Los jóvenes españoles, los que menos riesgo ven en la cocaína

12/07/2011 06:23  BRUSELAS

Los jóvenes españoles son, de todos los europeos de su edad, los que ven menos riesgos en las drogas y de los más permisivos con su uso. Según un Eurobarómetro publicado ayer por la Comisión Europea, la tasa de españoles entre 14 y 24 años que consideran muy peligroso el consumo esporádico de cocaína es 25 puntos menor que la media comunitaria. Además, hasta un 27% de ellos cree que su consumo puntual no entraña ningún riesgo. En cuanto al consumo habitual, nueve de cada diez jóvenes españoles sí lo creen muy peligroso.
La imagen se repite, con ligeras variaciones, con respecto a otras drogas, como el cannabis, que para un 61% de los jóvenes supone una amenaza «baja» o «nula» para la salud. La percepción del riesgo guarda relación con la disponibilidad de la droga, ya que, junto a Dinamarca e Italia, España es el país donde más fácil es acceder a este tipo de sustancias, según los encuestados. En cuanto a la cocaína y el éxtasis, en España es donde más fácil le resulta a los encuestados acceder a su distribución, al igual que al cannabis, donde sólo es superado por Italia.

El auge de lo sintético

En la presentación de los datos, la comisaria Viviane Reding, a cargo de la cartera de Justicia, señaló su intención de poner en marcha «medidas más estrictas para afrontar la creciente comercialización de nuevas drogas sintéticas». Estas se venden generalmente por internet y de manera legal, pero tienen efectos tan nocivos como las prohibidas.
La Comisión Europea anunció propuestas concretas sobre este asunto para el próximo otoño, entre las que estarían «alternativas a las sanciones penales, nuevas formas de control» y una mayor participación de las autoridades de seguridad alimentaria en su detección, según un comunicado. En cuanto a su uso, el 95% de los jóvenes españoles aseguran no haber consumido ninguna de estas sustancias, una cifra similar al promedio europeo.
Sólo el año pasado, en la Unión Europea se identificaron 41 de estas sustancias sintéticas, más populares en Reino Unido, Irlanda y los países nórdicos que en el sur de Europa. Según el Ejecutivo comunitario, «las nuevas sustancias psicoactivas están esparciéndose a un ritmo sin precedentes». Entre las más populares se encuentran derivados sintéticos de drogas de diseño. Viviane Reding pidió, además, a los 27 países miembros de la UE que apuesten por la lucha sin cuartel compartiendo información a nivel comunitario para una rápida detección y combate global.

Hª de las drogas en España: Época de libertad farmacológica (hasta 1918)

Prácticamente todas las sustancias conceptuadas en la actualidad como drogas ilegales, hasta 1918, fueron consideradas como cualquier otro fármaco. Eran de productos de venta libre, y su empleo estaba generalizado en todos los estratos sociales con fines terapéuticos convencionales. De hecho, se vendían no sólo en boticas, droguerías y herboristerías, sino también en comercios de especias, abacerías, coloniales y ultramarinos.
La legislación en materia de salud pública no se planteaba, ni de lejos, restringir su consumo, sino únicamente perseguir los posibles fraudes y negligencias en su comercialización, así como delimitar las competencias entre los distintos colectivos de profesionales autorizados para su importación, producción, elaboración y venta, a saber: farmacéuticos, drogueros (dos gremios que, compartiendo intereses, coexistieron enfrentados en dura pugna hasta la II República) y, en menor medida, herbolarios.
Existía, no obstante, una prohibición que afectaba no sólo a las sustancias consideradas hoy drogas ilegales, sino a todos los fármacos sin excepción: el veto de ser objetos de publicidad en medios profanos, es decir, no especializados. Sin embargo, casi toda la prensa de la época incumplía sistemáticamente este precepto, convirtiéndose en su principal soporte publicitario (hasta la Gaceta de Madrid —predecesora del Boletín Oficial del Estado— llegó a hacer propaganda, entre otras especialidades farmacéuticas, de las afamadas Pastillas Bonald: con cocaína, heroína, codeína).
Por lo demás, la información farmacológica sobre el empleo terapéutico de drogas en periódicos y revistas de medicina, farmacia y veterinaria era muy completa y exhaustiva.
Se daban casos puntuales de abuso (como por ejemplo, el del pintor y escritor catalán Santiago Rusiñol, quien en 1899 ya tuvo que someterse a un tratamiento de desmorfinización), especialmente en ambientes decadentes y bohemios, pero no comportaban ningún tipo de problemática social.
El empleo de drogas apenas despertaba la atención de los medios de comunicación de la época. Excepcionalmente, la prensa española se refería al problema que representaba el opio en países como Francia e Inglaterra, como algo exótico, importado de sus colonias de ultramar; pero la mayoría de las veces, las drogas tan sólo constituían un pretexto o motivo para la publicación de chistes, chanzas y demás comentarios satírico-burlescos. En consecuencia, no se detectaba ningún signo de alarma relacionado con el uso de drogas en el seno de la sociedad española del momento.
En cambio, sí se registró una intensa cruzada antialcohólica, promovida por la Liga Antialcohólica Española (fundada en 1911) y su principal órgano de difusión, el periódico El Abstemio (con una tirada de 10.000 ejemplares). Cabe decir, no obstante que, a diferencia de lo ocurrido en EE.UU. y otros países, los temperantes españoles no consiguieron elevar sus pretensiones de abstinencia total a rango de ley.
Aparte del alcoholismo, otras dos «lacras sociales» preocupaban y excitaban los ánimos de los sectores católicos más intransigentes: la difusión de publicaciones e imágenes consideradas «obscenas» y la blasfemia. Tras activas campañas en contra, las autoridades gubernativas decretaron su prohibición, si bien no consiguieron su erradicación.
La neutralidad observada por el Gobierno español ante la I Guerra Mundial determinó que muchas personas buscaran refugio en España, principalmente en Barcelona, y vinculado a este aluvión demográfico comenzó a extenderse el consumo de drogas al margen de usos terapéuticos convencionales. Tanto es así que, a finales de 1917, el diario republicano El Diluvio desató una activa campaña de prensa contra «los envenenadores públicos», denunciando «la impunidad» con que en la Ciudad Condal se vendía opio, morfina, cocaína y otras drogas, «hasta a los niños». Se decía que sólo en Barcelona había alrededor de seis mil quinientos cocainómanos (entre los que se contaban banqueros, militares, periodistas, funcionarios, socios del Liceo, capitanes de barco, señoritas de la aristocracia, clérigos, dos concejales y algún diputado provincial). Se pudo comprobar, en este sentido, que la fuente de abastecimiento eran «siete u ocho farmacias», dándose la circunstancia de que más de un farmacéutico «vivía sólo de la venta de venenos». El escándalo, difícilmente contenido, determinó que las autoridades gubernativas se plantearan por primera vez controlar y restringir el uso de drogas en España.

Asturias frena al cuidador familiar

El Observatorio de la Dependencia revela que entre enero y junio 1.311 asturianos se han convertido en beneficiarios de la ley 

27.06.11

El cuidador familiar se frena en Asturias. En lo que va de año, 670 asturianos se han incorporado a la nómina de personas que cobran por cuidar de un pariente con dependencia. Son casi tantos expedientes como los que tienen como beneficiario a un dependiente que ha optado por un servicio: 641.
Esos son los principales datos que revela el Observatorio de la Dependencia, dependiente de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales y que en el último examen, publicado el lunes pasado, otorgó un suspenso al Principado.
Tal y como adelantó este periódico, con 3 puntos sobre 10 posibles, Asturias se colocó a la cola del país en cuanto a cumplimiento de la Ley de la Dependencia, un puesto al que llega por segundo examen consecutivo, después de haber encabezado la relación de comunidades en poner en marcha esta novedosa norma, en vigor desde abril de 2007, y de haber sido premiado su trabajo con calificaciones de ‘notable’.
Pero el atasco en la gestión que comenzó el año pasado ha convertido a Asturias en la región con menor número de dictámenes sobre solicitudes, con un 83,3%, frente al 93% de media estatal, lo que se resume en que casi 6.000 asturianos tienen derecho a una ayuda, pero no la tienen al no haber firmado el Plan Individual de Actuación (PIA).
El Observatorio de la Dependencia ha hecho llegar a este periódico todos los detalles del análisis realizado a la gestión del Principado, un análisis que tiene como inconveniente el escaso número de expedientes tramitados en cinco meses, 1.311, aunque aporta datos positivos, como el freno a las pagas al cuidador familiar.
7.245 asalariados
Dicha paga está considerada en la ley como ‘excepcional’, pero desde el principio de la puesta en marcha de la norma se convirtió en la más habitual, superando hasta en un 70% al volumen de expedientes que incluían un servicio.
Sin embargo, la Consejería de Bienestar Social y Vivienda, que siempre ha defendido que se deben priorizar los servicios, parece haberle puesto freno a esta ayuda económica, ya que entre el 1 de enero y el 1 de junio de este año, 670 PIAs se han firmado con una paga familiar de por medio. La cifra es casi idéntica a la de PIAs con servicios, 641.
Otra prueba del parón se encuentra en el hecho de que, en mayo, no se firmó ningún PIA con esta paga como destino, lo que supuso un recorte de 751 asalariados sobre el total de 7.245 asturianos a sueldo por cuidar de un familiar.
En Asturias hay otros 7.022 beneficiarios que han optado por disfrutar de un servicio, ya sea teleasistencia, centro de día, ayuda a domicilio o residencia, tanto en la red pública como con una ayuda para buscar soluciones en el mercado privado. La geriátrica es la oferta preferida, con 3.185 clientes a cargo de la ley. No obstante, en lo que va de año los geriátricos asturianos sólo han registrado 51 ingresos.