La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos.


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Ser una persona asertiva, supone…

  • Expresar sentimientos o deseos positivos y negativos de una forma eficaz sin negar o desconsiderar los de los demás y sin crear o sentir vergüenza.
  • Discriminar entre la aserción, agresión y pasividad.
  • Discriminar las ocasiones en las que la expresión personal es importante y adecuada.
  • Defenderse sin agresión o pasividad frente a la conducta poco cooperadora o razonable de los demás.

 

Algunas estrategias que pueden ayudarnos a ser personas más asertivas son:

  • Tener un buen autoconcepto.

Mucha gente no es asertiva porque carece de autoestima.

Es importante recordarse a sí mismo que se es tan importante como los demás y tomar en serio las propias necesidades.

  • Planificar lo que vamos a decir.

Conseguir que todos los hechos y puntos estén aclarados con antelación, confeccionando notas de referencia si la situación lo permite. Esto ahorra tiempo, produce confianza y puede disminuir la intimidación por parte de los demás.

  • Ser educada.

Enfadarse provoca confusión en uno mismo y hace que los demás vean al individuo débil, histérico y con una baja credibilidad.

Hay que recordar que se deben tomar en consideración los puntos de vista de los demás y comunicarles que se entiende su punto de vista. Negar o ser testarudo no suele funcionar a largo plazo. Es mejor guardar la calma y educada, pero firmemente, exponer la opinión propia.

  • Guardar las disculpas para cuando sean necesarias.

No se debe pedir excusas, a menos que sea necesario hacerlo.

Si se reservan las disculpas para cuando sean apropiadas, no se disminuirá ni su valor ni el propio, y los demás tomarán al individuo en serio para otros asuntos.

  • No arrinconar a las demás personas.

El hecho de hacer esto habitualmente provocará cólera y resentimiento, lo cual siempre dificulta las relaciones.

Si uno quiere asegurar la cooperación de los demás, siempre se les debe proporcionar, cuando sea posible, una salida (con suerte, la salida que uno desea) y se deben esbozar las consecuencias constructivas de tal alternativa para los demás y para uno mismo.

  • No recurrir a las amenazas.

Si se responde a cualquier injusticia con fuertes amenazas, la credibilidad y la cooperación que se pretenden desaparecerán. Una afirmación tranquila de los pasos que se está dispuesto a seguir es mucho más eficaz. También si se afirma que se seguirán una serie de pasos, hay que asegurarse de hacerlo, para que así las respuestas de uno sean tomadas en serio en el futuro.

  • Aceptar la derrota cuando sea necesario.

La asertividad comporta comprensión cuando las acciones subsiguientes no son constructivas, aceptando la derrota con elegancia, en buenos términos con el otro. Los malos sentimientos saldrán más tarde. Si se nos ve aceptar situaciones de manera cortés tras una discusión, la gente nos respetará más.

A nadie le gusta ser un mal perdedor.

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