Un domingo en el que no tenga que trabajar (por suerte, la mayoría) siempre suelo plantearlo de perfil bajo, dormir todo lo que pueda (despertar tarde, siesta nº1 y nº2), hacer lo menos posible para estar descansado ante el siguiente día (esos terribles lunes), y la mayor acción que me permito es cambiar el filtro de la cafetera (viviendo a tope)…

Pero hoy ha tocado trabajar algo, aunque sin salir de casa. Hecho el cambio de filtro, con café recién hecho y después de la siesta nº 2, rodeado de libros, papeles, cartulinas y frente al ordenador me he puesto a preparar el próximo taller que impartiré, uno que hasta que no confirme no desvelaré cómo, cuándo y para quién.


¡No hay límites!
Aunque si puedo daros la palabra clave: MOTIVACIÓN.

Y también puedo dejaros con un texto que para mi tiene que ver con ella. Es un extracto del discurso que dio Nelson Mandela como presidente electo de Sudáfrica en 1994:

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite. Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?”
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