Causas de los conflictos en los grupos

Quienes trabajamos con grupo sabemos que surgen conflictos antes o después, es algo inherente a las relaciones humanas.

¿Qué hace que estallen los conflictos en un grupo? Si observamos bien, podremos ver que muchos de estos conflictos son síntomas de problemas más profundos.

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Esos problemas son las verdaderas causas de los conflictos del grupo y, al analizarlos, podemos a resolverlos de manera positiva.

Yo os propongo 6 causas de los conflictos en los grupos:

 

Una atmósfera competitiva. Cuando hay una atmósfera muy competitiva en el grupo, las personas aprenden a trabajar compitiendo contra las demás, en lugar de trabajar con ellas.

Los conflictos surgen por:

  • Una actitud egoísta de todas.
  • Falta de habilidades para trabajar en equipo.
  • Las personas se sienten obligadas “a ganar” en sus interacciones porque perder tiene como efecto lesiones a la autoestima.
  • Falta de confianza en las otras personas.
  • Competencia en momentos inadecuados.

 

Un ambiente intolerante. Un espacio intolerante, sin respeto, es algo hostil, en la cual hay desconfianza. Esto provocará que el grupo esté dividido y molesto, llena de personas que no saben colaborar

Los conflictos pueden surgir por:

  • La formación de “grupitos” y la búsqueda de culpables.
  • La intolerancia ante las diferencias.
  • La falta de apoyo entre personas que llevan a la soledad y el aislamiento.
  • El resentimiento ante los logros, las posesiones o las cualidades de las demás.

 

Comunicación precaria. La comunicación precaria crea un terreno especialmente fértil para el conflicto. Muchos conflictos pueden atribuirse a malos entendidos o percepciones erróneas de las intenciones, los sentimientos, las necesidades o las acciones de la personas “de enfrente”.

La comunicación precaria también puede contribuir a los conflictos cuando las personas:

  • No saben expresar sus necesidades y deseos eficazmente.
  • No encuentran espacio para expresar sus emociones y necesidades o se tienen miedo de hacerlo.
  • No pueden escucharse entre sí.
  • No observan cuidadosamente.

 

La expresión inadecuada de sentimientos. Todos los conflictos tienen un componente emocional y la forma en que las personas expresan sus emociones tiene un papel importante en cómo se desarrollan los conflictos.

Los conflictos pueden crecer cuando:

  • No están en contacto con sus propios sentimientos. No saben reconocerlos
  • No conocen maneras no agresivas de expresar su “cabreo” y frustración.
  • Reprimen sus emociones.
  • Tienen falta autocontrol.

 

La carencia de habilidades para la resolución de conflictos. Los conflictos pueden escalarse cuando no sabemos cómo responder de manera creativa ante los conflictos.

Familia, grupo de iguales a menudo recompensan (refuerzan) los enfoques violentos o muy agresivos ante los conflictos, e indudablemente hay modelos sociales para este tipo de conductas, como los de la televisión (Telecirco).

 

Abuso de poder de parte de la persona que dinamiza el grupo. Puede ser desconcertante pensar que, al emplear mal nuestro “poder” en el grupo, podemos crear una gran cantidad de conflictos, pero es verdad.

En primer lugar, tenemos una influencia muy fuerte en los factores nombrados anteriormente y, en segundo lugar, podemos contribuir a los conflictos en el grupo siempre que:

  • Produzca frustración en una persona, al fijarle expectativas irracionales o increíblemente altas.
  • Maneje un grupo con muchas reglas inflexibles.
  • Continuamente acuda al uso autoritario del poder.
  • Establezca una atmósfera de temor y de desconfianza.

 

¿Os suena alguno de estas causas? Estos problemas se presentan en cualquier momento en la vida de un grupo…

… Así que mejor prevenir. Por eso os dejo un par de entradas relacionadas con el tema  ;O)

Ojos azules (experimento sobre el racismo)

Blue eyes, así conocí este experimento por primera vez hace ya unos años, cuando participé en un curso de formación del programa Juventud en Acción, en Letonia. El curso tenía como objetivo formar a un grupo de gente joven perteneciente a entidades sociales para luchar contra la discriminación.

Y en esta semana pasada, lo comenté con el grupo que al que le imparto formación, y se me ha ocurrido compartirlo en el blog.

 

El paradigma del grupo mínimo da nombre a un conjunto de experimentos que se llevaron a cabo durante los años 70. El objetivo fue demostrar que bajo unas condiciones (la categorización del grupo), se podía modificar la conducta grupal.

Este experimento aún sigue utilizándose para explicar la conducta social. Es suficiente categorizar dos grupos en función de una característica trivial para provocar efectos de diferenciación intergrupal.  Sorprende cómo de manera tan rápida asumimos nuestra pertenencia a un grupo o a otro y lo fácil que podemos iniciar conductas discriminatorias hacia el grupo contrario.

Hace plantearte cómo se originan los prejuicios y cómo afectan éstos a la educación y en conjunto, a la formación de nuestra sociedad.

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El caso de Jane Elliot

El racismo ha estado presente en la gran mayoría de culturas a lo largo de la historia humana. Lamentablemente aún lo está. Muchas minorías se enfrentan a diario con múltiples actos discriminatorios. A pesar de esto, todavía se piensa que la discriminación no es tan mala y que es cosa del pasado.

Un día después del asesinato de Martin Luther King, la maestra Jane Elliot les preguntó a su alumnado si es que en los Estados Unidos había personas a las que se les tratara distinto. El grupo que rondaba los ocho años, respondieron que sí: “Los negros, los indios y los asiáticos”. Al consultarles qué sabían sobre ellos, los alumnos describieron a estos grupos con estereotipos raciales.

En ese momento, Jane Elliot aprovechó para para realizar su experimento por primera vez.

 

Aquí podéis ver el experimento completo.

 

La única manera sería experimentarlo en persona. Jane separó al grupo de con ojos azules del de ojos marrones. Hizo unas cintas verdes con cartulina para que los de ojos azules se las pusieran alrededor del brazo.

Luego les dijo a todos que el grupo con ojos marrones eran mejores que el de ojos azules, “son más limpios y más inteligentes». Sabiendo que los pequeños no se dejarían convencer sin razones lógicas detrás de lo que decía, inventó un argumento científico para que le creyeran: “El color de los ojos, el del pelo y el de la piel son causados por un mismo químico, la melanina”. Escribió “MELANINA” en la pizarra.

Afirmó que dicho químico es el que causa la inteligencia. Más melanina produce un color de ojos más oscuro. Por tanto, el grupo de ojos marrones son mucho más inteligentes que el de ojos azules. Les dijo que las personas de ojos azules son algo tontas, si se les da algo bueno no saben usarlo y terminan rompiéndolo.

La profesora dijo que la nueva regla del día era que el grupo de ojos azules debían usar vasos para bebe de la fuente. “¿Por qué?” preguntó una niña, “porque si no nos podrían contagiar algo” gritó un niño de ojos marrones.

Desde ese momento, el grupo de de ojos marrones comenzaron a tratar al de ojos azules como inferiores. Cuando alguno/a hacía algo mal como no saber resolver un problema de aritmética, el de ojos oscuros les insultaban y se burlaban en conjunto.

Los y las infantes tímidos del grupo de los marrones comenzaron a ganar confianza. De repente, todo el grupo se había contagiado del espíritu de superioridad y se habían convertido en líderes del aula. A su vez, las personas más académicamente sobresalientes del grupo de los azules comenzaron a tener problemas. Una niña que solía ser experta en matemáticas comenzó a dudar de sí misma y no quiso pasar a la pizarra de nuevo, luego de equivocarse en un simple ejercicio. El grupo de los marrones se aliaron en pequeños grupos, los de ojos azules no eran bienvenidos en ellos.

El grupo de ojos marrones comenzaron a cuestionar por qué su maestra, que se supone que debería enseñarles, tenía ojos azules. Concluyeron que, si los tuviera marrones, sería directora de la escuela.

El siguiente lunes, Jane revirtió el ejercicio, diciéndoles al grupo de ojos marrones que la verdad era que ellos eran los verdaderamente tontos y flojos. El grupo de ojos azules eran los inteligentes y superiores ahora.

Sin embargo, luego de haber experimentado los males de la discriminación en carne propia, los ojos azules no fueron tan duros con los ojos marrones, no tenían la suficiente motivación para vengarse comportándose igual.

Cuando el ejercicio acabó, algunas personas se abrazaron, otras lloraron. Su maestra les pidió que hicieran un informe sobre lo que aprendieron y que explicaran por qué mataron a Martin Luther King.

 

“He observado como en 15 minutos, niños maravillosos, cooperativos, estupendos y considerados, se han vuelto horribles, perversos discriminadores. Creo que he aprendido más de los que se consideraban superiores porque sus personalidades han cambiado más que las de los que se consideraban inferiores”

Jane Elliott

Trabajándonos el sentido del humor

En algunas sesiones de risoterapia me han preguntado personas qué si había ejercicios que poder hacer de manera individual. Siempre me remito a que tal y como yo hago risoterapia, lo planteo desde un contecto grupal y social.

Aún así he investigado encontrando un manual del Colegio de Psicología de Madrid.

Tres ejercicios que podemos hacer cada uno/a en nuestra casa. El objetivo es el mismo para los tres: Trabajar nuestro sentido del humor.

Disfrutadlos ;O)

 

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La risa se contagia

Objetivo

Cambiar nuestro estado emocional a uno más alegre.

Descripción

Elige una película que sea alegre y divertida o que contenga escenas que fomenten ver el lado divertido de lo que ocurre.

Un ejemplo puede ser la película “Nuestro último verano en Escocia” dirigida por Andy Hamilton (2014) que relata la historia de una familia cuyos padres están a punto de divorciarse, a pesar de lo conflictivo de la situación consigue hacernos reír con los comentarios de los diferentes personajes que crean un choque distinto a lo que tradicionalmente está “bien visto” decir en determinadas situaciones.

Si es posible recomendamos poder verla acompañado y tras ello comentar las escenas e intentar relacionarlas con situaciones de nuestra propia vida. De esta forma tomamos distancia y minimizamos la intensidad de la emoción negativa que haya podido suscitar esa situación.

Conclusiones

Cuando nos encontramos bajos de ánimo, ver ejemplos de personas que tienen la habilidad de encontrar el lado divertido es una fuente de aprendizaje (modelado). Además, nos permite tener espacios de respiro en los que liberarnos de tensión.

Tiempo

Tiempo de la película.

Materiales

Película.

Autora:  Dafne Cataluña

 

Risas de fondo

Objetivo

Aumentar el sentido del humor hacia uno mismo.

Descripción

Imaginar las risas de fondo que suelen aparecer en series de humor, cuando al personaje le pasa algo ridículo, ante los propios contratiempos de la vida cotidiana.

Por ejemplo: se acaba la batería del móvil cuando te llama tu suegra, sales de una reunión importante y descubres que llevas la camiseta del revés, etc.

Conclusiones

Son contratiempos de los que poder reírse.

Tiempo

1 minuto.

Materiales

Ninguno.

Autora: Raquel Rodríguez

 

El humor sabio

Objetivo

Seleccionar momentos puntuales para emplear el sentido del humor, y no utilizarlo indiscriminadamente. En esta tarea se pueden emplear fortalezas tales como: autocontrol, empatía, inteligencia social y perspectiva.

Descripción

Realizar un listado de momentos en los cuales hayas empleado el sentido del humor y hayas sido consciente que las personas que estaban a tu alrededor no entendían tu bromas o no las reían. Analizar un patrón común en este tipo de situaciones. En dichas situaciones qué función tiene para ti realizar bromas: conocer a los demás, romper el hielo, crear buen ambiente, etc.

El sentido del humor en función de cuándo se utilice puede generar rechazo o incomprensión por parte de los demás. Buscar alternativas a las bromas para cubrir ciertas necesidades (integración, sociabilidad, diversión, deseabilidad social, etc.). Alternativas tales como: escucha activa, empatía o conexión empática, delegación del sentido del humor en otras personas, etc.

Pensar en una situación concreta donde se pueda emplear dichas alternativas y llevarla a la práctica.

Conclusiones

El empleo del sentido del humor en momentos que procede, nos permite encontrar un mayor equilibrio en dicha fortaleza, además ayuda a que los demás no se sientan “sobrecargados” de bromas y/o emplear el sentido del humor en contextos que sí lo requieren.

Tiempo

10 minutos.

Materiales

Papel y lápiz.

Autor: Ricardo Espinosa

 

FuenteManual de ejercicios de psicología positiva aplicada. Ejercicios sencillos para incrementar el bienestar. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid