición, la ambigüedad y el confusionismo conceptual.

Se puede concretar esta evolución a partir de toda una serie de rasgos que identifican tanto aquello que ha sido como aquello que es, en la actualidad de nuestro país, esta metodología de la intervención socioeducativa.


Los años 60 y 70


En un primer momento, años 60-80, se interpreta el tiempo libre como una especie de «religión social» que podía ayudar a resolver muchos, sino todos, los problemas sociales. En esta época el «militantismo» como forma de adhesión y la «vocación», como motivo para la intervención, caracterizan a unas prácticas que se desarrollan, sobre todo, en contextos de necesidad y, en buena parte de los casos, de falta de libertad. El discurso de la animación sociocultural es en aquellos años vocacional y se caracteriza por el compromiso del agente con un realidad social problemática.

También en la primera época y como consecuencia de:
  • La heterogeneidad, la desorganización y la descoordinación de las prácticas de animación que se estaban desarrollando a lo largo de toda la geografía del país;
  • La falta de bases teóricas sólidas y claras que fundamentaran las acciones interventoras, y 
  • La falta de preparación de los interventores que actuaban en los grupos y comunidades, se produce una demanda generalizada de «fundamentación científica y técnica, clarificación teórica y delimitación ideológica» (Hernandez, 1982, p.7).

El concepto de educación popular, preponderante en la realidad española del trabajo  educativo fuera de la escuela hasta la década de los 60, se confunde y se funde con el de  educación en el tiempo libre que, al menos en la terminología y la literatura profesional de nuestro país, acaba sustituyéndolo.
Producto de la tradición cultural anglosajona, el desarrollo comunitario se plantea como una metodología de trabajo alternativa a la que provenía de contextos francófonos. A lo largo de todos  estos años ambas metodologías –desarrollo comunitario y animación sociocultural- han convivido en el quehacer sociocomunitario de nuestro país sin que acabaran de estar muy claras las  relaciones entre ellas. Las dos se centran en el trabajo grupal y comunitario y las dos persiguen, también, la dinamización, la autoorganización y la autogestión de dichos grupos y comunidades pero, en general, ambas han mantenido circuitos separados tanto en lo que se refiere a las publicaciones como a los territorios concretos en los que una y otra se han desarrollado.
Tres razones pueden explicar esta diferenciación que se ha producido tanto en el terreno de la teoría como en el de las prácticas concretas:
  • Las diferentes tradiciones culturales –francófona y anglosajona- han posibilitado que los agentes de la intervención optaran por una u otra metodología de la intervención en sus prácticas comunitarias en función, seguramente, de su propia experiencia y formación.
  • El campo de la educación, en general, es decir, los académicos, profesionales y prácticos que lo conforman, no es ajeno a la influencia de las modas que, en función de motivos no siempre transparentes, puede polarizarse o agruparse, a menudo de forma mayoritaria, en torno a los términos, conceptos o metodologías que en un momento determinado están en boga.
  • Los diferentes campos de conocimiento a los que una y otro se han vinculado en nuestro país; sea por adscripción administrativa o por una, supuesta o no, proximidad de las prácticas desarrolladas. La animación sociocultural ha estado ligada, fundamentalmente, a intervenciones que enfatizaban el componente relacional, educativo y promocional, mientras que el desarrollo comunitario ha focalizado su acción de forma prioritaria sobre el propio hecho comunitario, esto es, sobre el proceso de autogestión colectiva de la comunidad. El resultado es que la primera entra a formar parte de los estudios de educación social y la segunda permanece ligada a los sociológico-políticos. Si se tiene en cuenta la dificultad que profesores, áreas y departamentos –especialmente de ciencias sociales y humanas y en ámbito español- encuentran en la cotidianeidad de la vida universitaria para generar experiencias, reflexiones e iniciativas trans o interdisciplinares, es fácil comprender esta convivencia incomunicada entre prácticos y estudiosos de una y otra metodología de la intervención.

Los años 80

    El panorama de la intervención socioeducativa en la España de los 80 es de lo más variado y heterogéneo. Una constelación de interventores actúa con personas y grupos de todas las edades, mayoritariamente fuera de la escuela y tanto en situaciones de necesidad como de libertad. La nomenclatura es muy diversa: monitor de tiempo libre, educador especializado; educador de calle; educador en medio abierto; educador en medio cerrado; monitor de tiempo libre; monitor laboral; monitor ocupacional de adultos; alfabetizador; educador de adultos; animador comunitario; animador social; animador cívico; animador sociocultural; agente de desarrollo local; emprendedor; educador de la 3ª edad, etc. Probablemente la opción por un determinado perfil profesional obedecía, en cada caso, con razones tan diversas como la propia historia personal, la formación concreta o la ideología de las  personas encargadas de gestionar la contratación del interventor concreto. Se puede afirmar que, en esta época, había una gran cantidad de iniciativas de educación en el tiempo libre que se repartían de forma irregular por todo el Estado y que se caracterizaban por ser muy heterogéneas y, sobre todo, por la inexistencia de cualquier tipo de mecanismo regulador o de coordinación entre ellas.
    La década de los 80 es considerada como la de la consolidación de la educación en el tiempo libre en España como una metodología de intervención socioeducativa. Una consolidación facilitada, sin duda, por el contexto democrático que se acababa de estrenar en nuestro país. En esta época el discurso sobre la animación es rico, diversificado y está muy presente en la vida social de muchas comunidades y barrios de nuestro Estado.

    Los años 90

      La educación en el tiempo libre, que hasta la década de los 80 había sido patrimonio del voluntariado y de los movimientos parroquiales –de manera fundamental pero no exclusiva- comienza a profesionalizarse, con la creación de Escuelas de Animación y tiempo libre, carácter laico, aumentando la oferta formativa

      Agentes y ámbitos de la educación en el tiempo libre

        Tanto las diversas entidades en particular como los movimientos juveniles organizados en general son unos de los principales agentes de la práctica de la educación en el Tiempo Libre en España.
        Ellos han realizado aportaciones decisivas dentro del Tiempo Libre educativo desde su ideario, las acciones, las metodologías y los medios a utilizar, a través de un trabajo educativo que aborda una perspectiva integral y generalista dentro de un proceso permanente y continuado que genera dinámicas de participación y compromiso con los socios y con un trabajo de educación en valores con la asunción de una escala de valores con los que se identifica la entidad.
        Si bien a lo largo de la evolución del Tiempo Libre se han ido incorporando otros agentes diferentes a las asociaciones y movimientos juveniles, estos constituyen una importante base para este tipo de intervención. Por ello desde las Escuelas de Tiempo apostamos principalmente por un Tiempo Libre desarrollado por entidades sin ánimo de lucro, como los movimientos y asociaciones juveniles (grupos scouts, asociaciones socioeducativas, centros y clubes de Tiempo Libre), que trabajan directa o indirectamente con el Tiempo Libre desde una perspectiva educativa con el objetivo del desarrollo personal y social de la juventud. En este sentido, es necesario que se siga trabajando para que exista un equilibrio entre la juventud que participa del Tiempo Libre de manera desinteresada, esto es, voluntaria, y los agentes profesionales de Tiempo Libre como empresas, entidades prestadoras de servicios y otros. De hecho es imprescindible la presencia de las asociaciones y movimientos juveniles en todos los ámbitos de la vida educativa, política, social, económica de los pueblos y ciudades para hacer llegar las demandas y las reivindicaciones de la juventud, porque tienen mucho que decir, que aportar y que opinar en los actos cotidianos.

        Escuelas de Tiempo Libre

        La formación en el Tiempo Libre es una necesidad y una preocupación de los movimientos y asociaciones juveniles y debido a ello, muchas de estas entidades cuentan con áreas de formación e incluso escuelas de Tiempo Libre propias que se dedican a la formación de los educadores de Tiempo Libre.
        Entre otros en Cantabria podemos citar el caso de la EDADE (Escuela Diocesana de Tiempo Libre), que aglutina la oferta formativa dirigida a los grupos parroquiales que realizan tiempo Libre educativo. La Escuela de Tiempo Libre Insignia de Madera, adherida a ASDE Scouts de Asturias, la Escuela de Tiempo Libre de Cruz Roja Juventud, o la ETL de la Asociación Juvenil Abierto Hasta el Amanecer.

        Servicios juveniles o de tiempo libre

        Hoy en día los organizadores de actividades en el Tiempo Libre son muy diversos, desde actividades promovidas por Administraciones Públicas, empresas privadas, entidades de servicios, clubes deportivos…
        Así, desde los años 80 hasta nuestros días las actividades de Tiempo Libre han ido variando a medida que se transforma la sociedad. Hoy en día la demanda es muy elevada, y por supuesto la oferta tiende a la especialización, incluso hay empresas que trabajan sólo y exclusivamente en la propuesta de nuevas actividades para el Tiempo Libre.

        Campamentos

        El primer campamento fue realizado por Baden Powell, fundador del Movimiento scout el 1 de agosto de 1907 con 18 muchachos en la isla de Brownsea, Inglaterra. Se trata de una actividad que se realiza en la naturaleza con tiendas de campaña y en ella se ponen en práctica las denominadas técnicas de campismo. Hoy en día los campamentos han evolucionado  mucho y podemos encontrar una amplia tipología para todas las edades y destinatarios, incluso fuera del verano, la temporada por excelencia para esta actividad.

        Campos de trabajo


        Estos surgen al finalizar la I Guerra Mundial para reconstruir el patrimonio cultural y la vida social europea castigada por la contienda; en España los primeros campos de trabajo se realizan en la década de 1970. Los campos de trabajo los podemos definir como encuentros de jóvenes de diversa procedencia durante un periodo de tiempo que oscila entre los 15 y los 30 días para realizar acciones socioculturales de transformación del entorno. En su forma siguen el formato de los campamentos.

        Colonias

        Esta actividad comenzó a finales del siglo XIX y tiene su origen especialmente en Francia, y dentro de España, en Cataluña. Son estancias de 10-15 días en verano en una instalación situada en una zona natural donde se trabaja el Tiempo Libre.

        Albergues
         

        El alberguismo nace a finales del siglo XIX y su importancia es tal que se ha desarrollado por  todo el mundo siendo especialmente  utilizado por la juventud con diversas finalidades: educativas en el caso de los movimientos y asociaciones juveniles, de turismo joven cuando hablamos de grupos de jóvenes, etc.
        Actualmente en España contamos con una red de albergues tanto públicos como privados, con una amplia tipología, juveniles, de peregrinos, parroquiales, entre otros.

        Ludotecas

        Son espacios dedicados al juego y que están dirigidos a los niños, a los jóvenes o bien a ambas edades, como respuesta a la necesidad de lugares físicos donde los niños puedan jugar, como ocurre en el mundo urbano.

        Centros de Tiempo Libre

        Los primeros centros de Tiempo Libre o juveniles se crean a partir de los oratorios festivos salesianos del siglo XIX. Se trata de espacios específicamente juveniles que realizan una intervención con infancia, adolescencia y juventud en el ámbito concreto del local y que funcionan en un horario concreto (todos los días por las tardes, los fines de semana, en verano). También reciben la denominación de clubes juveniles, etc.

        Locales de asociaciones juveniles

        Las asociaciones juveniles cobran un especial interés dentro del Tiempo Libre educativo ya que en sus locales se realizan directa o indirectamente gran número de actividades de este tipo con un carácter permanente, con un fin claramente educativo que se trabaja desde la ideología de cada movimiento o asociación juvenil.

        Finalmente, en el Tiempo Libre educativo se utilizan equipamientos socioculturales de diversa y variada tipología, como centros cívicos, centros culturales, casas de juventud, espacios polivalentes, pabellones deportivos, espacios dedicados a la informática como los centros virtuales o los telecentros, los servicios juveniles como las oficinas y los puntos de información juvenil, los centros de participación juvenil, los consejos de juventud, las parroquias y los locales vinculados a ellas, etc. Muchos de ellos están directamente dedicados a la infancia y la juventud y el Tiempo Libre es un ámbito de trabajo específico.
        Fuentes: Varias Guías de Conejos de la Juventud, Documentos de Scouts y vídeos…

        Anuncios