Intervención…

«Intervención» es un concepto muy abierto y, en la mayoría de ocasiones, muy difuso. Lowy (1983) lo define como una acción profesional (cualificada) sobre un sistema social, derivada de un diagnóstico social y a través de medios adecuados y destinada al cambio.

intervencion

Imagen de Bob Dmyt en Pixabay 

Pérez Serrano y Martín González (1987) señalan que el objetivo de la intervención socioeducativa no es otro que el de favorecer que las personas se descubran, y participen en la vida del grupo y de la sociedad intentando la mejora de la calidad de vida; es decir, consistiría en suscitar grupos funcionales de la ciudadanía capaces de ser agentes activos y responsables de su propio progreso, usando para ello todos los medios.

La intervención constituye un sistema organizado de acciones para lograr cambios de tipo social y estructural, a través de la distribución de los recursos (humanos, tecnológicos, económicos, materiales, etc.), distribuidos en una organización o comunidad de acuerdo con diferentes reglas formales e informales. El aspecto sustancial de la intervención no es otro que la intención de cambio; es decir, el propósito de modificar una situación individual, grupal o comunitaria o externa.

Este cambio según Watzlawick (1986) puede ser de dos tipos:

  1. De primer orden aquel que altera un elemento del sistema (individuo) o su situación dentro de él, pero sin alterar el sistema en su conjunto.
  2. De segundo orden, que alteran la relación entre los elementos de un sistema.

Es necesario desarrollar un conjunto de intervenciones válidas en las que se produzcan, a la vez, los dos tipos de cambios (individuales y estructurales). Para crear situaciones, circunstancias y sistemas sanos en las que los sujetos sean capaces de desarrollarse, es necesario operar sobre:

  • Personas, que tienen una necesidad, abordándola en su globalidad y complejidad.
  • Situaciones, haciendo referencia a la interacción y las dinámicas relacionadas que se generan entre las personas.

No se debe olvidar que toda intervención persigue un cambio que debería realizarse simultáneamente tanto sobre la persona, grupo, comunidad, institución (primer orden), como sobre las relaciones entre éstos (segundo orden).

Una de las condiciones para realizar «el cambio» debería ser operar sobre la situación, y desde ella.

Cualquier intervención psicológica, social, educativa… que se precie, debe basarse en una teoría que la fundamente con todo rigor, en unos métodos y unas técnicas que le permitan ser eficiente a la hora de ofrecer respuesta.

El Semáforo (dinámica)

Hoy os dejo esta sencilla dinámica de evaluación. Muy útil, fácil de utilizar, y que puede servir para grupos de 0 a 100 años.

El Semáforo

Imagen de Thomas B. en Pixabay 

Si notáis algo raro en el formato de la entrada… disculpad. WordPress ha cambiado el editor y todavía me estoy peleando con él (aunque desde ya os digo que me parece horrible y extraño de manejar)

Objetivos:

  • Ver la situación anímica del grupo.
  • Evaluar la situación del grupo en un momento determinado   

Participantes: Esta actividad se puede realizar con todo tipo de grupos.

Recursos: Cartulinas, cartas o globos (con los colores de un semáforo: verde, ámbar o rojo)

Tiempo: La duración de la técnica es de 20 minutos aproximadamente.

Desarrollo

Se leen unas frases que estén relacionadas con los aprendizajes, valores y todo aquello que tenga afinidades con el grupo.

Si se está de acuerdo con la frase se levantara el objeto verde, sino el rojo y la respuesta dudosa con el color ámbar.

La dinámica puede durar alrededor de 20 min, dependiendo de la edad de los participantes.

Los jóvenes de hoy en día…

Hace ya 9 años que escribí esto, cuando era joven. Ya de aquella me jodía que se nos viera a la juventud de manera generalizada y en negativo.

O que chorprecha, con 34 años, ya no joven, y COVID19 mediante vuelve a demonizarse a la juventud… nada nuevo (es histórico como veréis en la entrada).

Apuntes para comentar: Si vas a decir «ya se que no son todos/as…» «Yo entiendo que es duro… y luego vais a seguir con un PERO y ponerme ejemplo de cómo un grupo de jóvenes que vive al lado de tu prima Enriqueta no llevaba mascarilla, o la hija de tu frutero, acompañada del vecino del 4º del portal de al lado de tu calle hicieron botellón… No me vale.

Y mi queridisimo Piscis, si has llegado hasta aquí, afilando los cuchillos para decirme que defiendo esas actitudes o hechos, te diré que para nada. Condeno a quien no cumple las normas de seguridad e higiene (desde los 0 a los 1000 años) porque esta situación afecta a toda la sociedad. Solo que no ataco a un colectivo concreto. La gilipollez es muy democrática.

PD: La campaña del Ayuntamiento de Gijón echando «la moralina» no contagia, pero da vergüenza.

Avatar de Pablo GarcíaEl caso Pablo

«Los jóvenes de hoy en día…», esas frase, la que da título a esta publicación, es el pie para comenzar una enumeración de aspectos negativos relacionados con la juventud: no tienen ideologías,solo piensan en las drogas, en el sexo, no tienen valores, no hacen nada, etc.

Pero esto, no es nada nuevo, y para muestra, un botón, o tres:

“Nuestra juventud es decadente e indisciplinada. Los hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo” 

Anónimo Caldeo. 2000 a.c.

 “Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.”

Sócrates. Siglo V a.c.
“Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.”
William L. Patty y Louise S. Johnson. 1953

¿Habéis visto las…

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