En una sesión completa de risoterapia podemos distinguir seis etapas, a través de las cuales deberemos trabajar de forma ordenada y observando que las personas vayan avanzando progresivamente en cada una de ellas, sin pasar a la siguiente, antes de que el grupo esté preparado para hacerlo.

En un inicio el grupo parte de una situación de reposo, muy mental y racional, incluso con posibles temores a no saber “lo que me van a hacer, hacer”, con cierta tendencia a sentir vergüenza, donde suele interponer barreras para mantener su seguridad y con una cierta rigidez de movimientos. Respetar el orden de las distintas fases, con sus respectivas dinámicas, garantizará el éxito de la sesión, sobre todo en los primeros talleres.

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Una sesión se estructura en 6 etapas de mínimo 90 minutos:

  1. Introducción y enfoque de la sesión.
  2. Calentamiento y desbloqueo.
  3. Juegos.
  4. Dinámicas de la risa.
  5. Relajación
  6. Evaluación y cierre.

Introducción teórica y enfoque de la sesión.

Esta es la carta de presentación del taller. Son los preliminares básicos. Su duración puede estar entre los 15 y los 30 minutos, en función de tiempo disponible y del contenido teórico a exponer. Es una etapa que debe trabajarse desde la mente. Se recomienda sentar al grupo en círculo.

En esta parte del taller, introduciremos los conceptos básicos de la Risa y sus beneficios. También debemos hablar de temas específicos relacionados con los objetivos concretos establecidos (relaciones, autoestima, emociones, etc.)

Es importante explicar la metodología que vamos a desarrollar durante la sesión, la duración, solicitar el compromiso de los y las asistentes, motivar a la participación y al dejarse ir, aclarar que no es obligatorio reírse, que es muy importante prestar atención a las instrucciones que se irán dando y participar.

Para la gente que asista por primera vez a un taller es conveniente dejar claro que no somos payasos ni humoristas. Estas son profesiones muy respetables, que cumplen su función en sus respectivos espacios y escenarios, que en nuestro caso los protagonistas son ellos/as  en su calidad de participantes y en su implicación en las dinámicas de la sesión.

 

Calentamiento y desbloqueo.

Para poder reír es necesario relajar la mente y calentar el cuerpo y adecuar la tonalidad física y emocional a la risa. Es una fase muy importante ya que es la que consigue romper las barreras y la inhibición de cada una de las personas. Debe modularse de menos a más y procurar el contagio del optimismo y la diversión.

Los elementos básicos de esta parte son la música, el movimiento y las instrucciones del monitor. La música tiene que ser “alegre”, con un pulso superior al de los latidos del corazón y que induzca al movimiento.

Si hemos hecho bien el calentamiento, notaremos que el grupo ha conseguido la risa floja, empiezan a hacer bromas entre ellos, actúan en “automático”, gestos exagerados y desinhibidos, respiraciones aceleradas y algún que otro resoplido. Es el momento de cambiar a la siguiente fase. Su duración puede oscilar entre los 10 y 15 minutos.

Dinámicas y juegos.

Esta es la parte crucial del taller, donde se encadenarán las diferentes dinámicas y juegos, organizados de tal forma que nos permitan alcanzar los objetivos que nos hayamos propuesto al diseñar la sesión.

Esta parte se debe modular de forma cíclica para no aburrir o agotar a los participantes. Después del calentamiento podemos proponer algunos juegos de competición, seguido de otros de colaboración y complicidad. Si han funcionado bien ya estamos en disposición de iniciar otros que impliquen contacto directo entre los participantes para llegar al punto máximo de risas y carcajadas. Bajaremos un poco el tono con algún juego de distensión para recobrar el aliento y volveremos a la carga con un nuevo juego que levante las risas y las carcajadas para terminar esta fase.

Es crucial para que cada dinámica funcione, explicarla detalladamente, pero de forma muy sencilla. A veces un ejemplo es mejor que mil palabras. Hemos de hacerlo en un breve espacio de tiempo, para no romper los estados emocionales ni las risas. A veces podemos encontrarnos con que la gente se pone a hablar con su compañero intentando comentar las jugadas anteriores o lo bien que se lo está pasando. Habrá que ser muy hábil para captar la atención del grupo y minimizar los comentarios distractores.

La duración de cada juego dependerá del número de personas y de las propias dinámicas y de lo bien que se lo esté pasando el grupo. Deberemos estar muy atentos de cómo transcurre cada juego, a fin de alargar o recortar la duración del mismo. Es recomendable finalizarlos cuando se haya cumplido e mismo o antes de que el grupo empiece a decaer.

La duración de esta parte puede oscilar entre 40 y los 60 minutos, según sea la duración total de la sesión.

Dinámicas de la risa.

Si hemos trabajado adecuadamente las anteriores fases, este es el punto culminante de la sesión, donde la risa y la carcajada llegan a su máximo esplendor. Se trata de poner a prueba los motores de la risa a su máximo rendimiento, lograr afinar las carcajadas en cada una de sus vocales y de sus notas musicales. Lograr la máxima vibración y mondarnos de la risa.

Para ello podemos organizar diferentes tipos de espiga o el tren de la risa, donde practicaremos y ejercitaremos la risa sin necesidad de estímulos ni juegos para encontrarla y hacerla brotar de forma forzada al principio para convertirse en pocos minutos en un festival de la risa y la carcajada.

Esta fase suele durar entre 5 y 15 minutos según el grupo y el tiempo total de sesión que hayamos diseñado. Si utilizamos e tren de la risa, el formato es parecido pero las personas permanecen de pie y se desplazan en círculo con las manos en la cintura de la persona que tienen delante.

 

Relajación.

Reírnos a todo pulmón es una experiencia fascinante, pero a la vez agotadora. Después de haber estado casi dos horas riendo y disfrutando del placer de las endorfinas y la diversión de los juegos, llega el momento de reducir la marcha y empezar a interiorizar nuestra risa para instalarla en nuestro corazón y en nuestra alma.

Evaluación y cierre.

Para finalizar, nos pondremos todos en círculo (sentados o de pie) y se invitará al grupo a comentar brevemente las vivencias obtenidas.

El monitor puede hacer referencia a los objetivos del taller, añadiendo comentarios para ampliar y matizar aquello que digan los y las participantes.

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