Las tijeras

Este acertijo es adecuado para cualquier edad pero como se hace necesario un poco
de ingenio, es recomendable para adolescentes y  personas adultas.

tijera

Materiales:

Tijeras.

Desarrollo:

Se disponen las personas sentadas en círculo y una persona hará de guía.

El juego consiste en pasarse las tijeras de unas a otras y de izquierda a derecha diciendo en cada momento en qué posición se pasan las tijeras a la persona: abiertas, cerradas o cruzadas.

La mayoría de los y las participantes creerán que dependiendo de la posición en que entreguen el instrumento dirán una u otra cosa, pero solamente quien guía el juego sabrá realmente que dependiendo de la postura de las piernas de la persona que en ese momento tenga las tijeras se dirá una u otra cosa.

Por ejemplo, si el que ostenta las tijeras tiene los pies cruzados (uno encima del otro), las tijeras estarán cruzadas; si los pies del jugador correspondiente aparecen juntos, las tijeras en ese momento estarán cerradas; si por el contrario, los pies y las piernas permanecen separadas, las tijeras estarán abiertas.

Será  quien guía quien vaya diciendo en cada momento la forma correcta en que se van pasando las tijeras, pero sin desvelar en ningún momento el truco. Los jugadores que vayan descubriendo el secreto se irán retirando del juego y al final sólo permanecerán aquellos que no se hayan dado cuenta del «quid» de la cuestión.

Metodología de la Educación en el TL

Cuando hablamos de metodología en el Tiempo Libre nos referimos a los métodos, las formas de trabajo, es decir, los instrumentos que utilizamos para poder llevar a cabo el trabajo educativo.

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La educación en el Tiempo Libre utiliza a grandes rasgos los siguientes elementos metodológicos:

  • Educación intencional, con un fin claramente educativo.

  • Educación liberadora, que eduque a la persona en la libertad.

  • Educación animadora, es decir, que tenga un componente lúdico y dinamizador.

  • Educación activa y participativa, que promueva dinámicas e iniciativas de participación desde los intereses de los participantes como sujetos y protagonistas de la acción educativa. Las actividades totalmente predeterminadas y dirigidas no forman parte de nuestro planteamiento ya que son incompatibles con el objetivo de crear personas críticas, autónomas y creativas.

  • Educación significativa y experiencial, que se basa en las experiencias y en la vivencia como modo de experimentar la educación en valores.

  • Educación humanista, que se centra en la persona y en el grupo como colectivo.

  • Educación integral, que aborde todas las dimensiones de la persona desde el ámbito físico, el social, el intelectual, el carácter, el espiritual y el afectivo; apostando por una metodología activa y participativa para conseguir un ocio autónomo y creativo.

  • Educación inclusiva, para todas las personas, sin distinciones

Leyendo la mente (dinámica)

Arranco el año nuevo del blog con una dinámica. Algo que trabajaré mucho este año con un proyecto que tenemos entre mano La Lonja Estudio y un servidor… 

Pero hasta que «eso» tome forma y os contemos de qué se trata, os dejo con esta técnica :O)

 

Leer la mente es una forma inadecuada de manejar la información que consiste en creer firmemente que la intención o el pensamiento de otra persona está relacionado con nosotros cuando puede que no lo esté o, en caso de estarlo, no tenga el matiz negativo que nosotros creemos.

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Si, soy fan de los X – Men

Objetivos

  • Desarrollar el manejo de sentimientos y pensamientos.
  • Trabajar la empatía.

 

Desarrollo

En esta dinámica se siguen los siguientes puntos:

  • Explicación del supuesto: “Historia del hombre que buscaba un martillo”
  • Consejos para leer la mente.
  • Distribución de los y las participantes en pequeños grupos y trabajo de suposiciones (leer la mente):
    • ¿Qué conclusión sacas de la historia?
    • ¿Por qué el hombre actúa de forma agresiva con su vecino?
    • Buscar ejemplos cotidianos.
  • Puesta en común.

 ¿Cómo manejar la lectura de mentes?

  • Calmándose un poco, respirando despacio.
  • Encontrando otras alternativas a ese pensamiento, preguntando incluso a la otra persona para aclarar qué piensa o cuáles son sus intenciones.
  • Planteando interrogantes: ¿hasta qué punto “tengo que saber” o “necesito saber” lo que el otro piensa de mí?

 

Anexo

“La historia del hombre que buscaba un martillo”

Un hombre quería colgar un cuadro de la pared de su casa, pero se dio cuenta de que le hacía falta un martillo y él no tenía ninguno. Entonces decidió pedírselo prestado a su vecino, cuya casa estaba a medio kilómetro de la suya.

Mientras iba de camino a casa del vecino, nuestro hombre comenzó a darle vueltas a la cabeza, preguntándose si su vecino le prestaría la herramienta. “¿Será tan amable de dejarme un martillo? ¿Me hará el favor?”… Pero empezó también a creer que, al ir a su casa, podía molestar a su vecino: “Seguro que mi vecino está durmiendo la siesta y le despierto al llamar”-se iba diciendo- “eso le molestará probablemente”... “así que saldrá de mala gana a abrirme la puerta”... “me gritará: ¡qué diablos quieres a estas horas!, “ bueno -se dijo el hombre- entonces yo le diré: ¿puedes prestarme tu martillo para colgar un cuadro?”... “y mi vecino –continuaba pensando el hombre- me responderá con un ¡no! Rotundo, como venganza por haberlo despertado de la siesta”“me gritará: ¿para esa tontería vienes a molestarme?”.

Entre tanto pensamiento, nuestro hombre había llegado ya caminando hasta la puerta de su vecino. Llamó al timbre. Su vecino le abre y nuestro hombre, sin dejarle mediar palabra, le grita: “¿Sabes que te digo?, ¡que os vayáis al infierno tú y tu maldito martillo!.