Una década de blog

Nos hacemos mayores. Parece que fue ayer cuando celebraba los 5 años del blog, pero ya han pasado otros tantos y es que«elcasopablo» lleva funcionando ¡¡10 años!!

Como en la anterior ocasión, he querido cambiar la imagen (renovarse o… quedarse con la anterior. Morir para dentro de muchos años) y la distribución del mismo.

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  • La nueva imagen, como todo lo que necesito de diseño, se la he encargado a La Lonja Estudio (os recomiendo que sigáis su trabajo en redes sociales, y por supuesto que contratéis sus servicios) ¡Gracias por todas las adaptaciones! (putas plantillas) Correrá la cerveza…

Con en la entrada de los 5 años, hago un poco de memoria. Cuantitativa (que no me da más, pero ahí está) y cualitativa (de un valor enorme)

En estos 10 años…. Se han compartido 838 entradas. Que han tenido 502.408 visitas por parte de 378.981 visitantes. De ellos, 112 personas suscritas, que reciben en su correo electrónico cada nueva publicación.

 

Pero lo realmente importante…

¿Qué me han aportado estos 10 años de blog?

Yo creo que mucho, pero si tengo que resumir, sería:

Una «biblioteca» de temas que me interesan (artículos, dinámicas, bibliografía, etc.) o que uso a para trabajar.

Muchos Conocimientos. Dominios, plugins, cookies y demás historias que he ido aprendiendo para mantenerlo actualizado. Y no solo sobre blogs, si no también sobre animación y derivados, ya que leo, releo y sintetizo para prepararme las entradas.

Empleo. Varias veces me han contactado para ofrecerme colaborar con su empresa o entidad en algún proyecto que creían que yo encajaba (y de hecho así fue).

Colaboraciones. También ha servido para que me inviten a escribir o acudir en otros espacios, eventos o lugares.

Entretenimiento. No soy metódico a la hora de publicar, ni trazo una linea de contenidos más allá de mi pasión por la animación sociocultural. Para mi esto es una afición. Me encanta tomarme un café o una birra mientras hago las entradas.

Debates. Sanos y en positivo, con las personas que han entrado a opinar en las entradas.

Y junto con mis perfiles en redes sociales, visibilidad. Hay muchas personas que no saben como me llamo, pero me conocen como el animador de la nariz roja.

 

¿Balance? Positivo, mucho.

Para acabar, no queda otra que decir que…

¡¡¡ GRACIAS !!! por leer, compartir, comentar y dejaros caer por aquí ;O)

Entre la «autoridad» y el «ni puta idea»…

Este fin de semana he decidido dedicarme a no hacer nada especial… (dolce far niente que dicen en Italia, y que de vez en cuando es necesario. Al menos para mi) estar por casa, ver pelis, mutar en el sofá y vuelta.

Inevitablemente he visto algo de noticias, vía TV y redes sociales. También he escuchado opiniones, de todo color y sobre cualquier tema (confinamientos apartheid, vuelta al cole, situación hostelera, economía…) y me han dado que pensar. Así que me he levantado del sofá y he decido ordenar las ideas que se vienen a la cabeza de la mejor manera que sé, escribiendo.

 

aturidad-niputaidea

 

Primero, anotar qué percibo de las noticias y opiniones:

Defensa o ataque a ultranza de un tema según el color político que defiendas o calces. Prácticamente sin cuestionar, solo alabar o defenestrar a las siglas, ignorando lo demás, salvo en muy muy pocas ocasiones.

Miedo. Gestionar la incertidumbre es jodido, pero más allá de lo que estamos viviendo y lo que podemos vivir; veo noticias muy centradas en vendernos «que viene el Coco»

Odio. Últimamente he pasado bastantes ganas de decir «ey, hazte así en el hombro. Que se te ha quedado pegado algo de racismo / machismo / clasismo / aporofobia… en tu último comentario…» 

Sobre el odio y RRSS, os recomiendo leer este artículo.

«Quita imbécil que ya lo hago yo». Cuanto talento desaprovechado. Que de personas expertas en… ¿todo? (ironía

Cero reflexión. Respondemos sin pensar, acción – reacción. Sin pausa, ya, ahora, así y como lo sienta (pero sin empatía)

Sin reflexión, por supuesto, tampoco hay autocrítica. Nuestro culo huele bien y del resto apesta (ay…)

 

Después de escribir todo lo que percibo, trato de reflexionar cómo me hace sentir, qué puedo sacar en claro de todo ello:

Cuesta mucho, se me agolpan muchas más ideas en la cabeza. Vienen y van tantas ideas que me da pereza escribirlas todas (ya os dije que esta en mi finde de no hacer nada…) pero trataré de resumirlo.

Creo que hay muchos egos, y que gracias a que vivimos en la época dónde es más importante la reacción a la noticia, que la noticia en si misma, nos alimentan a titulares, sin profundizar, pero que remuevan y provoquen.

Estamos ante un enemigo «invisible» que da miedo, y eso es un «arma» de control de masas. Nos hace irracionales. Y como no, habrá personas que lo traten de aprovechar. Muy relacionado también con el odio. Es bueno hacer un frente común contra algo o alguien tangible (cómo esa gente que va a venir a quitarte / ocuparte la casa…)

Nos cuesta un mundo admitir que no sabemos de todo, por no mencionar que nuestra capacidad pensar que somos mejores que la persona de enfrente. Habrá pandemia de COVID 19, pero también del efecto Dunning – Kruger. Un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real (Lee más sobre esto aquí). Muchas «autoridades» en el tema…

 

Por último, repasando lo que percibo y cómo lo interpreto, queda pensar dónde me ubico yo.

La verdad que no lo sé, así que como el nombre de la entrada, me quedo entre la «autoridad» y el «ni puta idea».

Intervención…

«Intervención» es un concepto muy abierto y, en la mayoría de ocasiones, muy difuso. Lowy (1983) lo define como una acción profesional (cualificada) sobre un sistema social, derivada de un diagnóstico social y a través de medios adecuados y destinada al cambio.

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Imagen de Bob Dmyt en Pixabay 

Pérez Serrano y Martín González (1987) señalan que el objetivo de la intervención socioeducativa no es otro que el de favorecer que las personas se descubran, y participen en la vida del grupo y de la sociedad intentando la mejora de la calidad de vida; es decir, consistiría en suscitar grupos funcionales de la ciudadanía capaces de ser agentes activos y responsables de su propio progreso, usando para ello todos los medios.

La intervención constituye un sistema organizado de acciones para lograr cambios de tipo social y estructural, a través de la distribución de los recursos (humanos, tecnológicos, económicos, materiales, etc.), distribuidos en una organización o comunidad de acuerdo con diferentes reglas formales e informales. El aspecto sustancial de la intervención no es otro que la intención de cambio; es decir, el propósito de modificar una situación individual, grupal o comunitaria o externa.

Este cambio según Watzlawick (1986) puede ser de dos tipos:

  1. De primer orden aquel que altera un elemento del sistema (individuo) o su situación dentro de él, pero sin alterar el sistema en su conjunto.
  2. De segundo orden, que alteran la relación entre los elementos de un sistema.

Es necesario desarrollar un conjunto de intervenciones válidas en las que se produzcan, a la vez, los dos tipos de cambios (individuales y estructurales). Para crear situaciones, circunstancias y sistemas sanos en las que los sujetos sean capaces de desarrollarse, es necesario operar sobre:

  • Personas, que tienen una necesidad, abordándola en su globalidad y complejidad.
  • Situaciones, haciendo referencia a la interacción y las dinámicas relacionadas que se generan entre las personas.

No se debe olvidar que toda intervención persigue un cambio que debería realizarse simultáneamente tanto sobre la persona, grupo, comunidad, institución (primer orden), como sobre las relaciones entre éstos (segundo orden).

Una de las condiciones para realizar «el cambio» debería ser operar sobre la situación, y desde ella.

Cualquier intervención psicológica, social, educativa… que se precie, debe basarse en una teoría que la fundamente con todo rigor, en unos métodos y unas técnicas que le permitan ser eficiente a la hora de ofrecer respuesta.