Hoy quiero hablar de una parte crucial en nuestro quehacer como animadores/as. Más allá del proyecto que estemos desarrollando, hay un transfondo detrás de él. La ideología.

En concreto la dimensión ideológica. Esa que parece se pretende olvidar o invisibilizar, quizá porque sea de los más importantes de la ASC.

En otra entrada ya había hablado y dado referencias sobre las implicaciones políticas de la animación sociocultural.

 

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He estado releyendo apuntes y libros sobre este tema, que podría resumirse en los siguientes párrafos:

Un componente esencial de la Animación Sociocultural es la ideología (junto con sus otras dimensiones social, popular, participativa, técnica, transformadora)

Toda acción de Animación hay una opción ideológica, normalmente expresa o, muchas veces, tácita. Generalmente es una opción progresista, en el sentido de que la ASC ha surgido como un movimiento reivindicativo frente a pretendidos abusos inspirados en una ideología liberal o neoliberal.

En todo caso no tiene sentido una ASC neutra. Y cuando lo sea, será por constituir especialidades de Animación bastante lejanas de lo que hemos llamado ASC en un sentido propio y tradicional, es decir, socialmente comprometida.

Dice H. Ingberg (1979, p. 132) que «de hecho la ideología y los valores que subyacen a la formación se hallan estrechamente imbricados en las concepciones que se tiene de la Animación Sociocultural. Si ésta no es un concepto instrumental neutro, tampoco las iniciativas de formación de animadores podrán refugiarse en la neutralidad»

 

“La humanidad podrá desarrollarse a plenitud, cuando la sociedad logre su emancipación definitiva y permanezca armada con conciencia (ideología) para defenderse.”

Alex Pimentel