El tiempo no es oro, es vida

Bendito confinamiento y la de tiempo que nos da para pensar.

Ya he superado los efectos secundarios que os contaba hace semanas, pero aún así sigo dándolo mucho al tarro.

Hoy se acaba un mes raro, un mes que nunca me había planteado vivir. Confinado en casa sin tener contacto en persona con nadie, salvo las breves salidas a comprar para mi y mis tíos.

 

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Imagen de nile en Pixabay 

 

Haciendo memoria, creo que nunca he estado tantos días en casa desde mi infancia (y tampoco lo creo), lo más parecido, cuando estuve ingresado en el hospital con 9 años por una infección, y aunque fue complicada, no fueron más de tres semanas. Ahora voy por seis (ufff, parece que pica)

En general lo llevo bastante bien. No me cuesta estar en mi casa, estoy cómodo, tengo para vivir, “no me falta de na” como se suele decir. He esquivado bastante bien la bala de pensar ser tremendamente productivo. No he sentido la necesidad de ni de prepararme para las olimpiadas, hacer tik tok, ni exponerme en redes (no más de lo habitual). Que quien lo haya hecho genial, pero conmigo no va.

Tampoco es que me haya pasado la vida en el sofá. He hecho cosillas del curro, hablado con muchas gente, leído algunos libros, visto muchas películas y series, jugado a la play, caminado por el pasillo, contado un cuento en directo, hecho birrallamadas, colocado, limpiado, hasta estudiado. Y algunas más.

He disfrutado mucho de tener tiempo libre, de ese que te queda cuando has acabado con las obligaciones. De cocinar con calma o despertar sin tener que ir a…

Es verdad que disfruto mucho de mi trabajo, de ser animador y estar en contacto con otras personas, y que lo vivo tanto que forma parte de mi. Quien me siga por el blog o redes pensará que me agobiaría tener tan poca actividad, pero para nada. No concibo vivir sin andar metido en algún proyecto, pero cuando toca. No ahora.

Me ha dado tiempo también de pensar mucho, en el pasado, el ahora y en el futuro… Y esto me ha llevado a pensar en las últimas formaciones que impartí en los primeros días de marzo con Habla Gijón a varios grupos de 3º de ESO a los que les hice la dinámica de “Subasta de valores” para que reflexionaran sobre su escala personal. Cuando ponía de ejemplo mi escala, siempre les decía que la salud era primordial, muchos y muchas estaban de acuerdo.

Supongo que a día de hoy en “esa subasta” el lote de salud estaría a la alza más todavía. Puede que también el tiempo para uno mismo y seguro que las personas. Creo que esta pandemia ha puesto a muchas personas a recalibrar esa escala. El otro día veía un directo en instagram de la actriz Ana Milán que decía que en estos días nadie echaba de menos el Mercedes. Ojalá que no se vuelvan a echar de menos cosas.

También ha habido días de “hasta la polla” pero por el simple hecho de “no poder hacer más”. Por no poder viajar, tomarme unas cañas hablando de chorradas con los colegas (de tú a tú, cerca, no por videollamada), ir hacer una ruta, ver una peli en el cine, ir a comer o a cenar por ahí, “hacer algo más”

 

En fin, divagar es algo que también hago mucho cuando me confino ;O

 

Por ir terminando, la entrada y el mes solo me queda decir que disfrutemos del tiempo que tenemos (confinados o no), que nos suelen decir que es oro, y una mierda, el tiempo es vida.

 

Animanómada y cambio… adiós 2019

Como el año pasado por estar fechas, publico mi balance profesional de 2019. y si lo tengo que resumir en una palabra es… animanómada (lo que siempre he sido, soy y seré)

 

Comencé el año continuando como Animador Sociocultural del Programa de Acogida e Integración a Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional de Cruz Roja Asturiasy aunque es uno de los trabajos con los que más he disfrutado, de cara al verano opté por dejarlo y buscar nuevos frentes…

 

Así que me he pasado el período estival como monitor / coordinador en las Colonias de Infancia VeraGIM de Mar De Niebla. Dos meses fantásticos currando en un proyecto puro de educación en el tiempo libre.

 

Como siempre, animanómada ya os dije, antes de dejar mi empleo, durante y después he tenido varias colaboraciones:

 

La comunicación está claro que forma parte de mi vida profesional, y este 2019 ha habido mucha, colaborando con Habla Gijón en:

 

 

Siempre hay tiempo para echar una mano de forma voluntaria, y este año he colaborado en “casa” osea en Mar De Niebla, con las siguientes acciones:

 

 

  • Charla Habilidades de comunicación para participantes del Programa de Acompañamiento al Empleo.
  • Sesión risoterapia para el Joven Ocúpate.
  • Sesión de Tuppergame.

 

También he seguido colaborando con la Bolsa de Formación (BdF) del Consejo de la Juventud de España y la gente estupenda que la conforma.

 

  • Curso de oratoria y portavocía para AFS Intercultura.
  • Seminario de Gestión de la Participación en el ámbito socioeducativo en los Encuentros Internacionales de la Juventud de Cabueñes.
  • Facilitación de los Grupos de Trabajo.

 

 

¿Y para el año que viene? Pues estoy arrancando un nuevo proyecto, del que creo que tiene tanta importancia, que bien merece un entrada solo para él ;O)

 

En la parte personal ha habido muchos viajes, fiestas, remembers y risas, todas dignas de recuerdo y de privacidad…

 

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¡ ¡ ¡ FELIZ 2020 ! ! !

Va a ser que no he parado… 2018

Como viene siendo tradición, hago mi balance profesional de 2018. Y aunque no empecé el año como se preveía, no he parado.

En el del año pasado, os contaba que el proyecto en el que estaba de mediador comunitario con Emaús tenía continuidad, aunque arrancaba el año en “paraciones” (paro + vacaciones) la idea era volver al proyecto. Pero no pudo ser. La continuidad resultó que iba a tardar, que saldría a licitación no sabíamos bien cuando… y al final se lo llevó otra entidad. Así que mis “paraciones” se convirtieron en estar desempleado durante los dos primeros meses del año, que me vinieron de lujo para descansar, sobre todo para lo que resultaría ser el resto del año.

 

En marzo comencé como Animador Sociocultural del Programa de Acogida e Integración a Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional de Cruz Roja AsturiasEmpleo en el que termino el año y sigo el que viene, sin (por el momento) ningún parón.

 

A los pocos días de comenzar en este nuevo empleo, me ofrecieron volver a Mar De Niebla como Técnico – Formador de Aprendizaje Servicio (ApS) durante 3 meses, donde trabaje con un grupo de jóvenes para formarles en educación el tiempo libre, un lujo.

 

Por supuesto a lo largo del año, no me he parado aquí, y es que no me puedo resistir a una actividad o proyecto que me guste, por lo que he tenido varias colaboraciones:

 

 

Y como siempre, hay que aportar un granito de arena, porque todo suma, de manera voluntaria me he ido a:

 

 

También he seguido colaborando con la Bolsa de Formación (BdF) del Consejo de la Juventud de España, y con la gente tan estupenda que la compone. Este año desarrollando una faciltiación y un curso, y como el pasado disfrutando de las personas que estamos ahí metidas.

 

El año laboral ha sido bueno, sin duda. Y el personal también: Budapest, Bratislava, Londres, cervezas, cenas, rutas… pero eso para mí se queda ;O)

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Para el año que viene, pues quiero un “no parar”

 

¡¡¡ Feliz 2019 !!!