La vara de medir

No es el nombre de una técnica para trabajar con grupos, ni nada de lo que suelo compartir de manera habitual. Es una reflexión sobre lo que leo, escucho o veo por ahí.

Y la idea de esta entrada me llevaba rondando por la cabeza ya unos meses, pero o encontré cosas más interesantes que contar, o no tenía tiempo para pensar y escribir. Ahora después de una merecida quincena de descanso, parece que me he animado a ello.

Todo el mundo tiene su opinión y debería poder expresarla (¡Viva!), yo lo hago con frecuencia, y me parece sano. Pero hay algunas que me chirrían. Y es porque no entiendo cuál es la medida o «vara de medir»

 

20180717_124426
Vara de medir hecha por abuelo «Tinín, el carpintero»

 

Os pongo unos ejemplos:

Un montón de audiencia del programa los «Gipsy Kings», pero una xenofobia más que palpable sobre el pueblo gitano. Para leer más sobre ello os recomiendo leer a @femitana (mujer, feminista y gitana) y su brutal hilo respecto a este tema y que comparto del todo.

Que malos han sido los dictadores, mira Hitler lo que hizo al pueblo Judío, pero no me toquéis a Franco del Valle de los Caídos (fue un cabrón pero… ¿nuestro cabrón no se toca?)

Hay que defender derechos y libertades, pero cuestionamos lo que «no nos toca de cerca» (entrecomillo, ya que creo que la sociedad es la misma para todas las personas y todo nos pilla «al lado») como temas LGTB, feminismo, discapacidad, religión.

No dejemos morir a esas personas en el mediterráneo, pero que no vengan a quitarnos el trabajo y a vivir de ayudas. Aquí tenemos varios discursos: «Nosotros fuimos antes inmigrante» «Peros es que antes para los de aquí». Son personas y huyen de morir, punto.

Situación política. Todos roban, todo es lo mismo, no sirve de nada. Parece que la única ideología política es quejarse por defecto. Es verdad que yo no me identifico con ningún partido político al 100 %, y creo que el fallo es seguirlos ciegamente (ME DA IGUAL EL COLOR, lleven gaviota, rosa, coleta, naranja azulado, rayas verdes o lo que sea). Pero aplaudo y condeno acciones, no un sistema entero. Además a quienes ponemos ahí son reflejo de la comunidad que construimos entre todas las personas. Y lo dicho vivimos en «y tú más» .

 

Cómo veis según quien lea estos ejemplos, pensará una cosa u otra (respetable) pero medirá sus opiniones con una «vara de medir» totalmente personalizada, con la que unas verán 10 cm y otras 8,3 m.

Sobre esto, os comparto un extracto de un artículo de  Marcello Truzzi, profesor de sociología en la Eastern Michigan University y ex-miembro del Comité para la Investigación Escéptica, en un artículo en la revista Zetetic Scholar:

Truzzi afirmó acerca de los llamados «pseudoescépticos» que tienen más tendencia a negar que a dudar, a desprestigiar más que a investigar; usan una doble vara de medir en sus análisis críticos; emiten juicios sin una completa investigación; usan ataques ad hominem al referirse peyorativamente a los que proponen determinadas disciplinas; no presentan suficientes pruebas en sus refutaciones y, al censurar, asumen que en ningún caso les corresponde el peso de la prueba; contra-argumentan basándose en lo que parece más razonable o plausible en vez de en la evidencia empírica; e insinúan que el que una evidencia sea poco convincente es suficiente para descartarla por completo.

 

Por ello debemos fomentar la actitud y el pensamiento crítico y ajustar las «varas de medir» en términos objetivos.

 

#ApSTL El final

Hace tres meses os comentaba que me estaba acercando a la metodología del Aprendizaje Servicio, y es que en mi vuelta temporal a Mar De Niebla, me tocaba impartir uno en materia de tiempo libre (#ApSTL en todas las publicaciones que he hecho sobre ello) y colaborar con otro de manicura (#ApSManifactory).

Como os contaba, en redes sociales, he ido compartiendo lo que íbamos haciendo como equipo y es que han sido unos meses cargados de trabajo.

Como adelanto, os dejo un enlace a la noticia del cierre del proyecto «La Ofi» del que dependía el ApS. ¿Mola eh?

Ahora ya me meto en materia, y os cuento qué me llevo:

  • El abrir camino: Es la primera vez que en Asturias se ha realizado un ApS de Tiempo Libre en el que además las personas participantes podían obtener doble titulación: Monitor/a de tiempo libre por Escuela de TL y el Certificado de Profesionalidad de Dinamización de actividades de tiempo libre educativo infantil y juvenil.
  • Haber podido desarrollar un proceso integral de formación: La gracia del ApS es poder coger al grupo y darles un formación integral, desde cero; a la par que lo empoderas para que desarrolle un su servicio. Siendo además de tiempo libre, el grupo ha desarrollado su proyecto, y lo ha evaluado. No me parece que haya mejor manera de aprender.
  • Jugar «en casa»: Quien me conozca sabe de mi relación con MDN, y aunque no es ni de asomo la entidad que vi nacer ni de la que me fui, ya que ha crecido mucho en estos años; me he sentido «en casa» y eso para trabajar es de lo mejor. Además volver a «La Ofi» el primer proyecto que puse en marcha desde cero.
  • Trabajar junto a grandes profesionales: De ese crecimiento que os comento de la entidad, incluye nuevos fichajes. Ha sido un placer trabajar y aprender de esas nuevas personas, sobre todo de con quienes he trabajado de manera más estrecha (Bea y Diana sois unas cracks)
  • Trabajar con mi colectivo favorito: Juventud. Además con un propósito precioso y una herramienta estupenda, como es la formación.
  • Tener un grupo con gente totalmente diferente, amplio en el tramo de edad, con ganas, con posibilidad de desarrollo; vamos un grupo de personas ;O)

Abraham, Denisse, Rubén, Amorinos, Adrián, Melanie, Kevin, Naza, Grendel, Ale, Sheila, Leidy, Mika y Marina…. gracias por compartir, por jugar, por aprender y por enseñarme.

 

20180419_100822

 

Me voy feliz, con ganas de descansar y muy satisfecho con el resultado. Así que me toca apurar el café e ir a mi último día de #ApSTL

 

«La juventud no es el futuro, es el presente»

 

Acompañamos desde lo que somos

Hoy os comparto este fragmento de un libro sobre la figura del animador/a en temas de voluntariado. Aunque para mí ese «acompañamiento» podemos aplicarlo a cualquier persona que la que trabajemos.

Y es que si trabajamos con / para personas, ¿habría otra manera de acompañar?

 

20180614_174712

 

ANIMAR al voluntariado tiene mucho de nosotros mismos, animar no es sólo «hacer» (llevar a cabo las acciones) y «saber hacer» (emplear nuestras capacidades y conocimientos), es también y fundamentalmente «ser», poner a disposición nuestras dimensiones física, intelectual, emocional, trascendental.

Como personas somos un «todo», lo que sentimos tiene que ver con lo que pensamos y en cómo actuamos, y eso nos hace sentir de una determinada manera; nuestra dimensión más profunda nos lleva a buscar sin saber qué, y un día sabemos que lo hemos encontrado. El ser humano es así de maravillosamente complejo, por eso cuando trabajamos con personas, hemos de ser conscientes que trabajamos con ese complejo «todo», muchas veces desintegrado y desencajado, como podemos estarlo nosotros y nosotras mismas.

Animar acompañando, tiene que ver fundamentalmente con poner de nosotros y de nosotras mismas, estando abiertos al crecimiento en la relación con la persona voluntaria. Animar acompañando requiere comprometernos en esa relación, con nuestro tiempo, asumiendo responsabilidades, pero lo más importante, poniéndole corazón, poniéndole Amor (Para situarnos en este tema: Erich Fromm: El arte de amar. Paidos, Barcelona, 2000)

 


NO HAY nada más auténtico, y revolucionario que lo que nace del Amor. Estar en disposición de amar implica reconocernos y aceptarnos frágiles, sólo así podremos colocarnos a la altura del otro y acompañarle en el camino de la acción voluntaria.


 

Un camino en el que la propia persona también está en juego; no sólo son importantes los objetivos del proyecto o de la organización, sino que las propias metas personales, la apuesta por creer cada día que el mundo puede ser mejor y más justo son asuntos fundamentales. Creer esto, en la sociedad en que vivimos, implica mucho valor y merece mucho respeto porque no es nada fácil.

Así pues, nuestro papel como animadores y animadoras, nos lleva a plantearnos que la persona voluntaria forma parte de este proyecto de metas comunes, con sus debilidades y sus fortalezas, y que yo animador o animadora me hago acompañante, si soy capaz de asumir mi propia realidad igualmente de luces y sombras; sólo así podemos entre todos construir un proyecto juntos. Esto es un reto para toda nuestra vida.

 

FuenteEl acompañamiento en la acción. Figura del animador. Jully Rodríguez. Colección a Fuego lento. Plataforma para la promoción del voluntariado de España.