Siempre hablo de las bondades de la animación sociocultural, pero también tenemos cosas que debemos mejorar.

Aquí os dejo algunas que se me han ocurrido, sobre todo por haberlas vivido, y la posible solución en mi opinión.

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A mejorar…

Hacer, hacer, hacer…

Había una anuncio que decía “La potencia sin control… no sirve de nada” y esto puede darse facilmente. Muchas veces caemos en el “hacer más” y “mantener esto y aquello” y “hacer, hacer, hacer…” pero sin ningún tipo de relflexión u objetivo que cumplir.

Solución posible: Remitirnos al ideario, al proyecto. Sentarnos y reflexionar qué estamos haciendo y cómo queremos continuar.

 

Inmadurez de las personas

Para trabar en animación sociocultural debes ser maduro (acorde a tu edad y tu vida) pero es que cómo vamos a ser capaces de asumir la gran responsabilidad de trabajar con personas cuando no tenemos amueblada la cabeza.

Solución posible: Ir ganando poco a poco y acorde a las capacidades de las personas (hay gente de 19 años más madura que algunas personas de 50). Hacer autocrítica si de verdad nos vemos o no inmaduros en algún aspecto.

 

Desconexión entre los objetivos del proyecto y la realidad en la que se desarrollan

Esto puede darse bien porque hemos arrancado con “hacer, hacer, hacer…” que os comentaba, y no sabemos por donde vamos; o porque hace mucho que no evaluamos, y aunque los objetivos eran correctos en la formulación del proyecto hace “x” tiempo, ahora ya no lo son y no nos hemos adaptado.

Solución posible: Evaluar de manera fecuente para poder adaptarnos a la realidad. Hacer estudios reales del contexto en el que nos estamos moviendo… Escuchar al personal técnico, al voluntariado, al colectivo de intervención, etc.

 

Improvisación

Vaya por delante de que soy un gran defensor de la improvisación, pero como capacidad de reaccionar ante imprevistos puntuales. Pero no que la improvisación sea nuestro día a día. El trabajo que hacemos desde la ASC nace como respuesta a una necesidad o necesidades concretas, y la intervención debe ser planificada acorde, no podemos decir “hacemos cuatro cosas y ya…” igual da que tengamos un montón de experiencia, que tengamos clarísimo que hacer en nuestra cabeza o que vayamos pillados de tiempo.

Solución posible: Tener tiempo para planificar, nos lo deben (debemos) dar. Debemos integrar en nuestra rutina que una actividad no es solo su desarrollo “in situ” si no la parte de planificación y la de evaluación.

 

Organigrama de funcionamiento rígido y burocratizado

Si para pedir una sala hay que hablar, de habitual, con más de tres personas vamos mal. Es cierto que tien que haber un organigrama, un protocolo y unos procesos para todo el funcionamiento, pero todo ello debe estar a nuestro servicio, para hacer mejor nuestro trabajo, no al revés y vivir para cubrir solicitudes y echar más tiempo en las tareas que lograrán nuestra intervención que la intervención en si misma.

Solución posible: Debemos tratar de hacer que el organigrama de funcionamiento sea ágil, probar diferentes fórmulas, tratar de reducir procesos, hacerlo sencillo. Si no está en nuestra mano, buscar el espacio o la persona con quien debatirlo y tratar de cambiarlo.

 

Falta de cohesión en el equipo

Es el colmo, pero lo de “en casa del herrero, cuchillo de palo” puede ocurrinos. Estamos a a veces tan volcados en lo que debemos hacer y en cohesionar los grupos en los que trabajamos, que no miramos para nosotrxs mismxs.

Solución posible: No hay nada mejor que predicar con el ejemplo y cuidar las relaciones en el equipo. Debe haber espacios que lo faciliten y por supuesto “momentos de café”

 

¿Se os ocurre alguna más? seguro que si, debemos mejorar día a día. Esa es la clave ;O)

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