Metodología Participativa

Me ha pasado que leyendo proyectos de participantes de mis formaciones, o con gente que he tenido en mis equipos de trabajo, o curioseando por la red  veo en el apartado que «su metodología será participativa», pero luego veo la ejecución y para mi no lo es…

Así que yo me imagino así a esas personas pensando así:


«Ohhh Zeus, tengo que redactar la metodología para una actividad / proyecto / programación / loquesea; voy a poner que la metodología sea integradora, activa y participativa. Porque «pega», queda bien.»

Muchas personas, muchas veces


Y yo me pregunto si saben lo que realmente quiere decir que la metodología sea participativa.

La metodología participativa es un proceso de trabajo que concibe a los participantes de los procesos como agentes activos (PROTAGONISTAS) en la construcción del conocimiento y no como agentes pasivos, simplemente receptores; de esta forma promueve y procura que todos los y las integrantes del grupo participen .

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Cuando se utiliza esta, la percepción, análisis y solución de los problemas no depende ya solo de las personas que llevan el proyecto sino que se tiene en cuenta de manera primordial a las personas beneficiarias y sus expectativas, sus percepciones y necesidades.

La metodología participativa busca fomentar el aprendizaje de una manera global y que de esta manera las personas puedan tener una visión amplia de la realidad.

Este tipo de metodología se fundamenta en tres principios:

Primero, no es producto de una moda ni de la época moderna, pues presentan un largo trayecto histórico.

Segundo, no están diseñadas con el único fin de ser lúdicas, sino que existe un fundamento neurofisiológico que recomienda el uso de las mismas aplicando una serie de técnicas y materiales didácticos para apoyar el aprendizaje.

Tercero, sus fundamentos pedagógicos han sido probados por diferentes corrientes de la enseñanza y del estudio de la conducta.

Se considera que la metodología participativa da mejores resultados cuando los grupos interesados tienen una conducción sólida y un liderazgo innovador. Asimismo, la mejor metodología para planear o administrar un proyecto específico es la que responde a los objetivos, valores y capacidades personales de los participantes que forman parte de un proceso.

Para mi una metodología participativa es aquella que trabaja lo siguiente:

  • Saber (conocimiento)
  • Saber ser (autoconocimento / crecimiento personal)
  • Saber hacer (poner en práctica lo aprendido)
  • Sabor (pasión)

 

Las técnicas en la metodología participativa 

Las técnicas participativas son consideradas como un componente de la metodología, como el medio o procedimiento que se usa para realizar la metodología misma. En otras palabras, las técnicas son sólo una de las muchas herramientas interactivas de cualquier metodología participativa.

Las técnicas participativas están compuestas por diferentes actividades como ser dinámicas de grupo, sociodramas, adecuación de juegos populares con fines de capacitación, títeres, vídeos, dibujos y cualquier otro medio que tenga como objetivo generar la participación, el análisis, la reflexión y un cambio de actitud conciente y duradero en los y las participantes, que conduzca a una planificación de acciones para la solución de problemas.

Las técnicas participativas no son un pasatiempo ni una mera distracción, sino una poderosa fuerza impulsiva que facilita el aprendizaje, profundiza los temas expuestos y propenden además a una educación liberadora, eminentemente participativa.

Ocio del bueno (y con fundamento)

La navidad es inminente, aunque ya hace semanas que podemos comer turrón, y las ciudades estén decoradas con luces de colores.

Esta época del año, es una en las que podemos encontrar más trabajo como monitorxs, animadorxs, dinamizadorxs, etc. Debido a que infancia, adolescencia y parte de la juventud tendrán vacaciones escolares, esto deriva en que tendrán más Tiempo Libre y de ahí que se programen todo tipo de actividades y se contrate a ¿profesionales? para llevarlas a cabo (desde su diseño hasta su ejecución…)

Pongo en interrogantes la palabra ¿profesionales? (¡uy me se me ha vuelto a escapar…!) No para referirme a las personas como tal y si no a las actividades desarrolladas en si…

Jugar al pañuelo, recortar hueveras para hacer carpetas, pintar canutillos de papel higiénico o hacer globoflexia, está bien si son herramientas para llegar a un fin y no el fin en si mismas. Si no hay detrás un proyecto educativo, que no una programación de actividades, eso es una prostitución del ocio.

Amén que entiendo a los y las profesionales que trabajan en estas actividades y saben que eso no debiera hacerse así, pero que tiene que comer, que yo puedo ser crítico pero también he trabajado en actividades de ocio, que realmente eran actividades de relleno sin un planteamiento educativo.

Para comprender el valor educativo del Ocio bueno (y con fundamento), y conocer las características de lo que debe ser; me he sacado los apuntes que tienen referencias de gente con más estudios y experiencia que yo.

Ocio

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Dumazedier, en 1971, daba la siguiente definición de ocio:

“El ocio es un conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede entregarse de manera completamente voluntaria tras haberse liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales, para descansar, para divertirse, para desarrollar su información o su formación desinteresada, o para participar voluntariamente en la vida social de su comunidad”.

El ocio va a estar caracterizado por diferentes notas (Cuenca Cabeza, 1995; Llull  Peñalba, 1999):

  • Disponibilidad de tiempo libre
  • Actitud personal
  • Conjunto de ocupaciones condensadas en las tres “d”: Descanso, Diversión y Desarrollo
  • Componente lúdico
  • Dimensión medioambiental, dentro del contexto territorial y ecológico
  • Desarrollo creativo, que posibilita la autoformación y el entrenamiento de destrezas y habilidades
  • Dimensión festiva o vivencia del ocio junto a la comunidad
  • Carácter solidario del ocio, que promueve la necesidad humana de abrirse, comunicarse y entregarse a los demás

Pero claro, dichas notas son las que se dan en los ocios activos, creativos, que exigen una implicación de la persona, una actitud particular; los ocios pasivos, consumistas… no van a cubrir alguna o ninguna de esas notas.

Así se puede establecer también una clasificación de niveles de aprovechamiento del ocio para la persona (López Andrada y otros, 1982):

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En la medida en que las actividades que se desarrollan vayan caracterizándose por ser más enriquecedoras para la persona se irá subiendo en ese esquema.

El descanso, calma, contemplación… (Que no tienen nada que ver con el ocio estéril de “pasar el rato”) marcará el punto medio de ese aprovechamiento.

Por encima tendremos ocios enriquecedores, y por debajo niveles inferiores del ocio que se pueden definir como ociosidad, caracterizados por la apatía, la inactividad, la frustración y el mero consumo de productos y servicios de ocio.

Ese mayor o menor aprovechamiento del ocio va a pasar por la actitud del individuo al enfrentarse a su tiempo libre. Según Trilla (1993) esta actitud se desarrolla en torno a tres ejes principales:

  • Autonomía: Libertad de elección (o su percepción, al menos) sobre lo que se va a hacer en el tiempo libre.
  • Autotelismo: La actividad de ocio tiene un fin en sí misma, y no busca obtener más que el simple deleite de realizarla.
  • Vivencia placentera: El ocio debe ser satisfactorio y gratificante.

En función de esos ejes, el mismo Trilla define el ocio como:

“una forma de utilizar el tiempo libre mediante una ocupación autotélica y autónomamente elegida y realizada, cuyo desarrollo resulta placentero al individuo”.

Esta concepción del ocio, sin embargo, no ha sido constante a lo largo de la historia (Llull Peñalba, 1999). Es más, podemos considerar que es uno de los avances de nuestra civilización, pues durante siglos el ocio estaba reservado a las élites (podéis leer lo que publiqué sobre análisis histórico del ocio y el TL). 

Han sido las conquistas obreras las que consigan continuas mejoras en el tiempo libre para la ciudadanía: menos horas de trabajo, aumento de salarios, vacaciones pagadas…

Pero hasta 1948, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos no se consagra el derecho al tiempo libre y al ocio: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas (art. 24)”.

En nuestra sociedad actual, vamos a distinguir 3 concepciones del ocio (Cuenca Cabeza, 1998):

  • El ocio como autorrealización: Se entiende el ocio como un ejercicio de libertad y autodesarrollo personal y comunitario, un proceso dinámico de perfeccionamiento, de mejora, de adquisición de habilidades…
  • El ocio como derecho: Se entiende el ocio como un derecho inalienable, y que se explicita reconociendo el derecho de los ciudadanos a la cultura, al deporte, al turismo… Derecho que ni siquiera en nuestra sociedad es efectivo: véase por ejemplo las personas discapacitadas.
  • El ocio como calidad de vida: Se entiende el ocio como un requisito indispensable para garantizar la calidad de vida de las personas, que reporta indudables beneficios directos (satisfacción de la necesidad de ocio, prevención de enfermedades, mantenimiento de la forma física y mental…) e indirectos (corrige y equilibra otros desajustes y carencias personales y sociales).

Las tres son acertadas; es más, como realmente puede definirse el ocio y adquirir todo su sentido positivo y enriquecedor es teniendo en cuenta esas tres corrientes o concepciones.

Una perspectiva integradora del ocio lo podría entender del siguiente modo:

“el ocio es un derecho que deben disfrutar todos los seres humanos, independientemente de su  raza, color, creencias o condición social, porque tiene indudables consecuencias sobre el ejercicio de la propia libertad y la capacidad de autorrealización de las personas, grupos y comunidades, siendo un elemento a la vez garante e indicador de la calidad de vida”.

Taller de Interculturalidad

¡Que cosas tiene tener «síndrome de Diógenes digital»! (término acuñado por mi para decir que no borro ningún archivo…)

Rebuscando en viejos USB, me he encontrado con la primera propuesta para un taller de formación que me encargaron redactar. Lo que veréis escrito a continuación data del año 2007 y lo preparé para una empresa de servicios que quería presentar a un cliente una propuesta de un taller de Interculturalidad.

Y yo que de aquella que tenía más cara y ganas que experiencia, les preparé lo siguiente (además de desarrollar todas las unidades didácticas, dinámicas, seleccionar material audiovisual…)

Cabe decir que nunca lo llegué a impartir, porque aunque a la empresa le encajó, al cliente no, así que está inmaculado este taller. Si alguien quiere que lo lleve a cabo para su entidad, ya sabéis, usad el formulario de contacto.

Taller de Interculturalidad

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Foto: Juan F. Morillo*

“La belleza del arco iris radica en sus distintos colores”

 

Proverbio africano

PRESENTACIÓN

En la sociedad actual se nos muestra la coexistencia, que no convivencia, de distintas culturas, lenguas, costumbres, religiones… Haciendo evidente la necesidad no sólo de reconocer su diversidad y diferencia, sino de aprender a convivir juntos.

La Interculturalidad refleja esas diferencias dentro de una misma sociedad, defendiendo la diversidad, basándose en la Igualdad y el Derecho a la Diferencia.

En este curso se plantea la oportunidad de aprender de esa multiculturalidad y de crear una conciencia crítica, que favorezca el entendimiento entre las distintas culturas.

 

OBJETIVOS GENERALES

  • Introducir a los alumnos al concepto de Interculturalidad.
  • Dotar a los alumnos de conocimientos y herramientas para iniciarlos en la mediación intercultural.
  • Favorecer el conocimiento y la creación de una valoración positiva y crítica de las distintas culturas.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Conocer las ideas, actitudes y objetivos del Interculturalidad en el ámbito de la educación no formal.
  • Enseñar estrategias de intervención y de resolución de conflictos.
  • Concienciar sobre los prejuicios y tópicos para afrontar la diversidad cultural.

CONTENIDOS

  1. Mediación Intercultural: Orígenes, conceptos básicos e ideas.
  2. Migración.
  3. Racismo.
  4. Mujer: Intelectualidad desde la perspectiva de género.
  5. Derechos Humanos.
  6. El encuentro cultural.
  7. Estrategias de intervención.

METODOLOGÍA

La metodología a didáctica se planteará según las siguientes premisas:

Adaptabilidad: Debido a la diversidad de contextos de los que proceden los alumnos, se partirá de sus conocimientos previos, orientando las sesiones a la realidad del aula.

Integración: Favoreciendo la cohesión grupal, buscando el enriquecimiento personal a través del intercambio de experiencias.

Participación: Motivando las intervenciones en el aula, fomentando el debate y la intervenciones del grupo

TEMPORALIZACIÓN

El curso tiene una duración de 24 horas, distribuidas en 6 sesiones semanales de 4 horas cada una.

 

* Foto del Banco de imágenes y sonidos  sujeta a una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported (Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual)(CC BY-NC-SA 3.0)