No por mucha dinámica usar…

… amanece antes (era así el refrán ¿no?) ;O)

Sigo en la línea de la entrada anterior. No vamos a hablar solo de lo que se debe hacer, si no también de lo que no.

Hoy quiero centrarme en las «dinámicas». En los últimos años he visto como se van utilizando más, y aunque no son patrimonio exclusivo de la ASC, beben mucho de ella, de la educación en el tiempo libre, de la educación popular… y por usarlas no es que estemos haciendo animación, de hecho muchas personas las ven como «simples juegos» (definición que me revuelve el estómago)

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Por el hecho de utilizar técnicas o «dinámicas» de Animación Sociocultural no significa ni garantiza que se esté haciendo realmente ASC. Las técnicas se usan para que la gente participe; o para animar, desinhibir o integrar a los y las participantes; o para hacer más sencillos o comprensibles los temas o contenidos que se quieren tratar, etc…

Estas técnicas, también sirven para todo esto, pero sobre todo deben usarse como herramientas dentro de un proceso que ayude a transformar la realidad y fomentar le desarrollo sociocultural. Muchos profesionales, al no tener claro esto último, usan las técnicas sin contribuir a este objetivo; y lo más grave es que existen algunos que precisamente las utilizan para ir en contra de este objetivo, disfrazándose en de pseudoparticipación.

El autor Carlos Núñez critica también el «dinamicismo»: De manera que acabamos convirtiendo el uso de las herramientas, que es la didáctica que genera la participación,  en un fin en sí mismo, lo que ha llevado tanto a la desviación del dinamicismo o tecnicismo: solo poner técnicas para que la gente se aburra menos. Las herramientas didácticas, cualquiera que éstas sean, son aquellas llaves permanentes que abren el proceso de participación, de análisis, en la construcción del conocimiento. Abren y provocan nuevas actitudes de cambio.

¿Qué herramientas debo utilizar? Pues depende del objetivo. pero como animadores/as debemos saber cuántas herramientas tengo en mi arsenal. Tengo que saber cuál es la más apropiada en un momento determinado para la construcción de un conocimiento nuevo.

Desde luego, las técnicas conocidas generalmente como «dinámicas de grupo» o simplemente «dinámicas», sólo tienen sentido si se enmarcan dentro de una metodología de aprendizaje coherente y fundamentada en un sistema metodológico tal como la Animación Sociocultural.

Son herramientas o instrumentos para facilitar procesos. No valen por sí solas, sino solamente en la medida que se adecuen a:

  • Las características del grupo y sus intereses particulares
  • Los objetivos que se pretenden lograr
  • Las condiciones de tiempo, espacio y recursos disponibles.

 

Te invito a que leas también Criterios de selección de una técnica/dinámica de grupo

 

Animador/a evita esto

El perfil de un/a animador/a, amén de lo que digan los teóricos, está definido por su temperamento, carácter y personalidad, lo que hará que su estilo vaya tomando forma con la experiencia (yo tengo claro que no soy el mismo animador que hace 13 años)

Siempre que hablamos de perfiles, hablamos del «ideal», pues hoy quiero centrarme en aspecto que debemos evitar,  si no queremos que nuestra figura se desvirtúe.

 

Este artículo va dirigido a animadores/as profesionales (a quienes vivimos de esto)

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Algunas cosas a evitar…

 

La improvisación como metodología.

Debemos tener capacidad de reacción, pero no podemos tenerla como leitmotiv de nuestro trabajo. Nuestras intervenciones deben ser planificadas, en respuesta a los objetivos de los proyectos en los que estemos.

 

El buenismo

Yo soy gran defensor del buen rollo, me parece básico para trabajar con personas. Pero en ocasiones debemos marcar límites, «llamar la atención». Y aunque seamos personas cercanas no somos colegas…

 

La tecnocratización

La convicción de que el conocimiento y utilización de unas técnicas suponen, por sí mismas, el desarrollo social. A este respecto Hicter indica que: si nos convertimos en tecnócratas de las  relaciones, podemos caer en una manipulación, contraria a la democracia cultural.

 

La burocratización

Condenarnos a espacios cerrados, horas de visita, plazos, etc. La burocratización hace del /la animador/a un funcionario/a de despacho, nada más lejos de la creatividad de libertad exigidas por la animación.

 

El paternalismo

Lo negamos fervientemente pero a la par lo encubrimos en las más variadas formas de generosidad, ayuda y trabajo por los y las demás, en «aconsejar»…. cuidado, no es nuestro papel

 

No diferenciar trabajo de ocio

Vale que nuestra profesión tiene una carga social, vocacional y lúdica importante, pero ni es nuestro momento de ocio; ni en nuestro tiempo libre estamos trabajando. Hay momentos para todo

Los 3 deseos del genio

Una buena dinámica para trabajar participación, formulación de objetivos, inéditos viables.

 

Aladdin lamp

 

Objetivos:

  • Formular y analizar objetivos

Tiempo:

1 hora.

Materiales:

Lápices y cartulinas

 

Desarrollo:

Para introducir en la técnica se recordará al grupo los múltiples cuentos en los que aparece un genio (del interior de una botella, una lámpara, etc.) y concede tres deseos al/a la protagonista.

En relación a alguna situación o problema determinado, el grupo tiene un genio dispuesto a concederle tres deseos en relación al mismo y sólo pone como condición que esos deseos sean posibles y realistas, o sea, que se puedan conseguir sin recurrir a fuerzas extraordinarias o sobrenaturales, que dependan de la acción humana y sean coherentes con las condiciones concretas y reales existentes.

Pide también que esos tres deseos sean los más importantes porque respondan a las principales necesidades relacionadas con el tema o cuestión que hayamos seleccionado.

Primero en subgrupos de entre 3/6 personas se trabajaran los tres deseos para posteriormente en gran grupo analizar y valorar las posibilidades reales de las soluciones aportadas.

 

Bonus: