Técnicas grupales (características, para qué sirven y limitaciones)

Para aplicar dinámicas grupales, debemos tener en cuenta:
  • En cada caso concreto hay que adaptarlas y recrearlas de acuerdo a las circunstancias o situación – problema que se confronta y, especialmente, de acuerdo a las características del grupo. El saber elegir técnicas adaptadas a las circunstancias es la forma más eficaz de utilizarlas.
  • Ninguna técnica puede aplicarse en toda circunstancia, por lo cual es muy recomendable «no aficionarse» a una o dos técnicas que se conocen y se saben aplicar con eficacia; para cada caso hay que buscar la o las técnicas más adecuadas.
  • Nunca hay que aplicarlas de manera rutinaria o ritual; el puro formalismo las vacía de espíritu y significado.

Hechas estas consideraciones de tipo práctico en lo concerniente al uso de las técnicas grupales, se nos presenta otro problema: ¿cómo elegir la técnica adecuada? Como ya advertimos, no hay una técnica más adecuada en abstracto, de ahí que es de suma importancia práctica elegir la técnica probablemente más adecuada para cada caso. No cabe ni es posible proporcionar una pauta aplicable a cada situación particular, de modo que se pueda tener una especie de recetario que indique “para tal caso”….”tal técnica”.

Sin embargo, existen algunos criterios o factores que hay que tener en cuenta para esta elección, y que deben utilizarse cada vez que haya que seleccionar una técnica entre varias, a saber:
  • Los objetivos que se persiguen
  • La madurez y entrenamiento del grupo
  • El tamaño del grupo
  • Según el ambiente físico
  • Las características del medio externo
  • Las características de los miembros
  • La capacidad del animador/a

Después de estas recomendaciones prácticas, podemos plantearnos ahora cuáles son las técnicas más utilizadas.  Se presenta una visión de conjunto de varias técnicas grupales. Las técnicas que aquí se presentan pueden complementarse o combinarse entre sí, dependiendo del grupo, del tiempo disponible, etc.

Técnica grupal

Características
Para qué sirve
Limitaciones
Mesa redonda
Exposiciones sucesivas de especialistas que tienen diferentes puntos de vista acerca de un mismo tema o problema. Puede o no ser seguida de discusión. Interviene un moderador.
Hacer conocer un problema o tema desde posiciones divergentes u opuestas.
Se corre el riesgo de que la discusión tienda a morir.
Entrevista pública
Un experto es interrogado por uno o varios del grupo sobre un tema, ante un auditorio.
Obtener información y documentación sobre un tema.
La calidad de la dinámica depende de la capacidad de comunicación del entrevistado.
Simposio
Exposiciones orales de un grupo de individuos (cuatro a seis) sobre diferentes aspectos de un mismo tema o problema. Las diferentes exposiciones se complementan entre sí.
Proporciona información sobre diferentes aspectos de un problema o diferentes perspectivas de análisis.
No ofrece oportunidades para la participación del público.
Diálogo o debate público
Dos personas específicamente invitadas conversan ante un auditorio sobre un tópico, siguiendo un esquema previo.
Conocer diferentes puntos de vista sobre un tema.
El grupo tiene una actitud pasiva.
Panel
Un grupo de expertos, no expone sino dialoga ante el grupo en torno a un tema determinado.
Permite conocer diferentes formas de enfrentar o considerar un problema.
Generalmente participan los que tienen más hábito de hacerlo o los que carecen de inhibiciones.
Philips 66
Un grupo grande se subdivide en grupos de 6 personas que tratan en 6 minutos la cuestión propuesta. Después se realiza una puesta en común.
Amplia la base de comunicación y participación. Hace posible la discusión y el intercambio de puntos de vista de cada uno, aún cuando se trata de grupos. Sirve para que en poco tiempo se recojan todos los aportes de la gente.
Los aportes suelen ser superficiales y frecuentemente dispersos.
Grupos de discusión
Un grupo reducido trata un tema o problema en discusión libre o informal conducido por un coordinador.
Permite el intercambio de experiencias, de conocimientos, resolver problemas y eventualmente la toma de decisiones.
Número limitado de participantes.
2-4-8
Sobre un tema específico, primero dialogan dos personas que no se conocen previamente. Luego se encuentran con otra pareja formando un cuarteto, el que finalmente se reúne con otro cuarteto, formando un grupo de ocho personas. En cada momento, comentan lo que hablaron antes y los acuerdos alcanzados sobre el  tema. Luego se reúnen en plenario.
Contribuye a la integración grupal.
Su realización demanda mucho tiempo.
Eco
Esta técnica exige, para tomar la palabra, repetir la última frase del orador anterior.
Desarrolla la atención.
Alarga el debate.
Foro
El grupo en su totalidad discute informalmente un tema, conducido por un coordinador.
Conocer a un tiempo las opiniones de todos.
Suelen dominar la escena los más audaces, y quedan relegados los más   tímidos.
Comisión
Grupo reducido que estudia un punto para presentar conclusiones a un grupo mayor.
Para que todos puedan expresarse.
Debe organizarse cuidadosamente la agenda de la comisión para que su   trabajo no se alargue en el tiempo.
Velada o Fogón
Encuentro de todo un grupo para presentar dramatizaciones, chistes, canciones, poesías, etc., acerca de un tema previamente acordado o tema libre.
Contribuye a la integración grupal.
Debe contar con un coordinador-animador capaz de integrar personas de diferentes edades y estilos.
Cuchicheo
Un grupo reducido discute un tema en voz baja. Luego, al azar, algunos de estos grupos presenta su opinión al plenario.
Permite la participación en grandes auditorios.
No se logra conocer todo la opinión de todos, lo que puede desanimar a los grupos.
Método de casos
Se estudia un caso real, se discute y se sacan conclusiones.
Estimula los pensamientos originales, se incita a las decisiones.
La preparación de materiales es compleja y demanda mucho tiempo.
Dramatización
Representación de una situación real por los miembros del grupo. No se trata de “decir” acerca de un problema, sino de “mostrar”.
Ocasión de impregnarse de una situación, posibilidad de estudiar las   relaciones humanas.
Necesita un animador experimentado y de una cierta madurez en el grupo.
Juego de roles (role-playing)
Se determinan los roles característicos de una situación problema. El grupo estudia la conversación que mantienen los que representan los roles, observando relaciones que se han establecido entre ellos, repercusiones en el auditorio y frases y gestos significativos. Se abre la discusión general.
Permite analizar una situación problemática para el grupo, reviviendo los aspectos conflictivos a través de las diferentes posturas con que se puede enfrentar.
Al ser una representación improvisada se puede correr el riesgo de no mostrar cómo son realmente los roles que intervienen. No lleva necesariamente a la búsqueda de soluciones.
Método de proyectos
Estudio en común de un problema y elaboración de una solución.
Hace adquirir experiencias y, en especial, desarrolla la capacidad de formular problemas y proponer alternativas de acción.
Demanda mucho tiempo y esfuerzo para su preparación.

Fuente: “Técnicas de animación grupal” de María José Aguilar.

Técnicas de liderazgo

Diferentes técnicas, para trabajar el liderazgo con grupo:

Tú como líder.

  • Objetivo: Identificar dos cualidades que caracterizan a cada miembro como líder a través del concepto de liderazgo.
  • Descripción: Cada persona tendrá asignado en sus distintivos dos números donde deberá colocar cualidades que en su opinión lo hacen ser líder
  • Duración: 15 minutos
  • Factores de riesgo: Falta de integración, poca motivación hacia la actividad
  • Indicadores de logro: Asertividad, participación y concentración

Ubicando el poder dentro de tu grupo

  • Objetivo: Lograr que cada integrante visualice su posición con respecto al poder dentro del grupo
  • Descripción: Todos los miembros se colocan en filas según la posición que ellos consideren que ejercen dentro del grupo con respecto al poder, luego uno o dos participantes voluntariamente ubican al grupo según su percepción, al final en un circulo se discute sobre la posición relativa de los miembros
  • Duración: 30 minutos
  • Factores de riesgo: Desorganización, falta de interés, motivación hacia la actividad
  • Indicadores de logro: Comprensión de la actividad, participación activa, compañerismo.

Organización de Fiesta final

  • Objetivo: Enseñar al grupo el uso de grupos pequeños para formar organizaciones.
  • Descripción: Los participantes de forma voluntaria, se deben incluir en cada subgrupo de trabajo para la organización de la fiesta
  • Duración: 20 minutos
  • Factores de riesgo: Falta de involucraron, falta de dinamismo
  • Indicadores de logro: iniciativa, colaboración, participación

Equilibrando tu responsabilidad

  • Objetivos: Observar el buen manejo de la responsabilidad a través de dos dramatizaciones
  • Descripción: Las personas se disponen en dos grupos para dramatizar un grupo de exceso de responsabilidad y otro de responsabilidad compartida, al finalizar la actividad se discute
  • Duración: 20 minutos
  • Factores de riesgo: Falta de dinamismo, involucraron de la actividad, falta de comprensión del punto
  • Indicadores de logro: Colaboración, dinamismo

Comparemos

  • Objetivo: Ubicar el control de la facilitación a través de un análisis comparativo entre dos profesores.
  • Descripción: en una hoja cada integrante comparara la forma que toman los profesores, Eudomar Fuenmayor y Leonardo Prieto para dirigir sus clases. Uno desde el punto de vista controlador y el otro facilitador, luego anotamos sus diferencias, al final se discute la actividad
  • Duración: 20 minutos
  • Factores de Riesgo: Desconocer las cualidades que caracterizan a los dos profesores, falta concentración
  • Indicadores de logro: Capacidad de análisis y dinamismo

Dibujemos a fulanito

  • Objetivo: Representar cada miembro del grupo a través de un dibujo si se encuentra en los viejos paradigmas o si esta cambiando
  • Descripción: Cada miembro plasmara en un dibujo que cosas hacia antes en otras materias, que no hace en dinámica de grupo I, en función de trabajar en clase, al final de la hoja colocar si se sitúa en los viejos paradigmas o si ha cambiado y que consecuencias e produce, discutir.
  • Duración: 20 minutos
  • Factores de riesgo: falta de creatividad, poca motivación hacia la actividad, falta de integración
  • Indicadores de logro: introspección, concentración.

La montaña

El ejercicio aquí expuesto es un símil aplicable a cualquier problema de carácter social. Para buscar soluciones a este tipo de problemas siempre debe tenerse en cuenta al entorno social afectado, por tanto lo recomendable es la búsqueda conjunta de soluciones, donde todos puedan sentirse implicados, comprendan el alcance del problema y entiendan la necesidad de un cambio social en el enfoque del mismo. 

No existe una respuesta única, ni mejor, las estrategias ni son únicas ni excluyentes entre si, deben combinarse aquellas que se crean más convenientes y ajustarse a objetivos claros, bien definidos, que permitan realizar una evaluación continua que aporte las mejoras necesarias. Además éstas se deben de ir modificando conforme vayan apareciendo nuevas variables. Por tanto todas las respuestas pueden ser válidas siempre que se ajusten a las necesidades.

Aquí os exponemos una respuesta general donde mayoritariamente os podréis sentir identificados.

El primer paso, es entregar al grupo el texto «la montaña» para que lo lean, después se les pedirá que reflexionen sobre las diversas cuestiones.

1.- Analizar las estrategias que se han ido utilizando. ¿En que han fallado y por qué?. ¿Qué aspectos no se han tenido en cuenta?
Las estrategias utilizadas en orden cronológico son la prohibición, la reducción de riesgos y la educación en el miedo. No se educa en que cada persona conozca todas las consecuencias tanto positivas como negativas de la actividad con el objetivo de que sea consciente de lo que le puede aportar la misma y así elegir libremente su opción, se le prohíbe, se le cura o se le informa de la parte negativa.
2.- Ahora sois vosotr@s el equipo técnico contratado por el Ayuntamiento para resolver la solución. Proponer soluciones.
Evaluación de necesidades.
¿Qué problema tratamos de prevenir? ¿Se trata de un problema real, o es un falso problema creado artificialmente? ¿A quién afecta? ¿Cómo ha evolucionado en el tiempo? ¿Qué dinámicas regulan su funcionamiento?

Se trata de evitar la práctica arriesgada de una actividad que incluso llega a costar la vida.

Indudablemente existe una serie de hechos objetivos, reales, se producen subidas a la montaña y esto desencadena una serie de accidentes, por lo que afecta a todos los vecinos del pueblo y sus visitantes.

No obstante la gravedad de los hechos supone un problema artificial de percepción, puesto que dependiendo de la persona que valore el tema podrá apreciarlo desde un prisma diferente.

Pasa de ser una tradición del pueblo y un elemento integrador social del mismo, compartido por generaciones de las familias, a ser un problema político, sanitario y educativo y familiar.
§  Determinación de la población diana.
¿Cuál es el colectivo social en el que queremos influir con nuestra actuación? ¿Cuáles son las características básicas de este colectivo?

La actuación se debe de dirigir a la población general: se trata de que toda la sociedad entienda que el problema no es la montaña, sino el uso indebido que se hace de ella, sin unas pautas seguras que debieran haberse utilizado e instaurado desde los/las primeros/as escaladores/as para evitar situaciones de alto riesgo.

Las características de la sociedad en general pueden resumirse en que durante todo el ciclo vital de desarrollo evolutivo del individuo hay situaciones de riesgo o crisis inevitables y los problemas sociales pueden mostrarse como un aprendizaje social en una situación social, vinculado con la propia dinámica cultural, donde las características de cada individuo y las del “problema” determinan la interacción que consolida ese aprendizaje social.
Definición de objetivos.
¿Cuál es le objetivo general de nuestra actuación? ¿Cuáles son los objetivos específicos en los que se desglosa el objetivo general? ¿Cuáles son los indicadores que señalan que estamos alcanzando esos objetivos? ¿Cuándo podremos considerar nuestra actuación exitosa?

El objetivo general es comprender el alcance del problema y lograr el compromiso de todos los estratos sociales para desmontar estereotipos sociales y objetivar el dramatismo existente en torno al mismo, educar para la vida y la promoción de unas personas y grupos sociales más libres, más seguros ante los problemas sociales.

Los objetivos específicos pasan por trabajar desde los ámbitos escolar, familiar, asociativo, comunitario, etc, ámbitos de socialización para el individuo desde edades tempranas. Se trata de una acción sobre los factores personales, interpersonales y los culturales/sociales con el fin de potenciar las características personales que permitan una adaptación y/o modificación según las necesidades de cada uno. Intervenir en todos los niveles, desde el personal hasta el macrosocial, para incrementar los factores protectores y minimizar los factores de riesgo buscando comportamientos alternativos.
  • Dotar a las personas de herramientas de análisis (definición de problemas, capacidad de abstracción, capacidad de anticipación de consecuencias) y estrategias de resolución de conflictos.
  • Educar respecto a los efectos, consecuencias y conductas de riesgo.
  • Reducir daños y/o minimizar riesgos para prevenir problemas.
  • Promover las habilidades y conocimientos necesarios para facilitar la comunicación dentro de cada entorno (familiar, escolar, laboral, social).
  • Instauración de otras alternativas de ocio y de espacios socializadores.
  • El indicador que muestra que las estrategias son las adecuadas es la disminución del número de accidentes, gravedad de lesiones y muertes.

Adecuación entre objetivos y actividades.
¿Qué actividades utiliza nuestra actuación para propiciar los cambios deseados? ¿Qué evidencia existe respecto la idoneidad y pertinencia de esa estrategia? ¿Cómo incidirá el desarrollo de esas actividades en la consecución de los objetivos?

Se habrán de crear grupos de discusión a fin de buscar una propuesta común de actuación, en la que todas las partes implicadas se sientan escuchadas, comprendidas y formen parte en la respuesta, que ha de ser coordinada y perdurable en el tiempo, además de respaldada por la sociedad a la que se dirige, contemplando sus peculiaridades y sensibilidades.

Se trata de reducir el atractivo y la función instrumental informando sobre sus riesgos, facilitando alternativas de vida y favoreciendo el desarrollo de personas y colectivos menos frágiles, más seguros, libres y autónomos. Se deben impulsar estrategias  explícitas (acciones formativas e informativas) y transversales (potenciación de hábitos de vida, valores y actitudes propias de una actitud sana y madura.

Al ser una solución convenida por todos los implicados se contempla, analiza y da respuesta a las dudas surgidas de cada estamento, lo que genera una respuesta sensible y apropiada al entorno, necesidades y cultura de esa sociedad.

Se establecerá un proceso educativo que deberá ser perdurable en el tiempo para que de manera paulatina se cree una conciencia social común de protección de la salud, que reportará beneficios en el proceso de desarrollo continuo de cada persona a nivel físico, psíquico y social.

La idoneidad tiene que quedar avalada por una evaluación de resultados que confirmen la consecución de los objetivos.
Dotación de medios.
¿Qué recursos materiales necesitamos para desarrollar nuestras actividades? ¿Cuáles son los recursos humanos necesarios? ¿Cuáles son los recursos económicos que necesitaremos? ¿Cuáles son las fuentes de las que obtendremos los distintos recursos?

Surge la necesidad de espacios donde poder desarrollar todas las actividades propuestas (grupos de discusión, grupos de trabajo, oferta formativa y de ocio), materiales de oficina para la organización de todas las estrategias.

El total del tejido social sería el recurso humano ideal, hasta alcanzar ese objetivo haría falta un equipo técnico que coordinase todas las acciones y a las personas que las desarrollan, activando de esta manera.
Un problema social debe estar en disposición de solicitar recursos a su Estado, comunidad autónoma y ayuntamiento, además de contar con las diferentes obras sociales de las fundaciones.
Distribución de tareas y tiempos.
¿Quién hará qué para la puesta en marcha de las distintas actividades? ¿Cómo van a participar los propios destinatarios de nuestra actuación? ¿Cuándo se realizarán las diversas actividades?
El equipo técnico será el encargado de la puesta en marcha de los procesos, actuando en muchos momentos como vínculo de comunicación entre las partes implicadas, organizando cada actividad con criterios técnicos objetivos y coordinando al equipo humano que desarrolla las mismas.

Los destinatarios deben tomar parte en todo el proceso, en la búsqueda de soluciones, evaluación de las acciones y participarán en las acciones diseñadas para cada colectivo. Asimismo se deben de buscar canales de  comunicación donde puedan aportar aquello que consideren oportuno.
Diseño de la estrategia de evaluación.
¿La actuación se ha desarrollado de acuerdo a lo previsto? ¿Se han conseguido los resultados previstos? ¿En que medida se han alcanzado el objetivo general planteado inicialmente?
A lo largo de cualquier proceso en el que está implicada tanta gente es necesario realizar una evaluación continua en la que constantemente se revise si el proceso del desarrollo se ajusta a lo diseñado y cuales son los motivos de tener que ir reajustando el planteamiento inicial y las soluciones. Se trata de un proceso de constante mejora. Si a lo largo del proceso  se producen demasiados y sustanciales cambios habremos de pensar que el proyecto no contemplaba todas las variables y/o no se ajustaba a las necesidades de los implicados.
Los indicadores de evaluación son los que determinan el grado de cumplimiento de los objetivos.


La montaña
La verdad es que cuando llegué al “Pueblo de la Gran Montaña”, lo primero que me llamó la atención fue el río, que corría seguro de sí mismo, ágil, chocando frontalmente con los muros de las casas; el tono dorado de la vegetación que rodeaba las tierras oscuras; el aire alegre de la gente.
Por eso aquel cartel me obligó a girar la cabeza buscando con cierta curiosidad un promontorio que fuese digno de tan pomposo adjetivo; pero sólo suaves colinas azules se dejaban ver más allá de las praderas.
Sin embargo, muy pronto, la “Gran Montaña” empezó a ser una realidad que se imponía con una exigencia atosigante.
Todo en el pueblo giraba alrededor de ella. Subir, subir a lo más alto, escalar rocas desafiantes, abrir caminos más difíciles no era sólo una diversión sino sobre todo el baremo social de la estima o la admiración en aquella comunidad.
Aunque hice valer mi derecho a ser paticorta, algo miope, terriblemente patosa y nada amante del ejercicio físico, todos los que me rodeaban consiguieron con sus reproches y sus estímulos que un fin de semana me dispusiese a ir a lo que prometía ser una especie de peregrinación obligatoria dominical.
Las rocas surgían directamente de la tierra en medio de la llanura muerta e inmóvil y sus paredes parecían acantilados de un mar extrañamente silencioso.
Mientras trataba de agarrarme a cuanto estaba a mi alcance, intentaba comprender el hechizo que la Gran Montaña ejercía en chicos y grandes, la necesidad de subir que parecían sentir tan imperiosamente.
Por ello la caída, el golpe, mi pierna astillada, el traslado en camilla al pueblo, fueron vividas por mí como un reforzamiento, esta vez en carne propia, de las preguntas que me inquietaban.
Como siempre pasa en estos casos, una afluencia de noticias referidas a accidentes semejantes al mío, me fueron llegando cual marea.
Mi estupor creció al saber el número tan elevado de sucesos, muchos de ellos mortales y aproveché mi obligado retiro del trabajo en elaborar un informe para el periódico local, confieso que muy melodramático, pero sin duda sincero dado mi ánimo escandalizado.
Nunca me hubiese imaginado, la cara de sorpresa con que me recibió mi vieja vecina.
– ¡Usted sabe el revuelo que ha levantado su artículo! Mi nuera me ha contado que hay un Pleno en el Ayuntamiento para discutirlo.
Cuando llegó Paco, el repartidor de leche, me comentó que en la escuela el profesorado había mandado hacer una encuesta sobre los accidentes al alumnado.
Realmente era sorprendente que una situación vivida siempre como normal se hubiese planteado en la mente de todos y todas como urgente a resolver. Y  así fue. El Ayuntamiento se reunió y decidieron, como suele ser habitual, que el mejor remedio sería prohibir el acceso a la Gran Montaña: guardias, una valla, carteles que servirían de disuasión a la ciudadanía. Esta decisión llenó de satisfacción a las familias y amistades de las personas accidentadas más graves, que llevaban tiempo pensando y pidiendo que una medida así fuera tomada para evitar que otras personas sufrieran su misma triste situación.
Durante mucho tiempo, el pueblo de la Gran Montaña se alejó de mí.
La carta que recibí una fría mañana de febrero no contenía apenas noticias interesantes y a punto estuve de tirarla al cesto de los papeles si no es porque una postdata escrita en tinta roja me llamó la atención.
No fuiste tú la última accidentada en nuestro pueblo; para consternación del Ayuntamiento, la gente ha seguido subiendo saltándose todo tipo de prohibiciones”.
La realidad fue que muchas personas, especialmente las más jóvenes, hicieron caso omiso de la prohibición. Habían subido cientos, miles de veces y nunca habían tenido problemas. Es más, consideraban injusto y exagerado privar de la única diversión del pueblo a mucha gente del vecindario que eran expertos montañeros y montañeras y deseaban seguir disfrutando de su Montaña.
En una nueva sesión municipal para hablar del problema, fue el médico quien propuso la solución que pareció mejor a la mayoría: “retiraremos la valla y en su lugar estableceremos un puesto de socorro permanente para atender a las personas heridas y accidentadas, así evitaremos males mayores respetando la voluntad de quien  quiera seguir subiendo”.
De nuevo, resonaban en mis oídos los ecos llenos de “alerta”, “cuidado”, “¡no pongas el pie ahí!”, “¡se caen rocas!”. Llegaban a mí acompañados de la sensación, ya intuida en mi única y desgraciada excursión de que el hechizo de la “Gran Montaña” no consistía sólo en ser la única diversión del pueblo sino sobre todo en que plasmaba las ansias que todos y todas tenemos de sentirnos valorados e integrados socialmente.
Lamentablemente, el proyecto del médico tampoco dio un resultado muy satisfactorio. Cuando el hijo del alcalde se fracturó la cadera de una caída se vio la insuficiencia del puesto de socorro. Aunque se curen en él muchos rasguños y magulladuras no se conseguía evitar que siguieran produciéndose accidentes y lo peor fue observar como cada vez más niños, niñas y personas jóvenes tenían como única afición ir a la Montaña.
Esta vez fueron los y las maestras, quienes apoyados por un grupo de padres y madres, plantearon una nueva solución. “Haremos que los niños y las niñas cojan miedo a la Montaña, de ese modo evitaremos que suban a ella sin necesidad de vallas y estaremos haciendo una labor de futuro”. Pronto empezaron a llenarse las clases de fotografías de los cuerpos sin vida de las personas que habían caído por la montaña, se organizaron charlas en las que las personas accidentadas que habían podido sobrevivir hablaban a la juventud de la locura que supone subir a la Montaña y otras acciones por el estilo.
Esta nueva medida fue eficaz durante un tiempo, pero al cabo de unos meses algunos chicos y chicas, quienes peor iban en la escuela, empezaron a acudir de nuevo a la Montaña. La atracción del riesgo era mayor que el miedo que habían intentado meterles. Poco a poco fueron atrayendo a más chicos y chicas y de nuevo los accidentes volvieron a aumentar.
Después de todo aquello, y de tantas vicisitudes, en el pueblo había una gran preocupación y una gran agitación. Algunas personas pedían volver al sistema de la valla, otras pedían que hubiera más puestos de socorro y otras insistían en que quien no supiese escalar, que se quedase en casa. Los ánimos estaban exaltados y finalmente el alcalde tomó una decisión.
Se formó un comité con quienes quisieron aportar ideas y se contrató a una persona encargada de llevar los planes y propuestas que se aprobaran.