Blue eyes, así conocí este experimento por primera vez hace ya unos años, cuando participé en un curso de formación del programa Juventud en Acción, en Letonia. El curso tenía como objetivo formar a un grupo de gente joven perteneciente a entidades sociales para luchar contra la discriminación.

Y en esta semana pasada, lo comenté con el grupo que al que le imparto formación, y se me ha ocurrido compartirlo en el blog.

 

El paradigma del grupo mínimo da nombre a un conjunto de experimentos que se llevaron a cabo durante los años 70. El objetivo fue demostrar que bajo unas condiciones (la categorización del grupo), se podía modificar la conducta grupal.

Este experimento aún sigue utilizándose para explicar la conducta social. Es suficiente categorizar dos grupos en función de una característica trivial para provocar efectos de diferenciación intergrupal.  Sorprende cómo de manera tan rápida asumimos nuestra pertenencia a un grupo o a otro y lo fácil que podemos iniciar conductas discriminatorias hacia el grupo contrario.

Hace plantearte cómo se originan los prejuicios y cómo afectan éstos a la educación y en conjunto, a la formación de nuestra sociedad.

blueyes

El caso de Jane Elliot

El racismo ha estado presente en la gran mayoría de culturas a lo largo de la historia humana. Lamentablemente aún lo está. Muchas minorías se enfrentan a diario con múltiples actos discriminatorios. A pesar de esto, todavía se piensa que la discriminación no es tan mala y que es cosa del pasado.

Un día después del asesinato de Martin Luther King, la maestra Jane Elliot les preguntó a su alumnado si es que en los Estados Unidos había personas a las que se les tratara distinto. El grupo que rondaba los ocho años, respondieron que sí: “Los negros, los indios y los asiáticos”. Al consultarles qué sabían sobre ellos, los alumnos describieron a estos grupos con estereotipos raciales.

En ese momento, Jane Elliot aprovechó para para realizar su experimento por primera vez.

 

Aquí podéis ver el experimento completo.

 

La única manera sería experimentarlo en persona. Jane separó al grupo de con ojos azules del de ojos marrones. Hizo unas cintas verdes con cartulina para que los de ojos azules se las pusieran alrededor del brazo.

Luego les dijo a todos que el grupo con ojos marrones eran mejores que el de ojos azules, “son más limpios y más inteligentes”. Sabiendo que los pequeños no se dejarían convencer sin razones lógicas detrás de lo que decía, inventó un argumento científico para que le creyeran: “El color de los ojos, el del pelo y el de la piel son causados por un mismo químico, la melanina”. Escribió “MELANINA” en la pizarra.

Afirmó que dicho químico es el que causa la inteligencia. Más melanina produce un color de ojos más oscuro. Por tanto, el grupo de ojos marrones son mucho más inteligentes que el de ojos azules. Les dijo que las personas de ojos azules son algo tontas, si se les da algo bueno no saben usarlo y terminan rompiéndolo.

La profesora dijo que la nueva regla del día era que el grupo de ojos azules debían usar vasos para bebe de la fuente. “¿Por qué?” preguntó una niña, “porque si no nos podrían contagiar algo” gritó un niño de ojos marrones.

Desde ese momento, el grupo de de ojos marrones comenzaron a tratar al de ojos azules como inferiores. Cuando alguno/a hacía algo mal como no saber resolver un problema de aritmética, el de ojos oscuros les insultaban y se burlaban en conjunto.

Los y las infantes tímidos del grupo de los marrones comenzaron a ganar confianza. De repente, todo el grupo se había contagiado del espíritu de superioridad y se habían convertido en líderes del aula. A su vez, las personas más académicamente sobresalientes del grupo de los azules comenzaron a tener problemas. Una niña que solía ser experta en matemáticas comenzó a dudar de sí misma y no quiso pasar a la pizarra de nuevo, luego de equivocarse en un simple ejercicio. El grupo de los marrones se aliaron en pequeños grupos, los de ojos azules no eran bienvenidos en ellos.

El grupo de ojos marrones comenzaron a cuestionar por qué su maestra, que se supone que debería enseñarles, tenía ojos azules. Concluyeron que, si los tuviera marrones, sería directora de la escuela.

El siguiente lunes, Jane revirtió el ejercicio, diciéndoles al grupo de ojos marrones que la verdad era que ellos eran los verdaderamente tontos y flojos. El grupo de ojos azules eran los inteligentes y superiores ahora.

Sin embargo, luego de haber experimentado los males de la discriminación en carne propia, los ojos azules no fueron tan duros con los ojos marrones, no tenían la suficiente motivación para vengarse comportándose igual.

Cuando el ejercicio acabó, algunas personas se abrazaron, otras lloraron. Su maestra les pidió que hicieran un informe sobre lo que aprendieron y que explicaran por qué mataron a Martin Luther King.

 

“He observado como en 15 minutos, niños maravillosos, cooperativos, estupendos y considerados, se han vuelto horribles, perversos discriminadores. Creo que he aprendido más de los que se consideraban superiores porque sus personalidades han cambiado más que las de los que se consideraban inferiores”

Jane Elliott

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