Hace unos días el compañero del blog “Trabajar con jóvenes”, publicaba un artículo, sobre el por qué de trabajar con los y las jóvenes.

¿El motivo? como nos cuenta en el artículo, LAssociació Catalana de Professionals de les Polítiques de Joventut (@AcPpj) ha puesto en marcha el proyecto “Be Youth Worker Today” (@beyouthworkera nivel internacional, en el que participan profesionales y entidades que trabajan con jóvenes en el ámbito europeo.

Como él, que escribió el artículo para dar respuesta a una de las preguntas que se hacían desde la organización, yo también me sumo, y ofrezco mi opinión ;O)

Porque creo que yo que debe trabajarse con los y las jóvenes

Los y las jóvenes viven condicionados e influidos por el entorno social, el entorno urbanístico, los recursos económicos, las programaciones de los medios de comunicación (de forma especial la televisión), las industrias del ocio, las culturas y subculturas del ocio (videos, música, videojuegos…), las modas en cada momento (especialmente el vestir) y las expectativas familiares.

La distribución de su tiempo gira en torno a aquellos contextos definidos. El tiempo escolar se desarrolla básicamente en un marco físico e institucional concreto, la escuela, y en un marco organizativo y legislativo de carácter obligatorio, gratuito y público. El tiempo de ocio se organiza en torno a la familia y al tiempo libre.

Las familias viven en marcos físicos diversos. La diversidad y la pluralidad de la estructura familiar es latente en los últimos años: familias monoparentales, monomarentales, menos niños en los hogares familiares, incorporación de la mujer al mercado laboral, diversos hogares familiares… En cualquier caso, el tiempo de los y las jóvenes está muy sometido al ritmo y a los tiempos de los adultos.

En el tiempo libre actúan muchos referentes educativos, intencionales o no, coordinados o no con la escuela y la familia, con desigual conciencia por parte del niño o joven. Por ejemplo, los vecinos de la calle, la televisión, otros chicos y chicas del barrio, los libros y cuentos que leen, la televisión, la publicidad, la organización de los espacios de la propia ciudad, etc.

Por todo esto, se debe trabajar con jóvenes. Desarrollando acciones preventivas que eviten situaciones de riesgo en el futuro. En resumen, por EDUCAR, y en concretos en estos 3 aspectos:

  • Transmitir conocimientos básicos y habilidades indispensables para la comunicación y la integración en la comunidad.
  • Capacitar y formar a la ciudadanía joven para ampliar las oportunidades de empleo y modificar las condiciones de vida.
  • Generar una actitud crítica, creando procesos educativos que propicien actitudes, valores y formas de organización social capaces de provocar el cambio social.

Todo proceso de intervención con jóvenes  debe tener en su fundamentación unos principios que sirven de soporte para establecer el modelo de acción educativa:

  •         El tratamiento de la diversidad.
  •         El aprendizaje participativo.
  •         Aprendizaje globalizador e interdisciplinar.
  •         El clima educativo
  •         El desarrollo de la autoestima.

 

El tratamiento de la diversidad.

Debe tratar de responder a una diversidad de de los colectivos y entender que las  diferencias en cuanto a su origen social, cultural, económico, étnico, lingüístico, de sexo, de religión… y en cuanto a condicionantes físicos, psicológicos, etc.,  se traducen en una diversidad de ritmos de aprendizaje, capacidades, formas de relación, intereses, expectativas, escalas de valores, etc.

El aprendizaje participativo.

Dar posibilidad de participación abre un camino para desarrollar la implicación de los jóvenes y las jóvenes en su propio proceso de crecimiento personal, formativo y de desarrollo de las habilidades para su inserción en la vida activa e, incluso, en su reinserción en el sistema educativo.

Aprendizaje globalizador e interdisciplinar.

La intervención de los animadores y animadoras debe facilitar que el aprendizaje de los y las jóvenes se lleve a cabo de una forma global, integrando todo los conceptos tal y como en la vida diaria se encuentra toda interrelacionado. Por lo tanto será preciso que las propuestas educativas presenten de una forma clara tanto la relación entre los aprendizajes que a ellos les interesa y todos los demás, como la relación entre unos y otros para llegar a conseguir los objetivos que se pretenden.

El clima educativo. 

El clima de la intervención socioeducativa supone el conjunto de características psicosociales, determinadas por todos aquellos factores o elementos estructurales, personales y funcionales de la institución que confieren un peculiar estilo al espacio de la acción educativa. Entre los diferentes aspectos que posibilitan un buen clima educativo se podrían destacar los siguientes:

  • Estructuración de las situaciones educativas para facilitar a los y las animadores los objetivos y de los procedimientos e instrumentos a utilizar.
  • Participación conjunta de los animadores y animadoras y los/as jóvenes en la toma de decisiones.
  • Apertura de expectativas positivas de los animadores y animadoras respecto a los logros de los y las jóvenes remarcándoles los progresos que experimentan.
  • Potenciación del mayor tiempo posible del o la joven en la actividad de aprendizaje.
  • Garantía de acompañamiento socioeducativo por parte de los animadores.

El desarrollo de la autoestima.El desarrollo de la autoestima positiva es una estrategia educativa, que abre expectativas para el proceso de desarrollo personal, social y encamina la toma de decisiones con relación a su incorporación a la vida activa en sentido positivo y estimulante.

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