Os comparto un extracto de un manual muy interesante que me he leído (os dejo la referencia abajo), sobre los errores que podemos cometer en los procesos participativos.

Los procesos participativos no son un fin en sí, deben ser utilizados en coherencia con los objetivos de desarrollo que se persiguen.

 

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Foto: Pixabay

 

A continuación listamos algunos de los errores más comunes que pueden reducir su impacto positivo:

Improvisación: se falla en planificar el proceso y en explicarlo a la gente, y se “queda corto”; los métodos deben ser seleccionados en función de un objetivo claro

Superficialidad: se recolectan pocos datos, sin cruzar los métodos para profundizar y “triangular” las fuentes

Premura: se corre hacia las conclusiones, omitiendo de profundizar aspectos poco claros e inexplicados

Exclusión: se omite de integrar al proceso ciertos miembros de la comunidad, generalmente los más marginados

Imposición: se abandona la actitud facilitadora en algún momento del proceso y se imponen ideas, dejando de escuchar y aprender

Manipulación: el proceso participativo se lleva a cabo sólo para satisfacer las necesidades de los técnicos o de algunos líderes que manipulan el proceso para confortar “sus” propuestas

Falta de compromiso: se crea confusión si el proceso participativo no resulta de un compromiso inicial claro con la gente: objetivos, resultados esperados, devolución de los productos a la comunidad

Decepción: un proceso participativo despierta expectativas de la gente; si no se le da el seguimiento esperado, se habrá otra vez “extraído” información sin devolver nada, y la credibilidad del método mismo quedará afectada en la comunidad.

 

A continuación proponemos una lista de preguntas de referencia para saber cómo vamos en el proceso, que seguramente nos ayuden a prevenir los errores mencionados:

1. ¿Habrá otra forma mejor y más confiable de hacer lo que hacemos?

2. ¿La información que producimos es realmente útil y responde a los objetivos?

3. ¿La gente está participando lo suficiente? ¿Podríamos involucrar más gente?

4. ¿Tenemos bastantes puntos de vista diferentes sobre el problema?

5. ¿Estamos “triangulando” con varios métodos y fuentes antes de llegar a conclusiones?

6. ¿Nos estamos adaptando en la marcha, y aprendiendo cosas nuevas?

7. ¿Estamos usando todas las posibilidades de herramientas participativas?

8. ¿Estamos dedicando bastante tiempo a la gente?

9. ¿Estamos produciendo información en forma útil y comprensible para la gente?

10. ¿Hay sesgos en los resultados? ¿Es por la selección de participantes, o por el equipo facilitador?

11. ¿Estamos haciendo una evaluación del ejercicio con la gente?

12. ¿La gente está clara sobre el seguimiento a dar al ejercicio?

 

Fuente: 80 herramientas para el desarrollo participativo: diagnóstico, planificación monitoreo y evaluación. Frans Geilfus. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). 2002

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