La semana pasada me fui a Londres, a caminar, comer, beber, leer, observar y vivir la ciudad, que por cierto, no conocía. Disfruto de toda la experiencia que supone viajar. Desde el atractivo turístico, hasta ver como son los supermercados y los barrios, cómo va la gente en el metro, cómo se vive, qué se hace, vamos conocer su cultura. Paseando por la ciudad de la niebla (que yo no he visto…) se me ocurrio hablar de este tema ;O)

La Animación Sociocultural, dentro de la educación no formal, promueve la democracia cultural y su objetivo es, no sólo estudiar o analizar la realidad social, sino transformarla desde dentro. Su idea es que la PERSONA, el GRUPO o la COMUNIDAD son proyectos culturales que se construyen desde dentro, ya que desde fuera solo pueden ser manipulados.

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Actividad de calle de Action on Hearing Loss (Londres 2017)

Frente a esa postura existe otra más habitual que es la  democratización cultural: la cultura de élite al alcance de todos mediante la difusión cultural, desde las instituciones culturales para que la gente la entienda y la pueda disfrutar. Se piensa que existirá el máximo desarrollo cultural siempre que el público pueda acceder libremente a la cultura de élite.

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Contemplando la Galería National (Londres, 2017)

Desde esta perspectiva, las personas, grupos o comunidades son meros espectadores y receptores de la cultura, sin ser parte; frente a la participación activa que se propone en la Democracia cultural

Para conocer un poco más sobre estos conceptos, os dejo un tabalar con las diferencias entre Democratización Cultural y Democracia Cultural

DEMOCRATIZACIÓN CUTURAL

DEMOCRACIA CULTURAL

Modelo de difusión y extensión cultural

Modelo de Animación Sociocultural

La cultura la entiende como un bien colectivo, que debe estar al alcance de la ciudadanía.

La cultura la entiende como una práctica social, construida en el diálogo y la convivencia social.

La iniciativa y creación de cultura es generada desde la oficialidad, no desde el pueblo.

Los ciudadanos participan en la creación y acción cultural, donde las Administraciones públicas comparten responsabilidades, fomentando el pluralismo y la interculturalidad.

Los ciudadanos tienen la condición de público-espectador, la cultura es interpretada como un bien de consumo, en un contexto de oferta y demanda.

Los ciudadanos tienen la condición de público-actor, donde se fomenta la participación, en un contexto de libertades y derechos civiles.

La participación en las dinámicas culturales es en función del origen social, recursos económicos, educación recibida, etc., sin preocuparse por la equidad.

Las dinámicas culturales se identifican con la vida cotidiana, por lo que procuran compatibilizar sus necesidades con criterios de igualdad y justicia.

 

La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una “cultura del silencio”

Freire
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