Parece que el universo quiere que escriba este juego. Hablé de él este fin de semana con el grupo al que estoy impartiendo el curso de monitor/a de tiempo libre, y ayer lo vi en un vídeo de la página de facebook de ACCENT Escuela de Animadores.
Como era uno de los que más gracia me hacían de guaje (niño), pues os lo comparto. El juego en cuestión es…
¿Ojo de buey, cuchillo o tijera?

Para este juego no es necesario ningún material.
El juego se inicia dividiendo al grupo en dos equipos de igual número de jugadores cada uno y una «madre» (quien se la queda sin jugar y hace de testigo)
Desarrollo del juego:
- A continuación se designará cuál de los equipos comienza (cuando yo era guaje lo hacíamos a pares o nones, a mayoría / minoría…)
- Lxs jugadorxs del equipo que «se la queda» se colocarán agachados, de manera que el primero apoye sus manos y la cabeza sobre uno que no juegue, situado de espaldas a una pared o sentado en un banco, y que recibe el nombre de «madre»; los demás adoptarán la misma postura de «burro», poniendo la cabeza entre las piernas del compañero que le precede y sujetándose con las manos en las piernas del mismo.
- Cuando el 1º equipo se dispone en forma de «burro», lxs miembrxs del 2ºequipo tomarán carrera, uno a uno, diciendo: «¡burro va!», y saltarán dejándose caer sobre los «burros».
- Cuando todxs lxs del 2º equipo estén encima, una a una, formularán la siguiente pregunta: o «¿Ojo de buey, cuchillo o tijera?», y haciendo una figura con los dedos de una mano.
- 1 jugadorx del equipo «que se la queda» intentará adivinar la posición marcada, actuando la «madre» como testigo y juez.
- Si acierta intercambiarán los papeles; si no es así, volverán a empezar.
Buscando algún vídeo para que lo vierais, he descubierto que también se le da otros nombres como: El burro; pico, pala o puño; o zurro, pico taina, tijerillas y gamellón; o churro media manga o mango entero.
Y aquí el vídeo


EL CONSEJO DE LOS YUYUMANOS
El Consejo de los Yuyumanos se encontraba reunido para decidir los trabajos colectivos de la siguiente estación. Una mujer tomó la palabra y dijo:
“Los hombres pasan mucho tiempo en la caza, fuera del poblado, y las mujeres hemos de ocupamos de criar a los hijos, atender el ganado, cultivar el grano, y otros muchos trabajos que agotan nuestras fuerzas y envejecen pronto nuestros cuerpos”.
Luego habló un hombre para decir que cada vez la caza se alejaba más y era preciso viajar más días, por un terreno seco y sin agua, para encontrar a los animales.
Otras mujeres y otros hombres tomaron después la palabra para contar, con su propia voz, cómo era la vida de las mujeres y hombres Yuyumanos.
Entonces habló el hombre más anciano y dijo:
“Las necesidades de los tiempos son muchas y las fuerzas son escasas. El pueblo ha de decir cuáles son las tareas más necesarias para que nuestro empeño no sea en vano”.
Alguien dijo entonces que si no hubiera que caminar tanto hasta el río, para buscar agua, las mujeres no tendrían que hacer tantos esfuerzos y los hombres podrían llevar reservas de agua al salir de caza. Una mujer dijo que si trasladaran el poblado más cerca de los campos de caza, los hombres podrían ocuparse de atender el ganado. Otra dijo que era preciso buscar hierbas para hacer cocciones, porque el mal de vientre afectaba a muchos miembros de la tribu. Y luego hablaron otros y otras, y cada cual dijo aquello que pensaba era más necesario y urgente.
Al cabo de un tiempo de hablar llegaron a un acuerdo: Lo primero era traer el agua hasta el poblado, para mejorar los cultivos, para que el ganado abrevara y los hombres y las mujeres bebieran sin tantas fatigas.
Deliberaron y discutieron muchas ideas, hasta que acordaron que lo mejor sería hacer un estanque junto a las cercas de los animales. El estanque podría guardar el agua de las lluvias y, mientras tanto, construirían un canal desde el río. Y habría que limpiar de matorrales y broza el sendero, para evitar que las serpientes y otros animales peligrosos dañaran a quienes construyeran el canal. Y todo ello habría que hacerla antes de que pasaran cuatro lunas y llegaran las grandes lluvias, anegando los caminos.
Y el hombre más anciano preguntó en voz alta si todos los hombres y mujeres de la tribu comprendían la tarea y la hacían suya. y entonces, muchos preguntaron por los hombres y mujeres que serían necesarios para realizar la tarea y preguntaron cual sería el trabajo de cada uno, y cómo habría de juzgarse si la tarea había sido correctamente cumplida. Y nadie calló hasta que todos y todas hubieron comprendido la tarea.