Creo que viene bien que vayamos trabajando dinámicas que fomenten el pensamiento crítico…

 

Por lo general, las cosas, por más grandes que parezcan, empiezan muy pequeñas, es en ese momento donde pueden corregirse y no esperar a que sea más difícil de manejar. Por lo tanto, saber reconocer que nos pueden hacer daño nos ahorraría tiempo, esfuerzo y dinero. Descuidar las cosas importantes, significa tener que hacer un esfuerzo mayor para lograr una tarea que de haberse hecho a tiempo nos evitaría más desgaste. Significa preocuparse por aquello que en el futuro será valioso para nosotros y que nos traerá beneficios.

 

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Materiales

Desarrollo

Se ubica a a las personas en subgrupos. A cada una de ellas se le brinda una copia del capítulo por leer, escogen una frase que les llame la atención y explican al grupo porqué la escogieron. Después se abre la discusión con lo expuesto por cada uno de los grupos.

 

Preguntas de discusión

  • Al decir: “las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra”, ¿Qué relación puede tener esta semilla con nuestros talentos e inteligencias? ¿Qué pasa si esas semillas nunca despiertan?

 

  • ¿Qué concepto de disciplina se maneja en el texto? ¿Es igual al que se maneja en la escuela, colegio o en la casa?

 

  • Da ejemplos de trabajos, en la vida real, que sean fastidiados pero fáciles de hacer.

 

  • ¿Qué cosas son pequeñas y de las que si no nos preocupamos podrían crecer peligrosamente?

 

  • ¿Cuáles semillas hay que eliminar de nuestra vida antes que nos hagan “estallar”?

 

***

 

El Principito

Fragmento del capítulo V

Cada día yo aprendía algo nuevo sobre el planeta, sobre la partida y sobre el viaje. Esto venía suavemente al azar de las reflexiones. De esta manera tuve conocimiento, al tercer día, del drama de los baobabs. También gracias al cordero y como preocupado por una profunda duda, el principito me preguntó:

-¿Es verdad que los corderos se comen los arbustos?

-Sí, es cierto.

– ¡Ah, qué contento estoy!

No comprendí porqué era tan importante para él que los corderos se comieran los arbustos, pero el principito añadió:

-Entonces se comen también los baobabs.

Le hice comprender al principito que los baobabs no son arbustos, sino árboles tan grandes como iglesias, y que, incluso si llevase consigo todo un rebaño de elefantes, el  rebaño no lograra acabar con un solo baobab.

Esta idea del rebaño de elefante hizo reír al principito.

-Habría que poner los elefantes unos sobre otros…

Luego añadió juiciosamente:

– Los baobabs, antes de crecer, son muy pequeñitos.

– Es cierto; pero ¿Porqué quieres que tus corderos coman los baobabs?

Me contestó:

-“¡Bueno! ¡Vamos!”, como si hablara de algo evidente. Me fue necesario un gran esfuerzo de inteligencia para comprender por mi mismo este problema.

En efecto, como en todos los planetas, en el planeta del principito había hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas salían buenas hierbas, y de las semillas malas, hiervas malas, pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto  e la tierra, hasta que, un buen día, unas de ellas tiene la fantasía de despertarse. Entonces, se alarga extendiendo hacia el Sol, primero tímidamente, una encantadora ramita inofensiva. Si es una ramita de rábano o de rosal, se la puede dejar que crezca como quiera; pero, si es una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en  cuanto uno ha sabido reconocerla.

En el planeta del principito había semillas terribles…, como las semillas baobab. El suelo del planeta está infestado de ellas. Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de él más tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus raíces. Si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar.

Más tarde, el principito me dijo: “Es una cuestión de disciplina. Cuando, por la mañana, no termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs cuando se los distingue de los rosales, a los cuales se parecen mucho cuando son pequeñitos. Es un trabajo fastidioso  pero muy fácil

 

Fuente: Actividades de Pensamiento Crítico y Creativo. Centro Nacional de Didáctica Ministerio de Educación Pública San José, Costa Rica 2006

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