Otro 6 de agosto para «echar a la saca» y además es que este «6» El Taller Animación Sociocultural cumple… ¡¡¡ 6 años !!!
Quién me iba a decir a mi que iba a disfrutar tanto de hacerme «automono» y montar una empresa de lo mio. Hay veces que hasta que no lo pruebas…

Quien me conozca sabe que no romantizo nada el emprendimiento o que venda las bondades de la autoexplotación, de hecho ni me gusta hablar de ello y mucho menos ponerlo en práctica. ¿Qué se echan horas? A veces, como también tienes incertidumbre, dudas, clientes que tardan en pagar, propuestas que no te aceptan… y un sinfín de aspectos muy poco positivos, pero como si esto fuera un proyecto (de hecho, lo es. Mi proyecto profesional) todo ese listado de perrerías se compensa por la metodología y la temporalización:
La metodología: Una de las mayores ventajas de trabajar como autónomo es que nadie me dice cómo tengo que hacer las cosas. No tengo que repetir un powerpoint porque «siempre se hizo así», ni encajar en un manual que convierte todas las formaciones en una copia de la anterior; o machar una actividad de «recorta, pinta y colorea». Eso me permite diseñar cada intervención desde cero, pensando en las personas que voy a tener delante y no en un programa prefabricado.
En El Taller ASC no hay dos días iguales. Una semana puedo estar supervisando un campamento infantil, impartiendo una formación sobre comunicación para voluntariado de una entidad, diseñando un taller de psicomotricidad para educadoras infantiles, preparando un curso para dirección de tiempo libre o dinamizando una actividad con jóvenes. Esa variedad no es un inconveniente; es precisamente la esencia de este proyecto. Cada contexto obliga a aprender cosas nuevas, a leer, a investigar y a adaptar la forma de intervenir.
Tampoco creo en la metodología entendida como una receta. Las herramientas están al servicio de las personas, no al revés. Si una dinámica funciona, se utiliza. Si una conversación espontánea aporta más que la actividad prevista, se cambia el plan. Si un grupo necesita moverse, se mueve. Si necesita parar y reflexionar, se para. La planificación es importante, pero nunca más importante que la realidad que está ocurriendo delante de nuestras narices.
La temporalización: No me organizo alrededor de un horario fijo, sino a los objetivos que haya en ese momento. Una de las cosas que más valoro de ser autónomo es la capacidad de decidir cuándo trabajar y cuándo no hacerlo. Poder ir a tomar un café un martes por la mañana, salir a dar una vuelta si hace buen día (a ver, soy asturiano…) o dedicar una tarde a leer, escribir o simplemente descansar sin tener que pedir permiso a nadie. Esa libertad es una de las principales ventajas de esta manera de currar. Pero esta libertad solo existe aceptando la otra cara de la moneda. Hay fines de semana en los que toca impartir un curso, campamentos que empiezan un lunes a las ocho de la mañana, proyectos que requieren muchas horas seguidas o momentos del año en los que el volumen de trabajo es especialmente intenso. Eso, también forma parte del oficio.
Al final, la temporalización de El Taller ASC responde a una idea muy sencilla: trabajar mucho cuando hace falta, descansar cuando se puede y no sentir culpa por ninguna de las dos cosas. Porque el objetivo no es estar siempre ocupado, sino construir una forma de trabajar sostenible, que me permita disfrutar del tiempo libre como del trabajo cuando toca hacerlo.

En fin, que toca celebrar este 6 aniversario, que vengan muchos más y que ¡¡¡ VIDA LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL !!! ;O)