En esta semana temática del “lo que no debe ser” (véase esta entrada, o esta otra) que he hecho en el blog, quiero hablar de las cualidades y  capacidades del/la animador/a sociocultural.

Según Ander-Egg las cualidades más importantes para que un/a animador/a pueda desarrollar su práctica sociocultural son las humanas (lo dice un gran teórico en la materia, no yo. Aunque lo suscribo totalmente)

Estas hacen referencia a su temperamento y  a su carácter, el cual debe ir formándose a lo largo de toda su vida e en una continua búsqueda de la mejora.

 

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Animando….

 

Y esas cualidades que vamos a ir aprendiendo a lo largo de nuestra vida profesional, pero no vienen en los libros son…

 

Capacidad para infundir vida

El/la animador/a debe transmitir entusiasmo, animación a las personas para luchar por las cosas que les interesan. Motiva pero sin dirigir ni manipular, su propósito principal es la participación de la comunidad en el propio cambio de la realidad.

Debe estar bien dotado de imaginación e inteligencia para crear proyectos y actividades interesantes.

Debe ser capaz de dinamizar la vida personal, grupal y social, ya que esto despierta en los individuos, y en él mismo, los deseos de actuar como un catalizador de las inquietudes personales de los colectivos.

 

Capacidad para relacionarse y comunicarse con la gente

El ámbito de trabajo de la animación exige un trato directo con la gente por lo cual es necesario que el/la profesional tenga un talante de amabilidad, respeto, espontaneidad, empatía, en definitiva “don de gentes”.

Es importante que aprenda escuchar a las personas y hacerse comprender utilizando un lenguaje comprensible y adaptado a las personas a las que se dirige, cuidando tanto su lenguaje verbal como no verbal.

Otra cosa imprescindible seria extrapolar esta capacidad de relación no solo con el grupo sino con el resto de profesioaneles de la ASC  como con personas relacionadas con el trabajo que ha de desempeñar.

 

Convicción y confianza en que la gente puede desarrollar sus potencialidades para realizarse como persona

El/la profesional debe confiar en la capacidad del grupo para así conseguir los objetivos marcados, obteniendo de este modo una superación de cada individuo en particular.

Debe confiar en la persona y trabajar con y para la gente, haciéndolos capaces de tomar sus propias decisiones, consiguiendo de este modo fomentar la autoestima de cada miembro del grupo de trabajo y de los profesionales que han participado en el proyecto.

 

Madurez humana

Esto supone aceptarse, quererse, conocerse; haciéndose responsable de sus propios actos y de lo compromisos que adquiera. De este modo se consigue una capacidad de juzgar no solo nuestras actuaciones sino las de los demás, siempre de manera objetiva y constructiva.

El desarrollo de esta capacidad nos faculta para poseer una madurez emocional capacitándonos de un espíritu sereno y sin crispaciones, ayudándonos a actuar de una manera equilibrada.

 

Fortaleza y tenacidad para enfrentar las dificultades

En cualquier actividad a realizar nos encontramos con posibles obstáculos que tendremos que salvar, por lo que tendremos que tener disposición a enfrentarnos con los problemas para así solucionarlos. Gracias a esto adquirimos cualidades como fortaleza, tenacidad, perseverancia, capacidad de esfuerzo, etc.

 

Mística y vocación de servicio

Debe poseer una vocación de servicio, tener una sensibilidad ante las necesidades de otros/as, de sus problemas, intereses, sufrimientos, alegrías, etc. Para llegar así a empatizar con los problemas más profundos de estas personas y ayudarlas a sentir que sus vidas interesan a alguien y existen profesionales que pueden asesorarte para buscar posibles soluciones.

 

Y tú, ¿qué piensas? ¿alguna otra capacidad qué nos haga falta? ;O)

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