Qué NO es Voluntariado

La idea de escribir este artículo, viene de encontrarme en LinkedIn la siguiente publicación:

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Al verlo, inmediatamente respondí, ya que me parece que tanto conseguir empleo, unas prácticas o realizar voluntariado, son temas los suficientemente serios como para dejarlo pasar:

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Luego hablé con las persona que hizo la publicación sobre mi intención de escribir este artículo, para aclarar conceptos y le pareció buena idea. Así que vamos a ello.

Para comenzar a decir que NO es voluntariado, partiremos primero de lo que SI que lo es.

En la Plataforma del Voluntariado de España  se ha consensuado la siguiente definición de voluntariado con sus diferentes entidades y plataformas:

La Acción Voluntaria organizada es aquella que se desarrolla dentro de una organización sin ánimo de lucro por personas físicas que, de manera altruista y solidaria, intervienen con las personas y la realidad social, frente a situaciones de vulneración, privación o falta de derechos u oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida, y una mayor cohesión y justicia social como expresión de ciudadanía activa organizada.

Es cierto que la nueva Ley de Voluntariado (BOE 15 de octubre de 2015) apuesta por un voluntariado abierto, participativo e intergeneracional. Y favorece que pueda promoverse no sólo en el Tercer Sector, sino en otros ámbitos más novedosos, como son las empresas, las universidades o las propias Administraciones públicas. 

Ahora, vamos ya con lo que reza el título del artículo…

Lo que NO es voluntariado

  • Actuaciones aisladas esporádicas realizadas por razones familiares, de amistad, de benevolencia o buena vecindad.

Poco que añadir ¿no? es lo que haces porque te sale del alma, pero no es ni una acción enmarcada dentro de una entidad ni nada. Esto es es «echar una mano»

  • Las actuaciones que se realicen como consecuencia de una relación civil, laboral, funcionarial o mercantil.

Si hay un contrato de por medio,  una remuneración, ya no es voluntariado. Esto es un empleo o una prestación de un servicio.

  • Cualquier otra actuación que se derive de una obligación personal o deber jurídico.

Como por ejemplo las horas de servicio a la comunidad que vienen por la obligación (ya no es de forma voluntaria…) de una sanción o sentencia. No es voluntariado

  • Las realizadas como práctica profesional, laboral cualquier otra fórmula orientada a la acumulación de méritos o al acceso de un puesto de trabajo.

Prácticas profesionales en centros de trabajo, practicum de las carreras, prácticas profesionales no remuneradas… todas tienen un objetivo de conseguir algo (el título, una beca, un empleo…) No es voluntariado.

  • Mano de obra barata.

El voluntariado no debe sustituir nunca el puesto de un profesional. Si cubres un puesto de trabajo de «manera voluntaria» la entidad que lo haga está haciendo fraude y tú siendo estafado. No es voluntariado.

  • Voluntariado político.

Esto se llama militancia.No es voluntariado.

  • Grupos de ayuda mutua.

Los Grupos de ayuda mutua están compuestos de personas que comparten un problema o situación, que se reúnen para hacer alguna cosa para superarlo y conseguir cambios sociales y/o personales. No es voluntariado.

Democratización Cultural vs Democracia Cultural

La semana pasada me fui a Londres, a caminar, comer, beber, leer, observar y vivir la ciudad, que por cierto, no conocía. Disfruto de toda la experiencia que supone viajar. Desde el atractivo turístico, hasta ver como son los supermercados y los barrios, cómo va la gente en el metro, cómo se vive, qué se hace, vamos conocer su cultura. Paseando por la ciudad de la niebla (que yo no he visto…) se me ocurrio hablar de este tema ;O)

La Animación Sociocultural, dentro de la educación no formal, promueve la democracia cultural y su objetivo es, no sólo estudiar o analizar la realidad social, sino transformarla desde dentro. Su idea es que la PERSONA, el GRUPO o la COMUNIDAD son proyectos culturales que se construyen desde dentro, ya que desde fuera solo pueden ser manipulados.

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Actividad de calle de Action on Hearing Loss (Londres 2017)

Frente a esa postura existe otra más habitual que es la  democratización cultural: la cultura de élite al alcance de todos mediante la difusión cultural, desde las instituciones culturales para que la gente la entienda y la pueda disfrutar. Se piensa que existirá el máximo desarrollo cultural siempre que el público pueda acceder libremente a la cultura de élite.

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Contemplando la Galería National (Londres, 2017)

Desde esta perspectiva, las personas, grupos o comunidades son meros espectadores y receptores de la cultura, sin ser parte; frente a la participación activa que se propone en la Democracia cultural

Para conocer un poco más sobre estos conceptos, os dejo un tabalar con las diferencias entre Democratización Cultural y Democracia Cultural

DEMOCRATIZACIÓN CUTURAL

DEMOCRACIA CULTURAL

Modelo de difusión y extensión cultural

Modelo de Animación Sociocultural

La cultura la entiende como un bien colectivo, que debe estar al alcance de la ciudadanía.

La cultura la entiende como una práctica social, construida en el diálogo y la convivencia social.

La iniciativa y creación de cultura es generada desde la oficialidad, no desde el pueblo.

Los ciudadanos participan en la creación y acción cultural, donde las Administraciones públicas comparten responsabilidades, fomentando el pluralismo y la interculturalidad.

Los ciudadanos tienen la condición de público-espectador, la cultura es interpretada como un bien de consumo, en un contexto de oferta y demanda.

Los ciudadanos tienen la condición de público-actor, donde se fomenta la participación, en un contexto de libertades y derechos civiles.

La participación en las dinámicas culturales es en función del origen social, recursos económicos, educación recibida, etc., sin preocuparse por la equidad.

Las dinámicas culturales se identifican con la vida cotidiana, por lo que procuran compatibilizar sus necesidades con criterios de igualdad y justicia.

 

La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una “cultura del silencio”

Freire

Tipos de evaluación

Después de poner en ejecución una actividad, proyecto o programa debemos saber si hemos conseguido lo que pretendíamos. Es un elemento que nos permite el análisis entre los previsto y lo realizado.

Para Ander Egg la evaluación consiste en «una serie de procedimientos destinados a comprobar si se han obtenido los objetivos propuestos».

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Reconocer y analizar lo que ha sucedido en un período de tiempo determinado, comparando lo que se pretendía conseguir con lo que se ha obtenido realmente, de tal forma que se puede rectificar, si procede, sobre la marcha la programación. Por tanto la evaluación no es algo diferente o diferenciado de la intervención, sino que es una parte esencial de la acción, ya que permite dar continuidad y sentido al proceso práctico.

La evaluación es un proceso dinámico y continuo y forma parte de un proceso de planificación, comparando los datos obtenidos con los resultados previstos.

Por e para ello, existen varios tipos de evaluación:

  • Formativa: hace un seguimiento constante de la actividad, es la llamada evaluación continua.
  • Sumativa: pretende valorar el trabajo ya finalizado para así controlar responsabilidades.
  • Global: abarca todos los elementos de la acción animadora de forma integral, logrando un mayor conocimiento de la realidad y una mejor orientación de la tarea educativa en general.
  • Parcial: se centra en el estudio y valoración de determinados aspectos del proceso (la organización, los recursos humanos, las actividades…)
  • Interna: es la evaluación realizada por los integrantes de la institución o los participantes en la actividad.
  • Externa: es la evaluación realizada por agentes no pertenecientes al colectivo participante en la actividad; entre sus ventajas más importantes está la objetividad dado el distanciamiento.
  • Inicial: coincide prácticamente con la etapa de diagnóstico, consiste en la recogida de datos sobre la situación de partida (población, territorio, conflictos, animadores, recursos), con el objeto de valorar si podremos conseguir las metas propuestas.
  • Procesal: consiste en la evaluación del funcionamiento de la actividad, y se hace en el transcurso de la misma durante un período de tiempo determinado.
  • Final: no es necesariamente sumativa, aunque se hace al final del proceso de intervención, a partir de un balance general del total de participantes, el grado de satisfacción personal y la impresión que han causado las actividades.
  • De impacto:  permite medir los efectos que un programa puede tener sobre su población beneficiaria y conocer si dichos efectos son en realidad atribuibles a su intervención. El principal reto de una evaluación de impacto es determinar qué habría pasado con los beneficiarios si el programa no hubiera existido.