Taller "Para comer mejor" del Ayuntamiento de Castrillón

Nueva experiencia en la que me embarco, dar unos talleres prácticos sobre alimentación saludable, bajo el nombre «Para comer mejor», que ha organizado el Ayuntamiento de Castrillón para los institutos del concejo.

El taller, lo imparto a través de Motiva Actividades, y consta de 5 horas de duración: 
  • 2 horas en la que a través de juegos y técnicas trabajaremos la pirámide alimentaria, pautas alimentarias básicas, varias formas de preparar los alimentos.
  • Y luego nos pasamos a 3 horas prácticas de cocina, donde los y las participantes, divididos en dos grupos elaboran menús diferentes (compuesto por entrante, plato principal y postre) pero con los mismos ingredientes, para ver que un mismo alimento puede cocinarse de manera distinta.
Ayer comenzamos con el primer grupo de chavales, y le resultado ha sido de 5 tenedores, no hay más que ver el resultado final:


Bon apetit!

A toro pasado: Curso de #Risoterapia con Educadores y Educadoras Sociales

Hace ya una semana que hemos terminado el curso de Risoterapia que a través de iLabora, hemos organizado para la Asociación Asturiana de Educadores/as Sociales del Principado de Asturias (APESPA).

Era la primera vez que me tocaba dar un grupo de personas «dedicadas a lo social», y la verdad es que ha sido todo un éxito. Es lo bueno de tener a un grupo acostumbrados a estar con otras personas, y que aunque no las conozcan, se prestan a hacer las diferentes actividades y locuras que me puedan salir de la cabeza.
Ha sido una muy buena experiencia, que esperemos que se repita, porque además de aprender, desestresar y compartir….. ¡vaya risas que nos echamos! 😉

El café pendiente

Hace ya varios días, que un montón de mis contactos en facebook, están publicando una foto de un hombre es aspecto deteriorado, de estas que te hacen parar a observar con atención, con una historia adjunta que se llama «El Café pendiente», que habla de una forma de colaborar con la gente sin techo.
La historia es la siguiente
«El café pendiente»
«Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego entran dos personas.:

– Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres «pendientes».

Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van. Pregunto:

– ¿Cuáles son esos “cafés pendientes”?

Me dicen:

– Espera y verás.

Luego vienen otras personas. Dos chicas piden dos cafés – pagan normalmente. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés:

– Tres son para nosotros, y cuatro “pendientes”.

Pagan por siete, se toman los tres y se marchan. Después un joven pide dos cafés, bebe sólo uno, pero paga los dos. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería. De repente, en la puerta aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja:

– ¿Tienen algún «café pendiente»?

Este tipo de caridad, por primera vez apareció en Nápoles. La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de café caliente. Allí dejaban en los establecimientos de esta manera no sólo el café, sino también comida. Esa costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a muchas ciudades de todo el mundo.

Fuente: Facebook


¿Será verdad? La verdad que me gustaría que fuera así, y no me importaría, pagar algunas rondas «pendientes» de vez en cuando, para que la gente que anda de la calle pudiera tener la opción de tomarse un café como todo hijo de vecino. 
He rebuscado por la red y no encuentro manera de verificar esta historia, pero haciendo memoria, he conocido una experiencia similar, y comprobada que si existe.
En 2008 me fui de intercambio con el Programa Juventud en Acción (Youth in Action) a Nuremberg, Alemania, dónde conocíamos diferentes proyectos sociales, entre ellos una cooperativa de Comercio Justo, que junto a su tienda tenían una Cafetería llamada «Fenster zur Welt» (la traducción es «Ventana al mundo») 


En esta cafetería, cualquier persona podía entrar, pedir un café, chocolate, zumos, y podía pagar lo que tuviese (vamos la voluntad) de tal manera que si alguien no pagaba, no pasaba nada, porque según nos contaba la gente de allí, las personas que pagaban, dejaban de más para compensar a aquellas que no podían pagar.

Estaría bien que proliferaran este tipo de proyectos, ya que con un gesto bien sencillo, podría facilitarse la vida de la gente que lo tiene más difícil.