De la responsabilidad compartida

Un texto que uso en ocasiones en las formaciones para reflexionar sobre la responsabilidad compartida.

puzzle-3155663_640

Y no solo en el equipo de trabajo, si no en el grupo del que formamos parte, en la familia, en la comunidad, en la vida.

Hay cuatro individuos que se llaman:
“Todos”, “Cualquiera”, “Alguien”, “Nadie”.
Había un importante trabajo que hacer.

Se le pidió a “Todos”, que lo hicieran,
“Todos”, estaba seguro de que “Alguien” lo haría,

“Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero….
“Nadie” llegó a hacerlo.
“Alguien” se enojó cuando se dio cuenta de ello.

Porque era el trabajo de “Todos”;
“Todos” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo,
Pero no lo hizo.

Al final, “Todos” culpo a “Alguien”,
Cuando “Nadie” hizo lo que
“Cualquiera” podría haber hecho.

Lo leemos otra vez y ¿reflexionamos?

Definiciones de Animación Sociocultural (por quienes la ponen en práctica)

Primera entrada de 2021. Quería hacer algo diferente.

Ya hace años que celebro el 24 de enero, el día de la Animación Sociocultural, porque tiene que tener un día para ella, como cuentan los artífices de la idea (Jota de Inedit Viable, uno de ellos)

Ya que se trata un día de visibilizar la Animación Sociocultural (en adelante ASC) y que esta siempre compleja de explicar, incluso para quienes formamos parte y la ejercemos, que acabamos rebuscando alguna de las múltiples definiciones que corren por ahí.

Un ejemplo…

 

De todas esas, las más productivas me parecen las del “12 meses…”, ya que están contadas en primera persona de manera clara y concisa.

Así que quiero reunir la mayor cantidad posible de definiciones de Animación Sociocultural por quienes la ponen en práctica. Quien la trabaja, la estudia, pasó de cerca, le interesa, la investiga… y el próximo 24 de enero compartir los resultados.

 

Definiciones de

 

¿Quieres participar?

Muy sencillo, pincha AQUÍ y déjame tu definición contando qué es para ti la Animación Sociocultural.

Vaya viaje… se acabó 2020

Al menos laboralmente. Que todavía queda un día.

En los últimos cuatro años, en mi último día de curro, publicaba una entrada con el resumen de experiencias  profesionales del año (2019, 2018, 2017 y 2016), incluso hace cinco años, decía que para reyes quería estabilidad laboral.

Pensaba ponerme a escribirla y seguir con mi particular tradición, pero este año tan raro merece algo diferente.

Algo en común que tenían esas entradas, y también los años previos aunque no dejara constancia de ello, era mi incertidumbre laboral. Siempre iba echando cuentas de cuánto tiempo me quedaba de un contrato y cuánto “paro” tenía por si me quedaba sin empleo. Cierto es que hasta finales de 2019 nunca jamás había “fichado” la cartilla de desempleado, vamos nunca había estado más de tres meses sin contrato.

Esa incertidumbre se traducía en un empleo “campamento base” o principal (con mayor o menor duración) y un montón de colaboraciones puntuales en proyectos o formaciones complementarias. Y así haciendo malabarismos con el tiempo, transformé el pluriempleo en un arte, mi récord está en trabajar durante 3 meses 65 horas fijas de lunes a viernes (un contrato de 40 horas y otro de 25 horas), además de algunas colaboraciones de fines de semana. 

No cuento esto como pena en plan “pobre de mí” ya que disfruto de mi trabajo como animador, pero si me parece un dato reseñable a lo jodido del sector, de entender la ASC como transformación social y querer trabajar de ello, de no saber dónde o si habrá otro empleo… y sin hablar de las condiciones (que daría para otra entrada)

Como contaba en el resumen de 2019, decidí dejar el empleo “campamento base” con la idea de buscar nuevos frentes. Estos eran subsistir entre el “paro” y trabajos cortos hasta poder culminar en un proyecto junto mi hermano y otras dos personas para asumir el traspaso de una empresa de inserción. Y lo conseguimos. Tuve un par de trabajos, y en febrero, cogimos el traspaso de la empresa, estuvimos unos meses (pandemia por en medio mediante) pero para julio mi hermano y yo decidimos irnos y crear algo propio, acorde a nuestro bagaje y habilidades.

Así nació en agosto, El Taller Animación Sociocultural. Y aquí seguimos, dándole forma, trabajando en lo que nos gusta, y creciendo ;O) (¡Larga vida a El Taller!)

Y desde aquí es donde seguirán, espero, durante mucho tiempo mis andanzas laborales.

20201227_142130

Esto no era lo que quería contar, pero sabéis que me enrollo fácilmente. Y bueno algo de contexto no viene mal.

Lo que me apetecía hacer en esta entrada “resumen” de 2020, de mis años trabajados, de mi experiencia como animador, de lo que deseo para ese “Taller”, es una serie de reflexiones o una declaración de intenciones, ya que ahora mi empleo depende de mi mismo (y mi hermano, obvio)

Ahí voy…

Espero no dejar de ilusionarme con actividades, proyectos o formaciones y no caer en hacer las cosas por inercia. Vale que el trabajo es tan jodido que te pagan por hacerlo, pero quiero disfrutar con ello.

Hacer caso de mi instinto en cómo hacer las cosas. Que uno va teniendo una edad y se huele situaciones jajaja

Trabajar y generar empleo con honestidad, cercanía, respeto y buen rollo. La gente trabaja(mos) mejor cuando estamos felices.

Que prime la coherencia. No todo lo que te ofrecen merece la pena por unos euros.

Seguir haciendo lo que me gusta y cómo creo que debe hacerse. 

 

Y ya. Nada más que contar de 2020, que vaya viaje (como digo en el título)

 

¡ ¡ ¡ FELIZ 2O21 ! ! !